XII Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación

Díptico XII Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación

Dirección académica:

Dr. Rafael Vidal Delgado, Director del Foro para la Paz en el Mediterráneo director@foroparalapazenelmediterraneo.es y directorforopaz@realclubmediterraneo.com

Dra. Elena Cruz Ruiz, profesora de la Universidad de Málaga ecruz@uma.es

Coordinadora de las Jornadas:

Dra. Elena Ruiz Romero de la Cruz, profesora titular de Historia Económica de la Universidad de Málaga emruiz@uma.es

PROGRAMA Y MATRICULACIÓN

DÍA 14: Salón de Actos de la UNIA en Málaga.– Plaza de la Legión Española, 1; Edificio Mena

TEMA CENTRAL: EL TERRORISMO Y LAS INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS

18:00 Inauguración de las XII Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación:

Director de la Sede de la UNIA en Málaga, Director del Foro y Subdelegado del Ministerio de Defensa.

18:15 1ª Sesión: Geoeconomía, Geopolítica y Terrorismo en el Sahel, por la Dra. Pilar Rangel, abogada y profesora de Derecho Internacional de la UMA.

18:45 2ª Sesión: La lucha contra la radicalización, el terrorismo y la protección de las Infraestructuras Críticas, por el Excmo. Sr. D. Francisco Martínez Vázquez, Diputado en el Congreso por el PP y ex-Secretario de Estado de Seguridad.

19:15 3ª Sesión: Situación en España de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, por el Excmo. Sr. D. Antonio Hernando Vera , Diputado en el Congreso por el PSOE.

19:45 4ª Sesión: Una visión de la lucha contra el terrorismo, por el Excmo. Sr. D. Luis Migue Salvador García, Diputado en el Congreso por Ciudadanos..

20:15 5ª Sesión: El CNPIC en su lucha contra el terrorismo, por D. Fernando J. Sánchez Gómez, Teniente coronel de la Guardia Civil y Director del Centro Nacional de Protección de Infraestructuras Críticas

20:45 Debate con el público asistente, moderado por la Dra. Magdalena Martín Martínez, catedrática de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de la UMA.

Día 15: Salón de Actos de Unicaja de la Acera de la Marina, 1ª planta.

TEMA CENTRAL: PROTECCIÓN DE LAS INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS DEL SECTOR FINANCIERO.

18:30 Bienvenida por parte de Unicaja Banco y del Foro para la Paz en el Mediterráneo: Coordinador de Responsabilidad Social Corporativa de Unicaja Banco y Director del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

18:40 Moderador de la Sesión: el D. Rafael Perea Ortega (Carrera Abogados & Economistas)

18:45 1ª Sesión El marco regulatorio de las infraestructuras críticas, por el Dr. Rafael Vidal Delgado, Coronel de Artª, DEM, Director del Foro para la Paz en el Mediterráneo y miembro del Comité Científico de CIFAL Málaga – UNITAR.

19:15 2ª Sesión El espacio marítimo como clave para el libre comercio en un contexto de “guerra comercial” , por D. Fernando Morilla de Analistas Económicos de Andalucía.

19:45 3ª Sesión Protección penal de infraestructuras destinadas al servicio de interés general, por el Ilmo. Sr. D. Arturo Zamarriego, Magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid

20:15 2ª Sesión.  El sistema financiero visto desde la perspectiva de la Estrategia de Seguridad Nacional 2017, por el Dr. José María López Jiménez, Coordinador de Responsabilidad Social Corporativa de Unicaja Banco.

29:45  Debate con el público asistente.

DÍA 16: Salón de la Rosa de los Vientos del Real Club Mediterráneo.– Paseo de la Farola, 18

TEMA CENTRAL: GEOECONOMÍA Y GEOPOLÍTICA DEL MEDITERRÁNEO Y EL ATLÁNTICO

18:00 Bienvenida por parte del Real Club Mediterráneo:

18:10 1ª Sesión. UNITAR-CIFAL de Málaga, por D. Julio Andrade Ruiz, Director de CIFAL Málaga.

18:30 2ª Sesión. Microfinanzas: Instrumentos para la inversión productiva y el desarrollo local, por Doña Deborah Salafranca Vázquez, Técnico en Relaciones Internacionales.

