Libros de las Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación

 

V Jornadas: Repercusión de la crisis económica mundial en el Mediterráneo

Estrategia Española de Seguridad y su incidencia en el área mediterránea

Incidencia de la situación del Sahel en el Mediterráneo

Un nueva conciencia de Defensa: Seguridad económica, diplomática, cultural y militar

España y la Seguridad Compartida para el Mediterráneo (Análisis jurídico y conceptual)

España y la Seguridad Compartida para el Mediterráneo

Málaga y Cervantes: La espada y la pluma. Tomo I. Ciclo de conferencias y edición de publicaciones

Málaga y Cervantes: La espada y la pluma. Tomo II. La OTAN ante el terrorismo

Málaga y Cervantes: La espada y la pluma. Tomo III. El fenómeno terrorista y su incidencia en el Mediterráneo (similitudes entre dos épocas históricas)

Málaga y Cervantes: La espada y la pluma. Tomo IV. Fondos documentales y Exposición itinerante

 

 

 

 

Declaración del portavoz de la OTAN sobre las elecciones informadas en el este de Ucrania

Statement by the NATO Spokesperson on the reported elections in eastern Ukraine

NATO does not recognise the reported elections held on 11 November in the self-proclaimed and unrecognised “Luhansk People’s Republic” and “Donetsk People’s Republic.” They run contrary to the letter and spirit of the Minsk Agreements and undermine efforts towards a peaceful resolution of the conflict.
NATO fully supports Ukraine’s sovereignty and territorial integrity within its internationally recognised borders. We continue to call on Russia to withdraw its forces and cease all support to militant groups in the Donetsk and Luhansk regions of Ukraine.
We call for the full implementation of the Minsk Agreements by all sides, and support the efforts of the Normandy format and the Trilateral Contact Group.

La Unión Europea y EE.UU.: ¿Una nueva relación trasatlántica?

“Agenda de Política Exterior”, iniciativa conjunta de Política Exterior y Agenda Pública, analiza cada semana asuntos internacionales clave. Nuestro objetivo es fomentar el debate público y una mirada informada hacia el mundo.

¿Qué relación transatlántica está diseñando Trump?

Esta semana Europa mira hacia Estados Unidos, que acaba de celebrar unas elecciones legislativas clave. En ellas, los republicanos han perdido la mayoría en la Cámara de Representantes, aunque mantienen el control del Senado. A raíz de este revés, Trump tendrá más difícil avanzar en su agenda política. Sin embargo, los movimientos tectónicos que su llegada a la Casa Blanca puso en marcha siguen su curso, inexorables. En un intento de ir más allá de la política electoral, preguntamos a los expertos por una de esas placas tectónicas en movimiento, la cambiante relación entre EEUU y Europa. Leer más

Elecciones en EUU: ¿normalidad excepcional? Jorge Tamames

Las midterm estadounidenses siempre las pierde el partido que gobierna. La cuestión clave en estas últimas era si la excepcionalidad de Trump rompería este patrón, apuntalando su reelección en 2020. Con los resultados en la mano, asistimos a un regreso engañoso de la normalidad. Leer más

Ante el fantasma de una Europa post-atlantista, Judy Dempsey

La economía americana después de las ‘midterm’, Gonzalo Gómez

Las ‘midterm’ y el ajedrez latino de Trump, Alejandro G. Motta

Cuando EEUU apoyaba la unidad europea, Belén Becerril Atienza

Rebelión

Por Joaquín Luiz Ramírez, publicado en Diario Sur en Opinión

Había una vez un gran reino europeo del sur en el que, a pesar de la democracia, la justicia, la ley y la historia, algunos partidos llamados nacionalistas se oponían a su continuidad. Las razones esgrimidas por los a sí mismos considerados diferentes oscilaron entre la reivindicación de la cultura propia a la existencia de una lengua autóctona, pasando por la denuncia de una opresión realmente invisible. A estos partidos perteneció mucha gente inteligente, quizá envuelta en un determinado clima, algo cegato y ciertamente ensordecedor, difícil de describir, que intentó poner sus más convincentes argumentos a favor de su causa. Con todo pasaron muchas cosas y, aunque nunca conseguían ser mayoría, decidieron cortar por lo sano e imponer sus razones por encima de la ley y hasta de la convivencia. Hubo mucho y muy variado, por partir de alguna parte, la destrucción de un coche patrulla de la Guardia Civil y una turba en la calle que físicamente impidió que varios guardias civiles que, como policías judiciales, habían entrado a notificar a la Consejería de Economía, pudieran salir de allí durante muchas horas. Y hasta un 1 de octubre en que se quiso celebrar un referéndum que ninguna norma podía amparar. Los colegios electorales no fueron clausurados por los Mossos de Esquadra (Mozos de Escuadra -sic-) tal y como les dictó la orden judicial al efecto, nadie pudo ni supo encontrar las urnas chinas que los organizadores dispusieron para la perfomance y la Policía Nacional y la Guardia Civil no pudieron impedir que se diera la mostra ilegal. Hubo dos heridos graves y quizá quince, veinte o veinticinco leves, pero la ‘crida golpista’ dijo que fueron mil heridos, sin más; aún lo dice.

A resultas de todo ello, la justicia acusó a los que organizaron y promovieron el golpe fallido, aplicándoles la ley como corresponde a un estado de derecho. A la expresa negativa independentista de acatar las leyes españolas se sumó una auténtica oleada que argumentó -y hoy también lo hace- que estas leyes no han sido infringidas en absoluto. Negaron y niegan la rebelión, la sedición y también la malversación, que la conducta instruida por la justicia sea antijurídica y también que se trate de ninguna correspondiente descrita por el código penal y como tal tipificada.

Para la lógica secesionista basta hablar de ‘votar’ y de ‘democracia’ para determinar que la aplicación de la ley no ha lugar, basta hablar de que sus defendidos son ‘demócratas’ y ‘pacíficos’ para dictar que ni hay delito ni hubo violencia. Basta que algunos de sus políticos sean detenidos y cumplan prisión preventiva por orden judicial para que se trate de ‘presos políticos’. Hasta aquí el bloque constitucional, PP, PSOE y C’s, respaldó el cumplimiento de la Constitución y la ley, la instrucción y la marcha de los acontecimientos judiciales. Pero el cambio del rol de Sánchez con su arribada a Moncloa ya hoy parece que insta a modificar la música y hasta la letra de esta pieza. Pues, aunque el Partido Socialista es un partido constitucional, algunos de sus dirigentes -confundidos por el mito de lo irredento- han caído en la tentación de querer entender a los que hasta aquí y en puridad llamamos golpistas. Ello u otras variables, como algún compromiso secreto incluido en el pacto para votar la Moción de Censura… O, incluso la posibilidad de querer ganarse algún favor para poder aprobar los presupuestos.

La Abogacía del Estado ha obviado a bombo y platillo la querella por Rebelión, es el hecho. Y no se trata de prejuzgar, los analistas, los que opinamos, no calificamos ni juzgamos, pero vemos con nitidez como el Gobierno deserta parcialmente de su obligación. También a esta lamentable decisión quieren llamarle moderación y empatía, pero es irresponsabilidad, cobardía y abandono del deber.

A estas horas -según se sabe- la Fiscalía mantiene la acusación. Luego será lo que tenga que ser. El Tribunal Supremo juzga y sentencia. A Sánchez le encantaría indultar, si puede y si llega. España es un gran reino europeo del sur, democrático y social. España es un estado de derecho, todos estamos sometidos a la ley, una ley que aprueban las Cortes Generales a través de los representantes que el Pueblo Soberano elige votando en las urnas legales.

Un nuevo referéndum: an exit for Brexit?

La posibilidad de celebrar un nuevo referéndum acerca de la salida o la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE) parece haber ganado enteros en las últimas semanas. Los partidarios de una nueva consulta están intensificando su presencia en los medios de comunicación y en las calles. Al mismo tiempo, quienes respaldan la salida aprobada en la votación de 2016 o dan por válido y legítimo aquel resultado no vislumbran tal opción, e incluso otros llegan a cuestionar la licitud de la estrategia de recurrir a reiteradas votaciones hasta alcanzar el objetivo deseado.

En la entrada publicada en este blog el pasado mes de agosto (18-8-2018) hacía alusión al complejo panorama existente en torno al Brexit y ponderaba las posibilidades de habilitar un segundo referéndum.

Personalmente, desde un primer momento me llamó la atención que una decisión tan trascendental como aquélla no se sometiera a alguna mayoría reforzada o, al menos, a la de mayoría del censo. Contra la exigencia de mayoría reforzada puede objetarse que no respetaría el espíritu de la regla de la mayoría simple, entendida como la esencia de la democracia. En el otro lado de la balanza, fiar a ese criterio, sin ninguna matización, una cuestión tan crucial puede abocar, como así ha sucedido, a provocar profundas divisiones en el seno de la sociedad.

Por otro lado, aun cuando, una vez definidas las reglas, hay que afrontar los resultados, no sé hasta qué punto cabe deslegitimar una repetición de la consulta. Quizás ésta tendría que estar precedida por la formulación de una pregunta acerca de si procede o no llevarla a cabo. En el caso que nos ocupa se da, además, una circunstancia especial, como es el hecho de las informaciones incompletas, erróneas y sesgadas difundidas al electorado.

En fin, dados los condicionantes existentes, no parece que la opción del segundo referéndum sea ni fácil ni simple. Así lo sostenía hasta ahora un analista tan influyente como Martin Wolf, comentarista económico jefe del diario Financial Times, quien argüía que los costes de otro referéndum excederían de los beneficios, agudizando las divisiones entre la población británica.

Sin embargo, en un reciente artículo (Financial Times, 1-11-2018) reconoce que, puesto que cada vez es más probable que no se alcance ningún acuerdo con la UE o que ningún acuerdo sea ratificado por el Parlamento, se ve inclinado a cambiar su posición.

Según Wolf, “la noción de ‘un votante, un voto, una vez’ no es democracia. Los votantes tienen el derecho a cambiar de parecer, individual o colectivamente”. Apunta, no obstante, la dificultad práctica de seleccionar las opciones a expresar en la nueva consulta, decantándose por las tres siguientes, en lugar de dos: a) acuerdo de salida con la UE; b) salida de la UE sin acuerdo; c) retirada de la notificación de abandonar la UE.

A la vista de cuanto antecede al otro lado del Canal de la Mancha, esa separación que, según Churchill, aislaba a Europa de Gran Bretaña, no puede decirse que haya soluciones ni salidas fáciles para el Brexit. Ninguna es buena, pero da la impresión de que hay algunas que son peores que otras.

Tiempo Vivo. 03.11.2018. Blog de José Manuel Domínguez Martínez. Un nuevo referéndum: an exit for Brexit?