La oportunidad africana, por Josep Borrell, ministro de AA.EE. y Cooperación

El primer europeo que avistó las fuentes del Nilo azul en 1618 fue un jesuita español, Pedro Páez. Sin embargo, hubo que esperar más de dos siglos para que se escribieran en Europa novelas sobre la búsqueda de esas fuentes, cuando exploradores británicos como David Livingstone o Sir Richard Francis Burton emprendieron esa exploración. Creo que los propios españoles ignoramos los vínculos que, desde hace siglos, nos unen a África.

España es el único país de la Unión Europea que tiene una frontera terrestre con África. Más de dos millones de españoles viven en las Islas Canarias, una parte de España que ha entendido como nadie que su situación geográfica frente a las costas africanas se puede transformar en un valioso activo para impulsar el crecimiento económico y el bienestar de sus habitantes.

Económicamente, África crece hoy por encima de la media mundial. Seis de los países del mundo que más crecerán en 2019 son africanos, y con ese crecimiento se amplía la clase media y se reduce la pobreza. Su población pasará de los 1.200 millones actuales a 2.500 millones en el año 2050. Evidentemente este crecimiento plantea un reto importante, pero también encierra una gran oportunidad, ante todo y sobre todo para los africanos, pero también para España y nuestros ciudadanos.

Por eso hemos elaborado el III Plan África. El Plan hace un análisis ambicioso pero realista de dónde podemos tener un impacto que genere un arrastre de las inversiones en África. No podemos concentrarnos únicamente en los recursos públicos: sólo la inversión privada tiene el músculo suficiente como para enfrentar este desafío. El Banco Mundial cifra en 902 millones el número de puestos de trabajo que el continente debe crear en los próximos 30 años. No es una tarea a la que puedan hacer frente los Gobiernos solos. Pero el Gobierno tiene que abrir el camino. Tenemos Embajadas en 28 de los 54 países de África, lo que nos convierte en uno de los países europeos con mejor implantación en África.

La inversión privada -africana y extranjera- puede crear los empleos necesarios pero los gobiernos podemos contribuir a que esa inversión y ese empleo resulten en sociedades más cohesionadas y equitativas, en línea con la Agenda 2030. La Cooperación española trabaja en África en sectores cruciales como la gobernabilidad democrática; la salud y el desarrollo rural, la modernización de la agricultura y la seguridad alimentaria. Damos prioridad a las mujeres con programas de promoción de la igualdad y a los jóvenes, con programas de formación y empleo.

Cuando hablamos de África la primera imagen que viene a la cabeza es la del reto migratorio. Aunque el Plan África no tiene un enfoque prioritariamente migratorio, la consecución de sus objetivos contribuiría enormemente a aliviar la presión migratoria.

Hay que tener presente que cuatro de cada cinco migrantes africanos se dirigen a otros países africanos. Existen hoy países, como Costa de Marfil, Nigeria, Sudáfrica y Etiopía, que son polos de crecimiento y atraen por ello flujos de trabajadores de la región. Deberíamos priorizar la consolidación de estos países como exportadores de prosperidad y estabilidad hacia sus países vecinos.

Porque la única forma de aliviar la presión migratoria es crear oportunidades para los jóvenes hombres y mujeres de África en su propio continente, y eso es lo que pretende el Plan África. Somos conscientes de nuevas amenazas, como los efectos del cambio climático. Nos preocupa especialmente el avance de la desertificación, pues la pérdida de terreno cultivable y la presión por recursos menguantes, incluyendo el agua, es quizá el mayor desafío de África y fuente de cada vez más conflictos. La democracia está echando raíces profundas en el continente. Hace sólo unos días vimos elecciones democráticas en Senegal y en el mayor país del continente, Nigeria. Pero la democracia y los derechos humanos no han llegado aún a todos los rincones de África y debemos seguir luchando para que lo hagan. También hay cada vez menos conflictos violentos, pero subsisten amenazas a la paz. España ha demostrado su compromiso con la paz en el continente: más de 1.000 soldados españoles trabajan cada día para apoyar el objetivo de la Unión Africana de silenciar las armas para el año 2020. La promoción de la paz y la seguridad es el primero de los cuatro objetivos estratégicos del III Plan África: sin paz y seguridad no puede venir todo lo demás.

Hay una nueva África que empieza a nacer y que está cargada de esperanza, para los africanos y para los que demuestren desde el principio que desean ser sus socios. Por eso he viajado a Gambia y a Etiopía. Ambos países son ejemplo de esa nueva África. Gambia está realizando una ejemplar transición a la democracia tras 22 años de dictadura, derribada en las urnas. Etiopía ha encontrado el camino a la paz tras una larga guerra con Eritrea. Paz y democracia abren excitantes posibilidades, y España debe participar de ellas.

