La gestión de las incertidumbres

Por Francisco J. Carrillo, exembajador de la UNESCO, vicepresidente de la Academia Europea y miembro colaborador del Foro para la Paz en el Mediterráneo.

El contexto es de nueva Guerra Fría entre las tres grandes superpotencias del mundo. En esas coordenadas juegan un papel fundamental la demografía y su reparto regional

Nuevo hecho sorprendente: el presidente Trump ha manifestado estar dispuesto a encontrar a los dirigentes de Irán «sin condiciones previas». Misma metodología que la seguida con Corea del Norte, sin por ello bajar el nivel de las sanciones sino todo lo contrario, con la oposición de la Unión Europea. Más sorprendente aún tras haber denunciado el «Acuerdo nuclear» liderado por la UE y haber reiterado sus acusaciones a Irán como «Estado terrorista». Cabe deducir que la mano de Rusia está moviendo muchos hilos desde su nuevo papel de actor con el que hay que contar en el Próximo y Medio Oriente, añadido a ello el mercado mundial de hidrocarburos y sus derivados económicos y comerciales.

El conocimiento de los pueblos y naciones que habitan el planeta Tierra parece seguir siendo asignatura pendiente que se intenta paliar con el efímero turismo cultural. En clave interna, la evolución de los pobladores prenacionales que han ido configurando a España, muy condicionada por poderes reales y fácticos allende nuestras fronteras, forma parte de esa desinformación o deseducación ciudadana, lo que da paso a las mas fantasiosas interpretaciones de nuestra propia historia compartida como un puzzle cambiante.

De enemigos a punto de una guerra total, Trump y Kim Jong-un pasan una luna de miel en la isla de Sentosa (Singapur) y todo queda resuelto con un acuerdo verbal de desnuclearización de Corea del Norte. Hipótesis: China se impuso en su área de influencia con la inquietud de Japón. La gestión de las incertidumbres, hoy, es resultado del nuevo reparto de poder a nivel mundial. Se gestionan y se crean nuevas incertidumbres propias de la relación de fuerzas a nivel internacional. Se evita el conflicto pero no se sientan bases multilaterales para la paz. En Asia (y en África también) se juega el futuro incierto del planeta con una lucha sin cuartel en la esfera de los intercambios comerciales y de las grandes inversiones económicas.

El contexto es de nueva Guerra Fría entre las tres grandes superpotencias del mundo (EE UU, China y Rusia). En esas coordenadas juegan un papel fundamental la demografía y su reparto regional. África, en pocas décadas, abrigará casi la mitad de la población mundial; China e India serán habitadas por un tercio. Y Europa, con estagnación demográfica… ¿Cómo gestionar las incertidumbres demográficas y el peso del desempleo y de la pobreza en los países pobres, sobre todo africanos? La acogida de inmigrantes, hoy, en países europeos es una solución estrictamente humanitaria de corto plazo. El problema de las migraciones será de tal intensidad a medio y largo plazo que urge una solución desde ahora. Es la única alternativa. Es preciso elaborar un renovado ‘Plan África’ con incentivos públicos (Keynes dixit) que interese a las grandes inversiones privadas. Una regla fundamental será la de la lucha contra la corrupción y la condena penal de las comisiones ocultas. Esta acción internacional se vería diezmada si no se acompaña de una considerable mejora de los estándares de rigurosa gobernanza y del respeto a la riqueza plural de las culturas africanas. Los modelos constitucionales y políticos serán los que surjan de las tradiciones culturales africanas en conformidad con los derechos humanos universales. La gestión de las incertidumbres de las migraciones o se basa en un plan intensivo de desarrollo humano, con la generalización de la educación como ariete, o cualquier paliativo como solución llevará a un fracaso irremediable. Toda tentación de retornar a viejas fórmulas de ‘protectorado’ es inviable en nuestra época cambiante. La presencia de China en África (y no sólo en este continente) es un importante elemento a tener en cuenta.