18:50 3ª Sesión:Tendencia geopolíticas en el Mediterráneo y Atlántico: horizonte 2040, por el Ilmo. Sr. D. Ignacio García Sánchez, Capitán de Navío, Subdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos.

19:10 4ª Sesión: Geoeconomía y asociación estratégica en el nuevo orden multipolar. Teoría y evidencia empírica de la Unión Europea,  por el Dr. Pablo Podadera Rivera, Catedrático JEAN MONNET de Economía Europea y Anna Garashchuk, Estudian- te del Programa de Doctorado de Economía y Empresa de la Universidad de Málaga y miembro investigador del Centro de Excelencia Jean Monnet (UMA-JMCE).

19:30    5ª    Sesión:  Visión de la situación en el Mediterráneo desde Argelia, por la Excma. Sra. Dña. Taous FEROUKHI Embajadora de Argelia en España

20:00 Debate con el público asistente., moderado por el Excmo. Sr. D. Alfredo Escudero Díaz, Presidente de AECYR.

CLAUSURA DE LAS XII JORNADAS DE SEGURIDAD, DEFENSA Y COOPERACIÓN

20:15 Palabras del Director del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

20:30 Firma de los Estatutos de la Asociación Foro para la Paz en el Mediterráneo.

21:00 Entrega de diplomas de la UNIA y CIFAL

21:15 Intervención y clausura oficial de las Jornadas y del acto de firma, por el Excmo. Sr. D. Francisco de la Torre Prados, alcalde de la ciudad de Málaga.

21:30 Copa de vino español: importe 25 €. Se ruega inscripción previa  y abono en la Secretaría del Club Mediterráneo. Se entregará un justificante que le será solicitado por el personal del restaurante.

MATRÍCULA

La entrada es libre hasta completar aforo, teniendo preferencia los asistentes que se hayan matriculados.

Inscripción de asistentes para diplomas a la Jornadas en www.foroparalapazenelmediterraneo.es

Se remitirá a los inscritos una prueba de evaluación para poder obtener el Diploma de Aprovechamiento del CIFAL, y Certificado ídem de la UNIA (en trámite), homologable a nivel universitario. Para el resto es entrada libre hasta completar aforo, recibiendo, si lo desea, el certificado acreditativo de asistencia a cada Jornada.

Las matriculaciones comienzan el 1 de octubre de 2018, en www.foroparalapazenelmediterraneo.es debiendo incluirse el justificante del ingreso de 10 euros para los certificados y en concepto de matrícula y el título del tema, adaptado a alguna de las líneas de investigación. El trabajo, inédito, debe ser presentado, digitalmente, a ecruz@uma.es antes del 1º de noviembre de 2018. Los alumnos conocerán su resultado el día 15 de noviembre en la entrega de diplomas.

LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN PARA OBTENER DIPLOMA DE APROVECHAMIENTO. Un trabajo inédito sobre alguno de los siguientes temas (10 A4 + portada, interlineado 1,2, separación párrafos 6, incluidas figuras. El Comité Científico seleccionará de los trabajos decla-rados APTOS, los que deben ser publicados en las Actas de las XII Jornadas. Las líneas de investigación son las siguientes:

  1. Herramientas financieras que algunos países han puesto en marcha para canalizar las remesas de su población
  2. El Sahel: frontera
  3. La problemática del los países del Norte de África.
  4. La inmigración hacia
  5. Las
  6. Las guerras
  7. Las potencias ocultas económicas

Ingreso en la cuenta ES81 2100 2653 1602 1036 0729. Concepto: matrícula XI Jornadas, poniendo a continuación su nombre y número de DNI o tarjeta de identificación o pasaporte. A continuación deberá remitir un correo a las siguientes direcciones: mgallardo@realclubmediterraneo.com y secretariaforopaz@realclubmediterraneo.com, recibiendo de la Secretaría una confirmación de la matrícula. NO OLVIDE PONER EL TEMA SOBRE EL QUE REALIZARÁ EL TRABAJO

 

John Elliott: «Los separatistas catalanes han creado una fantasía y viven en su propio mundo»

El hispanista publica en España «Catalanes y escoceses. Unión y discordia» que analiza semejanzas y diferencias de los dos separatismos