Los “males de Europa” en Política Exterior

El mundo no espera

La Unión Europea celebra elecciones en mayo. Se perfila una batalla existencial: proeuropeos versus antieuropeos. Los sondeos apuntan a que la extrema derecha podría lograr un quinto de los escaños del Parlamento Europeo. Una fuerza dispar unida por un enemigo común: el federalismo europeo, encarnado en una Merkel que ya aterriza y un Macron que no despega. La UE, ¿cuándo pasó de ser hoja de ruta a chivo expiatorio? Editorial

Europa del Este, imitación y repugnancia, Ivan Krastev y Stephen Holmes

Dos estrategias para la extrema derecha, Guillermo Fernández Vázquez

Francia ante el reto europeo, ¿’chevalier seul’?, Dídac Gutiérrez-Peris

Brexit sin acuerdo. ¿Está preparada la UE?, Guntram B. Wolff

¿Democracias capitalistas diversas en la UE?, Aidan Regan

Populismos identitarios y política exterior, Enrique Mora

Política de seguridad del Kremlin, Alberto Priego

América Latina tras el socialismo del siglo XXI, Manuel Alcántara

Los primeros pasos de Bolsonaro en Brasil, Esther Solano Gallego

Manual de autoayuda para independentistas, Jon B. Alterman

El futuro de los kurdos, Marc Saurina

Un feminismo para el 99%, Clara Serra y Alba Pez

Estado de emergencia en EEUU, Jaime de Ojeda

Cuarta dimensión de la política exterior española, Eugenio Bregolat

Ruanda: entre la prosperidad y la represión, Antoni Castel

LIBROS: ¿Sigue siendo útil el PIB?, Lídia Brun

INTERREGNUM: THE REGIONAL ORDER IN THE MIDDLE EAST AND NORTH AFRICA AFTER 2011

Por Raffaella A. Del Sarto, Helle Malmvig and Eduard Soler i Lecha

MENARA Final Reports No. 1, February 2019

 

España logra que la UE reconozca por primera vez a Gibraltar como “una colonia británica”

REPÚBLICA/AGENCIAS | 01/02/2019

Los países de la Unión Europea (UE) han señalado este viernes al territorio de Gibraltar como “colonia británica” en un documento en el que proponen que los británicos puedan viajar sin visado al espacio Schengen tras el Brexit, si realizan estancias cortas. Londres ha expresado su malestar y tacha la propuesta sobre medidas migratorias tras el Brexit de “completamente inaceptable”.

“Gibraltar es una colonia de la Corona británica. Hay una controversia entre España y el Reino Unido en cuanto a la soberanía de Gibraltar, un territorio para el cual se debe encontrar una solución a la luz de las resoluciones y decisiones relevantes de Naciones Unidas”, apunta una nota a pie de página del documento, que se ha hecho público este viernes.

El documento incluye a Gibraltar en la lista de territorios de ultramar británicos junto a otros como las Islas Caimán, las Malvinas o Anguila, si bien cuenta también con el añadido a pie de página para hacer referencia a la disputa entre España y el Reino Unido en cuanto a la soberanía del Peñón.

Fuentes diplomáticas apuntaron que Gibraltar figura en el listado de “territorios no autónomos pendientes de descolonización” de Naciones Unidas, por lo que la mención en el pie de página no supone ninguna novedad, y este mismo organismo recomienda que esta disputa se resuelva “mediante negociaciones bilaterales entre España y el Reino Unido”.

La propuesta, que recoge que los ciudadanos británicos puedan viajar sin necesidad de visado en el espacio Schengen durante noventa días en cualquier periodo de 180 jornadas, ha sido adoptada este viernes en una reunión de embajadores de los Veintiocho.

Fuentes comunitarias aclararon, por su parte, que los gibraltareños quedarán cubiertos en las mismas condiciones que los nacionales en Reino Unido por la regulación propuesta hoy por los países respecto a los visados para las estancias cortas en el territorio Schengen.

En virtud de los tratados europeos, las leyes comunitarias se aplican a Gibraltar en su condición de territorio europeo de cuyas relaciones externas es responsable un Estado miembro, por lo que dejarían de aplicarse automáticamente en el Peñón en el momento en el que el Reino Unido ya no forme parte de la UE.