¿Cómo gestionar las incertidumbres en el Medio y Próximo Oriente que es Mediterráneo? Desde la muerte de los dictadores laicos Sadam Hussein y Gadafi, la región árabe incitó a actores regionales e internacionales de diverso orden en esta zona cultural, política y de guerra intrarreligiosa, con el ingrediente de un terrorismo con vocación mundial que evoluciona con renovadas modalidades operativas de muerte y destrucción. Las soluciones son muy complejas. Se tiene la impresión que el presidente Trump está sosteniendo un frágil equilibro apoyado en socios como Israel, Arabia Saudita, Egipto, incluso Turquía hasta ahora miembro de la OTAN, por una parte y, por otra, en Rusia con sus aliados chiítas de Siria, Irán, Irak y el hizbolá libanés. Trump necesita volver a este escenario, ya que la presencia en Irak le es poco rentable y desea retirar tropas. Un acuerdo ‘bilateral’ con Irán (‘bilateral’ lo fue con Corea del Norte), puede que responda a uno de los acuerdos secretos del encuentro con Putin en Helsinki. Este frágil equilibrio garantiza superpoder así como un importante mercado, incluido el negro y blanco, de armamento. En este marco de la actual gestión de las incertidumbres, los grandes perdedores mediorientales siguen siendo los palestinos.

¿Qué puede hacer la Unión Europea desunida para encontrar salidas a estas y otras incertidumbres de la nueva Guerra Fría? Podría hacer mucho como es el caso en Seguridad y Defensa.

16.09.2018. Diario Sur. Tribuna

El nuevo Golfo: ¿preludio de un (des)orden regional?

Por ITXASO DOMÍNGUEZ DE OLAZÁBAL, para Estudios de Política Exterior de 13.09.2018. Coordinadora de Oriente Próximo y Norte de África para la Fundación Alternativas.

El Golfo se perfila progresivamente como nuevo centro de gravedad de Oriente Próximo, consecuencia de una tormenta perfecta que tiene como detonantes interrelacionados las primaveras árabes, la creciente influencia del eje Teherán-Bagdad-Damasco-Beirut, vacíos de poder de actores tradicionales y una predominante narrativa –que no realidad– sectaria. Gracias a sus envidiables recursos naturales, los Estados del Golfo han dado forma a una renovada Doctrina Monroe de no intervención en asuntos de la subregión, junto a una mayor responsabilidad y asertividad. Estos Estados ya no se limitan a acompañar ni son “gorrones” (como los tildó Donald Trump en campaña), sino que han tomado las riendas de escenarios clave como la estabilidad en Egipto y Jordania, el desenlace en Siria y Yemen o la reconstrucción de Irak.

A pesar de haberse convertido en “dueño de su propio destino”, en el Golfo sigue predominando una suerte de diplomacia transaccional y apresurada –a imagen y semejanza de Trump–, que pide a gritos ser remplazada por un diálogo estratégico y de seguridad más maduro, transparente y sostenible. Se habla incluso de un patrón común de extralimitación (overstretch).

El fin del consenso en el Golfo

El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) nació con el objetivo de defender al conjunto de sus miembros de la Revolución Islámica de 1979 y la subsiguiente guerra Irán-Irak. Hasta ahora mantuvo una cierta unidad frente al resto del mundo, a pesar de conflictos puntuales (algunos, sobre todo territoriales, más duraderos) y desacuerdos sobre el proceso de integración. La organización estaba basada en principios de soberanía y no injerencia y aspiraba a alcanzar la estabilidad de una región inestable ‘por naturaleza’. Dominaba la idea de consenso en torno a una percepción compartida de amenazas externas.

No es el caso hoy en día, en vista de cómo evolucionan la naturaleza e intensidad de las amenazas –tanto exteriores como domésticas– y su percepción. Así, la política exterior de los Estados individuales dentro y fuera de la subregión es menos predecible. Nadie parece tener claro cuál es el objetivo final, o si hay plan B frente al telón de fondo de actitudes maximalistas. Tradicionalmente, la política exterior del Golfo era más reactiva que proactiva, pero también criticada por su insuficiente concreción. Hoy las decisiones se toman más rápido, pero aún sin guía fija ni consenso entre élites (cada vez más centralizadas), más allá de pilares comunes como el rechazo absoluto a Irán y a tanto la secularización como el radicalismo religioso.

En el seno del CCG imperaban el respeto a la diversidad de posturas y soberanas, pilares de la estrategia del Jeque Zayed como padre fundador de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). Los procesos de sucesión en diferentes Estados del Golfo se perfilaron como puntos de inflexión clave. Fue el caso de EAU y Catar, aunque fueron los acontecimientos de 2015 en Arabia Saudí, y muy particularmente el estallido de la guerra en Yemen, los que consiguieron que el mundo dirigiera de nuevo su atención al Golfo. Procesos de sucesión similares se avecinan en Kuwait y Omán, que han intentado mantener una posición neutral y además han ejercido importantes labores de mediación a lo largo de estos últimos años. La presión intra-Golfo sobre Catar se intensificó cuando Tamim bin Hamad Al Thani accedió al poder en junio de 2013, y no pocos comentaristas temen la posibilidad de que aumente en un futuro cercano.

