El caso Huawei: la geoeconomía en movimiento

Una bomba diplomática llamada Huawei

20.01.2019. Vocento

Las sombras del régimen sobre el gigante tecnológico

20.01.2018. Diario Sur

Crece la tensión entre China y Canadá por el caso Huawei

La Razon15 ene. 2019
La tensión entre China y Canadá a raíz del caso Huawei se agudiza cada día más. Si el lunes Pekín anunciaba la condena a muerte de un …

Caso Huawei: su fundador niega que la empresa espíe para el …

Perfil.com15 ene. 2019
Ren Zhengfei, fundador y consejero delegado de Huawei, rompió el hermetismo que caracteriza su relación con los medios para rechazar las …

China pide a EEUU no politizar un “asunto comercial” el caso Huawei

Andalucía Información17 ene. 2019
Pekín pidió hoy a Washington que no politice un “asunto comercial” después de que, según medios de EEUU, el Departamento de Justicia de …

Una bomba diplomática llamada Huawei

Hoy DigitalHace 20 horas
Solo hace falta una chispa para encender la mecha de una potente bomba. En elcaso de Huawei, esa chispa fue la detención en Canadá de …

2019 a través de Política Exterior

Reflexiones sobre un gran fracaso, Norman Birnbaum

Ha muerto Norman Birnbaum, sociólogo estadounidense y colaborador de la revista. Este es el último artículo que escribió para Política Exterior, sobre el gran fracaso que supuso, para EEUU, elegir a Trump. Leer más…

Agenda Exterior: Un año demasiado corto

Un Brexit aún sin resolver, unas cruciales elecciones europeas en mayo y una derecha populista en auge hacen todavía más compleja la política exterior de España. Cuatro expertos trazan una agenda posibilista para 2019. Leer más…

Reestructurando la amenaza yihadista transnacional, Crisis Group

Un informe del CSIS estima que hay entre 100.000 y 230.000 combatientes yihadistas-salafistas en el mundo, frente a los 30.000-60.000 que había en 2001. ¿Cuán grave es la amenaza, en realidad? Leer más…

#ISPE: ¿El fin de la yihad?

En total, los ataques dirigidos o inspirados por Dáesh han provocado 64 muertes en EEUU, un país de 325 millones de habitantes, y alrededor de 350 en Europa, un continente de 500 millones. Es decir, cifras que difícilmente pueden considerarse propias de una amenaza existencial o estratégica. Leer más…

Alemania en el Consejo de Seguridad, Marcos Suárez Sipmann

Desde el 1 de enero Alemania ocupa un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Su estrategia gira en torno a dos puntos: más multilateralismo y más Europa, tratando de ejercer de contrapeso frente a los EEUU de Trump. Leer más…

El nuevo gobierno de Bolsonaro y los desafíos de la gobernabilidad, Soraia M. Vieira

Además de aumentar el número de ministerios en relación al que había propuesto en su programa de gobierno, Bolsonaro ya ha abandonado dos principios que defendió durante la campaña electoral: la anticorrupción y el antipartidismo. Leer más…

Veinticinco años del EZLN: la resistencia frente al olvido, Aldo A. Martínez-Hernández

Veinticinco años después, poco ha cambiado para el EZLN y los pueblos originarios en México. El gobierno sigue sin tener en cuenta sus demandas, y el movimiento zapatista continúa en resistencia, aislado y aún armado. Leer más…

La emigración indeseada: ¿Es este el problema o es simplemente un arma con el que se crean problemas mundiales?

NOTA DE LA REDACCIÓN: Hace pocos días, se trataba en esta página, una serie de problemas mundiales, algunos de ellos con parecidos a ciencia y política ficción :

Un nuevo orden mundial

La Revista de Política Exterior de enero-febrero de 2019, analiza el problema migratorio, junto con otras cuestiones mundiales:

Rescatar el debate migratorio, por GONZALO FANJUL Y ÁUREA MOLTÓ

A día de hoy, no solo seguimos dando a la migración y al refugio respuestas parciales, equivocadas y en ocasiones contrarias al Derecho Internacional, sino que el debate está intoxicado, hasta el punto de haberse convertido en la punta de lanza del populismo de extrema derecha en Europa y América. Las discusiones en torno al Pacto Mundial de las Migraciones, aprobado en diciembre pasado en la Asamblea General de Naciones Unidas, han mostrado el grado de confusión y manipulación que sufre una realidad compleja pero inherente a la evolución de nuestras sociedades: la movilidad humana. Carta a los lectores

Deconstrucción de la política europea de inmigración, Gemma Pinyol

Un pacto por el que merece la pena luchar, Marta Foresti

La migración es lo que hacemos de ella, Michael Clemens, Cindy Huang, Jimmy Graham y Kate Cough

El derecho de asilo y los valores de la UE, Virginia Rodríguez Bartolomé

Diez años de emigración española, María Almena

Una agenda iberoamericana de las migraciones, Gonzalo Fanjul

La migración y sus riesgos en América, Katrina Burgess

La crueldad como política migratoria, Eileen Truax

Las políticas que engendraron el éxodo, Sofía Martínez e Ivan Briscoe

Quebequiana: España ante el espejo de Canadá, Juan Claudio de Ramón

Entender Irán cuatro décadas después, Catalina Gómez Ángel

Argelia, reforma energética y continuidad política, Gonzalo Escribano y Virginia Crespi de Valldaura

Del orden de los WASP al caos de Trump, Jaime de Ojeda

Nueva dinámica política para la UE, Stefan Lehne y Heather Grabbe

China, un siglo después, Eugenio Bregolat

LIBROS: El político frente a la historia, Ricardo Dudda

Los 20 años del euro

El crecimiento de la eurozona es muy bajo y el euro podría estar en peligro de no llegar a cumplir los 40 años, pues el desacuerdo entre los países del norte y los del Mediterráneo es muy pronunciado.

El primero de enero de 1999 el euro comenzó a operar como moneda común en los países integrados a la eurozona, que hoy totalizan 19. Su objetivo era evitar el costo de compra y venta de monedas europeas entre países vecinos, coadyuvar a la formación de la eurozona y dinamizar el comercio y el crecimiento interno de la región. La operación eficaz del euro exigía a los países adoptar una política macroeconómica común, con baja inflación, déficit fiscal y endeudamiento público. En lo externo, se esperaba que los países de la zona euro no experimentaran choques asimétricos, cuya afectación varía según las condiciones de cada miembro, pero, si se dieran, la colaboración entre los socios podría controlar los efectos.

09.01.2019. La Nación. Editorial

El PIB en la era digital: llega el PIB-B

El PIB en la era digital: llega el PIB-B

El producto interior bruto (PIB) es el indicador macroeconómico por excelencia. El PIB nos informa del valor de los bienes y servicios producidos en una economía en un período dado y, de esta manera, nos permite ordenar distintos países o territorios en función de su magnitud económica. Según la perspectiva que se adopte, el PIB nos ofrece información acerca de: i) lo que se produce, con su composición sectorial; ii) los grandes componentes del gasto de una economía, cuánto se consume y cuánto se invierte, lo que se exporta, y lo que se importa del extranjero; o bien iii) las grandes categorías de rentas que se obtienen como contraprestación por intervenir en la producción de bienes y servicios. El ritmo de evolución temporal del PIB marca la tendencia económica de auge, estancamiento o recesión. En fin, las estadísticas relacionadas con el PIB ocupan un lugar preponderante en el cuadro de mando del gobierno económico de cualquier país.

Pese a dicha importancia, si hacemos caso de algunas encuestas, una buena parte de la población española no tiene un adecuado conocimiento de la referida magnitud económica y hasta muestra dificultades para diferenciarla de otros conceptos básicos como el índice de precios al consumo (IPC). Ahora bien, en ocasiones, incluso quienes conocen su definición pasan por alto algunas deficiencias inherentes al PIB como indicador y, asimismo, lo utilizan para fines para los que no fue concebido. El PIB no recoge los daños medioambientales ocasionados por las actividades productivas, como tampoco completamente el trabajo doméstico realizado por las familias, y se enfrenta a trabas sustanciales para estimar el valor de otras producciones no de mercado tan relevantes como la del sector público. No menos significativa es la improcedencia de utilizar el PIB como indicador representativo del bienestar.

Si la necesidad de revisar la fisonomía del PIB era patente desde hace tiempo, las extraordinarias transformaciones originadas por el proceso de digitalización de la economía y la sociedad no han hecho sino elevar el tono de ese requerimiento, convertido ya en inaplazable. De no hacerlo, la reconfiguración de las relaciones económicas convertiría la separación actual, entre lo que transmiten las cifras acuñadas a la vieja usanza y la realidad que vivimos, en divorcio total.

Diversas iniciativas, entre las que sobresalen las impulsadas por organismos e instituciones internacionales como el FMI, la OCDE o la Comisión Europea, se han puesto en marcha. Algunas de ellas pretenden encontrar una alternativa a fin de captar los efectos positivos derivados de la economía digital.

Un mero repaso de cómo las nuevas tecnologías, los smartphones, las redes sociales y las plataformas de transacciones que han surgido han transformado nuestra existencia da idea de la trascendencia de los cambios registrados:

  • Tales plataformas online permiten implicar directamente al usuario final en la gestión de los servicios demandados, realizando por sí mismos una serie de tareas por las que anteriormente pagaban o que integraban el circuito de distribución tradicional. De esta manera, parte de la actividad económica tiende a separarse del ámbito de producción cubierto por el PIB.
  • Al margen de su amplia gama de prestaciones, los smartphones han disparado el número de fotografías que se toman en el mundo y eliminado su coste. Según la ponencia presentada, en una reciente conferencia del FMI, por un equipo de investigadores encabezado por Erik Brynjolfsson, profesor del MIT, el número de fotografías ha pasado de 80.000 millones al año en 2000 a 1,6 billones en 2015, y su coste unitario, de 50 céntimos a cero.
  • También escapa de la órbita del PIB el valor de los servicios que las redes sociales aportan a sus usuarios. Al tratarse de servicios gratuitos, obtenidos a cambio del suministro de datos, no encuentran ningún registro económico directo, si bien cabe plantearse si están recogidos indirectamente en el PIB como parte del precio de los productos publicitados o en el de las empresas que adquieren los datos. El referido equipo investigador ha estimado, mediante encuestas, que, en Estados Unidos, los usuarios de Facebook estarían dispuestos a pagar un precio de unos 42 dólares al mes por los servicios de esta red social, lo que, extrapolado, equivaldría a un 0,11% o un 0,47% del PIB, según distintos supuestos. Y si la actividad de Facebook se hubiese computado en los datos del PIB, la tasa de crecimiento económico anual de Estados Unidos entre 2003 y 2017 habría pasado del 1,83% al 1,91% o al 2,20%.
  • Los mismos investigadores, a través de experimentos realizados en Holanda, a fin de identificar el precio que los usuarios exigirían para renunciar a las utilidades de las aplicaciones, han estimado una valoración de Facebook de 97 euros al mes, que queda notoriamente superada por la de WhatsApp (536 euros). Otras valoraciones son las de Google Maps (59 euros), Instagram (7 euros) y LinkedIn (1,5 euros). Curiosamente, para Twitter, el valor obtenido es nulo.
  • Otro estudio revela que un residente en Estados Unidos exigiría 150 dólares por renunciar al acceso a Wikipedia durante un año. Se ha calculado que los ingresos mundiales anuales de Wikipedia, en caso de que vendiera publicidad, ascenderían a 6.000 millones de dólares.
  • Tampoco faltan estimaciones del valor de la producción de software libre (un total de 35.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos) y el de los datos acumulados por las grandes compañías, que, en el caso de Amazon, se eleva a la cifra de 125.000 millones de dólares, según Gillian Tett.

A efectos de subsanar las omisiones del PIB en relación con los servicios reseñados, el equipo de investigadores mencionado ha propuesto la introducción de una nueva métrica, a la que denominan “PIB-B”, con objeto de tomar en consideración los beneficios de los nuevos bienes y servicios, muchos de ellos gratuitos, aportados por la revolución digital. No es, desde luego, una tarea sencilla, pero apunta una senda ineludible si queremos tener una imagen más ajustada de la verdadera magnitud de las nuevas realidades económicas.

(Artículo publicado en el diario “Sur” 24.12.2018)