Economipedia: Para entender la economía mundial

La curva de tipos en Estados Unidos se aplana: ¿Se acerca una nueva crisis?

De sobra es sabido que la curva de tipos de interés nos da una información muy valiosa acerca de la evolución económica.  Cuando la curva de tipos es creciente indica que todo están en orden. Sin embargo, cuando se aplana o se invierte avisa de que algo raro está ocurriendo. La curva de tipos de interés en Estados Unidos cada vez se parece más a la de 2006. ¿Quiere decir esto que se avecina una nueva crisis?

La curva de tipos de interés, es conocida también como curva de rendimientos. Lo que representa es el tipo de interés que los bonos gubernamentales pagan en los distintos plazos. Dicho esto, lo lógico es pensar que a mayor plazo, mayor debe ser el interés percibido.

Por ejemplo, imaginemos que por adquirir deuda del gobierno a un año nos dan un 1%. Es decir, por prestar dinero al Estado, nuestra rentabilidad es del 1% anual. Ahora bien, si compramos deuda del gobierno a 10 años, tiene sentido que nos paguen más anualmente porque estamos asumiendo más riesgo . Por ejemplo, un 2%. Estamos renunciando a un dinero durante 10 años y nuestro coste de oportunidad es mayor.

Ahora bien, lo que no es coherente pensar es que si invertimos a 10 años nos paguen menos que invirtiendo a 1 año. Si a un 1 año el tipo de interés percibido es mayor, ¿quién va a invertir a 10 años? Probablemente mucha menos gente que si pagarán más.  Esto es lo que se conoce como curva de tipos invertida. A plazos menores se está pagando una rentabilidad mayor, pero ¿qué significa esto?

Las diferencias de rentabilidades entre bonos de EEUU

Si analizamos los tipos de interés en Estados Unidos, actualmente no existe exactamente una curva de tipos invertida. Lo que está ocurriendo es una aplanamiento de la misma. El vicepresidente del instituto de investigación de la Reserva Federal (FED) ha afirmado que una curva de tipos como la actual no tiene por qué predecir necesariamente una recesión. Si bien es cierto, que es consciente de que la probabilidad aumenta.

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¿Por qué la OPEP ha decidido recortar la producción de petróleo?

Ante las importantes caídas del precio del petróleo, la OPEP ha tomado la determinación de reducir la producción en 1,2 millones de barriles diarios. Así pues, los países del cártel se encargarán de reducir la producción en 800.000 barriles diarios a los que habrá que sumar otros 400.000 barriles diarios de países no miembros del cártel. Pero, ¿qué hay detrás de este recorte de la producción?

Es indudable la influencia del petróleo como materia prima en la economía mundial. Ya en su artículo “El crudo marca máximos de tres años: ¿Por qué sube ahora el petróleo?” nuestro compañero José Francisco López advertía que el petróleo significa alrededor del 32% de la energía primaria en el mundo. Es más, las industrias de naciones como China, Sudáfrica, Brasil e India dependen en buena medida del petróleo para llevar a cabo su actividad industrial.

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XII Jornadas de Seguridad, Defensa y Cooperación: Geoeconomía. Infraestructuras Críticas

De izda. a dcha.: Teniente coronel Blanes de la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga; Director de la sede Tecnológica de Málaga de la UNIA, Francisco González Fajardo; Director del Foro, Coronel Vidal Delgado; y Manuel Compán Luque, Comisario Jefe de la Brigada Provincial de Información.

Video de inauguración. Cortesía UNIA.

A continuación se recogen los videos de todos los ponentes:

Día 14: EL TERRORISMO Y LAS INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS

Antonio Hernando. Situación en España de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado. UNIA Málaga 2018

Antonio Hernando. Cortesía de la UNIA

Luis Miguel Salvador. Una visión de la lucha contra el terrorismo. UNIA Málaga 2018

Luis MIguel Salvador. Cortesía UNIA

Fernando J. Sánchez. El CNPIC en su lucha contra el terrorismo. UNIA Málaga 2018

Fernando J. Sánchez. Cortesía UNIA

Pilar Rangel. Geoeconomía, Geopolítica y Terrorismo en el Sahel. UNIA Málaga 2018

Pilar Rangel Rojas. Cortesía de la UNIA

Día 15: PROTECCIÓN DE LAS INFRAESTRUCTURAS CRÍTICAS DEL SECTOR FINANCIERO

Fernando Morilla. El espacio marítimo como clave para el libre comercio en un contexto de “guerra comercial”. UNIA Málaga 2018

Fernando Morilla García. Cortesía UNIA

José Mª López Jiménez. El Sistema Financiero visto desde la perspectiva de la Estrategia de Seguridad Nacional 2017. UNIA Málaga 2018

José María López Jiménez. Cortesía UNIA

Rafael Vidal. El marco regulatorio de las infraestructuras críticas. UNIA Málaga 2018

Transparencias ponencia de Rafael Vidal: “El marco regulatorio de las Infraestructuras Críticas”

Rafael Vidal Delgado. Cortesía UNIA

Día 16: GEOECONOMÍA Y GEOPOLÍTICA DEL MEDITERRÁNEO Y DEL ATLÁNTICO

Pablo Podadera. Geoeconomía y asociación estratégica en el nuevo orden multipolar. UNIA Málaga 2018

Pablo Podadera. Cortesía de la UNIA

Ignacio García Sánchez. Tendencias Geopolíticas en el Mediterráneo y Atlántico: horizonte 2040. UNIA Málaga 2018

Ignacio García Sánchez. Cortesía UNIA

Clausura XII Jornadas de seguridad, defensa y cooperación. Infraestructuras críticas, Geoeconomía. UNIA Málaga 2018.

Acto de clausura. Cortesía UNIA

Reseña del Real Club Mediterráneo del acto de clausura y firma del Acta Fundacional de la Asociación

Corrupción y conflicto: van de la mano (Artículo de la NATO Review)

La corrupción ha sido un elemento básico de los debates sobre el desarrollo desde mediados de los años noventa. Sus efectos corrosivos están bien documentados: la corrupción arraigada impide el crecimiento económico inclusivo, desvía la ayuda y subvierte la ayuda internacional para el desarrollo. Pero una consecuencia igualmente importante de la corrupción generalizada es mucho menos reconocida y mucho menos estudiada: su impacto en la seguridad nacional e internacional. Por eso la corrupción le importa a la OTAN.

Hombres iraquíes se manifiestan contra la corrupción y los servicios deficientes en la Plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Irak. Una investigación de ocho meses de duración realizada por el Comité Parlamentario Iraquí de Seguridad y Defensa, publicada en agosto de 2015, mostró que la corrupción financiera y administrativa alimentó el aumento de ISIS / Daesh y las milicias locales en Irak. © Reuters

La corrupción y la captura del estado contribuyeron al estallido de la primavera árabe y los conflictos subsiguientes. Fue un factor clave en la derrota de las fuerzas iraquíes durante la primera batalla de Mosul. Alimentó el auge de ISIS / Daesh y Boko Haram. Y ha sido utilizado como una herramienta de política exterior por algunos estados para minar activamente las instituciones en otros.

