‘Botiflers’, por Jaime Malet para La Vanguardia del 15.12.2018

Hace unos días, departiendo con notables independentistas, les hice esta simple pregunta: ¿el gobierno que modifique la Constitución porque lo quiera el 7% de su población (aunque esté acumulada en un 45% de una de sus partes) será democrático o dictatorial? La conversación allí terminó, advirtiéndome que esa es una pregunta de botifler, que un buen catalán no debe hacerse. Botifler procede del francés beauté fleur, en referencia a la flor de lis, y es el término despectivo con el que los austracistas, partidarios de la Casa de Austria (llamados aguillots, por el águila imperial), denominaban a los partidarios de la Casa de Borbón. Uno de los desatinos del proceso es utilizar el lenguaje de hace 300 años, cuando no había estados modernos sino tan sólo peleas dinásticas. En todo caso, el término se ha consolidado como sinónimo de traidor.

En efecto, para muchos independentistas somos traidores quienes dudamos de los dogmas de esta nueva religión, con sus liturgias, fechas de guardar y mártires. Somos los que cuestionamos que Catalunya pueda ser independiente sin convencer a una mayoría abrumadora de toda España (no sólo de Catalunya) para cambiar el artículo 2 de la Constitución Española y nos preguntamos por qué, de no ser así, Europa permitiría una excepción al principio de integridad territorial, que es piedra angular del derecho internacional (punto 6, resolución 1514 de la ONU) y está en todas las constituciones del mundo.

Botifler es quien ya no se encuentra cómodo en las manifestaciones festivas, de consignas épicas y merchandising, organizadas desde el poder como en Corea del Norte, y no chilla en el minuto 17.14. Es el que se quedó en casa contra la machacona propaganda oficial que le conminaba a votar contra la ley y tiene dudas sobre el grado de represión al constatar que ningún gobernante pudo aderezar el ultraje visitando a un solo herido al hospital. También es quien no contamina nuestro bonito paisaje con plásticos amarillos (el color de la mala suerte) y piensa que más empresas congelarán inversiones y cambiarán sus sedes (hasta la fecha, 5.350).

Por el contrario, nuestros grandes patriotas parecen ser los que cínicamente han utilizado las instituciones de todos para enfrentar a amigos y vecinos mediante la construcción de relatos de frenético victimismo que exageran a todas horas agravios históricos, económicos y culturales. Son quienes abusan de la hermosa lengua catalana, que tanto dicen amar, como vehículo de manipulación y enfrentamiento. También lo son estos líderes que, tras décadas manejando presupuestos millonarios, tienen alma revolucionaria y al mismo tiempo reconocen, sin pedir perdón, que todo era mentira. Los que tras tantos años de comida opípara a cargo del contribuyente banalizan ahora, tan frívolamente, el apartheid y la segregación racial. Son los distorsionadores del lenguaje que dicen en privado lo contrario de lo que manifiestan en público y los gesticuladores histriónicos que no permiten hablar al que discrepa. Los articulistas, tertulianos y tuiteros bien coordinados desde el poder para arremeter contra toda disidencia. Los que para ampliar la base social utilizan escuelas y niños para inocular rechazo vital hacia España. Los creadores de frames, incansables diseñadores de nuevas tensiones, que ahora arremeten contra la separación de poderes, para ver si obtienen de una vez indulgencia plena. Son aquellos que con el dinero de todos propagan internacionalmente bulos infantiles sobre la calidad de las instituciones en España, para que el mundo se dé cuenta de lo mala que es. Y también los que amenazan con paralizar la economía catalana, a ver si con la quiebra de esta, quiebra la de España y luego la de toda Europa y así, al final, con todos quebrados, alguien les hace caso. También los que llaman alegremente a todos (de izquierdas o derechas) fascistas, sin mirarse en el espejo. Y, por supuesto, los que cada vez más impúdicamente hablan de la necesidad de un enfrentamiento civil y de cómo se aceleraría todo si hubiese muertos propios o, incluso, ajenos (el verdadero “discurso del miedo”).