No es la primera vez que Gibraltar es protagonista en las negociaciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea, pues ya en noviembre España amenazó con bloquear el acuerdo del “brexit” al considerar que no daba garantías jurídicas suficientes de que el Gobierno español tendría la última palabra en cualquier futuro acuerdo con Gibraltar.

Finalmente, España se posicionó a favor del acuerdo tras conseguir un documento en el que los Veintisiete le aclararon por escrito las potenciales interpretaciones del artículo del acuerdo con que no estaban conformes.

El Ejecutivo comunitario presentó la propuesta legislativa sobre los visados el pasado 13 de noviembre. Si la retirada del Reino Unido se produce sin pacto el próximo 29 de marzo, fecha prevista del Brexit, esta iniciativa entraría en vigor el 30 de marzo.

Sin embargo, si se cierra un acuerdo, el plan se adoptaría tras la conclusión del periodo de transición, que en principio se prolongará desde la fecha en que Londres deje la UE hasta el 31 de diciembre de 2020 y durante el cual se seguirá aplicando la legislación comunitaria en el Reino Unido.

01.02.2019. La República de las Ideas

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La UE definirá a Gibraltar como “colonia” por la presión de España si hay Brexit duro

Londres califica de “inaceptable” definirla de este modo porque “tiene una relación constitucional moderna y madura con Reino Unido”

spaña ha ganado otra pequeña batalla diplomática en Bruselas por el contencioso de Gibraltar. Un texto comunitario redactado por si se produce un Brexit duro define al Peñón como colonia, algo que Reino Unido considera “inaceptable”. El término figura en un documento acordado este viernes por los 27 socios que quedarán en la UE tras el Brexit que exime de visado a todos los británicos (incluidos los gibraltareños) para estancias cortas. España confía en que la etiqueta siente precedentes.

Un texto legal pensado para facilitar los flujos entre británicos y el resto de europeos en caso de salida abrupta de la UE ha sembrado la discordia en Reino Unido a cuenta de Gibraltar. Así lo ha hecho saber el representante británico ante el club comunitario. A pesar de ello, el texto está cerrado (aunque queda la ratificación definitiva), según explican fuentes de la negociación. En todo caso, esa modificación al reglamento de visados solo entrará en vigor si la salida británica se salda sin acuerdo, una hipótesis cada vez más probable, aunque no definitiva.

La ventaja de viajar sin visados se aplicará también a los ciudadanos del Peñón. Pero para consignarla, el documento aclara que se trata de una colonia británica. A petición de los representantes del Gobierno español, el texto incluye una nota a pie de página en la que se indica que “existe una controversia entre España y Reino Unido respecto a la soberanía de Gibraltar, un territorio para el que la solución debe ser alcanzada bajo la luz de las relevantes resoluciones y decisiones de la Asamblea General de Naciones Unidas”, según ha podido confirmar este diario. La nota establece claramente que Gibraltar debe ser considerada “una colonia de la Corona británica”. La ONU considera el Peñón como “territorio no autónomo pendiente de descolonización”, pero Londres no comparte esa definición.

La clave de esta apostilla de inspiración española reside en un capítulo anterior del conflicto gibraltareño, que España considera una victoria aun más reseñable que esta. En los planes de contingencia que esbozó la Comisión Europea el pasado diciembre, había una mención explícita a que Gibraltar no formaba parte de los preparativos en caso de no acuerdo. Por eso, permitir que el Peñón se beneficiara, junto a Reino Unido, de la exención de visados requería otra referencia explícita. Aunque esa modificación del reglamento solo prosperará si finalmente Reino Unido sale de la UE sin red, España confía en que la denominación de colonia siente un precedente y se consolide en los textos comunitarios como etiqueta para Gibraltar. Preguntado sobre esta disputa, un portavoz de la Comisión Europea evitó este viernes pronunciarse en rueda de prensa.

El Gobierno de Reino Unido transmitió a EL PAÍS su posición ante el contenido del texto. “Gibraltar no es una colonia y es completamente inaceptable definirlo de este modo. Gibraltar forma parte de la familia de Reino Unido y tiene una relación constitucional moderna y madura con Reino Unido. Esta situación no cambiará por nuestra salida de la UE. Todas las partes deben respetar el deseo del pueblo de Gibraltar de ser británico”, explicó un portavoz.

Quejas de Picardo

También el Gobierno de Gibraltar expresó su disconformidad con estos términos, que considera anacrónicos. “El uso de semejante lenguaje, en caso de materializarse en los documentos finales, no ayuda a la creación de un clima de entendimiento y confianza entre Gibraltar y España a medida que nos preparamos para abandonar la UE”, afirmó en un comunicado el Ejecutivo que preside Fabián Picardo.

