La Yihad y el Mediterráneo (2017)

 

La Yihad y el Mediterráneo. Diciembre de 2017 29/12/2017

La yihad y el Mediterraneo. Noviembre 2017 30/11/2017

La Yihad y el Mediterráneo. Octubre de 2017 01/10/2017

El Foro para la Paz en el Mediterráneo, un organismo internacional en Málaga

Diario Sur, edición de 29 de diciembre de 2017

En la llamada “diplomacia de las ciudades”, Málaga ha sido y es pionera en este tipo de actividad diplomática que pretende acercar las instituciones más cercanas al ciudadano, como es el propio Ayuntamiento, pero también esa gran parte de la “sociedad civil” malagueña, constituida en el Foro para la Paz en el Mediterráneo, al objeto de obtener mayores cotas de convivencia y comprensión entre los habitantes de este crisol de etnias, culturas y religiones como es el mar Mediterráneo, Europa, Sahel y África Subsahariana, teniendo como finalidad última GANAR LA PAZ.

Málaga se ha abierto camino, por su buen hacer en el Programa de Cooperación Descentralizada de UNITAR-ONU, ahora quiere impulsar desde la capital del Mediterráneo occidental su mayor implicación en la Alianza Mundial de las Ciudades Contra la Pobreza.

Desde Málaga se han organizado con la colaboración del Foro para la Paz en el Mediterráneo, Encuentros Hispano-Marroquí sobre gobernanza, democracia participativa, igualdad de géneros, turismo, etc., con unos óptimos resultados.

Han visitado la ciudad de Málaga, invitados por el Foro para la Paz en el Mediterráneo numerosos embajadores de países ribereños, como Túnez, Egipto, Israel, Autoridad Nacional Palestina, Chipre, etc., incluso fue el centro español de referencia en la conmemoración del 350 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas hispano rusa, acudiendo a la capital para pronunciar un conferencia e inaugurar una muestra de la historia entre las dos naciones, el embajador de la República Federal Rusa en Madrid.

Siete Días en Política Exterior

 

‘Optimismo ansioso’ en Davos, Jorge Tamames

La euforia se extiende entre la élite económica, insegura frente a un futuro cada vez más volátil, pero aplacada por los beneficios que genera, a corto plazo, el repunte del crecimiento económico tras una década de estancamiento. Leer más…

Tierras raras, el as en la manga de China, Luis Esteban G. Manrique

La Casa Blanca sigue obsesionada con China: cree que planea destruir el poder industrial de EEUU. Pekín replica que no se cruzará de brazos si Trump desata una guerra comercial y cuenta con un as en la manga: su monopolio de tierras raras. Leer más…

La madurez de China, Mariola Moncada Durruti

Al hablar de los problemas de China se presta atención al agotamiento del modelo económico, pero menos al reto demográfico. El drama de China es que debe apresurarse para ser rica (Occidente ya lo es) antes de ser demasiado vieja. Leer más…

Europa ante el dilema del reconocimiento de Palestina, Julio de la Guardia

Si los gobiernos y parlamentos europeos reconocen el Estado de Palestina, Netanyahu podría reaccionar con la anexión unilateral de parte de Cisjordania. Si no hacen nada, el gobierno israelí seguirá con su política de hechos consumados, bajo el paraguas de EEUU, fagocitando inexorablemente Palestina. Leer más…

Migración y doble moral en Israel, Alicia García Romero

Con el objetivo de consolidar la identidad de Israel como Estado judío, el gobierno israelí lleva a cabo una política migratoria de doble rasero: todas las facilidades del mundo para la emigración judía, una carrera de obstáculos para el resto. Leer más…

La crisis del Golfo con Catar, Fatiha Dazi-Héni

Saudíes y emiratíes tienen prisa por rehacer el mapa de poder en Oriente Próximo: son conscientes de que las redes de alianzas establecidas con EEUU e Israel, que hoy les favorecen, son temporales y desaparecerán tras la presidencia de Trump. Leer más…

#ISPE: ¿Por qué no emigran noruegos a EEUU?

