¿Se puede hablar de una nueva estrategia del terrorismo yihadista o es volver a la antigua de Al-Qaeda?

Con la “derrota” de Daesh, el enemigo común, se inicia una nueva fase en este conflicto: más (geo) política y estratégica, y menos operacional. Ya no es el momento de batallas decisivas sino de posiciones, influencias y líneas de acción, que van a delimitar los resultados reales del mismo.

Hoy, las acciones se producen en tres áreas: Deraa, la provincia de Idlib y el sureste del Éufrates. Deraa está controlada por la antigua oposición, ahora se ha reconciliado con el Gobierno, pero con disidencias y unas relaciones complejas con los funcionarios. Pero es un problema que se puede gestionar con el apoyo ruso.

15.05.2019. El País Internacional. Siria, las cartas se barajan de nuevo El líder del ISIS habría ordenado reducir las cargas y evolucionar hacia operaciones ágiles, del tipo “golpear y huir” y atentados terroristas

07.05.2019. El Confidencial, por María Zuil. El Mahdaoui, el “colega del norte” de la célula yihadista, clave en el fraude de IVA Un marroquí-danés, detenido después que el grupo terrorista de Melilla, es clave para entender las relaciones y el entramado societario entre Dinamarca y la ciudad autónoma

 

05.05.2019. BBC. Osama bin Laden: Eight years after his death, where is al-Qaeda?, By Zulfiqar Ali

05.05.2019. El Español. Gonzalo Araluce. Los 5 motivos que elevan la amenaza yihadista en España tras la derrota del Estado Islámico en Siria La organización terrorista se encuentra en una peligrosa fase de mutación; la reaparición de Abu Bakr al-Baghdadi, clave en el proceso.

Un preso yihadista provoca un incendio en Puerto III al quemar documentos y cartas «para evitar su confiscación»

Se trata de Sylvain Bertrand Guillaume Decker, alias Souleymane, detenido en Rabat en 2014 tras regresar de Siria para captar y enviar yihadistas al Estado Islámico.

23.04.2019. El Mundo

 

La nueva y peligrosa estrategia de Daesh

Retornados de la guerra de Siria pueden crear o hacer de instructores de células locales y atacar en cualquier lugar del mundo

23.04.2019. La Razón. Autor J.M. Zuloaga

Los atentados de Sri Lanka, con un balance de casi 1.000 víctimas entre muertos y heridos, revelan una renovada, y muy peligrosa, estrategia de Daesh, que parece haber aprendido de los errores del pasado y que no está dispuesto a renunciar a su objetivo estratégico de imponer el Islam en su interpretación más rigorista hasta alcanzar su “califato mundial”.

► Militantes del Daesh piden a Alá que se repitan las matanzas de Sri Lanka

La suprema estupidez de plantear una guerra convencional, de conquista de territorios y hasta de trincheras, en pleno siglo XXI, con las armas que tiene disponibles cualquier ejército moderno, en este casos el enemigo agrupado en la Coalición Internacional y Rusia, estaba llamada al fracaso.

Sólo en la mente de un fanático como Abu Bark Bagdhadi, y los que le seguían ciegamente, se podía pensar en una victoria. Por cierto, que conforme se aproximaba la derrota pasó por las armas a muchos de ellos, en función de supuestas conspiraciones y de fallos en el campo de batalla.

Una vez superadas las emociones que les produjeron los éxitos iniciales a partir de 2014, Daesh, a finales de 2015, puso los pies en la tierra. No renunció a su estrategia de guerra convencional, pero empezó a pensar que en un futuro, más o menos cercano, tendría que pasar a la guerra subversiva, el terrorismo puro y duro.

Los atentados de París de la noche del 13 de noviembre de 2015, con las utilización, como ha ocurrido en Sri Lanka, de una célula numerosa que atacaba simultáneamente varios objetivos, entre ellos la discoteca Bataclan y el Stade de France, supuso un primer y siniestro ensayo.

Para dirigir la operación, Daesh envió a la capital francesa a uno de sus más peligrosos jefes de “brigada”, Abdelhamid Abaaoud, de 28 años y nacionalidad belga. El balance de los atentados, con 137 muertos y 415 heridos fue tremendo.

Casi todos los terroristas, la mayoría de los cuales se suicidaron en las acciones criminales, habían llegado a Europa utilizando las olas de la inmigración ilegal que en aquellos momentos se colaban por Grecia y otros países, según se supo por investigaciones posteriores. Disponían de documentaciones falsas y teléfonos de contacto y coordinación.