El aislamiento de Catar arrojó luz sobre las grietas en la alianza de Estados árabes invocada por Trump en su visita de mayo de 2017. Las fisuras en el CCG se extienden sin embargo más allá de una simple fractura entre el trío saudí-emiratí-bahreiní (denominados GCC-3), por una parte y Catar por otra, con Omán y Kuwait en medio. El bloqueo a Catar fue principalmente consecuencia del miedo al cambio –o, más bien, al cambio no pilotado–. Las relaciones del emirato con Irán reflejaban si objetivo de mantener relaciones de distinta intensidad con los principales actores políticos de la región, cultivando contactos políticos útiles cuando fuera posible. Esto contrasta con la preferencia de Arabia Saudí y EAU de imponer un modelo notoriamente paternalista, anclado en la ausencia de disenso.

A ello se une la necesidad de alimentar la dicotomía amigos-enemigos en un mundo polarizado. Los países del Golfo (y otros en la región) se ven con cada vez menor margen de maniobra, obligados a dejar clara su postura en un amplio abanico de materias. Nunca antes la región había atraído tanta atención. Esto ha derivado en una utilización cada vez más sofisticada de la propaganda y el impulso de nuevos ámbitos de acción exterior, como la diplomacia financiera o pública.

Nuevos ejes de poder y bilateralismo

Los príncipes herederos Mohamed bin Zayed (MbZ) y Mohamed bin Salman (MbS) parecen detentar hoy las riendas de la península arábiga. El ejemplo paradigmático de la influencia de este dúo lo representa Yemen: todos los miembros del CCG (salvo Omán, y ahora Catar) participan en la coalición, pero se está dividiendo el país en dos esferas de influencia: la emiratí y la saudí. Esta alianza está también marcada por desacuerdos y prioridades no perfectamente alineadas, disimuladas gracias al esfuerzo de presentarse como un frente unido. Uno de los desarrollos más notables en el Golfo es la cooperación bilateral institucionalizada en el Consejo de Coordinación Saudí-Emiratí. No por casualidad, la visión de los dos príncipes fue bautizada ‘Estrategia de Determinación’.

Antes de alzarse en el trono, ambos príncipes necesitan reforzar y centralizar su poder. Se ven acuciados por problemas domésticos no desdeñables, que exigen una política exterior e interior aún más vigorosa, como ha demostrado la confrontación entre Arabia Saudí y Canadá. Este y otros acontecimientos han logrado impulsar un sentimiento patriótico sin precedentes en países de origen tribal, a pesar de problemas crecientes en torno a sus respectivos pactos sociales. MbS y MbZ van a necesitar unas poblaciones completamente comprometidas con sus reformas, imbuidos de un nuevo tipo de nacionalismo, con un importante componente de militarización, que también es alimentado en Catar. Es éste un ámbito en el que la crisis del Golfo tampoco encuentra precedentes: ha trazado fronteras entre Estado-nación y tribus en un contexto en el que ambas dimensiones se han entremezclado continuamente durante décadas, así como a los vínculos sociales, comerciales y económicos. La limitación de la libertad de movimiento representa el desgaste de uno de los principales éxitos del CCG.

El CCG se erigía hasta hace poco en bastión de estabilidad y símbolo de unidad frente al resto de la comunidad internacional, que prefería tratar con un único interlocutor. Jugaba un rol fundamental, hoy superado: el de evitar diferencias entre sus miembros. Nunca pretendió ser una unión política, siguiendo un modelo de integración funcional. Ni siquiera consiguió definirse realmente como organización de seguridad colectiva. En diciembre de 2017, la Cumbre del CCG acabó antes de lo previsto y pasó sin pena ni gloria, sobre todo como consecuencia del anuncio de la nueva alianza institucional entre Arabia Saudí y EAU.