La corrupción también fue un factor clave que contribuyó a los fracasos de las intervenciones internacionales en Irak y Afganistán. La corrupción generalizada y la captura estatal por parte de redes criminales socavaron la legitimidad del gobierno afgano, redujeron su efectividad y crearon una fuente de resentimiento para su propia población. Ha impulsado el reclutamiento de talibanes, lo que hizo mucho más difícil para la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional (ISAF) liderada por la OTAN (2003-2014) lograr sus objetivos de misión clave, desde la seguridad hasta la gobernanza efectiva. En las palabras de Ryan Crocker, ex embajador de los Estados Unidos en Afganistán: “ El último punto de fracaso de nuestros esfuerzos … no fue una insurgencia. Era el peso de la corrupción endémica. ”( 2016 )

En Irak, la corrupción en el reclutamiento y las promociones del ejército, la existencia de soldados fantasmas y el robo de armas y suministros hicieron que el ejército, superior sobre el papel, no estuviera armado, no tuviera personal y, en última instancia, no pudiera detener el aumento de ISIS / Daesh. Para detener a los combatientes yihadistas, las tropas internacionales tuvieron que regresar a Irak un par de años después de que concluyera la misión de entrenamiento anterior.

Y, sin embargo, los vínculos entre la corrupción y la inseguridad no se han convertido en una parte integral de los debates y planes clave relacionados con la seguridad. Incluso cuando se reconoce que la corrupción es un desafío estratégico, este reconocimiento rara vez se traduce en directrices y herramientas específicas que podrían proteger el compromiso internacional del riesgo de corrupción. Quizás aún más importante, tales medidas podrían ayudar a evitar situaciones en las que las intervenciones internacionales terminan inadvertidamente apoyando redes corruptas y viendo sus recursos desviados.

Estas consideraciones son clave para las operaciones militares que van desde la creación de capacidad de defensa hasta la estabilización, la gestión de crisis y las misiones de apoyo a la paz. Las operaciones aportan importantes cantidades de recursos, tanto tangibles (desde el mantenimiento local hasta la capacitación y el equipo) como intangibles, como el apoyo al gobierno de la nación anfitriona y las fuerzas armadas. Si los planificadores e implementadores no son cuidadosos, estos recursos pueden ser desviados y mal utilizados por redes corruptas y spoilers que se benefician del caos y la inestabilidad.

OTAN y anticorrupción

Hasta la Cumbre de Varsovia de 2016, la OTAN estaba activo en el ámbito de lucha contra la corrupción, principalmente a través de su construcción Integridad (BI) del programa , que se centra en el análisis de riesgos de corrupción en los sectores de defensa y ayuda de diseño de los programas nacionales de lucha contra la corrupción. Se produjo un cambio en Varsovia con la adopción de una política de BI , que va más allá del alcance inicial del programa. La política deja claro que la prevención y la lucha contra la corrupción deben incorporarse a las tareas clave de la Alianza: desde la defensa colectiva hasta la respuesta a la crisis y la seguridad cooperativa. Un plan de acción de BI con el objetivo de integrar las consideraciones anticorrupción en las actividades de la OTAN, seguido poco después.

La importancia de la política y el plan de acción es difícil de exagerar. En Afganistán, la misión de la ISAF no comenzó a abordar los problemas de corrupción hasta el 2007. Llevó nueve años, hasta el 2012, mitigar el impacto de la corrupción para convertirse en una línea de participación en el Plan de Operaciones de la ISAF.

Hacer caso omiso de los problemas de corrupción en la planificación y asignación de tareas dificultó el reconocimiento de sus manifestaciones y consecuencias, en particular el impacto que tuvieron los problemas de corrupción en la capacidad de la misión para cumplir sus objetivos. Esto significaba que la inyección de recursos que excedía con creces la capacidad de absorción de Afganistán no se consideraba un riesgo clave. Los contratos locales de mantenimiento, como el Contrato de Transporte de la Nación Anfitriona que alimentó a los señores de la guerra y los funcionarios corruptos, no fueron analizados por su beneficio potencial para las redes corruptas. En efecto, ISAF exacerbó los riesgos de corrupción contra los que más tarde luchó.

Durante los primeros años de su misión, la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional liderada por la OTAN descuidó el impacto que los contratos locales, como la contratación de camiones locales para el transporte de suministros, tuvieron sobre la corrupción. © Reuters

Una razón para la respuesta lenta es que las fuerzas desplegadas no se utilizaron para tratar el problema de la corrupción. Era demasiado fácil considerarlo como una cuestión de desarrollo que podía esperar hasta que se estableciera la seguridad. Sin orientación como los procedimientos operativos estándar y con poca experiencia disponible, es difícil abordar un problema como la corrupción, incluso si se nota, especialmente en un entorno inseguro: cuando las balas comienzan a volar, hay poco tiempo o capacidad para pensar e implementar Mitigaciones para un riesgo desconocido.

Aquí es donde la política de BI de la OTAN puede ayudar. Si se considera un establecedor de normas y es implementado por los Aliados de la OTAN, la política puede ayudar a garantizar que se tome en cuenta la corrupción en la OTAN y en la planificación nacional para las operaciones militares. Esto, a su vez, aumentará la preparación para enfrentarlo en el teatro, identificar entornos de alto riesgo, implementar medidas de mitigación antes de desplegar tropas, monitorear el impacto de la corrupción en la misión y anotar las actividades de la misión que podrían exacerbar el impacto. Gravedad y alcance de las prácticas corruptas. También debería ayudar a los Aliados a establecer relaciones con organizaciones que puedan ayudarlos en el teatro e identificar fuentes de experiencia técnica que puedan ser de ayuda.

La importancia de la gobernanza de la defensa.

Si bien la corrupción en cualquier sector puede ser perjudicial, la corrupción en las fuerzas de defensa y seguridad, encargadas de proteger a la población y responder a la inseguridad, es particularmente perniciosa. En algunos casos, los efectos de la corrupción son visibles de inmediato, y las fuerzas de seguridad depredadoras abusan de las poblaciones para las que fueron creadas. En otros casos, el secreto y la confidencialidad que a menudo acompaña a este sector pueden ocultar los efectos de la corrupción, hasta una crisis y un fracaso a gran escala.

Cuando un militar falla, falla espectacularmente: las fuerzas ineficaces y vacías crean el espacio para que prosperen Boko Haram, ISIS / Daesh y grupos del crimen organizado. Las consecuencias son demasiado grandes para ser ignoradas por la seguridad o la comunidad de desarrollo: para que la paz y la seguridad se consoliden y creen las condiciones para el desarrollo, es necesario abordar la corrupción de la defensa y la seguridad, especialmente en los estados frágiles y afectados por conflictos. para ambos.

Una combinación de secreto, necesidades de seguridad percibidas y prestigio nacional a menudo dificulta la reforma de las instituciones de defensa y seguridad. Sin embargo, sin reformarlos, la estabilidad y la seguridad no pueden echar raíces.

En los primeros años después de la independencia en Sudán del Sur , por ejemplo, la elite gobernante desvió los ingresos del petróleo para financiar redes de patrocinio a través de los gastos del sector de defensa. Se usó un presupuesto militar inflado para pagar los salarios de 230,000 soldados y miembros de las milicias pertenecientes a varias redes de patrocinio. Mientras tanto, se incursionaron en los presupuestos de otros departamentos y se redirigieron los recursos al sector de defensa: en 2012, cuando los gastos de defensa y seguridad representaron el 35% del presupuesto de Sudán del Sur, los donantes financiaron el 75% del sector de salud de Sudán del Sur.