Abaaoud no fue uno de los suicidas ya que, cuando estaba en Raqa (Siria), al frente de su “brigada”, integrada por unos 90 individuos, algunos de ellos de origen español, tenía planes para seguir atentado en el continente mediante la dinamización de otras células. París era sólo el comienzo.

Finalmente, fue abatido por unidades de élite de la Policía francesa en el barrio de Saint-Denis. Una importante baja para Daesh y un gran éxito para la sociedad occidental, ya que se trataba de un sujeto realmente peligroso.

Pero Daesh ya había experimentado la efectividad de este tipo de atentados, que luego trató de repetir en otros lugares, con más o menos “éxito”, incluida España, en el verano de 2017, con las acciones criminales perpetradas en Cataluña, que no alcanzaron su objetivo gracias a la explosión del taller de fabricación de mochilas y bombonas bombas que la célula de Olot tenía en la localidad de Alcanar.

En todos los casos, salvo el de París, en que quedó acreditada la figura del cabecilla, se ha hablado de grupos cuyos integrantes, o bien habían pasado por Siria e Iraq, o se habían fatanizado de una forma autogestionaria. (En algunos, la siniestra figura de Abaaoud aparecía de nuevo).

Todo eso está por ver, porque siempre se ha sospechado que existía la figura de algún tipo de “coordinador”, que actuaba con la suficiente astucia y clandestinidad para que no pudiera ser detectado y, en cualquier caso, abatido o llevado ante los tribunales de Justicia.

En el caso de los atentados de Sri Lanka, Daesh ha logrado corregir errores cometidos y conseguido atacar hasta seis objetivos de forma simultánea, con el añadido de las trampas bomba que dejaron; el que se suicidó para no ser detenido; y, en el colmo de la maldad, el que dejó a su esposa embarazada una bomba para que la hiciera detonar junto a sus hijos en el caso de que llegaran los agentes para detenerla. La muerte de los niños y del que iba a nacer no tenía importancia. No es posible mayor grado de fanatización.

Es lógico que en estos momentos, cuando se esta iniciando la investigación, haya llamado la atención que los terroristas suicidas eran individuos con estudios, algunos con una posición económica desahogada, que habían viajado por el mundo. El sujeto que en la Navidad de 2009 trató de volar un avión de pasajeros con destino a Detroit, no era precisamente de los que pedían en la calle. El nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, militante de Al Qaeda, era hijo de millonario, como también lo era el jefe de la banda yihadista Osama Ben Laden.

La condición social del terrorista, ya que a algunos se les eligen entre las clases más desfavorecidas, puede ser un dato, pero no definitivo.

También es lógico que ya se haya señalado a quién puede ser el “inspirador” (inductor) local, que puede haber muerto o no. Pero ¿fue él solo, sin ayuda de elementos con experiencia del Estado Islámico el que lo organizó todo? La contestación está clara.

Lo preocupante es que no se sabe, al menos hasta el momento, quién dentro de Daesh ha organizado la masacre de Colombo. Todo parece indicar que se trata de algunos de los rertornados, de los FTF (Foreing Terrorist Figther) que salieron de Siria e Iraq cuando las cosas empezaron a “pintar bastos” para los de Bagdhadi y volvieron a sus lugares de origen o zonas próximas.

La forma en que se cometieron los atentados demuestra una minuciosa preparación, no sólo técnica y operativa, sino también ”religiosa”.Había que enseñar a los terroristas locales cómo hacer las bombas, cómo detonarlas y en qué momento, pero también convencerles de que debían ejecutarlo porque era una misión que les había encomendado Alá. Además, era necesario conseguir el explosivo o los elementos para fabricarlo, para lo que ya se investiga el “mercado negro” de esa zona.

A la espera de las conclusiones a que puedan llegar los investigadores, la hipótesis de los expertos es que Daesh optó en su momento por la estrategia, especialmente peligrosa, de entrenar a algunos de sus combatientes llamados a retornar a sus lugares de origen, para que hicieran de instructores, “militares” e “ideológicos”, de células locales. De confirmarse, esta estrategia criminal se puede desarrollar en cualquier país del mundo.

Daesh, que perdió una guerra convencional que nunca debió iniciar, está dispuesta a ganar la contienda en su faceta subversiva. La sociedades democráticas se enfrentan al comienzo de este siglo con un grave peligro contra el que hay que luchar con todos los medios posibles, mediante la cooperación internacional y, sobre todo, con la conciencia, que debe estar singularmente afirmada en los distintos gobernantes, de que ante este enemigo no caben medias tintas. La más mínima vacilación será utilizada para causar muerte y destrucción, como ha quedado acreditado en Sri Lanka, después de los demostrados fallos de seguridad que se han producido.