La organización sigue, sin embargo, funcionando a baja intensidad para mantener vivos algunos de sus logros: una unión aduanera, un principio de red eléctrica común, o las bases de un sistema impositivo regional. Sus lideres no darán por muerta por muerta o irrelevante la organización, ya que significaría reconocer su fracaso, lo que todavía no ha ocurrido con otros “organismos fantasma” como la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica, o incluso la Alianza Islámica para luchar contra Daesh, que arrojó luz sobre la incapacidad de Arabia Saudí para profundizar en la integración regional.

La reconciliación del Golfo se ha visto retrasada una y otra vez. Los interesados han alcanzado un status quo relativamente equilibrado que les permite salvar los muebles sin reconocerse vencedores o vencidos. Riad y Abu Dhabi han hecho énfasis en que debe tratarse como una cuestión interna. La retórica displicente de Washington, empeñado en organizar una cumbre regional en Camp David, e incluso una nueva estructura de seguridad, la Alianza Estratégica de Oriente Medio (una “OTAN Árabe”), resulta en ocasiones contraproducente, ya que no asegura a las partes que Estados Unidos comprende sus preocupaciones.

Mientras que antes la integración se veía frenada por los recelos de otros miembros frente a un excesivo control saudí, hoy es la renuencia de MbZ y MbS a impulsar el multilateralismo regional lo que impide una mayor integración. Se favorece una integración a varías velocidades –o más bien, a diferentes niveles de fidelidad– y geometría variable. Ambos príncipes necesitan controlar el proceso, para lo que el bilateralismo resulta perfecto. Lo demuestra el Consejo saudí-emiratí y un consejo de coordinación entre Arabia Saudí y Kuwait al que todavía no se ha dotado de contenido sustantivo. Al bilateralismo se ha visto también avocado Catar, cimentando alianzas con países hoy clave para el futuro de Oriente Próximo, como Turquía. Destaca aquí el rol de Rusia, que ha conseguido llegar a alianzas con casi todos los actores manteniendo intacta su influencia.

El bilateralismo hoy se ve impulsado por un cierto distanciamiento de Estados Unidos, la inestabilidad regional y las necesidades estratégicas, principalmente en el ámbito económico, pero también en relación con las prioridades ideológicas ­(en particular el frente abierto contra los Hermanos Musulmanes). Las reservas energéticas hacen el resto. Todo ello lleva a la búsqueda de nuevos aliados más allá del Golfo y la región, que sin embargo podrían aumentar la inestabilidad si no se diseña una estrategia equilibrada. Mientras que la crisis del Golfo comenzó como un choque limitado a la península arábiga, ahora se desarrolla en varios países, abarcando conflictos simples y otros de niveles múltiples.

Más allá del Golfo

El norte de África ha sido testigo de tensiones consecuencia de las fisuras en el Golfo. En el pasado, a pesar de la identidad árabe común, reinaba la independencia de prioridades entre ambas regiones. Hoy la situación ha cambiado como consecuencia de nuevas oportunidades de diversificación económica y cooperación triangular en África. El punto de partida lo representó Libia, donde Catar apoya al gobierno internacionalmente reconocido en Trípoli mientras que los EAU apoyan al gobierno con sede en Tobruk y al general anti-islamista Jalifa HaftarTúnez también se ha perfilado como campo de enfrentamiento, al empeñarse en conservar lazos amistosos con Catar. Sus relaciones con EAU –segundo mayor socio comercial, después de Libia– empeoraron por el intento de éstos de interferir en la política interna para frenar la influencia del partido islamista Ennahda. El Sahel representa sin duda el siguiente paso, con Argel y Rabat buscando capitalizar las ambiciones de sus socios del Golfo en el norte de África para promover sus propios intereses.

Otra subregión en la que se han privilegiado las relaciones bilaterales es el este de Asia. A lo largo de los últimos meses, Arabia Saudí y EAU han suscrito en la zona cuantiosos contratos, más allá de la mera compraventa de hidrocarburos. Su socio principal es China, que acumula cada vez mayor peso en la región, y en menor medida Japón. La mayoría consideran que se hace imperativo aprovechar el potencial de iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda china, aunque se ha despertado recientemente el temor a una competición interna por inversiones extranjeras.

