STEVEN PINKER, EL DEFENSOR DE LA ILUSTRACIÓN

Después de dos siglos y medio, la Ilustración ha demostrado que funciona, posibilitando que, a través del conocimiento, se haya favorecido el florecimiento humano

Me atrevería a decir que ‘En defensa de la Ilustración’ está llamada a ser una obra sumamente relevante en el ámbito del conocimiento económico, pese a no estar escrita por un economista, sino por un especialista en ciencia cognitiva, Steven Pinker, profesor de la Universidad de Harvard. También aventuraría el pronóstico de que no gozará del entusiasmo dispensado a otros textos, aparecidos en los últimos años, centrados en la crítica a las deficiencias observadas en los sistemas económicos imperantes en los países occidentales desarrollados. No cabe esperar un gran respaldo de una comunidad como la de los intelectuales, a la que no se dirigen precisamente grandes halagos: «los intelectuales que se llaman a sí mismos ‘progresistas’ en realidad odian el progreso. No es que odien los frutos del progreso [de los que disfrutan]… Lo que exaspera a los intelectualoides es la idea de progreso: la creencia ilustrada en que nuestra comprensión del mundo puede mejorar la condición humana».

A diferencia de tales evaluaciones demoledoras y, en algunos casos, apocalípticas, el propósito declarado de la obra del profesor Pinker es desmontar la ‘oscura visión’ de que vivimos en un mundo lúgubre. Esa visión es, según él, no simplemente errónea, sino completamente errónea.

La Ilustración, identificada con los ideales de la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, halló pronto en su camino la oposición de corrientes contrarias. Para Pinker parece una locura que, en pleno siglo XXI, los ideales anti-Ilustración sigan encontrándose presentes en una inusitada gama de movimientos culturales e intelectuales de las élites, además de en sectores como los del fundamentalismo religioso, el nacionalismo, el populismo, y las ideologías políticas de izquierda y de derecha, convertidas en religiones seculares.

La civilización moderna, según algunas tesis influyentes, está en un proceso de declive y camina hacia el colapso. El grueso del libro va dedicado a refutar ese dictamen, sin limitarse a una línea argumental en un plano meramente dialéctico. Su autor parte de exponer algunas de las causas que llevan a alimentar las visiones más pesimistas, entre las que señala la naturaleza de las informaciones que se difunden (las noticias conciernen a las cosas que ocurren, no a las que no ocurren).

Pinker se pregunta qué es el progreso y plantea una serie de dimensiones para su identificación, sobre la base de considerar que la vida es preferible a la muerte; la salud, a la enfermedad; el sustento, a la penuria; la abundancia, a la pobreza; la paz, a la guerra; la seguridad, al peligro; la libertad, a la tiranía; la igualdad de derechos, a la discriminación; la alfabetización, al analfabetismo; el conocimiento, a la ignorancia; la inteligencia, a la torpeza; la felicidad, al sufrimiento; las oportunidades de disfrutar de la familia, los amigos, la cultura y la naturaleza, al trabajo penoso y la monotonía. Dado que todos estos aspectos pueden ser objeto de medición, si se pudiese demostrar que los atributos preferidos han aumentado o mejorado a lo largo del tiempo, habría que concluir que ha habido progreso.

Su defensa de los logros y resultados de la Ilustración se basa, pues, en datos. Apoyándose en una amplia batería de indicadores socioeconómicos nos ilustra documentadamente acerca de cómo han evolucionado los principales elementos que definen el bienestar de las personas. Éstas son algunas de las conclusiones obtenidas:

I. Sea cual sea la edad de una persona, tiene por delante muchos más años de vida, y en mejores condiciones de salud, que las personas de la misma edad en décadas y siglos anteriores.

II. Más de 5.000 millones de vidas han sido salvadas, históricamente, gracias a los descubrimientos científicos.

III. De los 70 millones de personas que murieron en las mayores hambrunas del siglo XX, el 80% fueron víctimas de colectivizaciones forzadas de regímenes comunistas, de confiscaciones punitivas, y de la planificación central totalitaria.

