El BREXIT: un asunto enrevesado para la Unión Europea y para España

NOTA DE LA REDACCIÓN: este tema, se trata desde los expertos en política exterior (“Agenda de Política Exterior”, iniciativa conjunta de Política Exterior y Agenda Pública, analiza cada semana asuntos internacionales clave. Nuestro objetivo es fomentar el debate público y una mirada informada hacia el mundo.) y lo publicado por los periódicos más significativos españoles, en los últimos días:

¿Qué se juega España en el Brexit?

El proceso de desconexión entre Reino Unido y la Unión Europea vuelve a vivir una semana turbulenta. El Parlamento británico votó No al plan propuesto por Theresa May este martes, lo que aboga a una prórroga del plazo para la salida (fijada para el 29 de marzo), a una improbable renegociación o a un Brexit sin período transitorio ni condiciones pactadas. Los europeos miran con desconfianza el caos de la política británica, mientras se preparan para lo peor. En España, uno de los países con mayores lazos con Reino Unido, los planes de contingencia se afinan. Preguntamos a los expertos qué se juega el país, ya sea con un Brexit duro o blando. Leer más

Una democracia de mayorías, sin mayorías

Ignacio Molina

En Reino Unido no se ha sabido ver que la pertenencia a la UE era un asunto constitucional, una de esas poquísimas cuestiones que no se puede gestionar con mayorías simple sino con amplios consensos. La ironía es que en estos momentos no hay en el horizonte mayoría simple alguna que pueda desbloquear la crisis: ni la permanencia, ni el acuerdo recién rechazado, ni la salida a las bravas. Leer más

España y el Brexit, Salvador Llaudes

El Brexit, más de cerca, José Javier Olivas Osuna

El Brexit, más cerca de ‘Barrio Sésamo’ que de ‘Trece días’, Luis Bouza y Álvaro Oleart  

Política comercial después del Brexit, Gabriel Siles-Brügge

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El Brexit y los ciudadanos españoles. ​Los derechos de los ciudadanos españoles en el Reino Unido después del Brexit en el caso de acuerdo

10.01.2019. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación

Democracia de mayorías, sin mayorías

Nunca antes el poder ejecutivo había sido desautorizado con esa rotundidad en Westminster

Confirmando los pronósticos, la Cámara de los Comunes ha rechazado por un margen abultado el acuerdo de Brexit que el Gobierno de Theresa May había negociado —aunque sería más preciso decir ‘había asumido’— con la Comisión. Visto desde la óptica de los Veintisiete, que en estos dos años y medio han hecho suyos el pragmatismo y la flema que en teoría caracterizaban al estereotipo inglés, mañana se sabrá “mantener la calma y seguir adelante”. El momento se vive en la UE con preocupación, pero sin vértigos. Claro que se prefiere un proceso ordenado y con plazos ciertos, pero todos los escenarios son en última instancia digeribles. Un retraso de la salida hasta el verano podría producir un efecto limbo temporal y contaminar las elecciones de mayo, pero no deja de ser un ajuste técnico ya que nada sustancial será renegociado.

16.01.2019. El País. Opinión. Ignacio Molina

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UNA INCÓGNITA NO EXENTA DE TRAUMA. 

Lo nefasto sería que a finales de marzo, sin acuerdo de salida y espoleada por los radicales del ‘Brexit’, Gran Bretaña diera un portazo y sus lazos con la UE empezaran a cortarse sin vuelta atrás.

Por Inocencio F. Arias.

18.01.2018. Diario Sur. La Tribuna

 

 

Agenda de Política Exterior 2018

Por su interés reproducimos los artículos de Agenda de Política Exterior 2018, aunque ellos se han ido colgando a lo largo de los meses en la presente página web.

¿Qué necesita el euro para sobrevivir a la próxima crisis?

¿Cuál es el legado europeo de Angela Merkel?

¿Cómo debe Europa abordar el conflicto no resuelto de Ucrania?

¿Puede la UE considerar a China un socio estratégico?

¿Cuál es el objetivo de España con Gibraltar en el acuerdo del Brexit?

¿Cuáles son los focos de tensión en la relación España-Marruecos?

¿Qué relación transatlántica está diseñando Donald Trump?

¿Presenta Italia un riesgo para la zona euro?

¿Cómo puede España plantear una postura coherente hacia Venezuela?

¿Es posible un buen acuerdo para el Brexit?