El terreno de juego de mayor actualidad, como consecuencia principalmente de la guerra en Yemen, es el Mar Rojo y el Cuerno de África. El protagonismo casi absoluto lo tiene EAU, que ha conseguido acercar a Eritrea y Etiopía y controlar varios puertos (gracias al gigante Dubai Ports), en un ejercicio no sólo comercial sino de énfasis cada vez más militar en Eritrea, Somalia y Djibouti. EAU se erige así como potencia marítima y militar, objetivo de otros países del Golfo. Pero tanto Irán como Catar, Turquía y en menor medida Egipto tienen cada vez más ambiciones fuera de Oriente Próximo, sobre todo en relación con Asía. También pueden en un futuro surgir choques con China, cuyos designios hacia el área se desconocen. La consecuencia inmediata sería alimentar diferencias internas o entre países extremadamente débiles, como Somalia. Otra consecuencia de acciones aisladas sin un marco estratégico definido.

Saudíes y emiratíes han logrado evitar los efectos de las primaveras árabes sin tener un plan claro sobre el futuro de la región. Sus proyecciones dependen en gran medida de una visión securitizada de la supervivencia autoritaria desde el punto de vista doméstico. Las revueltas de 2011 dejaron tras de si demandas no satisfechas: la mayoría de los problemas estructurales fermentan en un segundo plano. Las reformas propuestas por los aspirantes a dominar la región, incapaces de responder a estas demandas, podría generar una nueva ola de desequilibrio regional. La capacidad saudí para liderar y apropiarse de la reforma parece dudosa en el mejor de los casos. La represión de cualquier traza de islamismo político cierra las puertas a una “tercera vía” –entre democracia occidental y autoritarismo– futura, necesaria en vista de las demandas articuladas a lo largo de estos últimos años. La historia reciente demuestra que no hay mejor alimento para la inestabilidad en la región a medio y largo plazo.

13.09.2018. Siete Días en Política Exterior

GEOPOLÍTICO. 15.09.2018.

Paz en Siria ¿Solo un Sueño?

Posted on: Wednesday 12 September 2018 — 13:47

La cumbre de Teherán ha sido por mucho tiempo, al igual que el problema en Siria, de los temas mas frecuentes entre diferentes comentaristas, expertos y analistas militares.

Seyed Rasul Musavi, el asesor del ministro de Relaciones Exteriores de Irán:

“Creo que la cumbre de Teherán fue un éxito. Se celebró en el momento oportuno, y sus participantes (Irán, Rusia y Turquía) pudieron acordar acciones conjuntas en base al análisis de la situación que contribuirán a la seguridad en la región y al est… Sigue leyendo

Se levanta el Toque de queda en Irak

Posted on: Tuesday 11 September 2018 — 13:47

Las autoridades Iraquíes han levantado la noche de este sábado el toque de queda que se había declarado en Basora, ha comunicado una fuente policial a los medios de información.

El toque de queda en la ciudad de Basora, sumida en protestas, fue declarado a partir de las 16.00 hora local (13.00 GMT) del sábado 8.

“La decisión de levantar el toque de queda se tomó después de que las fuerzas de seguridad, que llegaron desde Bagdad, se desplegaran en las calles de Basora y se normalizara la situaci… Sigue leyendo

El retorno de la gran coalición europea CARLOS CARNICERO URABAYEN

Por CARLOS CARNICERO URABAYEN para Siete Días en Política Exterior de 13.09.2018.

En realidad, nunca se ha marchado, pero lleva tiempo haciendo aguas. Mermada. Impotente. Con dudas sobre si puede o no resistir la brutal embestida electoral e ideológica de los ultras europeos. Llámenle centro. Consenso liberal. Gran coalición. Élite. Tecnocracia. O simplemente fuerzas hegemónicas de la integración europea (en apuros).

La noticia de esta semana no es el merecido castigo a Viktor Orbán, sino la ruptura del centro-derecha europeo con la extrema derecha.

Ha sido una semana extraordinariamente importante para el futuro del continente. Las dudas sobre cómo frenar a los ultras no se han resuelto, pero se ha hecho un poco más claro el camino. Habrá pulso entre partidarios y enemigos de la Unión en la primavera próxima, cuando se celebren las elecciones europeas. Y el Partido Popular Europeo se ha decantado –veremos su nivel de cohesión– por pertenecer al primer grupo. La resaca del resultado electoral sueco, con la extrema derecha en el 17%, ha reforzado el estado de alarma.

13.09.2018. Siete Días en Política Exterior. Leer más

La credibilidad de la instituciones de España en entredicho

NOTA DE LA REDACCIÓN: No vamos a entrar en esta web que pretende ser neutral políticamente y solo pendiente del área mediterránea, en consonancia con los objetivos fijados en el Acuerdo Marco de Colaboración firmado el 19 de octubre de 2011 en Málaga.

