Caso Huawei: Geoeconomía en estado puro

El próximo 30 de mayo, el Foro, organiza la 1ª Jornada de Seguridad, Defensa y Cooperación, con el título de esta Jornada de: “El caso Huawei: geoeconomía en estado puro”, incluyendo esa guerra económica, a modo de una nueva guerra mundial, precisamente por ostentar su supremacía, bien de una forma omnímoda, bipolar, como tras la II GM o multipolar, como se prevé.

En esta página se irán recogiendo artículos, comentarios y noticias, relacionadas con el tema:

Convergencia humano-máquina: el futuro no tan lejano de los cyborgs del que habla Elon Musk

por  | 18 Mar, 2019

Hubo un tiempo en el que el cerebro fue comparado con las tuberías de vapor a presión que dieron lugar a la Revolución Industrial. Décadas más tarde se compararon los pulsos eléctricos del tejido gris con una red eléctrica en expansión. A mediados del s. XX el cerebro empezó a verse como un ordenador, y ahora se equipara a un teléfono inteligente. Pero, ¿y si tuviésemos que convertirnos en uno?

A medida que las máquinas ganan en competencias a nuestro alrededor muchos han empezado a preguntarse: ¿Vamos a seguir siendo relevantes? Cuando un conjunto de inteligencias artificiales se encarguen de gestionar una ciudad¿a qué se dedicará el homo sapiens sapiens? No son pocas las voces que indican que, si buscamos tener nuestro espacio, no nos quedará otra opción que coevolucionar con las máquinas como ya hizo el trigo silvestre con los humanos.

¿Instalaremos hardware en nuestro cuerpo?

¿Instalaríais hardware en tu cuerpo para acceder a un puesto laboral? No hay que responder aún. Hace muchos milenios que especializamos la fuerza laboral. La misma Revolución Industrial que hizo a los filósofos comparar el cerebro con cañerías sirvió de trampolín para atomizar aún más el conocimiento. Es el motivo por el que un carpintero no se encarga de arar el campo.

Mucho tiempo después explotó el sector servicios, y el acto de pensar empezó a ganar tracción entre la población. Ahora nos actualizamos mediante cursos y vivimos en la sociedad del conocimiento. No saber inglés se convierte en una barrera de acceso similar a la que tenía un ebanista renacentista al no contar con un taller propio. En el futuro, podríamos enfrentarnos a una barrera añadida: la falta de hardware compatible con las máquinas.

19.03.2019 IA-Huawei. Desafío de la Inteligencia Artificial. Leer más

El sensor TOF es la mejor muestra de que los fabricantes quieren convertir a los móviles en la próxima videoconsola

Los teléfonos móviles han ido apropiándose de un número creciente de atribuciones. Al principio apenas sí servían únicamente para llamar o para enviar y recibir SMS. Después empezarían a ser los dispositivos óptimos para escuchar música desbancando al MP3, así como para gestionar el correo o para navegar online. Más tarde vendría el asalto a la fotografía y al vídeo gracias a la integración de más y mejores cámaras y procesadores de imagen.

El pago con el móvil, su empleo como navegador para el coche o para llevar la cuenta de la actividad física también han ido introduciéndose en la experiencia de uso de los smartphones. Sin prisa pero sin pausa.

Paralelamente, los videojuegos se han apoderado de un espacio cada vez más importante dentro del repertorio de usos de los móviles. Las consolas de videojuegos están muy arraigadas entre los aficionados a este tipo de ocio. Microsoft con la Xbox, Sony con la PlayStation o Nintendo con la Switch tienen copado el segmento del gaming, con el permiso de los PC y portátiles gaming.

Con todo, los smartphones han conseguido ocupar el espacio que antes ocupaban consolas portátiles como la GameBoy de Nintendo o la PSP de Sony. Si vivís en una gran ciudad y viajáis en Metro, por ejemplo, es muy raro encontrarse con pasajeros que usen consolas portátiles. De jugar, se juega con el móvil.

El móvil como consola

El siguiente paso en la evolución de los terminales es su faceta como consolas para el hogar. Los dispositivos de gamas altas llevan procesadores gráficos que pueden competir con las tarjetas de vídeo integradas de muchos portátiles o equipos de sobremesa convencionales. En la práctica ya se usa el móvil como consola para el salón: jugamos en el smartphone mientras vemos la tele o simplemente mientras estamos sentados en el sofá. Pero falta dar el salto a la conexión del smartphone con el televisor.