Durante un tiempo la gente razonable ha preferido evitar este tema, como si no abordándolo se fuese a arreglar solo. Algunos todavía temen pronunciarse. Otros proclaman una “obligada neutralidad” de las pocas entidades de la sociedad civil todavía independientes (¿entonces para qué sirven?) o sugieren dar algo, lo que sea, sin previo debate ideológico, para bajar la tensión aun a sabiendas de que será inútil. Muchos prefieren no exigir jamás responsabilidades a los de aquí para centrarse cómodamente en los que están a 600 km, sin duda culpables de mucho pero no de todo. Y otros más todavía piensan, a mi juicio muy equivocadamente, que toda esta alharaca no afectará a sus familias, empleos y haciendas.

Estos, y en general todos los catalanes que hemos esperado el retorno del famoso seny (hoy
tan sólo una leyenda urbana), y que –siendo también millones– tan sólo queremos que nuestra tierra progrese en paz y harmonía, sin más astucias, provocaciones y pociones mágicas, humildemente nos preguntamos cómo la historia de Catalunya retratará en el futuro a los verdaderos bo­tiflers.

Conferencia del embajador de Túnez en España, Wacef Chahi, en el Ateneo de Málaga

El Excmo. Sr. D. Wacef Chahi, embajador de la República Tunecina en Madrid, visitó por primera vez la ciudad, invitado por el Foro para la Paz en el Mediterráneo, para participar en las IX Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación, en el año 2015, reuniéndose con directivos y empresarios de la Cámara de Comercio y con el Alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados

Una visión desde Túnez de la seguridad en el mediterráneo

También puede visualizarse, incluido dentro de las demás ponencias en:

Libros de las Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación

España y la Seguridad Compartida para el Mediterráneo

El 11 de diciembre de 2018, dentro del programa de conferencias de Tribuna Euromediterránea del Ateneo de Málaga, impartió la conferencia: Túnez, un país democrático, fuente de progreso y de partenariado en el Mediterráneo.

El Sr. Embajador tuvo la gentiliza de remitir al Vicepresidente Ejecutivo del Foro para la Paz en el Mediterráneo, Dr. Rafael Vidal, el texto de la ponencia, la cual se incluye en el siguiente enlace y se publicará junto con el libro de Actas de las XIII Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación.

Túnez, un país democrático, fuente de progreso y de partenariado en el Mediterráneo

 

La Nao “Victoria”: una vuelta al mundo con nombre de Málaga (1519-1522)

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La nao Victoria. Una vuelta al mundo con nombre de Málaga (1519-1522)

El formato que a continuación se recoge del comic, es para imprimirlo en A3 o A4, por delante y por detrás y dando la vuelta por el borde corto. De esta forma saldrá un TBO que, grapado por el centro y doblado pertinente, se puede leer en papel como si fuera un libreto de imprenta:

TBO para imprimir

 

Economipedia: Para entender la economía mundial

La curva de tipos en Estados Unidos se aplana: ¿Se acerca una nueva crisis?

De sobra es sabido que la curva de tipos de interés nos da una información muy valiosa acerca de la evolución económica.  Cuando la curva de tipos es creciente indica que todo están en orden. Sin embargo, cuando se aplana o se invierte avisa de que algo raro está ocurriendo. La curva de tipos de interés en Estados Unidos cada vez se parece más a la de 2006. ¿Quiere decir esto que se avecina una nueva crisis?

La curva de tipos de interés, es conocida también como curva de rendimientos. Lo que representa es el tipo de interés que los bonos gubernamentales pagan en los distintos plazos. Dicho esto, lo lógico es pensar que a mayor plazo, mayor debe ser el interés percibido.