IV. En 1800, un 95% de la población mundial vivía en una situación de extrema pobreza; hoy, la cifra es de un 10%.

V. La desigualdad económica ha aumentado en los últimos años (dentro de los países), pero todo el mundo (en promedio) es hoy más rico. Un aumento de la desigualdad no es necesariamente malo, ni una disminución necesariamente buena.

VI. Los problemas medioambientales tienen solución, a partir de un conocimiento adecuado y de las medidas apropiadas. No se han cumplido algunas profecías catastrofistas, pero existe un problema primordial asociado a las emisiones de CO2.

VII. Pese a los conflictos bélicos subsistentes, el número de víctimas ha disminuido notoriamente, y ha cambiado la percepción social de la guerra.

VIII. Se constata una disminución de las personas fallecidas como consecuencia de distintos eventos relacionados con la seguridad.

IX. Aun cuando sus efectos son menores en comparación con otros riesgos, el terrorismo logra crear un clima de pánico, amplificado por su alcance mediático. La graduación de la reacción ante este fenómeno es clave.

X. En 1971 existían en el mundo 31 países democráticos; en 2015, 103. No obstante, desarrollos recientes muestran la fragilidad de algunos esquemas democráticos.

XI. Los derechos de las mujeres y de la minorías continúan avanzando.

XII. La alfabetización sigue progresando en el mundo.

XIII. La combinación de una semana laboral más corta, un mayor tiempo de ocio retribuido y un retiro más prolongado hace que la fracción de la vida de una persona dedicada al trabajo haya caído un 25% desde 1960.

XIV. El análisis estadístico revela una asociación positiva entre el nivel de riqueza de un país y el grado de felicidad de sus habitantes.

XV. De las amenazas existenciales que angustian a la humanidad, aunque algunas son infundadas, otras son perceptibles, en particular la de la guerra nuclear, lo que exige la adopción de medidas.

Después de dos siglos y medio, la Ilustración ha demostrado que funciona, posibilitando que, a través del conocimiento, se haya favorecido el florecimiento humano. Subsiste un amplio elenco de problemas, pero el progreso no es una utopía y existe margen para continuarlo. Para Pinker, es momento de defender las ideas de la Ilustración frente a nutridas huestes de enemigos, algunos de ellos sorprendentes. Su obra no es sólo una instructiva apología de la razón y del saber, sino también una impresionante fuente de conocimiento.

26.09.2018. Diario Sur de Málaga

 

En defensa de la Ilustración. Índice

INFORMATION MANIPULATION. A Challenge for Our Democracies. A report by the Policy Planning Staff (CAPS, Ministry for Europe and Foreign Affairs) and the Institute for Strategic Rechearch (IRSEM, Ministry for the Armed Forces)

AUTHORS

Jean-Baptiste Jeangène Vilmer, Alexandre Escorcia, Marine Guillaume, Janaina Herrera.

ABOUT CAPS AND IRSEM

The Policy Planning Staff (Centre d’analyse, de prévision et de stratégie), known as CAPS, created in 1973, reports to the Minister for Europe and Foreign Affairs. Composed of around twenty experts, diplomats and academics, CAPS produces trans-disciplinary and forward-looking analyses of medium- and long-term developments in the international arena for the benefit of the French Foreign Minister and French authorities. It also proposes foreign policy recommendations and strategic options drawn from its own analysis and interactions with the world of think tanks and academic research in the field of international relations.

The Institute for Strategic Research (Institut de recherche stratégique de l’École militaire), known as IRSEM, created in 2009, is the research institute of the Ministry for the Armed Forces. Composed of around forty people, including both civilians and military personnel, the majority of whom hold doctoral degrees, IRSEM’s primary mission is to promote French research on defense and security issues. In addition to conducting research internally (for the benefit of the Ministry) and externally (for the wider strategic community), the IRSEM also encourages the emergence of a new generation of researchers (la relève stratégique), contributes to higher military education and engages in public debate on questions related to defense and security.

CAPS and IRSEM each produce independent analyses that do not constitute official positions. Therefore, the opinions expressed in this report are only those of the authors and are in no way those of the Ministry for Europe and Foreign Affairs, the Ministry for the Armed forces or, a fortiori, the French government.