Durante algunos años, el sistema de patrocinio funcionó en Sudán del Sur; La lealtad fue comprada y la violencia mantenida bajo control. Pero en 2012, el aumento de los precios de la lealtad, una disputa con el gobierno sudanés por el uso de la infraestructura petrolera y una disminución global de los precios del petróleo llevaron a una disminución de la producción y menores ingresos. Esto disminuyó la capacidad del gobierno del presidente Salva Kiir para comprar la lealtad de sus oponentes, por lo que Kiir recurrió a despedir a sus oponentes. Dentro de un año, la guerra civil y la crisis humanitaria asolaron al país.

Una gobernanza de defensa robusta es especialmente importante cuando el gasto en defensa aumenta, o cuando los países amplían sus fuerzas armadas y el alcance de su política de seguridad y defensa. Actualmente, el gasto en defensa está aumentando más rápidamente en los países donde los estándares de gobernanza de defensa son más débiles. En 2016, 22 estados africanos pasaronmás del cinco por ciento de sus presupuestos en defensa, mientras que siete países gastaron más del diez por ciento. Esta es una inversión importante, que puede desviar recursos de otros servicios públicos, incluidos la salud y la educación. Pero en muchos de los países donde el gasto está aumentando, el desarrollo de mecanismos efectivos de supervisión está fallando en mantener el ritmo. Los presupuestos de defensa son en su mayoría opacos y están exentos de escrutinio externo, y las armas y equipos adquiridos rara vez están bien planificados ni contribuyen a la efectividad de las fuerzas armadas.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir (El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir (centro), desvió los ingresos del petróleo para financiar redes de patrocinio a través de un presupuesto militar inflado, que pagó los salarios de 230,000 soldados y milicianos. © Reuters

La OTAN no es un recién llegado a la difusión de altos estándares de gobierno de defensa: su aceptación de nuevos estados miembros ha estado condicionada a su adhesión al buen gobierno de sus fuerzas de defensa, incluida la supervisión democrática y civil. La Alianza, que sigue siendo una fuente importante de normas y estándares en defensa, está bien situada para ayudar a otros países a mejorar su gobierno de defensa. La nueva misión de capacitación y desarrollo de capacidades de la Alianza en Irak, por ejemplo, debe incorporar medidas para combatir la corrupción y fortalecer la gobernanza del sector de defensa de Irak. Como lo sugieren la batalla de Mosul y el surgimiento de ISIS / Daesh, limitar el impacto de la corrupción debe ser una prioridad para que las fuerzas iraquíes puedan aprovechar los avances logrados en los últimos años.

Misiones de gestión de crisis y estabilización.

En reconocimiento de que la Alianza estaba mal preparada para mitigar los riesgos de corrupción en las operaciones, la política de BI requiere que se tengan en cuenta las preocupaciones de buen gobierno y anticorrupción en todas las etapas de la planificación y ejecución operativas. Este es un desafío clave para los aliados. La investigación realizada por Transparency International (TI) ha identificado la capacidad de reconocer y mitigar los riesgos de corrupción como un vínculo débil entre los aliados de la OTAN y sus socios. Solo en tres países encontramos evidencia de doctrina que aborda la corrupción, orientación sobre adquisiciones operativas o capacitación anticorrupción para las tropas.

El rol de la OTAN como establecedor de normas podría ayudar a aumentar la preparación nacional, tanto a través de proporcionar una guía de buenas prácticas como de exponer a los oficiales a la cuestión, mientras giran a través de los sistemas de la OTAN. El Centro de Guerra Conjunta de la Alianza, por ejemplo, ha estado incorporando temas relacionados con la corrupción en los ejercicios que realizan (en los que TI – Defensa y Seguridad ha participado). Recopilado por la Guía anual sobre ejercicios del Comandante Supremo Aliado de Europa, que incluye mitigar la corrupción entre los resultados del ejercicio, e impulsado por las necesidades del cuartel general de la Estructura de la Fuerza de la OTAN, muchos de los cuales han reconocido la corrupción como un desafío, los ejercicios han sido el aspecto más visible de los intentos de la OTAN para mitigar los riesgos de corrupción. La inversión en ejercicios ya ha dado lugar a cambios en los procedimientos operativos estándar,

Los ejercicios son particularmente útiles para darse cuenta de que contrarrestar la corrupción es un problema tanto técnico como político. Sin la presión del liderazgo, es poco probable que las soluciones técnicas obtengan tracción. Sin la experiencia técnica de los funcionarios, el compromiso de alto nivel no se puede realizar, simplemente porque nadie sabrá cómo traducirlo en soluciones técnicas. En entornos donde la corrupción es un riesgo importante, tiene sentido reforzar el personal militar con expertos de otras instituciones, desde la aplicación de la ley hasta el gobierno. Sin embargo, cada sede necesita una base de conocimientos especializados, aunque solo sea para poder reconocer y definir una amenaza cuando aparezca, y saber dónde buscar ayuda.

Resiliencia aliada

El impacto de la corrupción en la seguridad nacional, la soberanía y la independencia ha sido bien ilustrado por los desarrollos en Ucrania. El ex vicepresidente de los EE. UU., Joe Biden, declaró en 2009 que “ en la última década, Rusia ha utilizado otra arma de la política exterior. Utiliza la corrupción como herramienta de coerción para mantener a Ucrania vulnerable y dependiente. Entonces prosigan esas reformas para erradicar la corrupción. No se trata solo del buen gobierno. Se trata de la autoconservación. Es sobre tu propia seguridad nacional. 

Con frecuencia, se considera que la corrupción es un cáncer, una fuerza maliciosa pero amorfa que socava el desarrollo y la seguridad. Esta interpretación, sin embargo, ignora las formas cruciales en que las prácticas corruptas pueden ser utilizadas intencionalmente, conscientemente, por un estado para socavar las elecciones y la libertad de maniobra de otro. Las vulnerabilidades de la corrupción, especialmente en los sectores clave de defensa y energía, deben verse como habilitadores para la guerra no convencional que amenaza a los aliados y socios de la OTAN.

La Residencia Mezhyhirya, la propiedad donde vivía Viktor Yanukovych cuando era Primer Ministro y luego Presidente de Ucrania, ahora es un museo que muestra el lujoso estilo de vida de Yanukovych. Huyó a Rusia después de la revolución ucraniana de 2014, que fue provocada por protestas masivas contra la corrupción. © Wikipedia

La amenaza que la corrupción puede suponer para la soberanía y la seguridad nacionales debe incorporarse en la respuesta de la OTAN a las amenazas híbridas , que actualmente parece centrarse principalmente en la desinformación y los ataques cibernéticos. Si bien estos temas no deben pasarse por alto, un enfoque en mantener instituciones de defensa resilientes que estén bien conectadas con sus poblaciones sería una contribución deseable para contrarrestar las posibles amenazas híbridas.

Muy por delante

Gracias a la política de BI y su trabajo de creación de capacidad, la OTAN se encuentra actualmente en la vanguardia de los establecimientos de seguridad y defensa con el objetivo de mitigar los riesgos de corrupción. Pero es importante no descansar en los laureles de uno; Todavía queda mucho por hacer. El progreso en los ejercicios no parece haber sido acompañado por el desarrollo de orientación estratégica y operacional, o por la actualización de las doctrinas clave para guiar a los planificadores.