¿Es posible otra política con Guinea Ecuatorial?

¿Es la industria de defensa estratégica para España?

¿Por qué España necesita una política de Estado hacia Cuba?

¿En qué ámbitos pueden colaborar España y Brasil en América Latina?

¿Cómo afecta la crisis catalana a la imagen internacional de España?

¿Por qué la Agenda 2030 es más que una agenda de desarrollo?

¿Para qué sirve hoy la OTAN?

¿Sobre qué temas podría estructurarse un “eje ibérico” en la UE?

¿Qué resultados ofrecen a Europa los diferentes acuerdos en materia migratoria con Turquía, Libia y Marruecos?

¿Cuáles son las prioridades exteriores de España?

Rebelión

Por Joaquín Luiz Ramírez, publicado en Diario Sur en Opinión

Había una vez un gran reino europeo del sur en el que, a pesar de la democracia, la justicia, la ley y la historia, algunos partidos llamados nacionalistas se oponían a su continuidad. Las razones esgrimidas por los a sí mismos considerados diferentes oscilaron entre la reivindicación de la cultura propia a la existencia de una lengua autóctona, pasando por la denuncia de una opresión realmente invisible. A estos partidos perteneció mucha gente inteligente, quizá envuelta en un determinado clima, algo cegato y ciertamente ensordecedor, difícil de describir, que intentó poner sus más convincentes argumentos a favor de su causa. Con todo pasaron muchas cosas y, aunque nunca conseguían ser mayoría, decidieron cortar por lo sano e imponer sus razones por encima de la ley y hasta de la convivencia. Hubo mucho y muy variado, por partir de alguna parte, la destrucción de un coche patrulla de la Guardia Civil y una turba en la calle que físicamente impidió que varios guardias civiles que, como policías judiciales, habían entrado a notificar a la Consejería de Economía, pudieran salir de allí durante muchas horas. Y hasta un 1 de octubre en que se quiso celebrar un referéndum que ninguna norma podía amparar. Los colegios electorales no fueron clausurados por los Mossos de Esquadra (Mozos de Escuadra -sic-) tal y como les dictó la orden judicial al efecto, nadie pudo ni supo encontrar las urnas chinas que los organizadores dispusieron para la perfomance y la Policía Nacional y la Guardia Civil no pudieron impedir que se diera la mostra ilegal. Hubo dos heridos graves y quizá quince, veinte o veinticinco leves, pero la ‘crida golpista’ dijo que fueron mil heridos, sin más; aún lo dice.

A resultas de todo ello, la justicia acusó a los que organizaron y promovieron el golpe fallido, aplicándoles la ley como corresponde a un estado de derecho. A la expresa negativa independentista de acatar las leyes españolas se sumó una auténtica oleada que argumentó -y hoy también lo hace- que estas leyes no han sido infringidas en absoluto. Negaron y niegan la rebelión, la sedición y también la malversación, que la conducta instruida por la justicia sea antijurídica y también que se trate de ninguna correspondiente descrita por el código penal y como tal tipificada.

Para la lógica secesionista basta hablar de ‘votar’ y de ‘democracia’ para determinar que la aplicación de la ley no ha lugar, basta hablar de que sus defendidos son ‘demócratas’ y ‘pacíficos’ para dictar que ni hay delito ni hubo violencia. Basta que algunos de sus políticos sean detenidos y cumplan prisión preventiva por orden judicial para que se trate de ‘presos políticos’. Hasta aquí el bloque constitucional, PP, PSOE y C’s, respaldó el cumplimiento de la Constitución y la ley, la instrucción y la marcha de los acontecimientos judiciales. Pero el cambio del rol de Sánchez con su arribada a Moncloa ya hoy parece que insta a modificar la música y hasta la letra de esta pieza. Pues, aunque el Partido Socialista es un partido constitucional, algunos de sus dirigentes -confundidos por el mito de lo irredento- han caído en la tentación de querer entender a los que hasta aquí y en puridad llamamos golpistas. Ello u otras variables, como algún compromiso secreto incluido en el pacto para votar la Moción de Censura… O, incluso la posibilidad de querer ganarse algún favor para poder aprobar los presupuestos.

La Abogacía del Estado ha obviado a bombo y platillo la querella por Rebelión, es el hecho. Y no se trata de prejuzgar, los analistas, los que opinamos, no calificamos ni juzgamos, pero vemos con nitidez como el Gobierno deserta parcialmente de su obligación. También a esta lamentable decisión quieren llamarle moderación y empatía, pero es irresponsabilidad, cobardía y abandono del deber.