Ya es posible esa conexión a través de la conexión USB, USB-C o mediante conexiones inalámbricas, pero no es especialmente popular. Además, solo unos pocos terminales son compatibles con esta forma de uso en una pantalla externa. ¿Por qué? En parte, porque no acaban de cuajar los escenarios de uso planteados como posibles para el móvil conectado a la tele, como el uso de aplicaciones de productividad a través de teclado y ratón.

22.03.2019. Artículo ofrecido a Xataca por Huawei. Leer más

 

¿Estamos perdiendo la batalla contra el cambio climático?

Jóvenes estudiantes de París se unen a la huelga mundial clima el pasado 15 de marzo. KIRAN RIDLEY/GETTY

Desde que Greta Thunberg, una niña sueca de 16 años, anunció en agosto que dejaba de ir a clase los viernes para protestar por el cambio climático, el movimiento Fridays for Future se ha convertido en una realidad global e imparable. Jóvenes de toda Europa se suman a esta rebelión estudiantil y se dejan ver en las calles de las principales ciudades, reclamando más y mejores medidas contra la que consideran la gran amenaza para su futuro. En este contexto, preguntamos a los expertos si estamos perdiendo la batalla contra el cambio climático.

Teresa Ribera | Ministra para la Transición Ecológica de España. @TERESARIBERA

No debemos andarnos con paños calientes. Estamos en una situación crítica. Hemos perdido demasiado tiempo y empezamos a tener dudas sobre cuál es el margen real del que disponemos para impedir la aparición de los efectos más peligrosos del cambio climático.

Tenemos margen para actuar y siempre un mal menor es mejor que un mal mayor, pero no podemos sentirnos ni satisfechos ni tranquilos.

Ha habido un avance significativo desde el Acuerdo de París. La acción climática ha salido del nicho de las políticas ambientales. Esto es clave. Si de verdad queremos transformar nuestro modelo de desarrollo necesitamos que esto ocurra. Es decir, que sean los inversores, los tecnólogos, los actores urbanos, los energéticos, los industriales o los desarrolladores de infraestructuras, entre otros, los que incorporen la variable climática a sus decisiones. Y eso está ocurriendo.

No obstante, al igual que en cualquier otro proceso, no estamos exentos de que surjan riesgos de retroceso, incluida la aparición de liderazgos cuya misión principal sea frenar la acción climática. Esto es una mala noticia siempre, porque retrasa esa acción. Pero lo cierto es que es imposible navegar contracorriente, y que se trata de una actitud que no tiene capacidad de ir más allá que hacernos perder el tiempo.

Ahora la clave es la rápida integración de respuestas coherentes en todos los frentes para maximizar los resultados. El miedo, la falta de confianza en nuestra capacidad de hacerlo, en los mecanismos de solidaridad para quienes salen perjudicados en el corto plazo en esta transición y el egoísmo. Tenemos que entender que sin solidaridad perdemos todo.

Valentina Martínez
 | Portavoz de Cambio Climático del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de España. @VALENTINAM

En el Partido Popular huimos del catastrofismo en la lucha contra el cambio climático y apostamos por una agenda en positivo. Somos conscientes de la urgencia a la que nos llama el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), por eso tenemos que hacer las cosas mejor. Además, creer que se está perdiendo la batalla contra el cambio climático es la mejor excusa para abandonar las medidas, las reformas y las acciones que son necesarias para construir juntos un país a la altura de sus retos.

Sin duda, la lucha contra el cambio climático es uno de los retos globales más importantes a los que se enfrenta España actualmente. Nuestra posición geográfica hace que seamos un país especialmente vulnerable a los desafíos que provocan, por ejemplo, el crecimiento del nivel del mar, los periodos de sequía, el aumento de la temperatura media y las migraciones climáticas.

Somos conscientes de que uno de los ejes fundamentales para avanzar en la lucha contra el cambio climático está en la transición energética, y es ahí donde nuestro esfuerzo debe ser mayor. Queremos una economía limpia, competitiva y fuerte. Estamos a tan solo un año de la entrada en vigor el Acuerdo de París, firmado y negociado por un gobierno del Partido Popular, en el que apostamos por una transición global hacia una economía baja en carbono y resiliente a los efectos del cambio climático. Estos próximos años van a ser cruciales, no podemos rendirnos, necesitamos sentar las bases sólidas para que esta transición se convierta en una gran oportunidad para España.