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La Razón, por J.M. Zuloaga

EL TERRORISMO YIHADISTA NO ESTÁ VENCIDO

Una corriente subterránea de antisemitismo, en su doble vertiente judía y musulmana, está aflorando en Europa. El negacionismo circula sin cesar por las redes sociales e incluso por públicas declaraciones de algunos actores. Lamentablemente no se trata de hechos aislados que se constatarán con los resultados de las próximas elecciones europeas. Tampoco se trata de un hecho nuevo. Para unos, el Holocausto de seis millones de judíos es una invención de algunos historiadores. ¿Cámaras de gas? No, dicen. Se trató de una migración estacionaria para cultivar los campos de la entonces Alemania nazi, de donde no regresaron. Los pogromos antijudíos que precedieron a esta ‘migración rural’ fueron simples enfrentamientos urbanos. El gueto de Varsovia fue una simple controversia ciudadana que no pudieron controlar las fuerzas del orden. La Torres Gemelas de Nueva York se desplomaron a causa de un movimiento tectónico  que algunos descerebrados afirman fue teledirigido por el movimiento sionista mundial. El ‘terrorismo blanco’ que mata en dos mezquitas de Christchurch (Nueva Zelanda) a 51 musulmanes no fue tal sino debido a la explosión de sendos depósitos de gas. La guerra de Irak fue el escenario de unas maniobras militares así como el bombardeo de Libia. Los sátrapas-dictadores Sadam Husein y Mohamed Gadafi murieron a causa de los llamados efectos colaterales. El genocidio armenio atribuido a los turcos se debió al guión de una película de ficción. La masacre de Atocha no la perpetró el terrorismo yihadista sino que fue debido al de consumo interno… Y me paro aquí.

Hay un gravísimo problema de conocimiento de la historia protagonizada por nuestros antepasados e, incluso, por nuestros coetáneos. Las redes sociales sustituyen al maestro o a la maestra de escuela y, sin duda, también, a los docentes universitarios que han quedado marginados en una caja que ya no es resonante, a no ser que  descubran el elixir de la inmortalidad. Estamos atrapados por unas redes de patrañas y de bulos que logran, a nivel global, distorsionar los hechos y confundir a los internautas.

Los teletipos han saltado, en rojo subrayado, para anunciarnos que el autodenominado Califato-Estado Islámico (Dáesh) –algunos añaden incluso Al Qaeda– ha sido definitivamente derrotado con la caída de Baghuz en Siria. Cierto es que territorialmente hubo derrota. Pero también es cierto que antes de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, y antes de la guerra de Irak, el terrorismo yihadista de Al Qaeda y después del Dáesh no estaba territorializado, excepto en algunas zonas de Afganistán en donde continúan. Cierto es también que los kurdos del noroeste de Siria, ayudados por Estados Unidos, contribuyeron a la unificación territorial siria y exigen una autonomía, a lo que se opone el presidente turco Erdogán que los considera ‘terroristas’. Por ello, aunque Erdogan, con Irán, dan apoyo al todavía presidente sirio El Asad, los kurdos  del noroeste de Siria no desean que los Estados Unidos abandonen Siria pues para ellos podría significar una masacre. Otra cara oscura de la moneda la constituye aquellos terroristas yihadistas de Al Qaeda que se incorporaron a las filas militares de El Asad con el conocimiento de Rusia.

Puede hoy afirmarse, sin demasiado riesgo a error, que, tras la anunciada derrota del yihadismo en Siria, no existe un plan para ese después que es ya hoy, a semejanza de lo ocurrido en Irak y en Libia. (Comparto la opinión que los sátrapas-dictadores Sadam Hussein y Mahamed Gadafi ‘tenían un precio’, que no era la muerte, El Asad, también, como bien lo sabe el pueblo sirio con 500 mil muertos y la mitad de su población desplazada, así como sus infraestructuras básicas destruidas). Rusia es el gran vencedor. Logró con esta guerra imponer sus objetivos políticos y de anexión territorial en Crimea, así como una estratégica base militar en Latika (Siria), con presencia en el Mediterráneo.  ¿La realpolitik rusa dejará que el presidente Erdogan liquide a los kurdos del noroeste sirio que contribuyeron a la victoria contra el yihadismo como fue y es el caso  de los kurdos de Irak? ¿Se marcharán los Estados Unidos de Siria dejando desprovistos a los kurdos? Y a ello, ya a escala de Oriente Próximo, hay que añadir la ruptura por el presidente Trump del statu quo de Jerusalen y su reciente declaración en favor de la anexión por Israel de los Altos del Golán, que es territorio sirio.