A estas horas -según se sabe- la Fiscalía mantiene la acusación. Luego será lo que tenga que ser. El Tribunal Supremo juzga y sentencia. A Sánchez le encantaría indultar, si puede y si llega. España es un gran reino europeo del sur, democrático y social. España es un estado de derecho, todos estamos sometidos a la ley, una ley que aprueban las Cortes Generales a través de los representantes que el Pueblo Soberano elige votando en las urnas legales.

¿Cuándo aprenderemos?, por Rafael Esteve Secall

No aprendemos. El lenguaje no es inocuo ni las palabras son inocentes; están cargadas de intenciones espurias. ¿Por qué si no se llama postverdad a lo que simplemente son mentiras?

Lo digo porque somos – me refiero a los constitucionalistas- tan ingenuos  que hasta le hemos comprado las armas lingüísticas al enemigo independentista. Porque sí; Torra, sus secuaces y el mundo independentista catalán, son el enemigo interior de España que, una vez destruida la convivencia en Cataluña, quiere destruir también la del resto de España. Y no nos damos cuenta de la ventaja que les damos de partida. Ya nos ocurrió con ETA cuando, por ejemplo, utilizábamos el concepto “impuesto revolucionario” cuando la verdadera palabra era el chantaje, la extorsión o cualquier otro sinónimo. Aceptando el lenguaje del enemigo le damos la ventaja de extender un manto de legalidad y respetabilidad  a lo que simplemente es delito.

Esto mismo está ocurriendo con los golpistas catalanes –¡ay, Zapatero!- que no sólo engañan con mentiras permanentes a los catalanes, sino que –como la gota malaya-  acaban también por intoxicar a los bienintencionados españoles constitucionalistas.

Por ejemplo al comprar el concepto “choque de trenes”. Nunca ha habido ni habrá tal choque. Porque el tren de España tiene la vía expedita mientras que el de Cataluña va por otro lado y ha acabado en el tope de una vía muerta que se llama Constitución. Y ni España ni Europa, por mucho que se empeñe el independentismo catalán, quitarán nunca  ese tope porque se negarían  a sí mismas y volveríamos a las andadas del cáncer nacionalista que tantos muertos originó en el siglo XX.

Algo similar ocurre con el que ellos denominan “derecho a la autodeterminación”, que además de ser un insulto a los españoles –porque, razones jurídicas y legalidades aparte, aceptarlo sería admitir que Cataluña es una colonia ¡explotada! por el resto de España-, cubre de una cierta respetabilidad a lo que es en realidad, algo que suena bastante peor: el “derecho a la secesión”.

Por eso ante la matraca de la autodeterminación hay que responder permanentemente con la palabra secesión. Si ellos hacen oídos sordos a los razonamientos, hagamos nosotros igual. ¿Referéndum…  para la secesión? ¿Dónde se ha visto eso?  Y esto vale para los políticos, aunque ya sabemos que sus intereses personales o partidistas, prostituyen su lenguaje. Pero también, y de manera relevante, para los periodistas y medios de comunicación tan importantes en la batalla de la propaganda que no estamos dando. Y lo mismo podríamos decir de otros muchos conceptos. Bueno algo se está haciendo por combatir lo de los “presos políticos”, por la realidad de los “políticos presos”. Buena prueba de que el orden de los factores sí altera -y mucho- el producto.

No obstante, aparte de los golpistas declarados, hay en Cataluña una amplia red de catalanes muy respetables y  respetados en el resto de España que muy sibilinamente también utilizan el contrabando de las palabras y los conceptos para inocular el virus del independentismo. No quiero dar nombres  pero detrás de esas imágenes existe la deliberada intención de situar en pie de igualdad a Cataluña con España. Algo que nunca debemos cansarnos de repetir es una falacia histórica. El bonito “cuento” que colocan a quien ingenuamente se lo traga es el del matrimonio mal avenido que quiere un pacífico acuerdo de divorcio o cambiar las bases de su convivencia.