Por ejemplo, imaginemos que por adquirir deuda del gobierno a un año nos dan un 1%. Es decir, por prestar dinero al Estado, nuestra rentabilidad es del 1% anual. Ahora bien, si compramos deuda del gobierno a 10 años, tiene sentido que nos paguen más anualmente porque estamos asumiendo más riesgo . Por ejemplo, un 2%. Estamos renunciando a un dinero durante 10 años y nuestro coste de oportunidad es mayor.

Ahora bien, lo que no es coherente pensar es que si invertimos a 10 años nos paguen menos que invirtiendo a 1 año. Si a un 1 año el tipo de interés percibido es mayor, ¿quién va a invertir a 10 años? Probablemente mucha menos gente que si pagarán más.  Esto es lo que se conoce como curva de tipos invertida. A plazos menores se está pagando una rentabilidad mayor, pero ¿qué significa esto?

Las diferencias de rentabilidades entre bonos de EEUU

Si analizamos los tipos de interés en Estados Unidos, actualmente no existe exactamente una curva de tipos invertida. Lo que está ocurriendo es una aplanamiento de la misma. El vicepresidente del instituto de investigación de la Reserva Federal (FED) ha afirmado que una curva de tipos como la actual no tiene por qué predecir necesariamente una recesión. Si bien es cierto, que es consciente de que la probabilidad aumenta.

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¿Por qué la OPEP ha decidido recortar la producción de petróleo?

Ante las importantes caídas del precio del petróleo, la OPEP ha tomado la determinación de reducir la producción en 1,2 millones de barriles diarios. Así pues, los países del cártel se encargarán de reducir la producción en 800.000 barriles diarios a los que habrá que sumar otros 400.000 barriles diarios de países no miembros del cártel. Pero, ¿qué hay detrás de este recorte de la producción?

Es indudable la influencia del petróleo como materia prima en la economía mundial. Ya en su artículo “El crudo marca máximos de tres años: ¿Por qué sube ahora el petróleo?” nuestro compañero José Francisco López advertía que el petróleo significa alrededor del 32% de la energía primaria en el mundo. Es más, las industrias de naciones como China, Sudáfrica, Brasil e India dependen en buena medida del petróleo para llevar a cabo su actividad industrial.

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EUROPA Y LA NUEVA GUERRA FRÍA

Macron ha lanzado una contundente señal de alarma ante Trump pero con la mirada puesta en la actual Europa en el mundo: la creación de un Ejército de Europa

FRANCISCO J. CARRILLO Exembajador de la Unesco y Vicepresidente de la Academia Europea 

Si mezclamos en el mortero los procesos de globalización financiera y la presencia de los tres grandes actores (EE UU, Rusia y China) en competencia comercial con ‘cuarteles activos’, los resultados son inquietantes para el presente y para el futuro de la humanidad. La reacción visceral, y racional, desde la atalaya europea sería: más europeísmo. El discurso no puede seguir sobrevolando los despachos administrativos y las sacristías judeo-cristianas. Las circunstancias reclaman con urgencia que el relato europeo se instale en las escuelas, en los sistemas educativos, mediante un esfuerzo singular de educación comparada. ¿Cómo es posible ‘hacer Europa’ si apenas nos conocemos entre nosotros mismos?

Tras dos guerras devastadoras que calificamos de mundiales por la presencia fundamental de los extraeuropeos, Europa inicia su reconstrucción material con la ayuda decisiva del Plan Marshall alimentado por los Estados Unidos de América, al tiempo que unos ‘Padres Fundadores’, que preconizaban la Unión en 1947 (Congreso de La Haya) eran portadores de una filosofía y unos valores basados en un manojo de principios básicos: democracia, libertad y participación distributiva y equitativa. Principios y valores que rememoraban a Aristóteles y a toda la tradición judeo-cristiana (que hoy pueden sonar a cantos de sirenas). Se reconstruyeron las ciudades devastadas por la guerra, se dieron los primeros pasos para la reindustrialización y se llegó a lo que hoy es la Unión Europea. Se abrieron las fronteras a la libre circulación de personas y de mercaderías. La globalización financiera iba por su lado (por usar una simplificación) y saltaban por sí solas las viejas fronteras. Pero Europa nacía con su tendón de Aquiles: la marginación de la cultura, de su desconocida diversidad cultural y de los valores implícitos en el devenir de sus pueblos y naciones.