No existe ningún plan de diseño constitucional de Siria, con sus diversas poblaciones llamadas ‘minorías’. Ni tampoco un plan de reconstrucción material del país. Ni un debate político sobre una alternativa democrática a la ‘dinastía’ de El Asad. (Plan que la ONU, que ha estado al margen de la guerra en Siria, lo diseñó para Irak sin grandes resultados).

El terrorismo yihadista renació, con nombre de Al Qaeda, tras la guerra de Irak. En la actual situación, tanto para Al Qaeda como para el Dáesh, el nuevo territorio estará en ‘la base’ de Internet y el norte de África, con los objetivos más dirigidos al Occidente ‘cruzado’ que a sus hermanos musulmanes de los países árabe que consideran ‘herejes y heterodoxos’. El terrorismo yihadista no está vencido. Eso lo saben Putin , Trump y los servicios de inteligencia. Hubo guerra pero no hubo ni hay programa de reeducación, tanto para el yihadismo como para el ‘terrorismo blanco’.

30.03.2019. Diario Sur de Málaga. Tribuna

El maldito atentado del 11 M

EL 11-M: AJUSTE DE CUENTAS CON ESPAÑA

Sin conocer la evolución del yihadismo en España desde 1994 no se entienden unos atentados que pudieron haberse evitado

Por FERNANDO REINARESDirector del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano.

Quince años después, entre los españoles continúa existiendo confusión acerca de quién estuvo detrás del 11-M, cuándo y por qué se decidió atentar en nuestro país, o cómo pudo ser que los terroristas se salieran con la suya. Sin embargo, hay fundamentos suficientes para elucidar estas cuestiones, incluso yendo más allá del principal sumario por los atentados de Madrid que se concluyó en la Audiencia Nacional en julio de 2006 o de la sentencia dictada por ese tribunal en octubre de 2007, pues con posterioridad se ha desvelado más evidencia en relación con todo ello.

Para empezar, no es posible entender el 11-M sin saber que, diez años antes, en 1994, Al Qaeda fundó en Madrid una célula que se había consolidado, hasta contar con unos treinta miembros, cuando fue desmantelada en noviembre de 2001, en la Operación Dátil, tras conocerse sus vínculos con los terroristas del 11-S. Pero no todos sus integrantes pudieron ser detenidos. En al menos cinco casos –entre ellos, los de Serhane ben Abdelmajid Fakhet El Tunecino y Jamal Zougam– debido a constreñimientos de la legislación antiterrorista que entonces existía. En otro caso más –el de Amer Azizi– porque estaba en Irán, de donde pasó a Pakistán, decidido a tramar una venganza contra España como respuesta al mayor golpe policial asestado en Europa Occidental a Al Qaeda, e incorporarse al aparato central de esta organización.

En diciembre de 2001, Azizi se reunió en Karachi con un militante del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), por medio de quien instruyó a sus hasta poco antes compañeros de célula que seguían sin ser detenidos, para formar el núcleo de lo que será la red del 11-M. Entre esa célula y esta red habrá otras muestras de continuidad: el recinto de Morata de Tajuña, base operativa de la última, era propiedad de un miembro de aquella. Ese primer componente de la red del 11-M empezó a reunirse en marzo de 2002 y su propósito fue, desde el inicio, preparar y ejecutar un atentado en España. Así, le fue fácil incorporar a un exmiembro del Grupo Islámico Armado (GIA) –Allekema Lamari, argelino– detenido en Valencia en 1997 y condenado a 14 años de prisión por terrorismo, pero excarcelado, debido a un desajuste judicial, en mayo de 2002. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sabía de este individuo, antes de los atentados de Madrid, que «juró que los españoles pagarían muy caro su detención».

Entre tanto, delegados del GICL y del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) se habían encontrado en Estambul, en febrero de 2002, para reorientar su yihad terrorista. El líder del GICL acabó comunicándose telefónicamente con El Tunecino. Los del GICM, desde Bélgica y Francia, introdujeron en la red del 11-M un segundo componente, a cuyo nodo –Yousef Belhadj– se le incautó, en su domicilio de Bruselas, un documento, de 19 de octubre de 2003, donde por primera vez se plasmó la fecha del 11 de marzo. En verano de ese año, unos delincuentes radicalizados bajo el influjo de su cabecilla –Jamal Ahmidan El Chino– se sumaron de improviso, como tercer componente, a la red del 11-M.