No obstante entendemos que la credibilidad de nuestras instituciones se encuentra en entredicho, presentando una vulnerabilidad ante el mundo y sus líderes realmente grave e importante.

Si es verdad la corrupción en los expedientes académicos es malo para nuestro país, pero igual de malo es que estos expedientes se empleen como armas políticas de carácter arrojadizo. Ambas circunstancias ponen en mal lugar la honorabilidad de la clase política, siendo conscientes que la inmensa mayoría de administradores y parlamentarios han obtenido sus títulos profesionales dentro de la legalidad vigente:

Tesis doctoral de Pedro Sanchez

DIARIO ABC 14.09.2018

Amplio eco en la prensa internacional de la exclusiva de ABC sobre el plagio de la tesis de Pedro Sánchez

14.09.2018. ABC. Los medios resaltan que el presidente del Gobierno haya amenazado a ABC con emprender acciones legales si no se retracta

INFOBAE. 14.09.2018

Acusan a Pedro Sánchez, jefe de gobierno español, de plagiar a varios autores en su tesis de doctorado.

14.09.2018 Infobae. Leer ,ás

El Periódico Digital. 14.09. 2018

14.09.2018. No es el tema pricnipal, por supuesto, pero el plagio de Pedro Sánchez recorre el mundo. «El primer ministro español niega el plagio y el escándalo de la tesis se acentúa», así titula el portal estadounidense Bloomberg. Por su parte, el diario británico ‘Financial Times’ titula: «El primer ministro español amenaza con demandar a los medios que le acusan de plagio». El francés ‘Le Figaro’ reseña que Sánchez niega el plagio de sus tesis y que se ha molestado después de las acusaciones sobre sus estudios académicos.

AFP. 13.09.2018

13.09.2018. AFP. Pedro Sánchez contrataca ante las acusaciones de plagio en su tesis doctoral

LA RAZÓN. 14.09.2018.

14.09.2018. La Razón. La UCJC confirma la «normalidad» de la tesis de Pedro Sánchez tras revisar el proceso Confirma «la normalidad del proceso, de acuerdo a la normativa vigente y a los protocolos de verificación y control habituales en el ámbito universitario»

EL PERIÓDICO. 14.09.2018.

El Gobierno exige a PP y Cs que pidan perdón a Pedro Sánchez

14.09.2018. El Periódico. La Camilo José Cela confirma que la evaluación de la tesis de Sánchez se ajustó a la normativa La institución revisa el proceso de evaluación del trabajo antes de destacar “la normalidad del proceso”

EUROPA PRESS. 13.09.2018

EP. 13.09.2018. La tesis de Pedro Sánchez tiene 342 páginas y 424 citas a una bibliografía con más de 150 referencias

EL CONFIDENCIAL. 13.09.2018

13.09.2018. El Confidencial. La directora de la tesis de Pedro Sánchez: “No hubo trato de favor. Le dedicó tiempo” El ministro de Exteriores, Josep Borrell, denuncia que las informaciones referidas a la tesis son “un ataque directo contra el presidente del Gobierno”, que “hace muy bien en defenderse”

EL MUNDO. 14.09.2018.

14.09.2018. El Mundo. Catedráticos de Economía: la tesis de Sánchez “no tiene calidad” y “ninguna revista de prestigio la publicaría”

PÚBLICO. 14.09.2018

Público. 14.09.2018. La tesis doctoral de Sánchez supera dos controles para detectar plagios, según La Moncloa El Gobierno ha hecho público los resultados de ese trabajo en Turnitin y PlagScan, dos de los “software” que asegura que son de los más reconocidos para detectar la posibilidad de plagio de un texto.