Hartos como estamos todos del conflicto catalán, haríamos bien en leer el nuevo libro que John Elliott (Reading, Inglaterra, 1930) publica en España: «Catalanes y escoceses. Unión y discordia» (Taurus) porque nos regala una perspectiva única, más de cuatro siglos, para entender bien el origen y la naturaleza de las grietas de nuestra convivencia. Elliott lleva estudiando en profundidad la relación histórica de Cataluña con el Reino de España desde que a principios de los años sesenta del siglo pasado publicó «La revuelta de los catalanes». Y desde entonces no ha dejado de estudiar el la historia de España en un contexto europeo. El último logro de ese empeño, que ha permitido superar muchas visiones esencialistas, ha sido poner frente a frente los nacionalismos y recientes separatismos de Escocia y Cataluña desde el origen de su identidad. Una lección de historia alejada de las emociones negativas que algunos quieren alimentar para mantener vivo el conflicto. «Lo que puede hacer un historiador y no un politólogo es dar una larga perspectiva sobre problemas», dice al otro lado del teléfono.

¿No estamos condenados?

No estáis condenados a la disgregación, pero hace falta inteligencia, empatía y paciencia.

Empatía y paciencia con este tema hay ya poca, pero ¿inteligencia?

Depende del liderazgo actual de los políticos y de esas personas que no están en este mundo, sino que viven en el mundo irreal inventado por el separatismo.

En el origen pone la Monarquía compuesta (lo fueron tanto España como Gran Bretaña) que respetaba costumbres, lenguas y leyes de territorios incorporados.

La ventaja era reconocer abierta o tácitamente el pluralismo de estas naciones. Pero todo dependía de un diálogo permanente entre las élites y el Gobierno central, que es el principio de la comprensión mutua.

Y en el XIX el diálogo se extiende a capas mayores de la sociedad.

Hay enormes cambios, el diálogo incluye a las clases profesionales, la nueva burguesía, tanto en Cataluña como Escocia, son gente de ese «doble patriotismo» del que habla Josep María Fradera: son y se sienten al mismo tiempo catalanes y españoles, escoceses y británicos. Ambas lealtades son perfectamente compatibles. Lo que hay que investigar es por qué en algún momento eso terminó. Cuando uno empieza a pensar en el socio como «el otro» vienen los problemas.

Hoy dicen que la tensión de origen por la pluralidad es culpable: España contra Cataluña.

La manipulación y la deformación de la historia es la que ha causado tantos problemas. Toda historia nacional es selectiva y debe serlo para dar coherencia a una sociedad, pero si se manipula demasiado, como ocurrió con la rendición de Barcelona de 1714, o con la rebelión de los Catalanes de 1640, se hace para diferenciar de forma absurda entre un Estado como construcción artificial y una nación como algo orgánico. Si empiezas a pensar así, entre la nación catalana y el Estado artificial que es España, hay ruptura y alimentas el victimismo, que ha tenido muchísimo más peso en la sociedad catalana que en la escocesa, pienso yo.

¿Por qué?

Por que la historia británica y escocesa de los siglos XIX y XX fue más feliz que la española, con su inestabilidad, sus guerras civiles, sus pronunciamientos y el colapso del sistema representativo.

Y las dos dictaduras.

Exacto.

Pero hay más diferencias, Cataluña ha mostrado voluntad de romper el marco legal.

La Constitución 1978 es una gran Constitución pero no deja mucho cauce para esas tensiones. Nosotros no tenemos Constitución fija y por tanto hay más flexibilidad. Los conflictos de la periferia pueden resolverse en del sistema británico con un referéndum

¿Cree que fue un acierto?

Creo que fue un error hasta cierto punto el tipo de referéndum o incluso el referéndum mismo. Pero al menos había esa oportunidad. En España no es posible sin enormes problemas constitucionales un referéndum aceptable

Señala usted que el autogobierno de Cataluña desde 1978 no tenía precedente. Y que han aprovechado instrumentos de ese marco para su construcción nacional.