Meses antes, Azizi, cerebro del 11-M, se había convertido en adjunto al jefe de operaciones externas de Al Qaeda. Su proyecto terrorista fue asumido por el directorio de esa organización cuando la guerra de Irak, iniciada en febrero de 2003, ofreció un contexto para adecuarlos a la estrategia general de la misma y aprovechar el impacto. Los atentados de Madrid terminaron perpetrándose un día once y contra cuatro trenes, al igual que el 11-S atacó cuatro aviones, usando un dispositivo para detonar bombas propio de Al Qaeda. Esta se los atribuyó como «parte de un ajuste de viejas cuentas con la cruzada España», en un comunicado enviado por correo electrónico, desde un país de Oriente Medio, al periódico Al Quds al Arabi, destinatario preferente de sus menajes desde 1996.

Los terroristas del 11-M no fueron suicidas porque tenían previstas más atrocidades. Unos –caso de Abdenabi Kounjaa– dejaron cartas de testamento, siete se inmolaron en Leganés, y otros –como Mohamed Afalah– se fugaron a Irak, donde ejecutaron actos de martirio para Al Qaeda. Pero, ¿cómo lograron cometer el 11-M pese a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado conocían a buena parte de ellos? Primero, debido a que los desajustes judiciales, el limitado conocimiento del yihadismo global por parte del ministerio público y unas leyes insuficientes, les permitieron desenvolverse en libertad. Además, mostraron gran habilidad, por la capacitación que alguno –como Said Berraj– adquirió en campos afganos de Al Qaeda, para ocultar sus intenciones.

Una adecuada coordinación entre las secciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil dedicadas a combatir el terrorismo, el tráfico de drogas y el comercio ilegal de explosivos, hubiese evitado la matanza de Madrid. Tampoco ayudó la cooperación internacional, aunque, todos los al menos 26 implicados en la red del 11-M eran extranjeros y, salvo cuatro, marroquíes. No pocos, conocidos por servicios de seguridad de Marruecos, Francia o Turquía. No pocos, conocidos también, por su extremismo violento, en las colectividades musulmanas de Madrid, donde demasiadas personas tuvieron razones para sospechar que estaban preparando algún atentado, como las tuvieron los traficantes españoles que les proporcionaron dinamita.

11.03.2019. Diario Sur. Fernando Reinares

La verdad del 11 M, por Rafael Vidal

La sentencia del juicio por la masacre del 11 M está levantando ampollas en todos los sectores sociales y en los distintos grupos políticos. A nadie contenta y todos quieren arrimar el ascua a su sardina, con objeto de increpar al contrario de que las conclusiones jurídicas del tribunal coinciden con las que ellos han defendido durante todo el proceso y desde el momento que se produjo el atentado.

No se va a entrar en la discusión política, teniendo en cuenta además que cada vez que desde esta columna se efectúa por mi parte algún pronunciamiento, no político, sino simplemente de analista de seguridad y de inteligencia, es tergiversado por lo que nos están de acuerdo con el mismo, increpando al autor como si ellos fueran los únicos detentadores de la democracia, cuestión común en España, donde cada vez hay menos de eso y más de totalitarismo.

Se ha pretendido y todos los medios han estado expectante en la sentencia judicial, abrogando a lo jueces una misión que no es la suya, la de desvelar íntegramente la verdad histórica. Los jueces juzgan de acuerdo a una instrucción y unas pruebas presentadas por juez instructor, fiscal y acusación y defensores. El hecho de expresar en la sentencia que no hay pruebas, no quiere indicar que no haya ocurrido ese hecho sino que no se han encontrado datos de que hubiera pasado.

El Juez no puede presuponer, juzga hechos contrastados, y en consonancia con ellos dicta su sentencia.

Deducir que la inexistencia de pruebas que acrediten la connivencia de ETA y el islamismo radical con el atentado, es que verdaderamente no hubo contactos entre ambas organizaciones, es una falacia, lo mismo que sería es falacia, el expresar que los atentados que sufrieron el presidente Reagan y Juan Pablo II, no tenían ninguna relación, cuando ambos se aliaron para hacer caer la ideología comunista.