LA VANGUARDIA. 14.09.2018

LV. 14.09.2018.La tesis de Pedro Sánchez, Pablo Casado y Albert Rivera, en directo. La portavoz del Gobierno ha dicho también que el presidente Pedro Sánchez está “fuerte” y “firme” y que tiene la “profunda convicción” de que las dudas sobre su tesis doctoral “ha sido un caso para montar ruido” y “abatir” al Ejecutivo

EL PAÍS. 14.09. 2018

14.09.2018. El País. “Nunca he visto una tesis con plagio” Catedráticos y profesores defienden la seriedad de los tribunales de doctorado en la Universidad española

EL INDEPENDIENTE. 14.09.2018

14.09.2018. El Independiente. Victoria Prego. Pedro Sánchez, no “hundido” pero sí “tocado”

Puede que sea demasiado tarde para Pedro Sánchez en lo que se refiere a su famosa tesis guardada hasta hoy como si hubiera sido el Santo Grial. Puede ser demasiado tarde porque a estas altura ya han sido examinados no sólo todos y cada uno de los párrafos de su texto doctoral sino que se ha puesto el foco en otros aspectos que ofrecen serias dudas sobre la ortodoxia y el rigor académico exigibles en ese nivel de excelencia científica que corresponde a un doctorando.

De manera que nos encontramos con la acusación gravísima formulada por el diario ABC, según el cual el presidente del Gobierno plagió párrafos enteros de trabajos ya publicados por otros autores sin que Sánchez hubiera anotado su procedencia. Eso es, ha sido siempre, un plagio. Y, como dice en El Mundo el profesor de la Universidad Carlos III Javier Redondo, “el plagio es pringoso e indecente y constituye un atropello a la propiedad intelectual: una estafa”. Por eso, los argumentos exculpatorios de Pedro Sánchez que se están empezando a manejar  para librarle de esa acusación según los cuales hay un porcentaje máximo de plagios pequeños, o “plagitos”, por debajo del cual la irregularidad, o la estafa, es tolerable, no hace más que ensuciar la imagen ética y el prestigio académico del presidente.  Porque incluso lo que se conoce como “autoplagio”, que también parece haber practicado el señor Sánchez es una práctica que la Universidad penaliza.  O penalizaba porque, a lo que se ve, los niveles de exigencia en lo que se refiere a la excelencia académica se han relajado en España de manera grave y muy alarmante.

La Universidad Camilo José Cela ha emitido un comunicado según el cual todo el proceso de doctorado del señor Sánchez entró dentro de la normalidad. Pero ahora existen programas digitales que en 2012 eran prácticamente desconocidos en España y que permiten detectar en cuestión de minutos la similitud entre dos textos. Así fue como Melania Trump quedó sometida a la vergüenza por haber copiado sin rubor alguno partes de un discurso de Michelle Obama. Es lo que ha hecho ABC y el motivo por el que el presidente amenaza con emprender acciones legales contra este diario y contra OKDIARIO, que también ha denunciado el presunto fraude.

Independientemente de la equivocación que supone que todo un presidente de Gobierno se enfrente en los tribunales con dos medios de comunicación de su país, porque esos medios van a rebuscar en todos los pliegues del caso para apuntalar su denuncia, no es buena cosa ese tipo de choque contra quienes van a seguir cumpliendo su tarea de informar a sus lectores sobre la actuación de todo el Gobierno, presidente incluido. Debería el señor Sánchez modificar el rumbo de choque y optar por defender su causa con argumentos y demostraciones antes que con este tipo de amenazas que en nada le van a favorecer, ni ahora ni en el futuro.

Por lo demás, casi todo en torno a ese asunto es, como poco, sorprendente. Es muy, pero que muy llamativo, hasta al punto de resultar inverosímil, que el señor Sánchez haya terminado su tesis ¡en menos de dos años! Esto es lo nunca visto porque lo habitual es que un trabajo de investigación científica digno de tal nombre y que haga aportaciones que permitan acceder al grado de doctor, y mucho más si es con la calificación máxima de Cum Laude, dure una media de seis años, cuatro incluso tres a todo tirar y para mentes privilegiadas  dedicadas en exclusiva a la tarea.

Pero es que Sánchez defendió su tesis ante el tribunal en noviembre de 2012 y en septiembre de 2011, tan sólo un año y dos meses antes, el doctorando tuiteaba el siguiente mensaje:  “Tengo que escribir unas notas sobre diplomacia económica, ¿alguien puede aconsejarme literatura económica para leer? Gracias”.

Hombre, hombre, a esas alturas la literatura económica sobre el tema de su investigación debería estar sobre su mesa de trabajo ya leída, subrayada, vuelta a leer y hechas las reflexiones correspondientes. En septiembre de 2011 el señor Sánchez tenía que haber estado ya con su exposición estructurada, el texto escrito y empezando a introducir las modificaciones que fueran aconsejables. No ha lugar a que ¡a esas alturas! pida por twitter un poco de literatura económica “para leer”.