La nota a pie de página, según explica el diario Financial Times, es el fruto de un acuerdo entre Madrid y París. El Gobierno francés quiso acotar un texto previo que hacía referencia a la lista de Naciones Unidas de “territorios sin autogobierno […] sujetos a la descolonización”, en la que figura Gibraltar. El Elíseo mostró su inquietud porque la lista incluye también territorios como la Polinesia Francesa o Nueva Caledonia. La solución, centrada exclusivamente en la definición de Gibraltar, ha desatado los nervios en Downing Street.

España considera que la situación no debería ser objeto de controversia. Gibraltar constituye un territorio en disputa entre los dos Estados y ha sido objeto de más de un sinsabor durante la negociación del Brexit. Hasta ahora la Unión Europea, como club que albergaba tanto a España como a Reino Unido, había evitado el término colonia porque deseaba mantener la equidistancia en el conflicto. Una vez fuera del club —el escenario en el que se sitúa este documento europeo, concebido para trazar la política de visados en caso de Brexit abrupto—, Bruselas tendrá menos dificultades en alinearse con la lógica española.

El Gobierno de Pedro Sánchez, además, buscaba un ejercicio de reafirmación tras el revés que sufrió en el tratado del acuerdo de retirada, que incluyó “con nocturnidad y alevosía”, según lo definió en su momento el Ejecutivo, un artículo que traspasaba las líneas rojas de España en esta negociación: perder su derecho de veto en la extensión a la colonia británica de los beneficios del acuerdo de retirada. Finalmente se logró una solución aceptable para todos, pero con muchas dificultades. Tampoco en esta ocasión ha sido fácil poner por escrito un vocablo tan controvertido como el de colonia, explican las fuentes consultadas.

La voluntad de May de reabrir las negociaciones sobre el acuerdo del divorcio de la UE ha provocado advertencias en Londres de que otros países podrían aprovechar la oportunidad para visitar de nuevo asuntos pendientes. Y el ejemplo más evidente es el contencioso de Gibraltar. El Gobierno español ya amenazó, con éxito, el pasado noviembre con vetar la aprobación del acuerdo de retirada de Reino Unido si no se ofrecían garantías de que el estatus de este territorio permanecería al margen del acuerdo y sería objeto de negociaciones bilaterales entre Madrid y Londres.

Downing Street aceptó, a regañadientes, que se incluyeran varias declaraciones de las instituciones comunitarias para aclararlo, pero no ha dejado de expresar desde entonces su malestar con la presión española. May ha insistido en varias ocasiones en sede parlamentaria en la soberanía británica de Gibraltar y se ha visto obligada a lanzar guiños constantes de respaldo a Fabián Picardo, ministro principal del Peñón.

UN LARGO CAMINO HACIA EL ENCAJE FUTURO

España se juega en el Brexit mucho más que la relación con Gibraltar. El impacto que la salida británica pueda tener en sectores clave como el turismo o el comercio excede los efectos del contencioso con la colonia británica. Pero la oportunidad de crear una relación más equilibrada con el Peñón tras el divorcio se ha convertido en la principal demanda española en esta tortuosa negociación.

El texto pactado ayer tiene la importancia de constituir el primero con sello de la UE que etiqueta como colonia a ese pequeño territorio de 32.000 habitantes. En el fondo, la esperanza de todos los socios europeos es que nunca llegue a entrar en vigor porque se ha concebido solo en el caso de que el Brexit se salde sin acuerdo. Pese a todo, España considera que se trata de un paso trascendente, aunque la UE también ha dado algunas muestras de agotamiento respecto a la insistencia española en un dosier altamente tóxico en Reino Unido. El apoyo automático a nuevas demandas españolas de este tipo no está garantizado.

Si la retirada británica concluye sin apretón de manos, el Gobierno español confía en que rijan los memorandos de entendimiento que ha firmado con Reino Unido para poner orden en las áreas más sensibles. Esos cuatro documentos ya están firmados por ambas partes, pero nada garantiza que Londres mantenga su palabra si el diálogo con Bruselas salta por los aires. El ministro de Exteriores, Josep Borrell, no cesa de recalcar su validez aun en caso de Brexit abrupto. Fuentes jurídicas ligadas a la Administración arrojan dudas y apuntan a las referencias cruzadas que hay en ambos textos (el acuerdo de retirada alude a los memorandos y viceversa). Además, tres de esos acuerdos (referentes al tabaco, al medio ambiente y a la cooperación policial) aclaran que solo se aplicarían en el llamado periodo de transición (el que regirá desde el Brexit hasta el eventual acuerdo de relación futura entre Reino Unido y la UE). Sin pacto, tampoco habrá transición y, por tanto, esos textos pueden quedar en un limbo.