Sin embargo la realidad es que nunca existió tal matrimonio. Lo que ha habido es una familia que se articuló alrededor de una monarquía -que cambió de dinastía en un momento de la historia e incluso intentó un par de veces eliminarla-, a la que se llamó España, integrada por muchos hijos que  se fueron uniendo bajo las banderas de esa monarquía en pie de igualdad, con respeto a algunas diferencias, y que hemos aceptado la inmensa mayoría de los españoles. Y la hija Cataluña, que siempre fue díscola, trató permanentemente de beneficiarse lo más posible de la herencia que comparten todos los hijos, a costa de la herencia de los demás. Por tanto, si no hacemos pedagogía con la historia desgraciadamente –no solo en Cataluña sino en el resto de España- al menos batallemos para difundir nuestro cuento y no nos dejemos influir por el cuento catalán. Y siendo conscientes de que el sentimiento es muy difícil de combatir, utilicemos asimismo la racionalidad de los números y de los datos reales, que los hay, para desmontar las mentiras  que tantos se han tragado. Como hizo Borrell con su libro.

Finalmente, hay otra razón para no ceder ni un ápice en la obsesión del plano de igualdad entre Cataluña y España.  Escribo estos párrafos la víspera de la “minicumbre” de Barcelona por lo que ignoro qué ocurrirá mañana. Pero me parece un error más de Sánchez. Los independentistas nunca retrocederán un milímetro ya conquistado si no es por la fuerza del estado.  Por eso, cualquier milímetro que avanzan les da oxígeno para transmitir esperanza a los miles de catalanes que se sienten crecientemente defraudados y engañados por la milonga de la independencia cada vez más desvelada por el ejemplo de los problemas que el Brexit está planteando al Reino Unido. Por consiguiente,  cuanto antes se convenzan de que no conseguirán su objetivo, antes se saldrá del conflicto actual. Ceder algo aunque sea simplemente simbólico tiene la consecuencia de alargarlo y retrasar un final que no puede ser más que la derrota total de los actuales dirigentes independentistas.

Rafael Esteve Secall

Las políticas interior y exterior de España (diciembre de 2018)

NOTA DE LA REDACCIÓN: En los últimos meses, la inmensa mayoría de los medios, articulistas, columnistas y expertos en diversos sectores de la política, se muestran sorprendidos de la actitud del Gobierno de la Nación, cuando precisamente al principio de su toma de posesión alababan la “aptitud” de cada uno de sus miembros para la tarea que tenía encomendada. Hoy todo se desmorona.

Extraemos algunos comentarios diversos:

16.12.2018. Diario Sur. Un okupa en la Moncloa. Carta del director, Manuel Castillo

16.12.2018. Vocento. Editorial. LOS LÍMITES DEL DIÁLOGO Sánchez se carga de razones antes de recurrir a soluciones extremas frente a la obstinación de Torra de mantener el pulso soberanista

16.12.2018. Diario Sur. Joaquín L. Ramírez. Chaque soir Artadi ha indicado con enchulada bipolaridad que «el Govern garantizará tanto la seguridad de la celebración del Consejo de Ministros, como que se puedan convocar protestas»

16.12.2018. Vox Populi. César Alcalá. Pedro Sánchez en un mundo paralelo

El Mundo. Recopilación de las ocurrencias de Pedro Sánchez

 

EUROPA Y LA NUEVA GUERRA FRÍA

Macron ha lanzado una contundente señal de alarma ante Trump pero con la mirada puesta en la actual Europa en el mundo: la creación de un Ejército de Europa

FRANCISCO J. CARRILLO Exembajador de la Unesco y Vicepresidente de la Academia Europea 

Si mezclamos en el mortero los procesos de globalización financiera y la presencia de los tres grandes actores (EE UU, Rusia y China) en competencia comercial con ‘cuarteles activos’, los resultados son inquietantes para el presente y para el futuro de la humanidad. La reacción visceral, y racional, desde la atalaya europea sería: más europeísmo. El discurso no puede seguir sobrevolando los despachos administrativos y las sacristías judeo-cristianas. Las circunstancias reclaman con urgencia que el relato europeo se instale en las escuelas, en los sistemas educativos, mediante un esfuerzo singular de educación comparada. ¿Cómo es posible ‘hacer Europa’ si apenas nos conocemos entre nosotros mismos?