A lo largo de la historia se han cometido magnicidios y se ha pretendido que los jueces enuncien la verdad, y siempre, lo único que han hecho es relacionar las pruebas presentadas, con unos acusados, declarándolos culpables o inocentes con respecto a ellas, o absueltos por falta de pruebas consistentes. ¿Quién asesinó a Kennedy? Por supuesto nadie cree que Oswalt, un americano comunista actuara solo, aunque así lo declarara el juez. Otros casos quedaron en la penumbra en España aunque hubiera autores condenados, como los asesinatos de los presidentes del Gobierno Prim y Cánovas del Castillo, en ambos se encontraron culpables, pero de ninguna manera el juez pudo dictaminar quiénes fueron los instigadores. Entonces ¿Por qué se pretende que el magistrado y presidente del tribunal, Bermúdez dicte la verdad?

Los historiadores decimos que hay varias verdades, la primera la verdad tal como acaecieron los hechos, la cual desaparece tras los mismos; la segunda la de los protagonistas, los cuales la presentan siempre de forma favorable a sus planteamientos, enalteciendo sus logros o minimizando los errores, además la verdad de los protagonistas es una verdad sesgada, porque ninguno puede percibir todos los entresijos de los hechos ocurridos, unos por estar situados en un nivel bajo y los otros, aunque se encuentren en el nivel de visualización general apropiado, porque se le pierden comportamientos individuales de los ejecutores; por último se encuentra la verdad de los que son espectadores del hecho, los cuales nunca son imparciales, presentando los acontecimientos desde una posición partidista. Total que la verdad nunca se logra encontrar. Con el paso de los años, muchos años, como cinco o seis generaciones, los historiadores intentan reconstruir la verdad de la forma lo más objetiva posible, pero siempre tienen que basarse en las dos últimas verdades, llenas de una importante carga subjetiva.

¿Qué fue del 23 de febrero? Alguien puede decir en España, aunque se han escrito infinidad de libros si hay alguna verdad. Como decía William Shakespeare, “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”.

El atentado del 11M será uno de los grandes misterios de la historia de España. Nadie conoce su verdad ni nadie puede abrogarse que el juez haya dictado una sentencia coincidente con sus tesis.
A los españoles nos gusta remover la “verdad histórica” intentando manipularla según quien gobierna, mejor nos iría, si nos olvidáramos de todo ello y mirásemos exclusivamente a nuestro futuro, para presentarlo a nuestros hijos de la mejor manera posible. Todo eso es una utopía con los gobernantes y líderes que tenemos.

01.11.2007. www.belt.es

Washington Post entrevista a Rafael Vidal, asesor de Planificación Estratégica
de Belt Ibérica S.A., para comentar los últimos acontecimientos del 7-J londinense 

12.07.2005. www.belt.es

La mano del Juez, por Rafael Vidal

Hace relativamente poco tiempo, en un programa de máxima audiencia, uno de los jueces estrellas de la democracia española, argumentaba tajantemente que en el atentado del 11M no había tenido participación la banda terrorista ETA, y que para ello “ponía su mano derecha”. En otras declaraciones, el mismo juez, explicaba para los que no tenían su inteligencia, cuestiones técnicas de los explosivos, del ácido bórico, etc., una de las pistas que apuntaban a una conexión entre ETA y los islamistas.

En cualquier manual de inteligencia, dos informaciones que apuntan al mismo objetivo y en fechas próximas deben de conformar algún tipo de relación entre los protagonistas de las mismas.
Semanas antes del atentado se detectan furgonetas de ETA cargadas de explosivos, en dirección a Madrid, gracias a Dios son interceptadas, presumiéndose que preparaban un atentado en la capital.

Poco tiempo después se produce el horrible crimen contra la sociedad que causa la muerte a cerca de doscientas personas, heridas a varios miles y conmociona totalmente a los ciudadanos españoles y occidentales. En principio, con toda lógica, se baraja la hipótesis de la autoría de ETA, dada las cargas interceptadas, pero poco a poco, y sin entrar en el terreno político, se va descubriendo que el atentado ha sido obra de grupos terroristas islamistas.

Se entra en una diatriba política sobre los explosivos, que si eran o no eran los utilizados habitualmente por el grupo terrorista vasco, fijando el origen común o diferente, la causa fundamental sobre esa supuesta conexión.

Asombra que expertos en lucha antiterroristas entren al juego, porque si alguien y no marco los autores materiales, sino algo más arriba, hubiera querido efectuar un atentado demoledor en Madrid, tendría que haber fijado dos caminos paralelos, tanto en procedencia de explosivos como en los autores “in situ”, de tal forma que no se conocieran, ni tuvieran el más mínimo contacto ninguno de los intervenientes en las dos líneas, las cuales solamente estarían coordinadas desde arriba.