La OTAN tampoco ha facilitado que las organizaciones independientes, incluida la sociedad civil, monitoreen y contribuyan a la implementación de la política. El hecho de que el plan de acción de BI no se haya hecho público significa que hay oportunidades limitadas para que las organizaciones externas contribuyan. Si bien es comprensible que algunos aspectos del plan de acción y su implementación deban permanecer clasificados, es poco probable que esto se aplique a la totalidad de los planes y acciones de la OTAN. La corrupción en la defensa y la seguridad es una preocupación compartida, una que se beneficiaría de una coalición de actores comprometidos a su alrededor, una coalición que también podría beneficiar a la Alianza en una crisis.

Como las estructuras de la OTAN incorporan preocupaciones anticorrupción en sus procedimientos, el próximo desafío es garantizar que estas normas y prácticas adoptadas a lo largo de la Alianza se reflejen en los establecimientos de defensa nacional. La política de BI hace que cualquier acción de los Aliados sea voluntaria, y aún así, mantener un alto nivel de gobierno de defensa es crucial: entre otros beneficios, ayudará a asegurar que los aumentos planificados en los presupuestos de defensa de los Aliados hasta el dos por ciento del PIB se gasten bien. Las consultas entre iguales y la experiencia entre iguales es una forma clave de mantener y mejorar la capacidad institucional.

Los ejercicios también podrían convertirse en un vehículo para difundir normas y prácticas anticorrupción entre los aliados. Sin embargo, para eso, la anticorrupción podría convertirse en un elemento de los requisitos formales de certificación de la OTAN. La Alianza también tendría que desarrollar una variedad de escenarios anticorrupción y capacitar a evaluadores que puedan identificar los desafíos y asesorar sobre las mejores prácticas.

El desafío final para el trabajo anticorrupción de la OTAN es la cooperación con otras instituciones, especialmente con la Unión Europea. La Dirección General de Negociaciones de Vecindad y Ampliación (DG NEAR) de la Comisión Europea patrocina actualmente el programa BI de la OTAN, reconociendo que la gobernanza de la defensa es un factor clave para la seguridad y estabilidad sostenibles. Sin embargo, se podría hacer más, incluido el trabajo conjunto sobre la incorporación de medidas anticorrupción en los procedimientos operativos estándar y los procesos de planificación operativa para implementaciones internacionales; cooperación en vulnerabilidades de corrupción como parte de la guerra híbrida; y fortalecimiento de la capacidad de defensa en los países socios. Con ambas organizaciones enfrentando desafíos similares, ciertamente tiene sentido buscar sinergias.

La Dra. Karolina MacLachlan es Directora Regional de Programas para Europa para la Transparencia Internacional, Defensa y Seguridad. El artículo se basa en su extenso trabajo con organismos de la OTAN y establecimientos de defensa nacional, incluida la participación en ejercicios.

Las publicaciones publicadas por TI-Defence and Security (disponibles aquí ) ofrecen un análisis más profundo de los vínculos entre corrupción e inseguridad ( La quinta columna ), los vínculos entre corrupción y extremismo violento ( The Big Spin ), que promueven la responsabilidad en la industria de la defensa. , y temas relacionados. TI-Defence and Security ha lanzado una iniciativa para promover estándares de gobernanza de defensa responsable ; en enero de 2019, publicará un conjunto de herramientas para ayudar a mitigar los riesgos de corrupción en las operaciones y el desarrollo de capacidades de defensa.

Lo que se publica en la Revista de la OTAN no representa necesariamente la posición oficial o la política de los gobiernos miembros o de la OTAN.

Corruption and conflict: hand in glove Dr Karolina MacLachlan The corrosive effects of corruption are well documented: deep-rooted corruption prevents inclusive economic growth, diverts aid and subverts international development aid. But an equally important consequence of widespread corruption is far less recognised and far less studied: its impact on national and international security. Karolina MacLachlan of Transparency International looks at the issues.

Workshops de Educación Financiera

El Congreso de Educación Financiera de Edufinet “Realidades y Retos”: la hora de las conclusiones

José Manuel Domínguez Martínez, Catedrático de Hacienda Pública. Director del Proyecto Edufinet

Como se ha recogido en este mismo blog, durante los días 22 y 23 de noviembre se ha celebrado en Málaga el Congreso de Educación Financiera de Edufinet “Realidades y Retos”. En él han participado más de 60 ponentes y moderadores, y se ha contado con la asistencia de 250 congresistas.

A lo largo de dos intensas jornadas, en el Congreso se ha abordado un amplio elenco de cuestiones relacionadas con la educación financiera. Próximamente, en la página web de Edufinet (www.edufinet.com) se pondrá a disposición del público un resumen de las ponencias e intervenciones y, posteriormente, se procederá a la edición y difusión del libro de actas del Congreso.

El objetivo de adelantar un extracto de las conclusiones alcanzadas tropieza con las dificultades que se derivan de la diversidad de temas tratados, de la multitud de aspectos comentados, de la profundidad de los análisis realizados y de la existencia de aspectos controvertidos que impiden formular consensos claros en determinados apartados. En una primera aproximación, a través de estas líneas, se pretende simplemente ofrecer una apretada síntesis de las principales conclusiones que, en la apreciación subjetiva de quien suscribe estas líneas, pueden extraerse, tomando como referencia las diferentes áreas temáticas contempladas en el programa. A continuación se recogen de manera telegráfica:

  1. Aspectos generales:
    1. Reconocimiento de la educación financiera como uno de los pilares de la estabilidad financiera, junto a la regulación y a la supervisión financieras.
    2. Atribución a la educación financiera de las misiones fundamentales de combatir la información asimétrica entre oferentes y demandantes de servicios financieros, y de capacitar a los usuarios de éstos para evaluar sus elecciones.
    3. Conveniencia de precisar la definición de educación financiera y de delimitar las vertientes relativas al conocimiento, la competencia, el comportamiento y el bienestar.
    4. Reforzamiento del carácter fronterizo y multidisciplinar de la educación financiera.
    5. Énfasis en la necesidad de evaluación rigurosa y objetiva de los programas formativos.
  2. Nivel de cultura financiera:
    1. Constatación de las dificultades de la población española para responder a cuestiones económicas y financieras básicas, en un grado similar a la media de los países de nuestro entorno.
    2. Existencia de “gaps” de género y de nivel educativo.
    3. Amplio margen de mejora en el conocimiento de los productos financieros por parte de ahorradores e inversores, que, por otro lado, prestan una insuficiente atención al papel de la fiscalidad.
  3. Didáctica y metodología de la educación financiera:
    1. Presencia de una serie de mitos relacionados con la educación financiera, que pueden ser refutados mediante el uso de enfoques metodológicos apropiados.
    2. Importancia de evitar caer en la “maldición del conocimiento” (resistencia del docente a colocarse en el lugar del discente).
    3. Relevancia del sustrato económico para la impartición de contenidos financieros.
    4. Conveniencia de confrontar la idoneidad de los enfoques basados en la transversalidad y en la especialización para la impartición de los conocimientos financieros.
    5. Consideración del impacto de los impuestos como requisito fundamental para la evaluación de las decisiones financieras.
  4. Efectos económicos de los programas de educación financiera:
    1. Evidencia empírica internacional en el sentido de que el conocimiento financiero ejerce una influencia positiva en la disminución de la desigualdad de la renta y en el estímulo del desarrollo económico.
    2. Asimismo, identificación de una relación positiva del nivel de cultura financiera con los niveles de ahorro y endeudamiento de las familias, y con la inclusión y la estabilidad financieras.
    3. En el caso de España, hallazgo de una relación positiva entre el nivel de competencias financieras y la tenencia de productos financieros de ahorro, mientras que la relación es negativa entre dicho nivel y los instrumentos bancarios de financiación.
  5. Buenas prácticas en los programas de educación financiera:
    1. El desarrollo de acciones formativas útiles en el ciclo vital de los consumidores es un aspecto prioritario, pero también lo es la potenciación de tales competencias en otros agentes institucionales.
    2. Las entidades financieras desempeñan un papel preponderante como proveedores de programas de educación financiera, si bien dentro de los esquemas de la responsabilidad social corporativa.
    3. Conveniencia de combinar, mediante alianzas, la participación de las entidades financieras con la de otros agentes sociales e institucionales.
    4. El respeto riguroso del código de buenas prácticas en materia de educación financiera resulta imprescindible para superar la asimetría informativa entre oferentes y demandantes de servicios financieros.
  6. Toma de decisiones financieras: la psicología de las decisiones financieras:
    1. La Psicología Financiera aporta una perspectiva fundamental al poner de relieve la influencia de los sesgos en la toma de decisiones financieras.
    2. Un mayor conocimiento financiero puede contrarrestar la influencia de los sesgos por limitaciones cognitivas y de fuente emocional.
    3. La vertiente de las finanzas conductuales debe ser un componente básico de los programas de educación financiera.
    4. La racionalidad limitada de los individuos es un rasgo que debe ser tenido en cuenta en el establecimiento de políticas regulatorias y en la protección al consumidor financiero.
  7. Educación financiera y emprendimiento:
    1. La posesión de conocimientos financieros puede aportar algunas ventajas con vistas al aumento de las probabilidades de éxito de los emprendedores.
    2. A partir de la constatación de la importancia de la gestión financiera para el sistema de control de la gestión empresarial, se obtiene evidencia indirecta acerca del efecto positivo de la cultura financiera sobre el éxito del emprendimiento.
    3. El conocimiento financiero representa un intangible que permite a las empresas conseguir y mantener ventajas competitivas sostenibles a medio y largo plazo.
  8. Análisis económico de la eficacia de los programas de educación financiera:
    1. Las investigaciones empíricas orientadas a la evaluación de la eficacia de los programas de educación financiera se basan en distintas alternativas metodológicas que están sujetas a limitaciones y expuestas a posibles sesgos.
    2. La robustez metodológica es crucial a la hora de valorar las conclusiones obtenidas y, como premisa, la validez de los datos utilizados para las estimaciones. En particular, la certeza de que las variables representativas de las acciones formativas recibidas responden a unos contenidos adecuados y a un aprovechamiento efectivo.
    3. Existencia de un conjunto de investigaciones internacionales que apuntan una apreciable incidencia del nivel de cultura financiera en las conductas financieras.
    4. Respecto al impacto de los programas de educación financiera en el nivel de conocimientos adquiridos, los resultados son más controvertidos.
    5. Elevado grado de sobreestimación de las competencias financieras propias entre los ciudadanos españoles.
  9. Conocimientos económico-financieros en el sistema educativo: experiencia internacional:
    1. Apreciación de una desconexión bidireccional entre la enseñanza de la Economía y la formación financiera, que subsiste incluso en centros especializados de prestigio internacional.
    2. La omisión del estudio de materias financieras puede afectar incluso al proceso de formación de abogados y economistas.
    3. La comparación de la posición de los conocimientos económicos y financieros en los sistemas educativos de los países europeos refleja una notable diversidad de prácticas según países y, dentro de éstos, según la categoría de centros.
  10. La educación financiera ante el reto de la digitalización:
    1. Consenso acerca de la necesidad de ampliación del campo de la educación financiera para incluir la digitalización.
    2. El sector financiero se encuentra inmerso en un proceso de disrupción tecnológica que plantea diversos retos para los programas de educación financiera.
    3. Ante la aparición en el sistema financiero de nuevos “jugadores” no cubiertos por los paraguas de los esquemas regulatorios y supervisores aplicables a las entidades de crédito, se incrementa el papel protector que puede derivarse de la cultura financiera.
  11. Inclusión financiera:
    1. La inclusión financiera es un fenómeno que muestra grandes contrastes entre las diferentes regiones del planeta. Dentro de cada país se aprecian diferencias en función del género, el nivel educativo y la inserción en el mercado laboral.
    2. Las iniciativas encaminadas a incrementar la cultura financiera de los ciudadanos generan un efecto muy positivo en cuanto a la inclusión financiera de la población.
    3. La educación financiera, aunque no suficiente, es una condición necesaria para la promoción de instrumentos financieros sencillos, que resultan valiosos para la inclusión financiera y que han demostrado ser resortes de la prosperidad de individuos, familias y comunidades.
  12. La educación financiera y los medios de comunicación:
    1. Existen distintos puntos de vista respecto al papel que pueden asumir los medios de comunicación, especializados o no, en el campo de la educación financiera.
    2. En cualquier caso, de manera intrínseca, los medios de comunicación tienen una influencia estructural como vehículos de la información económica y financiera.
    3. De lo anterior se desprende la necesidad de diferenciar claramente entre hechos, estudios y opiniones.

Tras este rápido recorrido, especialmente al abordar la esfera de la información, no puedo dejar de evocar la reflexión del filósofo francés Jean-François Revel, cuando señalaba que “Las sociedades abiertas son a la vez la causa y el efecto de la libertad de informar y de informarse… La información en la democracia es tan libre, tan sagrada, por haberse hecho cargo de la función de contrarrestar todo lo que oscurece el juicio de los ciudadanos”.

Modestamente, en el proyecto Edufinet, desde hace más de una década, venimos tratando de aportar nuestro granito de arena para facilitar el juicio de los ciudadanos a la hora de enfrentarse a decisiones financieras. Ése y no otro es para mí el leitmotiv que me llevó a implicarme en una iniciativa de educación financiera; simplemente, tratar de ayudar a facilitar algunos elementos para evaluar y juzgar distintas situaciones. A mi parecer, el sentido concreto de cada elección y la valoración en el bienestar individual nos sitúa en una tesitura diferente que corresponde exclusivamente a cada persona. Reconociendo su trascendencia, la posible incidencia en tales ámbitos, en su caso, debe quedar adscrita a ámbitos distintos al de la educación financiera.

La celebración del Congreso “Realidades y Retos” ha permitido poner encima de la mesa un buen ramillete de cuestiones relacionadas con la cultura financiera que requieren de  profundización, análisis y reflexión. Lo que sí es palpable es el interés que concita la educación financiera. A fin de potenciar la eficacia de las numerosas aportaciones, más o menos dispersas, podría ser conveniente crear una red interactiva con tales propósitos. De hecho el sufijo “net” que figura en la denominación de nuestro proyecto, que lo sigue siendo como tal, refleja en parte esa vocación originaria. Las nuevas tecnologías permiten estar presentes en una especie de “congreso permanente”.