To cite this report

J.-B. Jeangène Vilmer, A. Escorcia, M. Guillaume, J. Herrera, Information Manipulation: A Challenge for Our Democracies, report by the Policy Planning Staff (CAPS) of the Ministry for Europe and Foreign Affairs and the

Institute for Strategic Research (IRSEM) of the Ministry for the Armed Forces, Paris, August 2018.

This report is available in French and in English (this is an English translation of the original French document).

Printed in Paris, August 2018.

ISBN: 978-2-11-152607-5

Cover © Antonio/Getty Images.

© 2018 CAPS (Ministry for Europe and Foreign Affairs) and IRSEM (Ministry for the Armed Forces).

Texto completo

 

Oriente Medio después de la derrota militar del califato, una aproximación global

CUADERNO DE ESTRATEGIA Nº 196, Coordinado por Josep Piqué

INTRODUCCIÓN (Josep Piqué)

Empiezo con una justificación: aunque el uso correcto en nuestra lengua, desde nuestra perspectiva geográfica, nos debería llevar a hablar de Oriente Próximo, utilizaremos, por influencia anglosajona (y particularmente nortea- mericana), la traducción literal de Middle East, dado que tal expresión se ha generalizado también en nuestro idioma.

Tal denominación comprende una extensa área geográfica —el mundo árabe más Israel o los kurdos— que se extiende desde el golfo pérsico hasta Egip- to, aunque cabría incorporar, a efectos analíticos: en el este, por supuesto, a Irán, pero también a Afganistán y a su frontera con Paquistán; en el oeste a buena parte del norte de África y el Sahel, y por el norte al Cáucaso y, por supuesto, a Turquía. Son zonas y países no árabes (excepto en el norte de África) aunque con importante presencia de bereberes, tuaregs y otros, todos ellos con un protagonismo indiscutible en la región. Además, es im- posible referirse a Oriente Medio sin introducir en el análisis a potencias extrarregionales con profundos intereses en la zona, como Rusia, Estados Unidos o la Unión Europea, incluyendo específicamente a Francia o el Reino Unido. Sin entender esa enorme complejidad enraizada en la geografía, la historia, la cultura o la religión, cualquier análisis rápido o superficial lleva a importantes (y a menudo trágicos) errores.

Los actuales acontecimientos en la región (incluyendo el norte de África —lo que los anglosajones llaman MENA (Oriente Medio y norte de África)—) están llenos de aparentes contradicciones, alianzas de geometría variable y cambios de aliados o enemigos; es un lugar en el que el aforismo de que el

enemigo de tu amigo es tu enemigo, y el amigo de tu enemigo es tu amigo, no tiene por qué cumplirse. Y, en cambio, sí que se cumple otro: los conflictos producen extraños compañeros de cama.

Máxime cuando es una obviedad que lo que sucede en la región (en su sen- tido amplio) sobrepasa ampliamente el alcance de sus fronteras, y que ma- nejar sus conflictos internos requiere de análisis profundos sobre las raíces históricas, étnicas o religiosas de los mismos y, por supuesto, del papel de los diferentes actores, ya sean protagonistas, principales o secundarios.

Además, cabe decir que Occidente ha incurrido demasiado a menudo en pro- fundos y dramáticos errores por esa ausencia de profundidad y de rigor y por una tendencia irrefrenable a la simplificación, aplicando criterios west falianos, una lógica «occidental» y la tentación, muchas veces materializada, de la utilización de la fuerza militar. Por ello, hemos aprendido (con un coste altísimo en términos humanos) que los conflictos complejos requieren ac- tuaciones complejas y que no basta con ganar guerras convencionales: lo importante es prevenir las guerras y manejar las posguerras, teniendo en cuenta todos los intereses en presencia, con el fin de conseguir estabilidad y paz y, a ser posible, justicia en el trato de todos los actores del escenario, lo que incluye ciertas dosis de equilibrio entre los diferentes valores y obje- tivos. Lamentablemente, en los últimos años (y una vez superada definitiva- mente la lógica de la guerra Fría y la división bipolar) no ha sido así, y hoy la región (a pesar de la derrota sobre el terreno —en Irak y Siria— del Dáesh) está devastada en gran medida, con una enorme inestabilidad e incertidum- bre, y es el terreno de juego de todo tipo de intereses de potencias externas, que juegan muy a menudo al margen de cualquier escrúpulo convencional.