Con una renta per cápita de casi 60.000 euros y una tasa de desempleo del 3%, Noruega es uno de los países más prósperos del mundo. Encabeza el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, mientras EEUU figura en el puesto 14. Leer más…

No hay fin de año para la paz

 

NOTA DE LA REDACCIÓN: El autor de la presente columna de opinión, publicada en el Diario Sur de Málaga de 26.12.2017 reflexiona de forma certera sobre la derrota terrestre del yihadismo, lo que no implica que aumenten los atentando y que la inseguridad en los países musulmanes y cristianos se acreciente, dado el gran contingente de “combatientes radicalizados” se han expandido por todo el mundo, convirtiéndose en células terroristas o en lobos solitarios.

Francisco Carrillo, además de académico y colaborador del Foro para la Paz en el Mediterráneo, ha sido elegido recientemente como “legionario de honor”, lo cual demuestra que este embajador cultural de la UNESCO, conoce los peligros y los asume, en defensa de los ideales de la paz de las Naciones Unidas.

Como complemento a sus reflexiones, y como más experto en el nuevo arte de la guerra, a la tipología de las guerras, hasta le fecha convencionales; nucleares, químicas y bacteriológicas; y asimétricas, se les han añadido las “híbridas” y las “grises”, ampliándose la tipología según el lugar donde se combate; aeroespacio; espacial, grandes profundidades submarinas; ciberguerra; ultraterrestre; etc.

Estos tipos de guerra se definen, a falta de otras más detalladas por el CESEDEN, MADOC, et. en Estrategia de Seguridad Nacional 2017

A continuación el artículo de Francisco Carrillo Montesinos:

Mensaje de S.M. El Rey a todos los españoles con motivo de la Navidad de 2017

“Buenas noches,

Me dirijo a todos vosotros para felicitaros la Navidad y transmitiros junto a la Reina, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía nuestros mejores deseos para el año 2018. Y os agradezco que en esta noche de encuentro de familias y de seres queridos, me permitáis acompañaros unos minutos para compartir con vosotros algunas reflexiones cuando estamos ya a punto de terminar el año.

2017 ha sido en España, sin duda, un año difícil para nuestra vida en común; un año marcado, sobre todo, por la situación en Cataluña, a la que luego me referiré. Pero también ha sido un año en el que hemos comprobado el compromiso muy sentido, firme y sincero de los españoles con la España democrática que juntos hemos construido.

Porque lo largo de los últimos 40 años, hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno, un país entre los más avanzados del mundo: Hemos asentado definitivamente la democracia, incluso superando hace décadas un intento de involución de nuestras libertades y derechos.
Somos una parte esencial de una Unión Europea con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo.

Frente al terrorismo hemos conseguido hacer prevalecer la vida, la dignidad y la libertad de las personas con la fuerza de nuestras convicciones democráticas.

Y hemos llevado a cabo, en fin, la transformación más profunda de nuestra historia en muchos ámbitos de nuestra vida: en educación y en cultura, en sanidad y en servicios sociales, en infraestructuras y en comunicaciones, o en defensa y seguridad ciudadana.

En definitiva, a lo largo de todos estos años de convivencia democrática, los derechos y libertades, el progreso y la modernización de España, y también su proyección y relevancia internacional, han ido de la mano.

Y todo ese gran cambio, todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia, ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria, no encerrada en sí misma; una España que reconoce y respeta nuestras diferencias, nuestra pluralidad y nuestra diversidad, con un espíritu integrador; una España inspirada en una irrenunciable voluntad de concordia.

En el camino que hemos recorrido, desde luego, hay que reconocer que no todo han sido aciertos; que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir, y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas.

A pesar de todo ello, el balance tan positivo de todos estos años es innegable. Tenemos que apreciarlo y valorarlo. Merece la pena y nos lo merecemos como país y como sociedad.

Porque la historia de la España que juntos hemos construido es la historia de un gran triunfo de todos los españoles. Una España a la que no debemos renunciar, que debe ilusionar y motivarnos, y que debemos seguir construyendo, mejorándola, actualizándola, sobre la base sólida de los principios democráticos y los valores cívicos de respeto y de diálogo que fundamentan nuestra convivencia.

Unos principios y valores que, como hemos comprobado incluso en este año 2017, están profundamente arraigados en nuestra sociedad, en la vida diaria de nuestros ciudadanos, y tienen raíces muy hondas en las conciencias y en los sentimientos de los españoles. Mucho más de lo que nos podíamos imaginar.