Sin renunciar a esa posibilidad, estamos también convencidos de que los encuentros presenciales y el contacto personal directo tienen muchos atributos valiosos y aprovechables. En este Congreso recién concluido hemos superado no sólo una “prueba de estrés”, sino un evento real sumamente exigente. Verdaderamente ahora no podemos saber si tendremos -o tendrán quienes sigan involucrados en este proyecto- “resiliencia” y “solvencia” suficientes para afrontar un nuevo reto de semejante calibre, pero seguramente lo intentaremos, o lo intentarán.

(Artículo publicado en “UniBlog”)

 

(Más información en www.edufinetcongress.com – apartado “Actividades complementarias al Congreso”)

Día: 21 de noviembre de 2018

Lugar: Centro Unicaja de Educación Financiera (Avda. Andalucía, 23, Málaga)

1er workshopPropuestas e iniciativas de educación financiera partiendo de la base de la experiencia formativa adquirida

Moderador: D. Juan F. García (Edufinet)

Hora: 9:30-10:30

workshop.  Nociones básicas de Derecho para la educación financiera

Moderador: D. Vicente Orti (Edufinet)

Hora: 10:30-11:30

Con la intervención del Decano de la Facultad de Derecho, D. Juan José Hinojosa

 

Receso: 11:30-11:45

3er workshop. La educación financiera como herramienta para el conocimiento de la realidad tributaria por los ciudadanos y las empresas

Moderador: D. Julián Muñoz (Edufinet)

Hora: 11:45-12:45

4º  workshop. La función de los medios de comunicación en la difusión de la educación financiera

Moderadora: Dª. María Eugenia Martínez-Oña López

Hora: 13:00-14:00

 

5º  workshop. Educación financiera, fondos de inversión y planes de pensiones

Moderadora: Dª. Ana Llorens (Futuro a Fondo)

Hora: 14:00-15:00

Workshops de Educación Financiera

La Nueva Ruta de la Seda, el gran plan estratégico de China

 

La Nueva Ruta de la Seda, el gran plan estratégico de China

Para sus críticos, es un proyecto para dominar el mundo; para sus defensores, facilita el desarrollo de regiones olvidadas

LOS CAMINOS CONTEMPORÁNEOS

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China).

N.CATALÁN (EL PAÍS)

MACARENA VIDAL LIY

Pekín 01 12 18

30.11.2018. El País

Un puerto en Portugal, el de Sines. Una ruta de tren a Madrid. Un gasoducto en Kazajistán. Una urbanización en Malasia. Una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. Todos son proyectos integrados en la Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas, criticado por algunos como un instrumento para dominar el mundo y alabado por otros como un plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. Y al que China asigna una importancia vital; tanta, que desde el año pasado la ha incluido en la Constitución del Partido Comunista.

En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) l Paísen 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, financieros, de seguridad y culturales.

El interés geográfico principal sigue siendo Asia. Pero “de acuerdo con las comunicaciones oficiales chinas, todos los países y continentes pueden incluirse, desde el Ártico a América Latina”, precisa Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). Y “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.

Desestimada en sus comienzos por algunos como un plan imposible, la Nueva Ruta de la Seda, o “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (“yi dai yi lu” en mandarín, BRI por sus siglas en inglés) ha cambiado realidades sobre el terreno y va a continuar durante décadas. A través de uno de los proyectos estrella, el Corredor Económico China-Pakistán, tendrá acceso desde su oeste a través del puerto pakistaní de Gwadar al mar. En Yibuti, en el cuerno de África, ha establecido su primera base militar.

  LAS CONEXIONES EN EUROPA

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China). N. CATALÁN (EL PAÍS)

Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.

La guerra comercial con Estados Unidos

El plan ha adquirido una importancia estratégica aún mayor para Pekín ante su guerra comercial con Estados Unidos. Si continúan las tensiones, necesitará diversificar sus importaciones y exportaciones. “Pekín recurrirá a los canales construidos a lo largo de la Ruta, especialmente en los sectores agrícola y energético. En los márgenes, cierta producción adicional china puede trasladarse al sureste asiático”, apuntaba la consultora Eurasia Group esta semana en una nota.

Para los países beneficiarios, las ventajas son también obvias. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones en infraestructuras hasta 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. Y las inversiones de China llegan sin preguntas sobre derechos humanos o la naturaleza del gobierno en el poder.

PROYECTOS FINANCIADOS POR CHINA EN EL MUNDO

Fuente: NYT. A. ALONSO (EL PAÍS)

Hasta el momento, China asegura haber desembolsado 53.000 millones de euros; el Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS) calcula esa cifra en 22.000 millones en su base de datos sobre la iniciativa. Esos montos seguirán aumentando. El número de proyectos supera con holgura el millar, y aunque Pekín ha restringido el flujo de capitales al exterior ante su ralentización económica, las propuestas con la etiqueta BRI siguen encontrando una financiación generosa. Y algunos países, especialmente aquellos que encuentran acceso más difícil a los mercados internacionales, han aceptado con entusiasmo la chequera china.

Lo que ha generado críticas de algunos países. Por boca de su secretario de Estado, Mike Pompeo, y de su vicepresidente, Mike Pence, Estados Unidos -inmerso en su guerra comercial con la potencia asiática- ha acusado a Pekín de llevar a cabo una política exterior de “trampa de la deuda”.

Una deuda que -según los acusadores- puede utilizarse para evitar críticas sobre los derechos humanos en China o para conseguir decisiones favorables, por ejemplo en torno a nombramientos en puestos internacionales o sobre disputas territoriales, como la que mantiene en el mar del Sur de China. Pekín es el acreedor de más del 50% de la deuda de ocho países incluidos en la BRI: Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro, Pakistán, Tayikistán y Yibuti.

Varios países de Europa Occidental -incluida España- o Japón mantienen también sus reservas sobre la BRI, aunque se muestran dispuestos a colaborar en proyectos puntuales. El primer ministro nipón, Shinzo Abe, suscribió el mes pasado un memorando de entendimiento para colaborar en terceros mercados, un documento similar al que ha suscrito España esta semana. Pero estos países insisten en que, aunque el plan cuenta con un enorme potencial, China tiene que mostrar una transparencia en los contratos y los créditos que ha sido esquiva hasta el momento.

“Hay que cumplir los estándares internacionales. Si se respetan, entonces hay potencial para la cooperación”, apuntaba el mes pasado un funcionario del Gobierno nipón durante la visita de Abe a Pekín.

En Bruselas y Tokio, en Berlín, París y Madrid se subraya la necesidad de demostrar que esos proyectos no perjudican al medioambiente, son viables, beneficiosos para sus destinatarios y el país receptor puede pagarlos.

Estas capitales han rechazado firmar, pese a las sugerencias chinas, memorandos de entendimiento generales de respaldo a la BRI. “Los términos de estos memorandos son a menudo muy generales, vagos en algunos casos, e incluyen expresiones oficiales chinas que Pekín quiere promover pero cuyo significado aún no está claro, como ‘comunidad de destino compartido’”, explica Ekman.

Sri Lanka, un caso emblemático

El caso de Sri Lanka es emblemático de estas críticas. Este país ha recibido créditos chinos por valor de unos 9.000 millones de euros, lo que le convierte en el tercer receptor de fondos de la BRI, solo por detrás de Pakistán y Rusia. Su fuerte endeudamiento -no solo con Pekín- le ha llevado a ceder a una empresa china el uso de su puerto de Hambantota y ha colocado en una situación de gran debilidad a su Gobierno.