Apostamos por una transición financieramente sostenible, que avance con gradualidad y firmeza para no dejar a nadie atrás. Sabemos que España necesita menos incertidumbre y más incentivos económicos y seguridad jurídica para avanzar firme por el camino hacia a esa economía neutra en carbono. Apostamos, además, por liderar en Europa esta transición aprovechando todas las oportunidades que el desarrollo tecnológico permita para colocar a España en cabeza de la competitividad en Europa. El futuro de España está en juego, y la España del futuro o es sostenible o no será.

Antxon Olabe Egaña | Economista ambiental y ensayista. Asesor sobre cambio climático y transición energética de la ministra para la Transición Ecológica de España.

Las protestas de los jóvenes europeos manifestándose en contra de la deriva que está adquiriendo el problema de la alteración del clima de la Tierra están más que justificadas. La persistencia de un nivel muy elevado de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global (del orden de 50-55.000 millones de toneladas de CO2 equivalente al año), está conduciendo al sistema climático a un incremento de la temperatura media de la superficie del planeta que podría sobrepasar los 1,50C en apenas 20 años. En ese sentido, los próximos 10 años son cruciales para reconducir el problema.

Al mismo tiempo, en años recientes han ocurrido tres importantes acontecimientos que han introducido una mayor esperanza. Primero, la existencia de una arquitectura institucional internacional, el Acuerdo de París, que ha sentado las bases para una respuesta comprometida por parte de la comunidad internacional. Es importante recordar que tras el anuncio de la salida de Estados Unidos del Acuerdo ni un solo país ha seguido la estela de la Casa Blanca.

Segundo, analizando la geopolítica del cambio climático, tanto la Unión Europea como China mantienen una posición de firme compromiso con dicha agenda y considero que hay buenas razones para confiar en que atraigan a India hacia ese núcleo de responsabilidad estratégica. Estamos ante un desafío de alcance civilizatorio y confío plenamente en que los actuales depositarios de esas tres grandes civilizaciones van a estar a la altura del problema y sabrán movilizar junto a ellos a la inmensa mayoría de la comunidad internacional.

Finalmente, la transición energética mundial hacia las energías renovables ya está ocurriendo a escala masiva y su ritmo de despliegue está siendo muy superior a lo que incluso los más optimistas preveían hace apenas una década.

Héctor Tejero Franco | Bioinformático, investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España y candidato por Más Madrid. @HTEJERO_

A día de hoy sí. Las emisiones de CO2 derivadas de la quema de combustibles fósiles no han dejado de crecer en las últimas décadas, incluso después de múltiples cumbres internacionales. El Acuerdo de Parísde 2015 fue considerado por muchos un éxito diplomático pero un tremendo fracaso climático, al no estar las medidas presentadas por los países a la altura del acuerdo tomado de evitar superar los 2ºC antes de fin de siglo (intentando no sobrepasar los 1,5ºC).

Sin embargo, en ningún caso es una batalla definitivamente perdida. Contamos con la tecnología y conocimiento necesarios para iniciar una transición ecológica que nos impida sufrir las peores consecuencias del cambio climático. Esencialmente se trata de una cuestión de voluntad política. El reto actual consiste en armar un proyecto ecologista democrático, progresista y de mayorías, capaz de enfrentarse a un lobby fósil y a unas élites globales que se han mostrado abiertamente opuestos o al menos incapaces de poner en marcha las medidas necesarias.

En los últimos meses han surgido dos destellos de esperanza. En primer lugar, las movilizaciones y huelgas estudiantiles siguiendo el ejemplo de la estudiante sueca Greta Thunberg, que ha sacado a decenas de miles a la calle. Necesitamos que dicho movimiento se extienda, se profundice y sume a más grupos sociales, ya que no es sólo el futuro lo que está en juego, también lo está el presente. Por otro lado, está cogiendo fuerza global un proyecto político, el Green New Deal, que puede actuar como narrativa y horizonte transformador a corto plazo, dando lugar a un nuevo paradigma económico y político.

Los últimos informes científicos señalan que nos encontramos ante una década decisiva que determinará la gravedad de las siguientes. La batalla sigue su curso.

22.03.2019. Estudios de Política Exterior