Desde 1980, Jordi Pujol y sus sucesores emprendieron la política de catalanización, que se puede entender en referencia a la represión de la dictadura de Franco. Pero han aprovechado para imponer una agenda que no es necesariamente la agenda de todos los catalanes. El resultado es que dentro de Cataluña encontramos una polarización y divisiones políticas y sociales que han jugado un papel importante en los acontecimientos actuales. La polarización afecta también al resto de España

¿Cree que Cataluña cambió a peor?

Lo que más siento es ver el ensimismamiento de una sociedad que tenía horizontes bastante amplios y que ha pasado las mejores décadas de su historia entre 1978 y el colapso económico de 2008. Años felices y prósperos de una Cataluña que tenía en su mente el mundo y ahora han estrechado sus horizontes. Los separatistas quieren hablar en nombre de todos los catalanes y han creado un ambiente de tensión, fricción y últimamente intimidación. Es muy preocupante para quienes tenemos amor por Cataluña y por España. Tenía que ser honesto y poner en el libro mis puntos de vista.

Cree que España no ha apreciado asuntos que eran importantes.

Cada nación necesita sus símbolos. Pero el idioma complicó las cosas. El catalán ha sido un punto de referencia imprescindible para el nacionalismo mientras que en Escocia la lengua no ha tenido ningún peso. Es la diferencia fundamental de las experiencias de estas dos autoproclamadas naciones sin Estado, que quiere decir sin su propio Estado.

Su perspectiva es única. Dice que toda nación derecho a sus símbolos pero en España hay quien ve sospechoso reivindicar la bandera…

Es un disparate y una manipulación absurda, pero como han dicho Álvarez Junco y otros, no se ha conseguido crear un nacionalismo español que no sea hasta cierto punto regresivo en comparación con los cambios sociales y políticos. La Constitución del 78 reconoce la pluralidad y la diversidad de los pueblos de España y la presenta como enriquecedora, que es lo que es. Pero no se ha implementado esa visión en España, porque no se aceptó bien el hecho diferencial de Cataluña y el País Vasco, de España como sociedad diversa y pluralista, que es de alabar y no de criticar. Hay una rama de ese nacionalismo que es autoritaria, centralizante y temerosa de la aceptación de la diversidad, que ha presentado obstáculos al diálogo que tiene que existir entre el Gobierno central y sus pueblos.

Los Gobiernos de izquierdas nunca han puesto acento en un patriotismo español democrático, sino que se aliaron con los nacionalismos.

Estoy de acuerdo. Parte de la sociedad española se siente amenazada por el hecho catalán o vasco y creen que la única respuesta posible es una centralización de modelo francés. Esa no es la manera de crear un nacionalismo español que demuestre sensibilidad por los puntos de vista de otros.

Tras tantas negociaciones, la sociedad percibe que ha entregado mucho a Cataluña.

Es verdad pero la cuestión financiera no es la fundamental. Se pueden hacer ajustes que serían aceptables. Tanto los políticos como los electores no toman en serio el poder de la emoción y la psicología colectiva por razones a veces pasajeras. Además, cuando la razón falla, como en estos últimos años, los separatistas crean su fantasía y viven en su propio mundo. Es el resultado de una historia de victimismos y también de la prevalencia de la emoción sobre la razón.

Ante la campaña internacional de imagen contra España, alimentando el cliché de la leyenda negra, ¿qué opina de la respuesta del Gobierno?

Ha sido patética. La campaña de la Generalitat fue muy astuta y ha impuesto en el mundo su percepción de España. Por eso era tan importante presentar la verdad y decirle al mundo que la España de la Constitución no es ni mucho menos la España de Franco. Ha sido patético, da la impresión de que sencillamente no hubo dinero para presentar el argumento contrario. Fallaron. No sé si es cuestión de diplomacia. Pero todo el enfoque del PP fue demasiado judicial y no percibieron las repercusiones que tendría la campaña que hizo la Generalitat.

¿Qué no hizo España para ayudar a los catalanes no separatistas?

No hubo tanto diálogo como debería. Se percibe así en parte por el enfoque constitucionalista y judicial del problema que tuvo el Gobierno, no político. Para muchos de los españoles está siendo traumático. Más catalanes deberían alzar la voz. La comunidad financiera y empresarial tal vez por miedo o porque no percibieron bien el impacto de lo que está pasando, se calló. Hay que reconocer que la percepción tradicional de Cataluña en España tenía una mezcla de admiración y cierta envidia. Creo esa envidia y cierta arrogancia explica un sentido visceral y anticatalán. La culpa es de ambas partes de la sociedad española.