Querer ver a los que se sientan en los banquillos como “intercambiadores de cromos” con los asesinos de ETA, es no querer demostrar nada, porque era muy difícil que hubieran tenido algún contacto, exceptuando alguno esporádico en una cárcel de nuestro país.

El contacto estaba arriba, en la cúpula de las dos organizaciones, cabezas pensantes y ocultas que no se conocen, pero que pueden estar muy cerca del resto de los ciudadanos. ETA se ha convertido en una hidra de siete cabezas, se le corta una y sigue funcionando con las que le queda, y la razón es porque no se ha llegado a la cabeza verdadera. Lo mismo ocurre con los islamistas (hay que resistirse a llamarlos musulmanes, porque no se lo merecen, al igual que los terroristas de ETA o GRAPO no merecen llamarse cristianos, aunque ellos crean que lo son), los apresados no tienen talla intelectual para liderar un ataque asimétrico  y perfectamente planeado contra la sociedad occidental.

No hay que desgastar esfuerzos en una dialéctica absurda, materializado en unos explosivos. Las cabezas rectoras de los terrorismos vasco e islamista estaban de acuerdo con el atentado, de eso no debe caber ninguna duda, el problema es que a estos líderes del terror no se les quiere buscar, porque da miedo llevarse sorpresas.

22.02.2007. www.belt.es

La conspiración, por Rafael Vidal

Curzio Malaparte era un novelista italiano, comenzó a militar en el fascismo evolucionando posteriormente a lo largo de su vida hacia posiciones más a la izquierda, decantándose incluso por la bondad del régimen maoísta de China. “Kaputt” y “La Piel” fueron dos de sus novelas más famosas. En 1931 publicó “La técnica del golpe de estado”, diseccionando esta forma de acceso al poder desde los tiempos de Napoleón hasta el fascismo, lo que no impidió que, en 1933 Mussolini lo mandara prender. En el final de sus días se reconcilió con el catolicismo, muriendo dentro del seno de la Iglesia.

“La técnica del golpe de estado” la leí hace muchos años. He buscado en mi biblioteca, con más de diez mil volúmenes y no encontré el libro, seguramente lo dejaría a un amigo, así que perdí al amigo y al libro. Quería recordar algo de su contenido, así que tendré que hacer mención solamente al título y algún aspecto más, que recuerde después de treinta años.

Curzio explica “qué” es, “para qué” y “cómo” se hace un golpe de estado, así como el momento, es decir “cuando”, y “con qué” medios, analizando diversos episodios de esta naturaleza. Estoy seguro que si el libro lo hubiera escrito en la época actual su planteamiento sería bastante distinto.
Ha saltado en parte de la prensa española que el atentado del 11M tuvo mucho de conspiración, lo cual de por sí, ya es una acusación bastante grave, que habría que responder ante la justicia en caso de que no fuese cierta.

No puedo ni debo entrar en pronunciamientos explícitos, simplemente, vamos a hacer un repaso a los acontecimientos, hechos y actividades, conexos al 11M, cuyas coincidencias y finalidades, hacen pensar que se produjeron muchas casualidades que, en caso de que no lo fueran, nos encontraríamos en una conspiración, sirviéndonos para ello algunas cuestiones expuestas por Curzio Malaparte:

  • Meses antes del atentado se detectaron movimientos de ETA para trasladar grandes cantidades de explosivos a la capital, traslados que fueron en teoría, felizmente interceptados.
  • Producido el atentado, la información policial que disponían políticos de la oposición en aquel momento era superior a la de los gobernantes. Representantes del entorno político de ETA, declararon la no participación en el atentado, dirigiendo su mirada hacia otros derroteros.
  • Se produce una corriente de opinión, muy utilizada en la técnica del golpe de estado, según Curzio Malaparte, demostrando la maldad del régimen imperante y su necesidad de cambiarlo inmediatamente por otro. Este movimiento, por su perfección en su planteamiento y ejecución, parece difícil achacarlo a la improvisación.
  • Alcanzado el poder a través del clamor popular, se demoniza al enemigo político que antes lo ocupaba. En tiempos de la Revolución Francesa se les guillotinó, en el siglo XXI, simplemente se les intenta segar el apoyo de las masas.
  • A continuación se ejerce un férreo control sobre la información de todas las actividades que pudieron producirse durante el atentado del 11M. “Toda la clase política contra los endemoniados, que intentan con sus mentiras tergiversar la voluntad de las urnas”. Se producen supuestas modificaciones a documentos comprometedores y se informa dirigiéndose hacia el objetivo que se pretende, que la causa del atentado fue a consecuencia de la política exterior de los anteriores gobernantes, obra de radicales islamistas, que tras ser cercados, antes que rendirse, se inmolan en aras de su religión.
  • La mano ejecutora de los atentados, procedente del norte de África, podrían acusar de injerencias del poder marroquí en España, pero esta posible presunción es descartada, tanto por sus autoridades, como por las españolas. Las relaciones con el país vecino, que pasaban momentos difíciles, pasan a ser admirables.
  • El entorno político del terrorismo nacionalista etarra, de forma espontánea, se ve “premiada” por el nuevo ejecutivo, reconociéndosele un porcentaje de representación del sentir vasco.
  • Partidos nacionalista, corpúsculos representativamente a niveles nacionales, acrecientan su poder periférico, obtenido unas prebendas y una descentralización en los nuevos estatutos que constituyen España en un ente residual, es decir lo que no son las Comunidades Autónomas es España.
  • El sumario por el atentado se “cierra” a la fuerza, quedando incógnitas sin resolver.
  • La fiscalía, defensora del Estado, se muestra, al parecer, poco activa en el esclarecimiento de los hechos. Su defensa de los planteamientos políticos del poder es total.

