Boko Haram. Evolución de una amenaza

AUTOR: Teniente Coronel D. Lucas F. Martín Serrano, Jefe del Grupo de Obtención por Sistemas Terrestres, del Regimiento de Inteligencia núm. 1

Durante los últimos años, ha habido un notable incremento en los ataques terroristas perpetrados por grupos islámicos extremistas relacionados con Al Qaeda o el DAESH a lo largo del continente africano. Algunos de esos ataques, que han golpeado una extensa franja, desde Nigeria y Burkina Faso hasta Somalia, han captado la atención de los medios de comunicación y han sobrecogido, aunque sólo sea por unos días, a la opinión pública. Pero la mayoría han pasado desapercibidos y, a pesar de esa falta de atención por parte de los medios, la realidad es que la situación está empeorando. Y esto no significa necesariamente que los ataques se estén incrementando. Son otros muchos factores los que nos indican esa tendencia de deterioro en la situación.

No obstante, y dejando de lado otras consideraciones, este asunto cuestiona la capacidad real de los países africanos de contener la amenaza y combatirla de un modo eficaz y efectivo, lo cual tiene enormes implicaciones en lo que se refiere a la seguridad, no solo como muchos piensan, en los países del sur de Europa, sino en toda la UE y para su futuro y estabilidad.

La zona objeto de los ataques dibuja un arco a lo largo de toda la región del Sahel, el cual se extiende desde las costas del Océano Atlántico, en el oeste, hasta el Mar Rojo, por el Este. Toda esa región está claramente controlada por una red de grupos islámicos que van desde al-Shabaab en Somalia hasta Boko Haram en Nigeria, pasando por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), junto con el DAESH y sus franquicias en Libia.

Trabajo “Boko Haram. Evolución de una amenaza”

El papel de la OTAN en el ciberespacio

Laura Brent actualmente trabaja en la División de Desafíos de Seguridad Emergentes de la OTAN y anteriormente ha desempeñado funciones de política cibernética tanto en el sector público como en el privado, abordando desafíos complejos de estrategia, políticas y operacionales en entornos variados y que cambian rápidamente.

Lo que se publica en la Revista de la OTAN no representa necesariamente la posición oficial o la política de los gobiernos miembros o de la OTAN.

Las amenazas cibernéticas para la seguridad de la Alianza son cada vez más frecuentes, complejas, destructivas y coercitivas. Los aliados han dado pasos importantes en defensa cibernética en la última década. Más recientemente, en 2018, acordaron cómo integrar los efectos cibernéticos soberanos, proporcionados voluntariamente por los Aliados, en las operaciones y misiones de la Alianza, así como en defender el Centro de Operaciones del Ciberespacio inicial. Pero, ¿está la OTAN haciendo lo suficiente para abordar los complejos y cambiantes desafíos del ciberespacio?

 

The Allies have taken important steps in cyber defence. Most recently, in 2018, they agreed how to integrate sovereign cyber effects, provided voluntarily by Allies, into Alliance operations and missions, as well as to stand up the initial Cyberspace Operations Centre. But is NATO doing enough to address the complex challenges of cyberspace? Laura Brent of NATO’s Emerging Security Challenges Division shares her views.

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En Burkina, “las cosas comienzan a cambiar con los nuevos líderes militares”

© AP Photo / Sunday Alamba

En Burkina Faso, se perpetró un ataque terrorista mortal en la víspera de una cumbre de la fuerza regional G5 Sahel. La respuesta militar fue igual de simbólica. Unos 146 terroristas han sido “neutralizados” por los ataques del ejército de Burkinabé en tres departamentos del país.

Operación exitosa para Moïse Minoungou, el nuevo Jefe de Estado Mayor, nombrado el 10 de enero de 2018, y el gobierno de Christophe Dabiré, se formó dos semanas después.

La “neutralización” del lunes 4 de febrero de 146 yihadistas es un serio revés para los grupos terroristas que intentan tomar el control del norte del país. Para María del Pilar Rangel Rojas, una académica española especializada en radicalización y terrorismo en la Universidad de Málaga, el nuevo liderazgo militar de Burkinabe está moviendo las líneas. Sin embargo, los desafíos operacionales y financieros que enfrenta la Fuerza Conjunta Regional del G5 Sahel (Burkina Faso, Mali, Mauritania, Níger y Chad) podrían ser tales como para detener este vuelo, en este país a menudo descrito como “el eslabón más débil del mundo”. la región”.