Por ello, cualquier aproximación intelectual requiere de análisis específi os de confl concretos, pero, sin duda, de un planteamiento global sin el cual es imposible e inútil aislarlos de su contexto. Y esa es la aproximación metodológi- ca del presente documento: analizar los confl más candentes (Siria —inclu- yendo el Líbano—, Irak, Israel-Palestina, Yemen, la guerra subsidiaria entre Irán y Arabia Saudí o el terrorismo yihadista más allá del Califato y la resiliencia de Al Qaeda), pero incardinarlos todos ellos en una perspectiva global que les apor- te comprensión intelectual y una mayor capacidad de análisis para la correcta toma de decisiones por parte del conjunto de la comunidad internacional.

En las próximas líneas intentaremos profundizar en ese contexto global para enmarcar las diferentes aproximaciones a los conflictos concretos que, de manera brillante, han efectuado cinco grandes especialistas y profundos conocedores de la región.

Para ello, es inevitable remitirnos a la situación creada por el colapso del Imperio otomano (potencia dominante durante siglos en la región) al final de la i Guerra Mundial, cuando desaparecieron, además, otros tres grandes Imperios: el zarista, el austro-húngaro y el alemán.

Cuaderno de Estrategia nº 196 del IEEE. Completo para descargar

GRUPO DE TRABAJO:

Coordinador:             D. Josep Piqué Camps

Exministro de Asuntos Exteriores del Gobierno del Reino de España

Vocal y Secretario:    D. Ignacio Fuente Cobo

Coronel de Artillería (DEM)

Analista Principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos

Vocales:Dª. Pilar Requena del Río

Periodista de TVE

D. Juan José Escobar Stemmann

Diplomático. Miembro del Consejo Científico del Real Instituto Elcano

D. David Poza Cano

Ingeniero Industrial del ICAI

Máster en Análisis y Prevención del Terrorismo

 Amable Sarto Ferreruela

Coronel de Artillería (DEM) EMAD-Cuartel  General-JRRHH

Revista Ejército nº 929 de septiembre de 2018

También podrá leer:

  • “La caballería hispano-marroquí derriba las murallas de Hámara” del Sr. Pando Despierto.
  • “Los valores y amor inteligente” del Sr. Milans del Bosch y de Oliva.
  • “La guerra de tres bloques” del Sr. de Carlos Izquierdo.
  • “DÁESH (I)” del Sr. Igualada Tolosa.
  • “Organización y empleo de la división actual” del Cte. Pereira Carmona.
  • Valiant Linx 18: la Brigada Guadarrama XII a examen” de la Brigada Guadarrama XII.
  • “El ejército y la gestión del conocimiento” del Tte. Ojeda Soler.
  • “La guerra de 1808. Nueva denominación” del Sr. Durántez Prados.

Revista Ejercito numero 929 de septiembre 2018

El cuaderno rojo: imponderables al pedir un crédito

Reseña del libro “El cuaderno Rojo: imponderables de pedir crédito”: 26.08.2018. Todo son finanzas

Benjamin Constant es una muestra del hombre ilustrado europeo. Viajó por todo el continente, dominó varios de sus idiomas, fue culto, refinado, seductor y vividor, con frecuencia se batió en duelo, y desempeñó relevantes cargos públicos en la Francia posterior a Napoleón.

De sus múltiples idilios el más sonado fue con Madame de Stäel, y de su círculo de relaciones merecen ser destacados personajes de la talla de Sismondi, Goethe o Schiller.

Pasados los cuarenta comenzó a redactar sus memorias, que no llegó a concluir, y que se centran en sus primeros 20 años de vida, especialmente en lo acaecido en 1787, dos años antes de la Revolución. Se trata de “El cuaderno rojo” (Periférica, 2008), por el  color de las tapas del cuaderno en que fueron escritas.

Son unas memorias que han servido de modelo para otras escritas con posterioridad, en las que se aprecia el carácter del joven Constant, no muy diferente del del Constant maduro (“Sola inconstantia constans”, era su lema). En la nota preliminar de Manuel Arranz de la edición a la que hemos tenido acceso se le define como “impulsivo, ingenuo, caprichoso, tímido, temerario, voluble, apasionado, indeciso, decidido, intrigante” (pág. 11).