El único texto con vocación de permanencia es el referido a la circulación de ciudadanos (esencialmente, de esos más de 10.000 españoles que cruzan la verja cada día para trabajar). Incluso en el comunicado que emitió este viernes Gibraltar para lamentar el empleo del término colonia en los textos comunitarios, el Gobierno del Peñón dejaba patente que facilitará ese tránsito.

01.02.2019. El País. RAFA DE MIGUEL/LUCÍA ABELLÁN

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La UE apoya la reivindicación de España y define a Gibraltar como colonia británica

02.02.2019. ABC. Enrique Serbeto

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Enfado del Reino Unido contra la UE, porque define a Gibraltar como colonia británica

01.02.2019. RTVE. Video

El BREXIT: un asunto enrevesado para la Unión Europea y para España

NOTA DE LA REDACCIÓN: este tema, se trata desde los expertos en política exterior (“Agenda de Política Exterior”, iniciativa conjunta de Política Exterior y Agenda Pública, analiza cada semana asuntos internacionales clave. Nuestro objetivo es fomentar el debate público y una mirada informada hacia el mundo.) y lo publicado por los periódicos más significativos españoles, en los últimos días:

¿Qué se juega España en el Brexit?

El proceso de desconexión entre Reino Unido y la Unión Europea vuelve a vivir una semana turbulenta. El Parlamento británico votó No al plan propuesto por Theresa May este martes, lo que aboga a una prórroga del plazo para la salida (fijada para el 29 de marzo), a una improbable renegociación o a un Brexit sin período transitorio ni condiciones pactadas. Los europeos miran con desconfianza el caos de la política británica, mientras se preparan para lo peor. En España, uno de los países con mayores lazos con Reino Unido, los planes de contingencia se afinan. Preguntamos a los expertos qué se juega el país, ya sea con un Brexit duro o blando. Leer más

Una democracia de mayorías, sin mayorías

Ignacio Molina

En Reino Unido no se ha sabido ver que la pertenencia a la UE era un asunto constitucional, una de esas poquísimas cuestiones que no se puede gestionar con mayorías simple sino con amplios consensos. La ironía es que en estos momentos no hay en el horizonte mayoría simple alguna que pueda desbloquear la crisis: ni la permanencia, ni el acuerdo recién rechazado, ni la salida a las bravas. Leer más

España y el Brexit, Salvador Llaudes

El Brexit, más de cerca, José Javier Olivas Osuna

El Brexit, más cerca de ‘Barrio Sésamo’ que de ‘Trece días’, Luis Bouza y Álvaro Oleart  

Política comercial después del Brexit, Gabriel Siles-Brügge

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El Brexit y los ciudadanos españoles. ​Los derechos de los ciudadanos españoles en el Reino Unido después del Brexit en el caso de acuerdo

10.01.2019. Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación

Democracia de mayorías, sin mayorías

Nunca antes el poder ejecutivo había sido desautorizado con esa rotundidad en Westminster

Confirmando los pronósticos, la Cámara de los Comunes ha rechazado por un margen abultado el acuerdo de Brexit que el Gobierno de Theresa May había negociado —aunque sería más preciso decir ‘había asumido’— con la Comisión. Visto desde la óptica de los Veintisiete, que en estos dos años y medio han hecho suyos el pragmatismo y la flema que en teoría caracterizaban al estereotipo inglés, mañana se sabrá “mantener la calma y seguir adelante”. El momento se vive en la UE con preocupación, pero sin vértigos. Claro que se prefiere un proceso ordenado y con plazos ciertos, pero todos los escenarios son en última instancia digeribles. Un retraso de la salida hasta el verano podría producir un efecto limbo temporal y contaminar las elecciones de mayo, pero no deja de ser un ajuste técnico ya que nada sustancial será renegociado.

16.01.2019. El País. Opinión. Ignacio Molina

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UNA INCÓGNITA NO EXENTA DE TRAUMA. 

Lo nefasto sería que a finales de marzo, sin acuerdo de salida y espoleada por los radicales del ‘Brexit’, Gran Bretaña diera un portazo y sus lazos con la UE empezaran a cortarse sin vuelta atrás.

Por Inocencio F. Arias.

18.01.2018. Diario Sur. La Tribuna