Tras dos guerras devastadoras que calificamos de mundiales por la presencia fundamental de los extraeuropeos, Europa inicia su reconstrucción material con la ayuda decisiva del Plan Marshall alimentado por los Estados Unidos de América, al tiempo que unos ‘Padres Fundadores’, que preconizaban la Unión en 1947 (Congreso de La Haya) eran portadores de una filosofía y unos valores basados en un manojo de principios básicos: democracia, libertad y participación distributiva y equitativa. Principios y valores que rememoraban a Aristóteles y a toda la tradición judeo-cristiana (que hoy pueden sonar a cantos de sirenas). Se reconstruyeron las ciudades devastadas por la guerra, se dieron los primeros pasos para la reindustrialización y se llegó a lo que hoy es la Unión Europea. Se abrieron las fronteras a la libre circulación de personas y de mercaderías. La globalización financiera iba por su lado (por usar una simplificación) y saltaban por sí solas las viejas fronteras. Pero Europa nacía con su tendón de Aquiles: la marginación de la cultura, de su desconocida diversidad cultural y de los valores implícitos en el devenir de sus pueblos y naciones.

Esta es la gran debilidad en las políticas unionistas que en manera alguna puede resolverse con el atractivo Programa Erasmus. En general, los jóvenes erasmus van a tierras ignotas sin previo conocimiento de las historias culturales y con apenas conocimiento de la lengua que aprenden y perfeccionan sobre la marcha porque los sistemas educativos no lo contemplaron y miraron a otro lado. ¿No fue ayer que los ministerios de Educación se llamaban ministerios de Educación Nacional? Miraban, y siguen mirando para dentro, con sus concepciones aún no resueltas de los relatos de la historia siempre contradictorios y sin tronco común. Creo no arriesgar posición intelectual al afirmar que esta es la clave de fondo de la debilidad europea, que tampoco cubre el turismo de masas ni el más específico turismo cultural.

En esta situación de debilidad cultural (aunque de momento no haya alarmas en la economía todavía potente de Europa) surgen nuevos actores (EE UU, Rusia y China, además de las potencias que ya emergieron, como es el caso de India) en máxima tensión comercial y en circuitos que fueron ya utilizados en lo que fue carrera armamentística que renace con toda fuerza. Trump (pero no sólo él) ha dado pasos inesperados por el frágil equilibrio mundial que habíamos conseguido: políticas abiertamente proteccionistas y nacionalpopulistas, opción reiterada contra el multilateralismo (debilitar la ONU, la Unesco, los mecanismos e instrumentos internacionales de regulación del comercio, etc.). Y como última insistencia, debilitar el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El efecto-llamada de tales políticas ha impulsado a los nacionalpopulismos (de izquierda o de derecha), sin duda en Rusia y en China, y en la vieja Europa: Italia, Polonia, Hungría, Austria, Alemania, Francia, Holanda, ‘Brexit’… La Unión Europea ha sido incapaz de impedir tales movimientos de los euroescépticos que recuerdan situaciones de los años 1930 que parieron al monstruo de Hitler e incitaron al fascismo italiano. La única solución es más europeísmo con importantes correctivos a su relato cultural (prácticamente inexistente) y a los mecanismos económicos-financieros de la Unión.

El primer ministro francés, Macron, ha lanzado una contundente señal de alarma ante Trump pero con la mirada puesta en la actual Europa en el mundo: la creación de un Ejército de Europa que, según algunos analistas y estrategas, daría soporte inmediato a la renqueante Unión Europea. Merkel ha apoyado esta propuesta con entusiasmo, añadiendo la posibilidad de crear un ‘Consejo de Seguridad Europeo’ (estilo al de la ONU) con capacidad de decisión rápida. Es de toda lógica al sopesar no sólo la debilidad político-militar de la Unión Europea, sino las serias amenazas que se vislumbran en el horizonte. Ante tales hechos, hay que dotarse de nuevos instrumentos políticos para saber defenderse e incluso prever (lo que es evidente ante el terrorismo globalizado). El relanzamiento de la carrera armamentística, con la aplicación de altas tecnología y de la inteligencia artificial, (Guerra Fría, sin duda), ha hecho sonar las alarmas de los países detentores del arma nuclear: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Paquistán, Israel, y quizá Corea del Norte e Irán. Arabia Saudí ha iniciado la construcción de una planta nuclear «con fines pacíficos» y aplicación civil…

Ante este panorama, más europeísmo en las escuelas, más cultura en los programas de la Unión Europea, más negociaciones multilaterales para frenar nuevas guerras, incluida la híbrida del terrorismo. Y sobre todo más educación en los valores comunes y transversales (ética y moral) de la humanidad. El resurgir de los nacionalpopulismos es un peligro contra esa humanidad en desequilibrios alarmantes.

11.12.2018 Diario Sur. Tribuna