AÑOS DE VOLATILIDAD Una charla dada por José Siles Fernández en el Real Club Mediterráneo de Málaga

Vivimos en un tiempo confuso y volátil y los medios de comunicación social desempeñan un escaso papel en ese maremágnum de incertidumbres.

El catedrático Daniel Innenartiy sugería recientemente, en un artículo periodístico, que la palabra del año 2018 fuera “volatilidad” y su metáfora, las vueltas de los chalecos amarillos, tras las que no había ningún sindicato ni coherencia reivindicativa y que tiene a su vez que ser gestionada por un presidente de la República, Emmanuel Macrom, que no representa propiamente a un partido, sino a algo que se prefiere denominar a sí mismo como un movimiento. En la primera parte de esta charla, ahora transcrita a papel y con algunos añadidos, cito a ese catedrático de la Universidad Vasca, cuando establece un esquema de las manifestaciones de esa volatilidad que yo he seguido en sus líneas básicas, pero ampliándolas considerablemente con el uso de otras fuentes especializadas que creo fiables. Posteriormente, trato cuestiones que no aparecen en ese artículo pero que creo necesarias para analizar con cierta profundidad las dos cuestiones arriba propuestas.

Leer más de la ponencia de Pepe Siles

José Siles Fernández

  • Doctor en Derecho (Universidad de Barcelona)
  • CourseWork del  doctorado  en  Periodismo  en  Southern  Illinois  University, (EE.UU.) becado por la Fundación Fulbright y la Fundación Juan March
  • Profesor Agregado a la Facultad de CC de la Información de la Universidad Complutense
  • Redactor de los Servicios Informativos de RNE y TVE

Reflexiones sobre el terrorismo. Retirada de las tropas norteamericanas de Afganistán

Por CARLOS GUERRERO CARRANZA, coronel del Ejército y licenciado en Historia por la Complutense pasa por ser, en palabras de Arturo Pérez reverte, que es otro de los iniciados en la pintoresca trama de los agentes secretos «uno de nuestros mejores agentes de nuestros servicios de información». Del libro del que es autor Juan José Téllez, “Yanitos. Viaje al corazón de Gibraltar (1713-2013). Centro de Estudios Andaluces.

Tanta sangre, tantos muertos para nada. Parece que los muertos de Oriente valen menos que los de Occidente. Es como aquello que se le achaca a John Wayne: << El mejor indio es el indio muerto>>).

Después de decenas de años de los «nuevos cruzados» (antes los soviéticos, antes los británicos, antes persas-rusos, antes los mongoles, antes los turcos, antes Alejandro, antes los persas que Alejandro destruyó , antes…) en Afganistán, el pobre pueblo afgano queda de nuevo sojuzgado por los fanáticos talibanes y sus grandes negocios de opio que llenaran Europa de droga, ahora apoyados por los carteles mexicanos. Un país sin petróleo, sin agua, sin salida al mar, solo cruce de ejércitos de Occidente a Oriente y viceversa, siempre en guerra desde antes de Alejandro….

Es difícil creer que los de Occidente somos «los buenos».

No soy quien para decirlo y acepto estar equivocado, pero creo que no debimos dejarnos arrastrar al avispero de Oriente Medio (he visto como la película «El vicio del poder» -«Vice» señala a Cheney, manipulador de Bush Jr., la eterna gangrena de los validos, como el verdadero culpable de la muerte de nuestros 8 +1 compañeros del CNI y de todos aquellos que dejaron allí sus vidas, por una foto en las Azores) por supuestos «países amigos», sabiendo que no hay países amigos, solo compañeros de viaje.

Nuestras amenazas son más cercanas y reales. De aquello hasta Blair se arrepintió (Aznar sigue diciendo que había armas químicas y nucleares, después de que Bush y Blair pidieran perdón).

Amigos, por cierto, a los que ayudamos a conseguir su Independencia y nos lo pagaron ayudando a independizarse a nuestros virreinatos y luego robándonos Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, no incluyéndonos en el Plan Marshall (por nuestra «intolerancia religiosa», según Truman) y una irrisoria «ayuda americana»- parte de ella préstamo que tuvimos que devolver, material militar obsoleto incluido-, a cambio de unas bases estratégicas que aún hoy poseen y el asesinato del presidente Carrero que no les dejó utilizarlas en el verano de 1973 en la guerra de «Yom Kippur». Ahora rearman a Marruecos y niegan la importancia de la presencia española en su actual territorio entre el Missisipi y el Pacífico, territorio que todavía hoy ha sido por más tiempo nuestro que suyo (ya sé que » hay muchos Yunais»).

Los israelíes con medias sonrisas nos dicen con frecuencia. << Perdonamos, pero no olvidamos>> y en voz baja musitan: << Ni perdonamos, ni olvidamos>>. Pues eso. El pueblo que olvida su Historia…

En fin, hay que vivir con todo ello (recuerdo la agitación de Buenavista el día de la muerte de los hombres del CNI, similar a la del 11-M con la muerte del Comandante. Sierra  (1), hijo del General Sierra Tabuenca y también recuerdo funerales anteriores en el Salón de Embajadores por culpa de ETA, en uno de ellos recuerdo las gafas de Gutiérrez Mellado volando por los aires y un poco más atrás veo ahora entre brumas a algunos jesuitas de la Iglesia de Serrano hablando con quien no debían y a un no tan misterioso personaje enlace entre una Embajada y supuesta «gente de orden» española, entregándole un papelito a Argala en el hotel Mindanao….)

(1) Publicado en El Mundo en abril de 2004. Autor José M. Olmo.

FEDERICO MIGUEL SIERRA
El militar que luchaba por la paz mundial
MILITAR / 37 AÑOS / ALCALÁ

Federico era comandante de Infantería del Estado Mayor e hijo del comandante Militar de Navarra, el general José Sierra Tabuenca. Conocía de cerca el peligro. Había participado en misiones militares bajo el mandato de la OTAN y también como voluntario, ayundando con su amplia experiencia y conocimientos al mantenimiento de la paz. La antigua Yugoslavia fue uno de sus destinos más comprometidos. Y sin embargo, la tragedia le esperaba, quizá, en uno de los sitios menos peligrosos.

Federico se subía diariamente, a primera hora de la mañana, en un tren de cercanías en la estación de Alcalá de Henares, donde residía desde hacía algún tiempo. De allí hasta su puesto de trabajo en la capital de España. Desde hacía unos meses, estaba destinado en las dependencias de la Dirección de Gestión de Personal. El jueves de los atentados no llegó al trabajo. Sus compañeros comenzaron a preocuparse conforme pasaban los minutos y Federico no aparecía. Su padre intentó ponerse en contacto con él, pero nadie cogía el teléfono. Unas horas después, las peores sospechas se confirmaron. Federico dejó lo que más le importaba: una mujer y un niño pequeño quedaron sumidos en la más profunda tristeza. El 11-M se cobró una víctima sensible, abierta a la gente, volcada en los suyos y entregada a su trabajo, por muy difícil que éste fuera.

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Estas reflexiones son consecuencias de la información publicada por El Mundo el 26.01.2019.

Los talibán ultiman con EEUU un pacto que incluye el adiós de sus tropas

ANTECEDENTES:

Septiembre de 2001. El Mundo. Afganistán en el punto de mira

Cervantes Virtual. La ayuda americana a España (1953-1963)

21.12.2003. El Mundo. «Yo maté al asesino de Carrero Blanco»