Hay varias generaciones de catalanes educadas en el desafecto. ¿Debe haber más control de la educación desde el centro?

Nunca he entendido lo que ocurre con los libros de texto en las escuelas, ni el control de los medios públicos por la Generalitat. Hay mucha gente que ha comprado el argumento de que Cataluña es una nación orgánica y el España es un ente artificial. Se han convencido de ese argumento sin ver que son construcciones ambas, gracias a la convivencia de siglos y las memorias históricas. La distinción es absurda. Se puede entender la política catalanista para integrar a los inmigrantes. Pero eso no es excusa para la manipulación de la historia que ha habido y lo absurdo de el enunciado «España contra Cataluña».

Acaba su libro con Jefferson, que advierte del elevado precio de estos procesos si se toman a la ligera.

No va a haber ruptura, es política y constitucionalmente imposible. No la aceptará Europa, un estado independiente nuevo que está en contra de la construcción de su país. Ni un separatismo que no está autorizado por el Gobierno central. No tiene futuro en la Europa actual.

Salvo que Europa se rompa. Usted habla desde un país que se va.

Si empieza, Córcega, el norte de Italia… volveríamos a una Europa medieval en cuanto a las entidades políticas, sin relevancia en el mundo. Estamos viviendo en un mundo globalizado, todos somos interdependientes. Además, mire: la Unión Europea es otro tipo de Monarquía compuesta. Que los catalanes quieran entrar en esta construcción prescindiendo de España es políticamente imposible.

20.10.2018. ABC Cultura. Jesús García Calero

Nacionalismo en el siglo XXI

 

GABRIEL TORTELLA, , economista e historiador, es autor de Capitalismo y Revolución, y coautor de Cataluña en España. Historia y mito (con J. L. García RuizC. E. Núñez y G. Quiroga), ambos publicados por Gadir.

NO HACE falta ser un lince para advertir que el nacionalismo es el principal problema de España al menos desde la Transición (si no antes) y que es muy difícil imaginar su final. El nacionalismo vasco, con su vil acompañamiento de terror y extorsión, protagonizó las últimas décadas del siglo pasado. La derrota de las prácticas más execrables del nacionalismo vasco dio lugar a una especie de apaciguamiento transitorio; pero el nacionalismo catalán, con métodos de presión, extorsión y exclusión más solapados pero no menos viles, ha tomado el relevo en la actividad de zapa y derribo. Esta situación plantea múltiples problemas intelectuales, uno de los cuales, de lo más apasionante, es el de cuál sea la naturaleza del nacionalismo.

Conviene advertir que no se trata sólo de un problema español, aunque aquí haya adquirido rasgos gravísimos. En muchos otros países europeos hay problemas parecidos, si bien por ahora menos amenazadores: pensemos en Escocia, en Córcega, en el Véneto, en Flandes, en Baviera, en la separación de Chequia y Eslovaquia, en Crimea y el este de Ucrania, en Chechenia, etcétera. Y, más allá de Europa, pensemos en Quebec, en Chiapas, en Tibet (caso muy especial), en Kurdistán, en Yemen… El nacionalismo separatista parece esparcido por todo el planeta. ¿Tiene esto explicación? Si la encontráramos, quizá pudiera ofrecernos un atisbo de solución para nuestros problemas.

¿Qué es el nacionalismo? Es difícil de explicar, porque los hay de varias clases según las latitudes y los condicionantes históricos, culturales y étnicos. Como las naciones son entidades políticas formadas de manera en gran parte arbitraria, es difícil definir y discriminar. Pero los especialistas distinguen dos tipos de nacionalismo: para unos es un factor de modernización; para otros es un factor de retroceso. Ambas caracterizaciones son ciertas; todo depende del momento histórico.

Observemos que la nación (una comunidad política soberana cuyo principio es que todos sus miembros son iguales ante la ley y participan igualmente en la formación del gobierno) es una institución bastante reciente. Las primeras naciones son Inglaterra, Estados Unidos y Francia, formadas a finales del siglo XVII y principios del XVIII, a las que siguió una primera oleada de estados del nuevo tipo, unas de antiguo origen, como España, Portugal, Holanda, Bélgica, Suecia y Dinamarca en Europa; otras, como casi todas las naciones americanas, desgajadas de los imperios inglés, español y francés. En Europa oriental se dio un caso inverso: una nación recién formada fue deglutida por dos imperios y medio: Rusia, Austria y Prusia, que amigablemente trocearon y se repartieron Polonia. Pero otras naciones de abolengo histórico fueron emergiendo durante el siglo XIX: Grecia, Italia, Alemania (ésta en forma de imperio, aunque es dudoso cómo clasificar a Alemania, porque era un imperio con algunos rasgos de nación).

Lo interesante es observar que las nuevas naciones se fueron formando a imitación de los primeros modelos, y lo hicieron por oleadas. Hemos visto ya la primera, la que tuvo lugar a partir de la Primera Revolución Mundial de finales del siglo XVIII y principios del XIX. La segunda gran oleada tuvo lugar después de la Primera Guerra Mundial, al desintegrarse cuatro de los imperios en liza (ruso, austriaco, alemán y otomano). En Europa oriental aparecieron los países balcánicos (Yugoslavia, Bulgaria, Montenegro, Albania), más Hungría, Austria, Rumanía y la renacida Polonia, más las repúblicas bálticas y Finlandia. De la partición del Imperio otomano lo más parecido a una nación que encontramos es la propia Turquía; el resto fueron protectorados y monarquías semifeudales que sólo muy lentamente fueron adoptando forma nacional. China había derribado la secular monarquía imperial en 1912 y adoptado la forma republicana, aunque fue casi inmediatamente presa de una profunda inestabilidad. Irlanda, la última gran colonia europea, se independizó en 1922. Esta verdadera eclosión nacional fue en gran parte obra del presidente Woodrow Wilson, inspirador de la Sociedad de Naciones, cuya obra adoleció de considerable precipitación, y contribuyó a las graves tensiones internacionales que dieron lugar a la Segunda Guerra Mundial.

El final de ésta marcó la tercera gran oleada, con la disolución de los imperios británico (desde 1931, Commonwealth), francés, belga y holandés, de modo que accedieron al status nacional gigantescas naciones asiáticas como la India, Pakistán, Indonesia, Filipinas y otras menores, entre ellas Israel, un caso especial. Es también el momento en que la mayor parte de los países africanos alcanzan ese estatus.

La cuarta y última oleada vino derivada del fin de la Unión Soviética y del comunismo en Europa. Varios países con una condición de independencia formal y sujeción real, como las repúblicas bálticas, Bielorrusia, Ucrania, Turkestán, Uzbekistán, Armenia, Georgia, etcétera, se convirtieron en naciones independientes. Simultáneamente tuvo lugar el desmembramiento de Yugoslavia y su partición en una serie de naciones como Eslovenia, Serbia, Croacia, Montenegro y Macedonia.

Estas sucesivas adiciones produjeron la actual situación, en que la mayor parte de la superficie terrestre está ocupada por naciones formalmente independientes. Si en 1945 la Organización de Naciones Unidas estaba compuesta por 51 países, hoy lo está por 193. Quedan ya muy pocos flecos en este tapiz de naciones que cubre la tierra. En este aspecto, el nacionalismo, aunque sin duda con éxito desigual, ha sido un factor de modernización.

Entonces ¿qué explicación tiene el nacionalismo actual, cuando el nuevo modelo de estado-nación se ha extendido ya por toda la faz del planeta? La respuesta es sencilla: hoy no se trata ya de modernizar las estructuras políticas o de liberar a ciertas poblaciones de los yugos coloniales o imperiales. Lo que persigue el nacionalismo del siglo XXI es simplemente desmembrar o trocear naciones ya existentes. En román paladino, los nacionalistas actuales pretenden hacerse un sayo para ellos con la capa que pertenece a todos sus conciudadanos. Y no se trata de hacerse un sayo que abrigue a todos los miembros de la pretendida nueva nación; se trata de confeccionar un abrigo confortable para la camarilla nacionalista que promueve la separación y que, naturalmente, espera convertirse en el árbitro y gobernante de la nueva micro-nación por mucho tiempo, o para siempre si es posible.