El peso de la deuda y lo gigantesco de los proyectos ha llevado a echarse atrás, en algunos casos, a los países. El nuevo primer ministro malasio, Mahatir Mohamed, anunció poco después de su llegada al poder la suspensión de una línea de tren, la Línea de Ferrocarril de la Costa Este, y de una serie de gasoductos. Durante la campaña electoral que le llevó al poder este verano, y ante la abultada deuda de su país, el flamante jefe de Gobierno en Pakistán, Imran Khan, prometía revisar las cuentas del Corredor Económico, donde China ha prometido invertir cerca de 40.000 millones de euros.

En otros casos, las quejas vienen de la falta de resultados. La línea Madrid-Yiwu sigue sin arrojar beneficios en su trayecto de regreso a la ciudad costera china. En 2016, Filipinas desestimó el fallo a su favor de una corte internacional en su disputa territorial con Pekín en el mar del Sur de China y su entonces nuevo presidente, Rodrigo Duterte, anunció un giro hacia la gran potencia asiática; a cambio, recibió 14 memorandos con promesas de jugosas inversiones. Pero dos años más tarde, apenas se ha materializado ninguna.

China replica que sus proyectos generan empleo en los países y favorecen el desarrollo. Y que sus créditos no son los causantes de los problemas de deuda de los países en problemas. “China ha llegado más tarde. No es el principal país acreedor”, sostenía en septiembre Ning Jizhe, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de política económica en Pekín.

Un cambio de marcha

Pero también ha aceptado que, sobre todo en los primeros años, cuando todos -empresas, provincias y Gobierno central- se lanzaron a toda prisa a poner en marcha la BRI- pudieron cometerse errores por desconocimiento o precipitación.

El propio Xi Jinping, en una serie de actos para conmemorar el quinto centenario de la iniciativa, ha instado a cambiar de marcha y no tanto firmar proyectos por firmar sino “priorizar las necesidades de los otros socios y poner en marcha proyectos que beneficien a los residentes locales”. La asociación con otros socios que aporten fiabilidad -Japón o países europeos como España- parece parte de ese cambio de estrategia.

Xi también ha rechazado otras acusaciones contra un plan que lleva su sello personal. La BRI no tiene, asegura, ni fines geoestratégicos ni militares, como han denunciado algunos críticos, ni tiene como objeto lograr la hegemonía de China. “No es un club de China”, subrayaba en agosto.

Y, si bien es cierto que una serie de proyectos han resultado problemáticos, la consultora RWR Advisory Group, en Washington, calcula esa proporción en solo un 14%, una cifra relativamente reducida dadas las dimensiones del plan.

Incluso en los casos en los que los Gobiernos receptores han protestado -Mahatir llegó a hablar de “nuevo colonialismo”-, más que una cancelación absoluta de los proyectos polémicos, se ha buscado una renegociación. En el caso malasio, la línea de tren a la que se ha puesto en pausa interesa a los dos países; los oleoductos, al parecer, solo están suspendidos mientras Kuala Lumpur resuelve sus “problemas fiscales internos”. El primer ministro ha insistido en la importancia de la inversión china para su país.

En el caso de Pakistán, que trata de renegociar su deuda, el primer ministro Khan acordó, en una visita a Pekín este mes, la creación de un grupo de trabajo sobre “desarrollo socioeconómico”. También suscribió un comunicado conjunto en el que los dos Gobiernos “rechazan la creciente propaganda negativa” contra el Corredor.

En otros países, el futuro de la ruta está aún sujeto a incertidumbres. Tailandia e Indonesia tienen previstas elecciones que pueden alterar la actitud de sus respectivos Gobiernos. En Filipinas, pende un interrogante sobre la salud de Duterte.

Aunque sobre la mesa no hay grandes alternativas para satisfacer las necesidades de infraestructura asiáticas. El BAD no puede competir contra las arcas chinas. El plan japonés de ayuda a las infraestructuras, lanzado en 2015 y dotado con casi 100.000 millones de euros para cinco años, es mucho más modesto, en alcance geográfico y en fondos, que el chino. Europa solo ha propuesto su propio programa muy recientemente, y para empezar en 2021. Estados Unidos ha anunciado este año unos meros 113 millones de dólares (unos 100 millones de euros) en nuevas inversiones en la región Indo-Pacífico.

En cambio, China mantiene su fuerte apuesta por la BRI. Y al incluirla en la constitución del Partido Comunista, ha dejado claro que la iniciativa continuará durante décadas.

El año próximo celebrará su segunda Cumbre de la Ruta de la Seda. Si a la primera, en 2017, acudieron delegaciones de 110 países y 29 jefes de Estado o de Gobierno, Pekín no se conformará con menos. Será una cita clave para determinar la evolución de este proyecto, que comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico.

LOS CAMINOS CONTEMPORÁNEOS

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China).

 

N.CATALÁN (EL PAÍS)

MACARENA VIDAL LIY

Pekín 01 12 18

 

Un puerto en Portugal, el de Sines. Una ruta de tren a Madrid. Un gasoducto en Kazajistán. Una urbanización en Malasia. Una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. Todos son proyectos integrados en la Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas, criticado por algunos como un instrumento para dominar el mundo y alabado por otros como un plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. Y al que China asigna una importancia vital; tanta, que desde el año pasado la ha incluido en la Constitución del Partido Comunista.

En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) en 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, financieros, de seguridad y culturales.

El interés geográfico principal sigue siendo Asia. Pero “de acuerdo con las comunicaciones oficiales chinas, todos los países y continentes pueden incluirse, desde el Ártico a América Latina”, precisa Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). Y “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.

Desestimada en sus comienzos por algunos como un plan imposible, la Nueva Ruta de la Seda, o “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (“yi dai yi lu” en mandarín, BRI por sus siglas en inglés) ha cambiado realidades sobre el terreno y va a continuar durante décadas. A través de uno de los proyectos estrella, el Corredor Económico China-Pakistán, tendrá acceso desde su oeste a través del puerto pakistaní de Gwadar al mar. En Yibuti, en el cuerno de África, ha establecido su primera base militar.

 

 

LAS CONEXIONES EN EUROPA

 

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China). N. CATALÁN (EL PAÍS)

Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.

La guerra comercial con Estados Unidos

El plan ha adquirido una importancia estratégica aún mayor para Pekín ante su guerra comercial con Estados Unidos. Si continúan las tensiones, necesitará diversificar sus importaciones y exportaciones. “Pekín recurrirá a los canales construidos a lo largo de la Ruta, especialmente en los sectores agrícola y energético. En los márgenes, cierta producción adicional china puede trasladarse al sureste asiático”, apuntaba la consultora Eurasia Group esta semana en una nota.

Para los países beneficiarios, las ventajas son también obvias. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones en infraestructuras hasta 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. Y las inversiones de China llegan sin preguntas sobre derechos humanos o la naturaleza del gobierno en el poder.

 

PROYECTOS FINANCIADOS POR CHINA EN EL MUNDO

Fuente: NYT. A. ALONSO (EL PAÍS)

Hasta el momento, China asegura haber desembolsado 53.000 millones de euros; el Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS) calcula esa cifra en 22.000 millones en su base de datos sobre la iniciativa. Esos montos seguirán aumentando. El número de proyectos supera con holgura el millar, y aunque Pekín ha restringido el flujo de capitales al exterior ante su ralentización económica, las propuestas con la etiqueta BRI siguen encontrando una financiación generosa. Y algunos países, especialmente aquellos que encuentran acceso más difícil a los mercados internacionales, han aceptado con entusiasmo la chequera china.