España es hoy una democracia madura, donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar, libre y democráticamente, sus opiniones y sus ideas; pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás.

Respetar y preservar los principios y valores de nuestro Estado social y democrático de Derecho es imprescindible para garantizar una convivencia que asegure “la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político”, tal y como señala nuestra Constitución. Porque cuando estos principios básicos se quiebran, la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable.

Hace unos días, los ciudadanos de Cataluña han votado para elegir a sus representantes en el Parlament, que ahora deben afrontar los problemas que afectan a todos los catalanes, respetando la pluralidad y pensando con responsabilidad en el bien común de todos.

El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que -como sabemos ya- solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad.

Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana -tan diversa y plural como es- recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos.

Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña; y a que se afirmen los valores que la han caracterizado siempre en su propia personalidad y le han dado los mejores momentos de su historia: su capacidad de liderazgo y de esfuerzo, su espíritu creativo y vocación de apertura, su voluntad de compromiso, y su sentido de la responsabilidad.

Pero superar los problemas de convivencia que ha generado esta situación no nos puede hacer olvidar, por supuesto, otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española, que también condicionan nuestro futuro y a los que me voy a referir muy brevemente:

Nuestra economía y el empleo han mejorado sustancialmente, pero la creación de puestos de trabajo estables tiene que ser siempre un objetivo esencial y prioritario.

Como igualmente no puede caer en el olvido la obligación y la responsabilidad de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales, sobre todo tras las consecuencias generadas por la reciente crisis económica, que tanto daño ha hecho a no pocas familias, y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes.

El terrorismo yihadista sigue siendo una amenaza mundial y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils.
Los españoles sabemos muy bien que solo desde la unidad democrática, la firmeza del Estado de Derecho, y la eficacia de la cooperación internacional, podremos vencerlo y derrotarlo. Y así lo haremos, teniendo siempre muy presentes el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas.

La corrupción se mantiene también como una de las principales preocupaciones de la sociedad, que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias para su completa erradicación y que los ciudadanos puedan confiar plenamente en la correcta administración del dinero público.

Por otra parte somos Europa, y Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada histórica. España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo que ahora requiere una mayor vitalidad e impulso. Europa -y España con ella- tiene que hacer frente a unos retos que son globales y ante los que no cabe la debilidad o la división sino la fortaleza de la unión.

La defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático no son problemas menores ni secundarios por la dimensión y los riesgos que acarrean y que ya estamos sufriendo. Debemos ser muy conscientes de ello, e implicarnos todos mucho más. Y España debe mantenerse firme en sus compromisos ante un problema que afecta a todo el planeta y que requiere soluciones no sólo globales, sino verdaderamente urgentes.

Tenemos otras muchas preocupaciones -desde luego- pero esta noche no quiero olvidarme de las mujeres que, en un silencio tantas veces impuesto por el miedo, sufren la violencia de género. Una lacra inadmisible que nos hiere en nuestros sentimientos más profundos y nos avergüenza e indigna. Mantengamos la firmeza y el apoyo político para ayudar y defender a las víctimas y concienciemos a toda la sociedad contra esa violencia, criminal y cobarde, que degrada nuestra convivencia.

2018 nos espera en unos días y debemos seguir construyendo nuestro país, porque la historia no se detiene. Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro sino para crearlo. Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista, sino moderna y atractiva, que ilusione; una España serena, pero en movimiento y dispuesta a evolucionar y a adaptarse a los nuevos tiempos.

Sintámonos, sin complejos, orgullosos de todo lo que hemos conseguido porque es mérito de todos; confiemos en lo que siempre nos ha unido, en lo que somos, tal y como somos, y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos con una fe firme en nuestras convicciones y en nuestras capacidades.

Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así, y con todas nuestras energías, yo estoy convencido de que el año que viene -y los que vendrán después- serán mucho mejores. Sin duda.

Ese es mi deseo para todos en esta noche tan especial.
Muchas gracias. Feliz Navidad, Eguberri on, Bon Nadal y Boas festas.

Buenas noches. Y Feliz y próspero año 2018″.