La conclusión después de leer estos datos, cuya fuente es él mismo, es que la tesis del presidente del Gobierno fue necesariamente el resultado de una chapuza. Y, a partir de esa conclusión, la verdad es que cabe todo. Y entonces sí tiene sentido que se haya estado resistiendo durante años a que ningún mortal pudiera hacerse con una copia digital de ese texto.  Esa resistencia cobra ahora un sentido de ocultación que la explica mejor que nada.

Porque, además de las consecuencias sobre el prestigio académico del presidente del Gobierno que este episodio le pueda acarrear, parece urgente, habida cuenta de los casos con que nos estamos encontrando -y los que nos podemos encontrar en el futuro-, parece urgente digo, examinar el estado de nuestras universidades y recuperar unos niveles de calidad y de rigor que parecen haberse perdido en demasiados casos. Una tesis doctoral es algo muchísimo más serio que un trabajo para una asignatura de un máster y que un Trabajo de Fin de Máster lo que se llama un TFM. Pero eso no quiere decir que también en esos segundos o terceros niveles académicos haya que exigir la recuperación de un grado de exigencia científica y académica que recuperen para la Universidad española parte del prestigio que ahora ya no tiene.

Y aquí entramos en la composición del tribunal que examinó al doctorando Sánchez Pérez- Castejón y le otorgó la distinción de Cum Laude y de cuya composición da cuenta en estas mismas páginas Antonio Salvador. No es ése de ninguna manera el nivel de excelencias que le es exigible a un tribunal de tesis doctoral, lo que demuestra hasta qué punto se ha abaratado en nuestro país la vida académica universitaria. De eso no se puede responsabilizar plenamente al señor Sánchez pero no es exagerado decir que aquél no fue un tribunal que hubiera sido admitido en cualquier universidad de prestigio del mundo. No señor, ese tribunal en su conjunto no tiene un pase por más que cada uno de sus componentes sean personas dignísimas. Pero en aquel 2012 la suma de las características y el nivel académico y los años de experiencia de los examinadores, casi todos noveles, no alcanza ni de lejos el mínimo exigible en una universidad.

En el mejor de los casos estamos, pues, ante una chapuza y quizá ante una irregularidad grave, algo que va a aclararse en los próximos días. En cualquier caso, políticamente esto no hace más que dañar al presidente del Gobierno. Le va a ser imposible, con los datos que ya conocemos en torno al caso “tesis doctoral de Sánchez” volver hacer el menor reproche o exigir de manera convicente la menor explicación a sus contrincantes políticos porque se le recordará de manera inexorable  el nivel de exigencia que él mismo aplicaba cuando estaba en lo oposición y recordaba, retador, que “por un plagio los políticos en Europa presentan su dimisión”.

Eso es lo que le va a ser aplicado a partir de ahora. Y con más dureza aún si persiste en llevar a estos dos medios de comunicación ante los tribunales. Y no digamos en qué se convertiría su futuro si los jueces dieran la razón a los periodistas. Ésa sería su muerte política. Piénselo bien señor presidente y no lo estropee más. Porque de ésta ya es seguro que no va a salir usted bien parado.

Alerta, políticos: así funcionan las herramientas de detección de plagios en las universidades

 

 

 

Manuel Valls: «Si se rompe España, se rompe Europa»

El ex primer ministro francés asegura en un foro de SUR que prefiere una plataforma si se presenta a la Alcaldía de Barcelona.

El futuro de España como país, ligado al futuro de Europa. Ese es uno de los grandes argumentos políticos esgrimidos ayer por el ex primer ministro francés entre 2014 y 2016, Manuel Valls, que protagonizó un foro organizado por SUR en el Hotel Barceló, y que contó con el patrocinio de la Fundación Cajasol. Valls, nacido en Barcelona en el año 1962, ha volcado su actividad política en los últimos meses en este país. No en vano, ha sido tentado por Albert Rivera y Ciudadanos para que encabece una lista electoral al Ayuntamiento de Barcelona en mayo de 2019, aunque de momento él ha preferido no confirmarlo, al tiempo que ha apostado por un formato más de plataforma que de partido.

14.09.2018. Diario SUR de Málaga. Iván Gelibter. Leer más

Se puede profundizar en este tema, visualizando la página del Foro para la Paz en el Mediterráneo, siguiente:

Separatismo en España y en Europa