Constant, como todo buen jugador y “bon vivant”, contraía deudas por doquier, que, por supuesto, eran diligentemente satisfechas por su padre. “El cuaderno rojo” muestra cómo a finales del siglo XVIII era frecuente el libramiento de letras de cambio para instrumentar y asegurar el pago de deudas, así como la existencia de bancos con presencia en varios Estados, ya fuera bien mediante la apertura de sucursales, bien mediante relaciones de corresponsalía.

A propósito del juego y las deudas, Constant relata “una aventura bastante divertida con una de las mujeres más ancianas del círculo de Madame Suard” (págs. 47-50):

“Se trataba de Madame Saurin, mujer de Saurin, el filósofo y autor de Espartaco. Había sido muy hermosa, cosa que sólo recordaba ella, pues tenía sesenta y cinco años. Me había distinguido con su amistad, y aunque yo había cometido la equivocación de burlarme un poco de ella, tenía más confianza en Madame Saurin que en cualquier otra persona de París. Un día había perdido en casa de Madame de Bourbonne todo el dinero que tenía, y todo el que me había podido jugar a crédito. Presionado para que pagara, se me ocurrió recurrir a Madame Saurin para que me prestase lo que me faltaba. Pero como yo mismo desaprobaba aquella acción, le escribí en lugar de hablarle, diciéndole que iría a recoger su respuesta durante la velada. Y, en efecto, fui. La encontré sola. Mi timidez natural, aumentada por las circunstancias, hizo que esperase bastante tiempo a que ella me hablase de mi nota. Finalmente, como ella no decía palabra, me decidí a romper el silencio, y empecé ruborizándome, bajando la mirada, y con una voz trémula:

—Os extrañará, tal vez —le dije—, mi atrevimiento. Me entristecería que os formarais de mí una impresión desfavorable por algo que no me hubiera atrevido a pediros nunca, si su amistad, tan grata para mí, no me hubiera animado a ello; la confesión que acabo de haceros, que vuestro silencio me hace temer que os haya ofendido, me ha sido arrancada por un irresistible impulso de confianza en usted.

Todo esto lo iba diciendo deteniéndome en cada palabra, y sin mirar a Madame Saurin. Viendo que no respondía nada, levanté la mirada y vi en su expresión de sorpresa que no daba crédito a mi sermón.

Le pregunté si no había recibido mi carta, y resultó que no. Desconcertado, de buena gana hubiera retirado mis palabras, si hubiera encontrado otros medios para salir del atolladero en que me encontraba. Pero no tenía más recursos. Había que continuar. Y continué:

—Usted ha sido tan buena conmigo, me ha demostrado tanto cariño. Tal vez me haya hecho demasiadas ilusiones. Pero hay momentos en que un hombre pierde la cabeza. Nunca me perdonaré si he traicionado su amistad. Por favor, permítame que no hable más de esa desafortunada carta. Permítame que le oculte lo que escapó de mí en un momento de obnubilación.

—No —me contestó—, confíe en mí. Quiero saberlo todo, acabe, acabe.

Y se cubrió el rostro con las manos mientras todo su cuerpo temblaba. Comprendí claramente que había tomado todo lo que acababa de decirle por una declaración de amor. Aquella equivocación, su emoción y una gran cama de damasco rojo que había a dos pasos de nosotros, me sumieron en un inexplicable terror. Pero reaccioné como un cobarde indignado y me apresuré a deshacer el equívoco.

—En el fondo —le dije—, no sé por qué la molesto con algo tan insignificante. He cometido la torpeza de jugar, perdí algo más de lo que dispongo en este momento, y os escribí para saber si podríais hacerme el favor de prestarme lo que me falta para salir del paso.

Madame Saurin permaneció inmóvil. Apartó las manos de su rostro, que ya no necesitaba ocultar. Se levantó sin decir una palabra y me entregó el dinero que le había pedido. Estábamos tan turbados, ella y yo, que todo transcurrió en silencio. Ni siquiera abrí la boca para darle las gracias”.

En conclusión: a la hora de pedir dinero a crédito, sobre todo para saldar deudas de juego, hay que ponderar todos los riesgos, incluso los más insospechados…