Sputnik: ¿Cuál es el estado actual de las fuerzas terroristas en Burkina Faso?

Maria Del Pilar Rangel Rojas: En los últimos meses, Burkina Faso ha visto un aumento en los ataques de grupos yihadistas, principalmente en el Norte, pero cada vez más en el Este.
En el país, varios grupos permanecen activos, entre otros, Ansarul Islam, el único grupo indígena liderado por un burkinabe, Ibrahim Dicko. También está el Grupo de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (GSIM), una organización yihadista que reúne a otros cuatro, incluyendo AQIM [Al Qaeda en el Magreb Islámico *] y Murabitoun, pero también el Estado Islámico * en El Gran Sahara (EIGS).
En cuanto a la capital, Ouagadougou, ha sido golpeada tres veces desde 2016, con un récord de alrededor de 60 muertes. El último ataque fue en marzo de 2018, destruyendo la sede de la sede del ejército en el centro de la ciudad.

Sputnik: Las fuerzas armadas de Burkina “neutralizaron” a 146 terroristas en una de las operaciones antiterroristas más importantes de los últimos meses o incluso años. ¿Se puede explicar esto por el nombramiento, el 10 de enero, de un nuevo Jefe de Estado Mayor al frente del Ejército?

Maria Del Pilar Rangel Rojas: En agosto de 2018, cuando estaba en Burkina Faso, los terroristas no controlaban gran parte del territorio del país. Sin embargo, en los meses que siguieron, la escalada fue muy intensa, sin que el ejército proporcionara una respuesta firme, al contrario de lo que sucedió esta vez. Actualmente, no solo estamos empezando a actuar rigurosamente en la lucha contra el terrorismo, sino que además, el Jefe de Estado Mayor del Ejército ha comunicado al público la determinación de las Fuerzas de Defensa y Seguridad (FDS) de garantizar la seguridad del territorio nacional y garantizar la protección de personas y bienes. Además, instó a la población a trabajar con las fuerzas nacionales para ayudar a restablecer la seguridad en el país.

Sputnik: Parece, sin embargo, que este último ataque fue predecible, ya que coincide con una cumbre del G5 Sahel. ¿No hay una brecha entre esta capacidad de respuesta fuerte y la incapacidad de lidiar con un ataque casi “esperado”?

Maria Del Pilar Rangel Rojas: Los ataques continuarán, ya que no existe riesgo cero. Y luego, hay que decir que los servicios de inteligencia de los distintos países afectados mejoran sus capacidades y coordinación … El sábado pasado, cuatro empleados de la Cruz Roja fueron [así] secuestrados en el Norte. El domingo, varios ataques tuvieron lugar en el norte, pero también en el oeste del país, en el lado de la frontera con Costa de Marfil, donde una estación de gendarmería fue atacada por hombres armados.

Sputnik: ¿El aumento de los ataques, incluido el ataque a la aldea de Kain, está ahí para transmitir un mensaje, dado el concomitante con una nueva cumbre del G5 Sahel en Ouagadougou?

Maria Del Pilar Rangel Rosa: los terroristas atacarán siempre que puedan y, por supuesto, aprovecharán la ocasión simbólica de la Cumbre del Sahel del G5. Sin embargo, en relación con el ataque al pueblo de Kain, la respuesta, tenga en cuenta, fue inmediata. El ejército de Burkinabe ha neutralizado a 146 terroristas en operaciones en tres departamentos del país, en respuesta al ataque que mató a 14 civiles en la noche del domingo al lunes en Kain. También se debe tener en cuenta que, como parte de esta operación, las fuerzas armadas de Burkinabe no deben deplorar ninguna pérdida, que ha reportado solo algunas lesiones menores.

Sputnik: Respecto a la Fuerza Conjunta G5 del Sahel, el problema de financiamiento aún es persistente. ¿Podemos entonces esperar algo concreto de esta nueva cumbre?

Maria Del Pilar Rangel Rojas: La cuestión del financiamiento es, de hecho, uno de los principales problemas del G5 Sahel, mientras que la forma y el grado de compromiso de cada estado han sido cuestionados. Para que sea operativo, la fuerza conjunta del G5 Sahel requiere una financiación de 2.400 millones de euros, o 1.574,2 mil millones de francos CFA. Además, tendremos que organizarnos efectivamente, porque hasta ahora, su acción ha sido muy lenta, cuando debería, precisamente, un despliegue que responda a las condiciones de emergencia, particularmente en las zonas fronterizas. . Sin embargo, es un área que cubre unos 5 millones de km², para 80 millones de personas.