El nacionalismo actual es, simplemente, el quítate tú para ponerme yo de una burguesía local frustrada que quiere convertirse en Gobierno soberano. Ya no se trata de modernizar, sino de monopolizar; ya no se persigue la reforma, sino la tajada. Ése fue el caso de Quebec en Canadá, donde a los separatistas les falló el plan por el canto de un duro. Parecido fue lo de Escocia en 2014, que falló por mayor margen. En ambos casos salió la fallida nación seriamente malparada. La viabilidad de la hipotética micro-nación es lo de menos: para los nacionalistas de hoy es infinitamente mejor ser cabeza de ratón que cola de león, y a lograrlo dedican las veinticuatro horas del día; y si lo hacen subvencionados por la nación de la pretenden separarse, tanto mejor para ellos. El enemigo acepta ser, tras cornudo, apaleado; “dando tales muestras de sumisión a nuestra causa, encima no podrán echarnos la culpa del desaguisado”, se dicen los aguerridos nacionalistas del siglo XXI: y no dejan de llevar algo de razón.

En cuanto al bienestar de sus futuros súbditos, eso es lo de menos para el nacionalista de hoy: véase si no la indiferencia con que los separatistas catalanes han visto sus promesas de bonanza económica desmentidas crudamente por la realidad tras sus amagos de independencia: son ya más de 4.500 las empresas que han huido en los últimos doce meses del prometido paraíso nacionalista catalán. ¡Qué más da! El bienestar de los súbditos catalanes es algo secundario: lo principal es que la camarilla alcance el poder absoluto como sea. Éste es el credo del nacionalismo del siglo XXI.

19.10.2018. El Mundo

Siete Días en Política Exterior

 

Dejad que nos llamen racistas, Pablo Colomer

Agitando un cóctel xenófobo, donde el ingrediente principal es la islamofobia, y retorciendo la realidad a su conveniencia, la extrema derecha se prepara para el siguiente asalto al poder: las elecciones europeas de mayo de 2019. Leer más…

El final de la excepción bávara, Diego Íñiguez

La política de confrontación de la CSU hacia Merkel y sus políticas liberales, sobre todo en asilo e inmigración, ha sido un fracaso. Ha debilitado a la canciller y a su coalición con los socialdemócratas y no ha impedido la sangría de votos conservadores. Leer más…

Los ODS, la agenda de Naciones Unidas para la Paz: el vínculo solidario de la Seguridad, el Desarrollo y los Derechos Humanos

Por Ignacio García Sánchez, Subdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) conforman la propuesta de las Naciones Unidas, compartida por todas las naciones de forma solidaria, para luchar de una forma pragmática contra las causas del conflicto, las raíces de la inestabilidad y los elementos estructurales de la inseguridad. En definitiva, una agenda basada en elementos objetivos capaces de ser medidos con una finalidad superior, el fin último de la ONU: la consecución de la paz mundial y la dignidad personal.

Sus 17 objetivos son el producto de un gran esfuerzo a nivel mundial para continuar avanzando sobre la senda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en una línea más inclusiva y solidaria, sobre metas concretas, en un esfuerzo de integralidad sin precedentes, destacando una campaña mundial por internet para buscar la mayor participación popular posible. El resultado: la «Agenda 2030» aprobada por más de 150 jefes de Estado y de Gobierno en la «Cumbre de Desarrollo Sostenible».

Sin duda, significa un esfuerzo, no completo por su característica de objetivos medibles y alcanzables, de carácter universal en la senda de la estabilidad y la paz; en el que España tiene un interés, quizás especial, por sus características geopolíticas, de ahí la coincidencia que muestran en el estudio de sus desafíos más importantes nuestros documentos de mayor rango relacionados con la seguridad y el empleo de nuestras Fuerzas Armadas: la Estrategia de Seguridad Nacional 2017el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas 2017 y la PDC-01(A) Doctrina para el empleo de las FAS.

Los ODS, la agenda de Naciones Unidas para la Paz: el vínculo solidario de la Seguridad, el Desarrollo y los Derechos Humanos.- Ignacio García Sánchez