Esta es la gran debilidad en las políticas unionistas que en manera alguna puede resolverse con el atractivo Programa Erasmus. En general, los jóvenes erasmus van a tierras ignotas sin previo conocimiento de las historias culturales y con apenas conocimiento de la lengua que aprenden y perfeccionan sobre la marcha porque los sistemas educativos no lo contemplaron y miraron a otro lado. ¿No fue ayer que los ministerios de Educación se llamaban ministerios de Educación Nacional? Miraban, y siguen mirando para dentro, con sus concepciones aún no resueltas de los relatos de la historia siempre contradictorios y sin tronco común. Creo no arriesgar posición intelectual al afirmar que esta es la clave de fondo de la debilidad europea, que tampoco cubre el turismo de masas ni el más específico turismo cultural.

En esta situación de debilidad cultural (aunque de momento no haya alarmas en la economía todavía potente de Europa) surgen nuevos actores (EE UU, Rusia y China, además de las potencias que ya emergieron, como es el caso de India) en máxima tensión comercial y en circuitos que fueron ya utilizados en lo que fue carrera armamentística que renace con toda fuerza. Trump (pero no sólo él) ha dado pasos inesperados por el frágil equilibrio mundial que habíamos conseguido: políticas abiertamente proteccionistas y nacionalpopulistas, opción reiterada contra el multilateralismo (debilitar la ONU, la Unesco, los mecanismos e instrumentos internacionales de regulación del comercio, etc.). Y como última insistencia, debilitar el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El efecto-llamada de tales políticas ha impulsado a los nacionalpopulismos (de izquierda o de derecha), sin duda en Rusia y en China, y en la vieja Europa: Italia, Polonia, Hungría, Austria, Alemania, Francia, Holanda, ‘Brexit’… La Unión Europea ha sido incapaz de impedir tales movimientos de los euroescépticos que recuerdan situaciones de los años 1930 que parieron al monstruo de Hitler e incitaron al fascismo italiano. La única solución es más europeísmo con importantes correctivos a su relato cultural (prácticamente inexistente) y a los mecanismos económicos-financieros de la Unión.

El primer ministro francés, Macron, ha lanzado una contundente señal de alarma ante Trump pero con la mirada puesta en la actual Europa en el mundo: la creación de un Ejército de Europa que, según algunos analistas y estrategas, daría soporte inmediato a la renqueante Unión Europea. Merkel ha apoyado esta propuesta con entusiasmo, añadiendo la posibilidad de crear un ‘Consejo de Seguridad Europeo’ (estilo al de la ONU) con capacidad de decisión rápida. Es de toda lógica al sopesar no sólo la debilidad político-militar de la Unión Europea, sino las serias amenazas que se vislumbran en el horizonte. Ante tales hechos, hay que dotarse de nuevos instrumentos políticos para saber defenderse e incluso prever (lo que es evidente ante el terrorismo globalizado). El relanzamiento de la carrera armamentística, con la aplicación de altas tecnología y de la inteligencia artificial, (Guerra Fría, sin duda), ha hecho sonar las alarmas de los países detentores del arma nuclear: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Paquistán, Israel, y quizá Corea del Norte e Irán. Arabia Saudí ha iniciado la construcción de una planta nuclear «con fines pacíficos» y aplicación civil…

Ante este panorama, más europeísmo en las escuelas, más cultura en los programas de la Unión Europea, más negociaciones multilaterales para frenar nuevas guerras, incluida la híbrida del terrorismo. Y sobre todo más educación en los valores comunes y transversales (ética y moral) de la humanidad. El resurgir de los nacionalpopulismos es un peligro contra esa humanidad en desequilibrios alarmantes.

11.12.2018 Diario Sur. Tribuna