Sputnik: Si no se resuelve esta pregunta definitivamente, ya que depende principalmente de los donantes internacionales, ¿qué se puede esperar de esta cumbre?

Maria Del Pilar Rangel Rojas: Los desafíos de esta cumbre son, además, importantes. Dos años después de su lanzamiento, la Fuerza Conjunta G5 del Sahel todavía está luchando para establecerse a medida que los grupos terroristas están ganando terreno en algunas áreas.
Los Estados interesados ​​deben dar un nuevo impulso a la Fuerza para poder actuar, con una reanudación de las operaciones militares. Estos incluyen recuperarse de la destrucción del Cuartel General de la Fuerza Conjunta, que fue golpeado por un atentado suicida el 29 de junio de 2018, en Sévaré, Mali, que ha suspendido de facto las operaciones. Del mismo modo, los soldados todavía carecen de equipos de protección y vehículos blindados, por ejemplo. Encontrarse en una situación de inferioridad a los terroristas no ayudará a resolver el problema del terrorismo en el Sahel. Sin mencionar el hecho de que es necesario llevar a cabo otros tipos de acciones, de naturaleza económica.

* Prohibidas las organizaciones terroristas en Rusia.

Sputnik. 05.02.2019. Au Burkina, «les choses commencent à changer avec les nouveaux responsables militaires». Entrevista a Pilar Rangel

AÑOS DE VOLATILIDAD Una charla dada por José Siles Fernández en el Real Club Mediterráneo de Málaga

Vivimos en un tiempo confuso y volátil y los medios de comunicación social desempeñan un escaso papel en ese maremágnum de incertidumbres.

El catedrático Daniel Innenartiy sugería recientemente, en un artículo periodístico, que la palabra del año 2018 fuera “volatilidad” y su metáfora, las vueltas de los chalecos amarillos, tras las que no había ningún sindicato ni coherencia reivindicativa y que tiene a su vez que ser gestionada por un presidente de la República, Emmanuel Macrom, que no representa propiamente a un partido, sino a algo que se prefiere denominar a sí mismo como un movimiento. En la primera parte de esta charla, ahora transcrita a papel y con algunos añadidos, cito a ese catedrático de la Universidad Vasca, cuando establece un esquema de las manifestaciones de esa volatilidad que yo he seguido en sus líneas básicas, pero ampliándolas considerablemente con el uso de otras fuentes especializadas que creo fiables. Posteriormente, trato cuestiones que no aparecen en ese artículo pero que creo necesarias para analizar con cierta profundidad las dos cuestiones arriba propuestas.

Leer más de la ponencia de Pepe Siles

José Siles Fernández

  • Doctor en Derecho (Universidad de Barcelona)
  • CourseWork del  doctorado  en  Periodismo  en  Southern  Illinois  University, (EE.UU.) becado por la Fundación Fulbright y la Fundación Juan March
  • Profesor Agregado a la Facultad de CC de la Información de la Universidad Complutense
  • Redactor de los Servicios Informativos de RNE y TVE

El PIB en la era digital: llega el PIB-B

El PIB en la era digital: llega el PIB-B

El producto interior bruto (PIB) es el indicador macroeconómico por excelencia. El PIB nos informa del valor de los bienes y servicios producidos en una economía en un período dado y, de esta manera, nos permite ordenar distintos países o territorios en función de su magnitud económica. Según la perspectiva que se adopte, el PIB nos ofrece información acerca de: i) lo que se produce, con su composición sectorial; ii) los grandes componentes del gasto de una economía, cuánto se consume y cuánto se invierte, lo que se exporta, y lo que se importa del extranjero; o bien iii) las grandes categorías de rentas que se obtienen como contraprestación por intervenir en la producción de bienes y servicios. El ritmo de evolución temporal del PIB marca la tendencia económica de auge, estancamiento o recesión. En fin, las estadísticas relacionadas con el PIB ocupan un lugar preponderante en el cuadro de mando del gobierno económico de cualquier país.

Pese a dicha importancia, si hacemos caso de algunas encuestas, una buena parte de la población española no tiene un adecuado conocimiento de la referida magnitud económica y hasta muestra dificultades para diferenciarla de otros conceptos básicos como el índice de precios al consumo (IPC). Ahora bien, en ocasiones, incluso quienes conocen su definición pasan por alto algunas deficiencias inherentes al PIB como indicador y, asimismo, lo utilizan para fines para los que no fue concebido. El PIB no recoge los daños medioambientales ocasionados por las actividades productivas, como tampoco completamente el trabajo doméstico realizado por las familias, y se enfrenta a trabas sustanciales para estimar el valor de otras producciones no de mercado tan relevantes como la del sector público. No menos significativa es la improcedencia de utilizar el PIB como indicador representativo del bienestar.

Si la necesidad de revisar la fisonomía del PIB era patente desde hace tiempo, las extraordinarias transformaciones originadas por el proceso de digitalización de la economía y la sociedad no han hecho sino elevar el tono de ese requerimiento, convertido ya en inaplazable. De no hacerlo, la reconfiguración de las relaciones económicas convertiría la separación actual, entre lo que transmiten las cifras acuñadas a la vieja usanza y la realidad que vivimos, en divorcio total.

Diversas iniciativas, entre las que sobresalen las impulsadas por organismos e instituciones internacionales como el FMI, la OCDE o la Comisión Europea, se han puesto en marcha. Algunas de ellas pretenden encontrar una alternativa a fin de captar los efectos positivos derivados de la economía digital.

Un mero repaso de cómo las nuevas tecnologías, los smartphones, las redes sociales y las plataformas de transacciones que han surgido han transformado nuestra existencia da idea de la trascendencia de los cambios registrados:

  • Tales plataformas online permiten implicar directamente al usuario final en la gestión de los servicios demandados, realizando por sí mismos una serie de tareas por las que anteriormente pagaban o que integraban el circuito de distribución tradicional. De esta manera, parte de la actividad económica tiende a separarse del ámbito de producción cubierto por el PIB.
  • Al margen de su amplia gama de prestaciones, los smartphones han disparado el número de fotografías que se toman en el mundo y eliminado su coste. Según la ponencia presentada, en una reciente conferencia del FMI, por un equipo de investigadores encabezado por Erik Brynjolfsson, profesor del MIT, el número de fotografías ha pasado de 80.000 millones al año en 2000 a 1,6 billones en 2015, y su coste unitario, de 50 céntimos a cero.
  • También escapa de la órbita del PIB el valor de los servicios que las redes sociales aportan a sus usuarios. Al tratarse de servicios gratuitos, obtenidos a cambio del suministro de datos, no encuentran ningún registro económico directo, si bien cabe plantearse si están recogidos indirectamente en el PIB como parte del precio de los productos publicitados o en el de las empresas que adquieren los datos. El referido equipo investigador ha estimado, mediante encuestas, que, en Estados Unidos, los usuarios de Facebook estarían dispuestos a pagar un precio de unos 42 dólares al mes por los servicios de esta red social, lo que, extrapolado, equivaldría a un 0,11% o un 0,47% del PIB, según distintos supuestos. Y si la actividad de Facebook se hubiese computado en los datos del PIB, la tasa de crecimiento económico anual de Estados Unidos entre 2003 y 2017 habría pasado del 1,83% al 1,91% o al 2,20%.
  • Los mismos investigadores, a través de experimentos realizados en Holanda, a fin de identificar el precio que los usuarios exigirían para renunciar a las utilidades de las aplicaciones, han estimado una valoración de Facebook de 97 euros al mes, que queda notoriamente superada por la de WhatsApp (536 euros). Otras valoraciones son las de Google Maps (59 euros), Instagram (7 euros) y LinkedIn (1,5 euros). Curiosamente, para Twitter, el valor obtenido es nulo.
  • Otro estudio revela que un residente en Estados Unidos exigiría 150 dólares por renunciar al acceso a Wikipedia durante un año. Se ha calculado que los ingresos mundiales anuales de Wikipedia, en caso de que vendiera publicidad, ascenderían a 6.000 millones de dólares.
  • Tampoco faltan estimaciones del valor de la producción de software libre (un total de 35.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos) y el de los datos acumulados por las grandes compañías, que, en el caso de Amazon, se eleva a la cifra de 125.000 millones de dólares, según Gillian Tett.

A efectos de subsanar las omisiones del PIB en relación con los servicios reseñados, el equipo de investigadores mencionado ha propuesto la introducción de una nueva métrica, a la que denominan “PIB-B”, con objeto de tomar en consideración los beneficios de los nuevos bienes y servicios, muchos de ellos gratuitos, aportados por la revolución digital. No es, desde luego, una tarea sencilla, pero apunta una senda ineludible si queremos tener una imagen más ajustada de la verdadera magnitud de las nuevas realidades económicas.

(Artículo publicado en el diario “Sur” 24.12.2018)