¿La primavera árabe entra en Argelia en 2019?

 

Cartel de protesta en una manifestación contra Buteflika. (Orán, 29/03/2019) AFP/Getty Images

La renuncia de Abdelaziz Buteflika a la presidencia de Argelia está envuelta aún en un velo de misterio en un país muy opaco y que apenas permite el acceso a periodistas extranjeros, lo que da pábulo a intoxicaciones y rumores.

En medio de versiones contradictorias, va quedando claro que se ha producido un golpe palaciego contra Buteflika y el clan de Le Pouvoir, como denominan los argelinos al entramado militar, empresarial y político que gobierna Argelia desde la independencia en 1962.

La fractura del régimen no se habría producido sin las manifestaciones que comenzaron el 16 de febrero en dos poblaciones del interior, Bordj Bou Arreridj y Kherrata. Como un reguero de pólvora, las protestas llevaron a las calles a millones de argelinos indignados con el plan de Buteflika de presentarse a nuevas elecciones el 18 de abril.

La radiotelevisión pública ignoró las movilizaciones hasta que sus propios periodistas se unieron a ellas. Si esa masiva movilización ciudadana, modélica por pacífica y espontánea, no lo hubiera evitado, el octogenario presidente, incapacitado desde que sufrió un ictus en 2013, habría iniciado su quinto mandato de un sistema corrupto, autoritario e ineficiente.

El régimen, cogido con la guardia baja, intentó primero frenar las manifestaciones anunciando que se suspendían las elecciones y que Buteflika continuaría al frente de un gobierno “transitorio”. Cuando eso no bastó, se anunció una gaseosa “conferencia nacional” que adoptaría reformas sociopolíticas y económicas y que Buteflika no volvería a presentarse. Tampoco eso funcionó. Una población en la que el 54% tiene menos de 30 años y que maneja con soltura las redes sociales dijo basta. Frases como Systeme degage, Ytnahaw ga (que se vayan todos) y Klitou el-bled ya sarraqin (ladrones, lo habéis robado todo) se convirtieron en los lemas más coreados de las protestas, a las que se sumaron jueces, legisladores, comerciantes, estudiantes, profesores y hasta veteranos del ejército.

Buteflika, elegido en 1999 por los militares para que les sirviera de mascarón de proa civil, se convirtió en un lastre demasiado pesado. A finales de su segundo mandato en 2009, había enmendado la Constitución para presentarse a un tercero. Entonces su clan ya había extendido sus tentáculos por toda la administración.

La primavera árabe de 2011 no alcanzó a Argelia porque aún estaba reciente el trauma de la guerra civil de la década de los noventa, cuando murieron 200.000 argelinos. Ahora ha sido distinto: el hirak (movimiento popular) es una deliberada reapropiación de los espacios públicos.

Las exigencias populares ya no se limitan a librarse de una sola persona, sino de todo el entramado de poder. En un país donde la cúpula militar es el poder detrás del trono, el jefe del Estado Mayor, el general Ahmed Gaid Salah, decidió dejar caer a Buteflika.

Ahora antiguos compañeros de viaje han pasado a ser enemigos políticos. 21 de los 27 ministros han sido destituidos. La purga ha alcanzado al jefe de la patronal, Ali Hadad, detenido mientras intentaba cruzar la frontera con Túnez. A Ahmed Ouyahia, cuatro veces primer ministro, se le ha impedido salir del país. Saïd Buteflika, hermano del expresidente, parece estar también en arresto domiciliario. Tres políticos casi octogenarios, Nuredin Bedoui, al frente del gabinete, Tayeb Belaiz, presidente del Consejo Constitucional, y Abdelkader Bensalá, presidente interino, han quedado al frente mientras se convocan nuevas elecciones, previstas en un plazo de tres meses.

El problema es que los grupos opositores –liberales, izquierda, islamistas…– están desorganizados y carecen de líderes. Sin un programa alternativo de gobierno, van a tener muy difícil presentar una candidatura unitaria, lo que puede tentar a Salah a imitar el modelo egipcio, donde las protestas derribaron también a un anciano dictador, pero la fragmentación opositora permitió que los militares recuperaran el control político. Si reproduce con éxito esa estrategia, Salah podría utilizar a Bedoui, Belaiz y Bensalá como fachada civil de una dictadura militar encubierta.

Pero Salah tiene ya 79 años. Y en el horizonte asoma Rusia, que ya está moviendo sus fichas para adelantar posiciones en Argel.

Política Exterior. Informe semanal. #ISPE: Tardía primavera árabe en Argelia

Cientos de miles de personas han vuelto a salir a las calles de Argel este viernes para participar en las protestas contra el actual régimen que ha ocupado el poder en Argelia tras la dimisión de Buteflika y para reclamar que el cambio en el gobierno se lleve a cabo de forma democrática. La marcha, pacífica, se ha producido en el centro de la capital. Son ya dos meses de manifestaciones. La ciudadanía continúa expresándose ante la situación política que vive el país. Todas las consignas reclaman lo mismo, la renuncia de Abdelkader Bensalah, nombrado presidente interino, y la celebración de elecciones.

20.04.2019. ABC

Argelia atraviesa desde hace tiempo una grave crisis multidimensional. El país ha experimentado una crisis política durante décadas, en particular desde el golpe militar de 1992 y la brutal guerra civil que siguió.

20.04.2019. El Salto. HAMZA HAMOUCHENE ES UN INVESTIGADOR, ACTIVISTA Y COMENTARISTA ARGELINO. ES COORDINADOR DE ENVIRONMENTAL JUSTICE NORTH AFRICA (EJNA) Y COFUNDADOR DE ALGERIA SOLIDARITY CAMPAIGN (ASC).

 

 

22 de marzo: Día mundial del agua

El tema del Día Mundial del Agua 2019 es «No dejar a nadie atrás», una adaptación de la promesa central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Cada 22 de marzo Naciones Unidas celebra el Día Mundial del Agua y, con ellos, el resto del mundo. Tras 26 años poniendo en valor la esencialidad del agua en nuestras vidas (se declaró en diciembre de 1992 y se celebró por primera vez un año después) con temas como “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?” o “La naturaleza al servicio del agua”, ha llegado la hora de mirar hacia el futuro sin dejar a nadie atrás. Porque, al contrario de lo que muchos puedan pensar, el agua no es infinita y, los cada vez más escasos recursos hídricos del planeta merman con:

  • La sobreexplotación de acuíferos: para 2025, las extracciones de agua habrán aumentado en un 50 %, principalmente en países de bajos ingresos o en países y regiones con escasez absoluta de agua (Global Water Institute, 2013).
  • El crecimiento de la población: la tendencia sugiere que para el año 2050 la población aumentará a 10.000.000.000 de personas (Libro Blanco de la Economía del Agua).
  • El cambio climático: según ACNUR solo en 2016 más de 22 millones de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares a consecuencia de los desastres naturales ocurridos en 118 países y territorios de todo el mundo (iAgua Magazine 18).
  • Los conflictos bélicos y políticos:  numerosos conflictos en diversas regiones del mundo están teniendo al agua como protagonista, acercándonos cada vez más a la Gran Guerra Mundial por el Agua.

Según la ONUel uso del agua ha aumentado en todo el mundo en aproximadamente un 1 % por año desde la década de 1980, impulsado por una combinación de crecimiento de la población, desarrollo socioeconómico y cambios en los patrones de consumo.

Conocer y concienciar sobre las razones por las que tantas personas se quedan sin acceso al agua segura es la prioridad de este año.

No dejar a nadie atrás

“Leaving No One Behind” o “No dejar a nadie atrás” es el lema escogido este año por Naciones Unidas para recordar que el agua es un derecho humano y que, hoy en día, miles de millones de personas siguen viviendo sin acceso a agua segura o, lo que es lo mismo, sin un servicio de agua potable administrado de manera segura. Y lo hace poniendo en foco en los grupos marginados como mujeres, niños, refugiados o pueblos indígenas, que habitualmente se pasan por alto y que, a menudo, se enfrentan a la discriminación cuando tratan de acceder y administrar el agua potable que necesitan.

22.03.2019. Iagua

Fue en 1992 cuando se decidió que el 22 de marzo sería el Día Mundial del Agua

Más de 2.000 millones de personas siguen sin tener acceso al agua potable

22.03.2019. LA VANGUARDIA

22.03.2019. El País. El Día del Agua en fotos

22.’3.2019 Día del Agua. Periódicos 20 Minutos y Diario Sur de Málaga

 

 

Málaga será la sede de la Autoridad de Coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes

Málaga acogerá el Mando Único Operativo para la inmigración irregular

Hasta ahora se encontraba en Sevilla – El responsable del organismo, el general de División de la Guardia Civil Félix Blázquez González, se instalará próximamente en la capital malagueña.

11.03.2019. La Opinión de Málaga

Orden PCI/121/2019, de 11 de febrero, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 1 de febrero de 2019, por el que se adoptan medidas adicionales para reforzar las capacidades operativas y garantizar la adaptación permanente de la Autoridad de Coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes, para el cumplimiento de las funciones que le fueron encomendadas por el Acuerdo del Consejo de Ministros de 3 de agosto de 2018.

El general de División de la Guardia Civi, Félix Blázquez, asume el Mando Único Operativo de Coordinación en el Estrecho contra la inmigración irregular

La CGT denuncia que Salvamento Marítimo reduce sus tripulaciones en Alborán y el Estrecho

Andalucía triplica el número de inmigrantes llegados en patera con más de 51.000 al cierre del año

El Gobierno impone apagón informativo sobre la llegada de pateras

10.01.2019. El Mundo

Le perpetuación en el poder: Abdelaziz Bouteflika

Por qué lo que ocurra en Argelia importa (y mucho)

Orán, la segunda ciudad más importante de Argelia (española durante 266 años) se encuentra apenas a 207 kilómetros de Almería. El 57,6% del gas que importa España proviene de Argelia.

Con sus 2.381.741 km cuadrados, Argelia es el país más extenso de África y del mundo árabe, y con sus más de 43 millones de habitantes es el segundo país más poblado del norte de África y del mundo árabe (no del mundo musulmán) tras Egipto. Orán, la segunda ciudad más importante de Argelia (española durante 266 años) se encuentra apenas a 207 kilómetros de Almería. El 57,6% del gas que importa España proviene de Argelia. Bastaría la simple enumeración de estos datos para que la política exterior española concediera a Argelia la máxima importancia, pero por razones ocultas al público, se concede esa importancia a Marruecos.

Lo que ocurra en Argelia no sólo importa a España sino que importa al resto de países del norte de África y a los del Sahel al sur del desierto del Sahara. Aunque aún quedan grupúsculos terroristas en su territorio, Argelia es el primer país musulmán que ha derrotado militarmente al islamismo, cuando muchos países (Francia, particularmente) apostaron por la victoria de los islamistas. Esa victoria sobre el islamismo fue mérito del Ejército y del pueblo (al que se le dio armas para esa lucha). Aunque se reprocha, con razón, que tras la victoria sobre los islamistas el presidente Buteflika cedió excesivamente ante ellos para integrarlos en la sociedad con su política de «reconciliación nacional», el hecho es que Argelia quedó inmunizada (al menos hasta ahora) frente a una eventual conquista del Estado por los grupos islamistas. Y no sólo eso, sino que se ha convertido en el eje de la lucha contra los grupos terroristas e islamistas en el norte de África y en el Sahel.

Argelia no sólo ha sido un país importante en la lucha contra el terrorismo islámico, sino que también es uno de los países que más eficazmente luchan contra la emigración ilegal, pese a que el dinero de la Unión Europea y de Estados como España se entrega a países, como Marruecos, que han demostrado que no tienen un sincero compromiso contra esta lacra. Ciertos círculos europeos han reprochado incluso que la lucha de Argelia contra la inmigración ilegal en su territorio utiliza métodos demasiado duros.

¿Pueden los acontecimientos que se están produciendo estos días en Argelia afectar a las exportaciones de hidrocarburos, a la lucha contra el terrorismo islámico o a la inmigración ilegal? Hasta ahora el máximo garante de la estabilidad del Estado, de la lucha contra el terrorismo y contra la inmigración ilegal ha sido el Ejército. Por más que la cúpula de éste ha sido depurada por Buteflika para intentar someterla a sus dictados, queda la duda de si ciertos influyentes altos mandos apartados por Buteflika y los mandos intermedios avalarán las pretensiones del entorno del aún presidente. Es a mi juicio improbable que el Ejército argelino, fuertemente enraizado en el pueblo, se enfrente a éste para defender al entorno del aún mandatario si la movilización popular se acentúa.

10.03.2019. La Razón

Buteflika vuelve a una Argelia alzada en protestas contra su régimen

El presidente octogenario mantiene su candidatura para un quinto mandato, tras pasar dos semanas hospitalizado en Ginebra

El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, regresó este domingo a Argel en avión oficial tras pasar dos semanas ingresado en el Hospital Universitario de Ginebra, donde se sometió a lo que un comunicado oficial calificó de “control médico rutinario”. Al mandatario le aguardaba un país en huelga general y con miles de estudiantes en las calles reclamando que retire su candidatura para las presidenciales del 18 de abril.

10.03.2019. El País

El presidente Abdelaziz Buteflika vuelve a Argelia en plena ola de protestas

10.03.2019. El Mundo

Buteflika regresa a Argel tras 15 días hospitalizado y en medio de protestas. El regreso se produce en medio de masivas protestas en las calles de todo el país en contra de la decisión del mandatario, de 82 años, de optar a la reelección.

10.03.2019. ABC

Gaid Salah, el sable que sostiene a Buteflika

El jefe del Ejército se sitúa frente al clamor de la calle en Argelia como el defensor más poderoso del octogenario presidente

Nadie sabe con certeza quién gobierna en Argelia, un país cuyo presidente, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, se mueve en silla de ruedas desde 2013 y no pronuncia un discurso en público desde mayo de 2012. Ya antes de que Buteflika llegase a la presidencia en 1999, la estructura que maneja el país era opaca y compleja. Los argelinos se refieren al “poder” como si fuera un monstruo de varias cabezas, a menudo peleadas entre ellas. Ahora mismo, con Buteflika hospitalizado desde el 24 de febrero en Ginebra, la cabeza que destaca sobre todas las demás es la del jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, el general de 79 años al mando de uno de los Ejércitos más poderosos de África. Gaid Salah ya ha emitido dos mensajes amenazantes contra quienes “quieren llevar el país a los años del dolor”.

Argelia sufrió durante la década de los noventa una guerra civil entre islamistas y militares en la que fallecieron entre 100.000 y 150.000 personas. Y Gaid Salah ha prometido defender el orden establecido. Ese orden pasa por las elecciones presidenciales del 18 de abril. El problema es que cientos de miles de argelinos han salido a las calles en tres ocasiones en las últimas semanas para protestar contra la participación de Buteflika en esos comicios.

09.03.2019. El País