Más cuestiones y más explícitamente expuestas, podrían haberse tratado. No es desde esta columna el lugar indicado para ello. Aquí lo que se ha pretendido es exponer algunas dudas razonables y algunas consecuencias ilógicas en la marcha normal de los acontecimientos políticos y parlamentarios españoles, indicando que ya, de forma doctrinal, alguien pensó que para dar un golpe de estado, debería obrarse de esta manera.

Creo que en bien de todos los españoles, en bien de la clase política, en bien de la propia Humanidad, todo debería quedar muy claro. Para ello miramos a la judicatura, pero ¿sabrá estar a la altura?

29.09.2006. www.belt.es

Bombay: nueva estrategia terrorista, por Rafael Vidal

La muerte de los dos soldados españoles en Afganistán fue tachado de acto terrorista, pero ¿verdaderamente lo fue? En realidad fue una acción de guerra, en donde nuestros compatriotas fueron abatidos por el enemigo contra el que combatían. El hecho de decir que un contingente armado, desplegado en una zona, se encuentra en misión de paz, cuando la parte contraria considera estar en guerra, pasa a ser un eufemismo, que tal como expresa la Real Academia Española, es un modo de expresar con suavidad ideas cuya recta y franca expresión sería dura. Por lo tanto hay que dejarse de eufemismos y declarar tajantemente, para que estemos preparados contra las desgracias, que nos encontramos en guerra, no como tradicionalmente la visualizábamos, es decir contra un país, grupo de países o contra un colectivo concreto, sino que lo estamos contra un enemigo difuso, del que conocemos muy poco y contra el que la mejor arma es la UNIDAD de las mentes democráticas contra él.

01.12.2008. www.belt.es Leer más

Articulos de Rafael Vidal sobre el tema terrorista

Cuatro procesados por el 11-M se declaran en huelga de hambre

Los trenes, otra vez objetivo del terrorismo – Belt Ibérica S.A.

Pero ¿qué es terrorismo? – Belt Ibérica, SA

La respuesta de Europa al terrorismo – Belt Ibérica S.A.

Hot wash up – Belt Ibérica S.A.

Los políticos probetas y la seguridad de los españoles – Belt Ibérica S.A.

Operación Global contra el terrorismo. Aniversario 11S.

Suplemento Temático. Especial: Terror en Londres – Belt Ibérica S.A.

 

 

Terrorismo en el Sahel: ataque a la base de la EUTM (Koulikoro.Mali)… ¿un salto cualitativo?

Resumen:
El 24 de febrero de 2019, se perpetraron dos ataques coordinados al campo de
entrenamiento de Boubacar Sada Sy en Koulikoro (60 km al NE de Bamako, la capital
de Mali), donde se alojan los instructores militares de la Misión de Entrenamiento de
la Unión Europea en Malí (EUTM-Mali), entre ellos 243 españoles.
Este ataque podría suponer un salto cualitativo debido a su planeamiento, preparación
y coordinación de la ejecución, con respecto a los realizados por los grupos terroristas
yihadistas en el Sahel.

Palabras clave:
Sahel. Terrorismo. MINUSMA. EUTM. Mali. Koulikoro.JNIM. AQIM

Documento informativo del IEEE. Terrorismo en el Sahel, por Juan A. Mora Tebas