Lo que ha generado críticas de algunos países. Por boca de su secretario de Estado, Mike Pompeo, y de su vicepresidente, Mike Pence, Estados Unidos -inmerso en su guerra comercial con la potencia asiática- ha acusado a Pekín de llevar a cabo una política exterior de “trampa de la deuda”.

Una deuda que -según los acusadores- puede utilizarse para evitar críticas sobre los derechos humanos en China o para conseguir decisiones favorables, por ejemplo en torno a nombramientos en puestos internacionales o sobre disputas territoriales, como la que mantiene en el mar del Sur de China. Pekín es el acreedor de más del 50% de la deuda de ocho países incluidos en la BRI: Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro, Pakistán, Tayikistán y Yibuti.

Varios países de Europa Occidental -incluida España- o Japón mantienen también sus reservas sobre la BRI, aunque se muestran dispuestos a colaborar en proyectos puntuales. El primer ministro nipón, Shinzo Abe, suscribió el mes pasado un memorando de entendimiento para colaborar en terceros mercados, un documento similar al que ha suscrito España esta semana. Pero estos países insisten en que, aunque el plan cuenta con un enorme potencial, China tiene que mostrar una transparencia en los contratos y los créditos que ha sido esquiva hasta el momento.

“Hay que cumplir los estándares internacionales. Si se respetan, entonces hay potencial para la cooperación”, apuntaba el mes pasado un funcionario del Gobierno nipón durante la visita de Abe a Pekín.

En Bruselas y Tokio, en Berlín, París y Madrid se subraya la necesidad de demostrar que esos proyectos no perjudican al medioambiente, son viables, beneficiosos para sus destinatarios y el país receptor puede pagarlos.

Estas capitales han rechazado firmar, pese a las sugerencias chinas, memorandos de entendimiento generales de respaldo a la BRI. “Los términos de estos memorandos son a menudo muy generales, vagos en algunos casos, e incluyen expresiones oficiales chinas que Pekín quiere promover pero cuyo significado aún no está claro, como ‘comunidad de destino compartido’”, explica Ekman.

Sri Lanka, un caso emblemático

El caso de Sri Lanka es emblemático de estas críticas. Este país ha recibido créditos chinos por valor de unos 9.000 millones de euros, lo que le convierte en el tercer receptor de fondos de la BRI, solo por detrás de Pakistán y Rusia. Su fuerte endeudamiento -no solo con Pekín- le ha llevado a ceder a una empresa china el uso de su puerto de Hambantota y ha colocado en una situación de gran debilidad a su Gobierno.

El peso de la deuda y lo gigantesco de los proyectos ha llevado a echarse atrás, en algunos casos, a los países. El nuevo primer ministro malasio, Mahatir Mohamed, anunció poco después de su llegada al poder la suspensión de una línea de tren, la Línea de Ferrocarril de la Costa Este, y de una serie de gasoductos. Durante la campaña electoral que le llevó al poder este verano, y ante la abultada deuda de su país, el flamante jefe de Gobierno en Pakistán, Imran Khan, prometía revisar las cuentas del Corredor Económico, donde China ha prometido invertir cerca de 40.000 millones de euros.

En otros casos, las quejas vienen de la falta de resultados. La línea Madrid-Yiwu sigue sin arrojar beneficios en su trayecto de regreso a la ciudad costera china. En 2016, Filipinas desestimó el fallo a su favor de una corte internacional en su disputa territorial con Pekín en el mar del Sur de China y su entonces nuevo presidente, Rodrigo Duterte, anunció un giro hacia la gran potencia asiática; a cambio, recibió 14 memorandos con promesas de jugosas inversiones. Pero dos años más tarde, apenas se ha materializado ninguna.

China replica que sus proyectos generan empleo en los países y favorecen el desarrollo. Y que sus créditos no son los causantes de los problemas de deuda de los países en problemas. “China ha llegado más tarde. No es el principal país acreedor”, sostenía en septiembre Ning Jizhe, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de política económica en Pekín.

Un cambio de marcha

Pero también ha aceptado que, sobre todo en los primeros años, cuando todos -empresas, provincias y Gobierno central- se lanzaron a toda prisa a poner en marcha la BRI- pudieron cometerse errores por desconocimiento o precipitación.

El propio Xi Jinping, en una serie de actos para conmemorar el quinto centenario de la iniciativa, ha instado a cambiar de marcha y no tanto firmar proyectos por firmar sino “priorizar las necesidades de los otros socios y poner en marcha proyectos que beneficien a los residentes locales”. La asociación con otros socios que aporten fiabilidad -Japón o países europeos como España- parece parte de ese cambio de estrategia.

Xi también ha rechazado otras acusaciones contra un plan que lleva su sello personal. La BRI no tiene, asegura, ni fines geoestratégicos ni militares, como han denunciado algunos críticos, ni tiene como objeto lograr la hegemonía de China. “No es un club de China”, subrayaba en agosto.

Y, si bien es cierto que una serie de proyectos han resultado problemáticos, la consultora RWR Advisory Group, en Washington, calcula esa proporción en solo un 14%, una cifra relativamente reducida dadas las dimensiones del plan.

Incluso en los casos en los que los Gobiernos receptores han protestado -Mahatir llegó a hablar de “nuevo colonialismo”-, más que una cancelación absoluta de los proyectos polémicos, se ha buscado una renegociación. En el caso malasio, la línea de tren a la que se ha puesto en pausa interesa a los dos países; los oleoductos, al parecer, solo están suspendidos mientras Kuala Lumpur resuelve sus “problemas fiscales internos”. El primer ministro ha insistido en la importancia de la inversión china para su país.

En el caso de Pakistán, que trata de renegociar su deuda, el primer ministro Khan acordó, en una visita a Pekín este mes, la creación de un grupo de trabajo sobre “desarrollo socioeconómico”. También suscribió un comunicado conjunto en el que los dos Gobiernos “rechazan la creciente propaganda negativa” contra el Corredor.

En otros países, el futuro de la ruta está aún sujeto a incertidumbres. Tailandia e Indonesia tienen previstas elecciones que pueden alterar la actitud de sus respectivos Gobiernos. En Filipinas, pende un interrogante sobre la salud de Duterte.

Aunque sobre la mesa no hay grandes alternativas para satisfacer las necesidades de infraestructura asiáticas. El BAD no puede competir contra las arcas chinas. El plan japonés de ayuda a las infraestructuras, lanzado en 2015 y dotado con casi 100.000 millones de euros para cinco años, es mucho más modesto, en alcance geográfico y en fondos, que el chino. Europa solo ha propuesto su propio programa muy recientemente, y para empezar en 2021. Estados Unidos ha anunciado este año unos meros 113 millones de dólares (unos 100 millones de euros) en nuevas inversiones en la región Indo-Pacífico.

En cambio, China mantiene su fuerte apuesta por la BRI. Y al incluirla en la constitución del Partido Comunista, ha dejado claro que la iniciativa continuará durante décadas.

El año próximo celebrará su segunda Cumbre de la Ruta de la Seda. Si a la primera, en 2017, acudieron delegaciones de 110 países y 29 jefes de Estado o de Gobierno, Pekín no se conformará con menos. Será una cita clave para determinar la evolución de este proyecto, que comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico.