Málaga será la sede de la Autoridad de Coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes

Málaga acogerá el Mando Único Operativo para la inmigración irregular

Hasta ahora se encontraba en Sevilla – El responsable del organismo, el general de División de la Guardia Civil Félix Blázquez González, se instalará próximamente en la capital malagueña.

11.03.2019. La Opinión de Málaga

Orden PCI/121/2019, de 11 de febrero, por la que se publica el Acuerdo del Consejo de Ministros de 1 de febrero de 2019, por el que se adoptan medidas adicionales para reforzar las capacidades operativas y garantizar la adaptación permanente de la Autoridad de Coordinación de las actuaciones para hacer frente a la inmigración irregular en la zona del Estrecho de Gibraltar, mar de Alborán y aguas adyacentes, para el cumplimiento de las funciones que le fueron encomendadas por el Acuerdo del Consejo de Ministros de 3 de agosto de 2018.

El general de División de la Guardia Civi, Félix Blázquez, asume el Mando Único Operativo de Coordinación en el Estrecho contra la inmigración irregular

La CGT denuncia que Salvamento Marítimo reduce sus tripulaciones en Alborán y el Estrecho

Andalucía triplica el número de inmigrantes llegados en patera con más de 51.000 al cierre del año

El Gobierno impone apagón informativo sobre la llegada de pateras

10.01.2019. El Mundo

El maldito atentado del 11 M

EL 11-M: AJUSTE DE CUENTAS CON ESPAÑA

Sin conocer la evolución del yihadismo en España desde 1994 no se entienden unos atentados que pudieron haberse evitado

Por FERNANDO REINARESDirector del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano.

Quince años después, entre los españoles continúa existiendo confusión acerca de quién estuvo detrás del 11-M, cuándo y por qué se decidió atentar en nuestro país, o cómo pudo ser que los terroristas se salieran con la suya. Sin embargo, hay fundamentos suficientes para elucidar estas cuestiones, incluso yendo más allá del principal sumario por los atentados de Madrid que se concluyó en la Audiencia Nacional en julio de 2006 o de la sentencia dictada por ese tribunal en octubre de 2007, pues con posterioridad se ha desvelado más evidencia en relación con todo ello.

Para empezar, no es posible entender el 11-M sin saber que, diez años antes, en 1994, Al Qaeda fundó en Madrid una célula que se había consolidado, hasta contar con unos treinta miembros, cuando fue desmantelada en noviembre de 2001, en la Operación Dátil, tras conocerse sus vínculos con los terroristas del 11-S. Pero no todos sus integrantes pudieron ser detenidos. En al menos cinco casos –entre ellos, los de Serhane ben Abdelmajid Fakhet El Tunecino y Jamal Zougam– debido a constreñimientos de la legislación antiterrorista que entonces existía. En otro caso más –el de Amer Azizi– porque estaba en Irán, de donde pasó a Pakistán, decidido a tramar una venganza contra España como respuesta al mayor golpe policial asestado en Europa Occidental a Al Qaeda, e incorporarse al aparato central de esta organización.

En diciembre de 2001, Azizi se reunió en Karachi con un militante del Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), por medio de quien instruyó a sus hasta poco antes compañeros de célula que seguían sin ser detenidos, para formar el núcleo de lo que será la red del 11-M. Entre esa célula y esta red habrá otras muestras de continuidad: el recinto de Morata de Tajuña, base operativa de la última, era propiedad de un miembro de aquella. Ese primer componente de la red del 11-M empezó a reunirse en marzo de 2002 y su propósito fue, desde el inicio, preparar y ejecutar un atentado en España. Así, le fue fácil incorporar a un exmiembro del Grupo Islámico Armado (GIA) –Allekema Lamari, argelino– detenido en Valencia en 1997 y condenado a 14 años de prisión por terrorismo, pero excarcelado, debido a un desajuste judicial, en mayo de 2002. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sabía de este individuo, antes de los atentados de Madrid, que «juró que los españoles pagarían muy caro su detención».

Entre tanto, delegados del GICL y del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) se habían encontrado en Estambul, en febrero de 2002, para reorientar su yihad terrorista. El líder del GICL acabó comunicándose telefónicamente con El Tunecino. Los del GICM, desde Bélgica y Francia, introdujeron en la red del 11-M un segundo componente, a cuyo nodo –Yousef Belhadj– se le incautó, en su domicilio de Bruselas, un documento, de 19 de octubre de 2003, donde por primera vez se plasmó la fecha del 11 de marzo. En verano de ese año, unos delincuentes radicalizados bajo el influjo de su cabecilla –Jamal Ahmidan El Chino– se sumaron de improviso, como tercer componente, a la red del 11-M.

Meses antes, Azizi, cerebro del 11-M, se había convertido en adjunto al jefe de operaciones externas de Al Qaeda. Su proyecto terrorista fue asumido por el directorio de esa organización cuando la guerra de Irak, iniciada en febrero de 2003, ofreció un contexto para adecuarlos a la estrategia general de la misma y aprovechar el impacto. Los atentados de Madrid terminaron perpetrándose un día once y contra cuatro trenes, al igual que el 11-S atacó cuatro aviones, usando un dispositivo para detonar bombas propio de Al Qaeda. Esta se los atribuyó como «parte de un ajuste de viejas cuentas con la cruzada España», en un comunicado enviado por correo electrónico, desde un país de Oriente Medio, al periódico Al Quds al Arabi, destinatario preferente de sus menajes desde 1996.

Los terroristas del 11-M no fueron suicidas porque tenían previstas más atrocidades. Unos –caso de Abdenabi Kounjaa– dejaron cartas de testamento, siete se inmolaron en Leganés, y otros –como Mohamed Afalah– se fugaron a Irak, donde ejecutaron actos de martirio para Al Qaeda. Pero, ¿cómo lograron cometer el 11-M pese a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado conocían a buena parte de ellos? Primero, debido a que los desajustes judiciales, el limitado conocimiento del yihadismo global por parte del ministerio público y unas leyes insuficientes, les permitieron desenvolverse en libertad. Además, mostraron gran habilidad, por la capacitación que alguno –como Said Berraj– adquirió en campos afganos de Al Qaeda, para ocultar sus intenciones.

Una adecuada coordinación entre las secciones del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil dedicadas a combatir el terrorismo, el tráfico de drogas y el comercio ilegal de explosivos, hubiese evitado la matanza de Madrid. Tampoco ayudó la cooperación internacional, aunque, todos los al menos 26 implicados en la red del 11-M eran extranjeros y, salvo cuatro, marroquíes. No pocos, conocidos por servicios de seguridad de Marruecos, Francia o Turquía. No pocos, conocidos también, por su extremismo violento, en las colectividades musulmanas de Madrid, donde demasiadas personas tuvieron razones para sospechar que estaban preparando algún atentado, como las tuvieron los traficantes españoles que les proporcionaron dinamita.

11.03.2019. Diario Sur. Fernando Reinares

La verdad del 11 M, por Rafael Vidal

La sentencia del juicio por la masacre del 11 M está levantando ampollas en todos los sectores sociales y en los distintos grupos políticos. A nadie contenta y todos quieren arrimar el ascua a su sardina, con objeto de increpar al contrario de que las conclusiones jurídicas del tribunal coinciden con las que ellos han defendido durante todo el proceso y desde el momento que se produjo el atentado.

No se va a entrar en la discusión política, teniendo en cuenta además que cada vez que desde esta columna se efectúa por mi parte algún pronunciamiento, no político, sino simplemente de analista de seguridad y de inteligencia, es tergiversado por lo que nos están de acuerdo con el mismo, increpando al autor como si ellos fueran los únicos detentadores de la democracia, cuestión común en España, donde cada vez hay menos de eso y más de totalitarismo.

Se ha pretendido y todos los medios han estado expectante en la sentencia judicial, abrogando a lo jueces una misión que no es la suya, la de desvelar íntegramente la verdad histórica. Los jueces juzgan de acuerdo a una instrucción y unas pruebas presentadas por juez instructor, fiscal y acusación y defensores. El hecho de expresar en la sentencia que no hay pruebas, no quiere indicar que no haya ocurrido ese hecho sino que no se han encontrado datos de que hubiera pasado.

El Juez no puede presuponer, juzga hechos contrastados, y en consonancia con ellos dicta su sentencia.

Deducir que la inexistencia de pruebas que acrediten la connivencia de ETA y el islamismo radical con el atentado, es que verdaderamente no hubo contactos entre ambas organizaciones, es una falacia, lo mismo que sería es falacia, el expresar que los atentados que sufrieron el presidente Reagan y Juan Pablo II, no tenían ninguna relación, cuando ambos se aliaron para hacer caer la ideología comunista.

A lo largo de la historia se han cometido magnicidios y se ha pretendido que los jueces enuncien la verdad, y siempre, lo único que han hecho es relacionar las pruebas presentadas, con unos acusados, declarándolos culpables o inocentes con respecto a ellas, o absueltos por falta de pruebas consistentes. ¿Quién asesinó a Kennedy? Por supuesto nadie cree que Oswalt, un americano comunista actuara solo, aunque así lo declarara el juez. Otros casos quedaron en la penumbra en España aunque hubiera autores condenados, como los asesinatos de los presidentes del Gobierno Prim y Cánovas del Castillo, en ambos se encontraron culpables, pero de ninguna manera el juez pudo dictaminar quiénes fueron los instigadores. Entonces ¿Por qué se pretende que el magistrado y presidente del tribunal, Bermúdez dicte la verdad?

Los historiadores decimos que hay varias verdades, la primera la verdad tal como acaecieron los hechos, la cual desaparece tras los mismos; la segunda la de los protagonistas, los cuales la presentan siempre de forma favorable a sus planteamientos, enalteciendo sus logros o minimizando los errores, además la verdad de los protagonistas es una verdad sesgada, porque ninguno puede percibir todos los entresijos de los hechos ocurridos, unos por estar situados en un nivel bajo y los otros, aunque se encuentren en el nivel de visualización general apropiado, porque se le pierden comportamientos individuales de los ejecutores; por último se encuentra la verdad de los que son espectadores del hecho, los cuales nunca son imparciales, presentando los acontecimientos desde una posición partidista. Total que la verdad nunca se logra encontrar. Con el paso de los años, muchos años, como cinco o seis generaciones, los historiadores intentan reconstruir la verdad de la forma lo más objetiva posible, pero siempre tienen que basarse en las dos últimas verdades, llenas de una importante carga subjetiva.

¿Qué fue del 23 de febrero? Alguien puede decir en España, aunque se han escrito infinidad de libros si hay alguna verdad. Como decía William Shakespeare, “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira”.

El atentado del 11M será uno de los grandes misterios de la historia de España. Nadie conoce su verdad ni nadie puede abrogarse que el juez haya dictado una sentencia coincidente con sus tesis.
A los españoles nos gusta remover la “verdad histórica” intentando manipularla según quien gobierna, mejor nos iría, si nos olvidáramos de todo ello y mirásemos exclusivamente a nuestro futuro, para presentarlo a nuestros hijos de la mejor manera posible. Todo eso es una utopía con los gobernantes y líderes que tenemos.

01.11.2007. www.belt.es

Washington Post entrevista a Rafael Vidal, asesor de Planificación Estratégica
de Belt Ibérica S.A., para comentar los últimos acontecimientos del 7-J londinense 

12.07.2005. www.belt.es

La mano del Juez, por Rafael Vidal

Hace relativamente poco tiempo, en un programa de máxima audiencia, uno de los jueces estrellas de la democracia española, argumentaba tajantemente que en el atentado del 11M no había tenido participación la banda terrorista ETA, y que para ello “ponía su mano derecha”. En otras declaraciones, el mismo juez, explicaba para los que no tenían su inteligencia, cuestiones técnicas de los explosivos, del ácido bórico, etc., una de las pistas que apuntaban a una conexión entre ETA y los islamistas.

En cualquier manual de inteligencia, dos informaciones que apuntan al mismo objetivo y en fechas próximas deben de conformar algún tipo de relación entre los protagonistas de las mismas.
Semanas antes del atentado se detectan furgonetas de ETA cargadas de explosivos, en dirección a Madrid, gracias a Dios son interceptadas, presumiéndose que preparaban un atentado en la capital.

Poco tiempo después se produce el horrible crimen contra la sociedad que causa la muerte a cerca de doscientas personas, heridas a varios miles y conmociona totalmente a los ciudadanos españoles y occidentales. En principio, con toda lógica, se baraja la hipótesis de la autoría de ETA, dada las cargas interceptadas, pero poco a poco, y sin entrar en el terreno político, se va descubriendo que el atentado ha sido obra de grupos terroristas islamistas.

Se entra en una diatriba política sobre los explosivos, que si eran o no eran los utilizados habitualmente por el grupo terrorista vasco, fijando el origen común o diferente, la causa fundamental sobre esa supuesta conexión.

Asombra que expertos en lucha antiterroristas entren al juego, porque si alguien y no marco los autores materiales, sino algo más arriba, hubiera querido efectuar un atentado demoledor en Madrid, tendría que haber fijado dos caminos paralelos, tanto en procedencia de explosivos como en los autores “in situ”, de tal forma que no se conocieran, ni tuvieran el más mínimo contacto ninguno de los intervenientes en las dos líneas, las cuales solamente estarían coordinadas desde arriba.

Querer ver a los que se sientan en los banquillos como “intercambiadores de cromos” con los asesinos de ETA, es no querer demostrar nada, porque era muy difícil que hubieran tenido algún contacto, exceptuando alguno esporádico en una cárcel de nuestro país.

El contacto estaba arriba, en la cúpula de las dos organizaciones, cabezas pensantes y ocultas que no se conocen, pero que pueden estar muy cerca del resto de los ciudadanos. ETA se ha convertido en una hidra de siete cabezas, se le corta una y sigue funcionando con las que le queda, y la razón es porque no se ha llegado a la cabeza verdadera. Lo mismo ocurre con los islamistas (hay que resistirse a llamarlos musulmanes, porque no se lo merecen, al igual que los terroristas de ETA o GRAPO no merecen llamarse cristianos, aunque ellos crean que lo son), los apresados no tienen talla intelectual para liderar un ataque asimétrico  y perfectamente planeado contra la sociedad occidental.

No hay que desgastar esfuerzos en una dialéctica absurda, materializado en unos explosivos. Las cabezas rectoras de los terrorismos vasco e islamista estaban de acuerdo con el atentado, de eso no debe caber ninguna duda, el problema es que a estos líderes del terror no se les quiere buscar, porque da miedo llevarse sorpresas.

22.02.2007. www.belt.es

La conspiración, por Rafael Vidal

Curzio Malaparte era un novelista italiano, comenzó a militar en el fascismo evolucionando posteriormente a lo largo de su vida hacia posiciones más a la izquierda, decantándose incluso por la bondad del régimen maoísta de China. “Kaputt” y “La Piel” fueron dos de sus novelas más famosas. En 1931 publicó “La técnica del golpe de estado”, diseccionando esta forma de acceso al poder desde los tiempos de Napoleón hasta el fascismo, lo que no impidió que, en 1933 Mussolini lo mandara prender. En el final de sus días se reconcilió con el catolicismo, muriendo dentro del seno de la Iglesia.

“La técnica del golpe de estado” la leí hace muchos años. He buscado en mi biblioteca, con más de diez mil volúmenes y no encontré el libro, seguramente lo dejaría a un amigo, así que perdí al amigo y al libro. Quería recordar algo de su contenido, así que tendré que hacer mención solamente al título y algún aspecto más, que recuerde después de treinta años.

Curzio explica “qué” es, “para qué” y “cómo” se hace un golpe de estado, así como el momento, es decir “cuando”, y “con qué” medios, analizando diversos episodios de esta naturaleza. Estoy seguro que si el libro lo hubiera escrito en la época actual su planteamiento sería bastante distinto.
Ha saltado en parte de la prensa española que el atentado del 11M tuvo mucho de conspiración, lo cual de por sí, ya es una acusación bastante grave, que habría que responder ante la justicia en caso de que no fuese cierta.

No puedo ni debo entrar en pronunciamientos explícitos, simplemente, vamos a hacer un repaso a los acontecimientos, hechos y actividades, conexos al 11M, cuyas coincidencias y finalidades, hacen pensar que se produjeron muchas casualidades que, en caso de que no lo fueran, nos encontraríamos en una conspiración, sirviéndonos para ello algunas cuestiones expuestas por Curzio Malaparte:

  • Meses antes del atentado se detectaron movimientos de ETA para trasladar grandes cantidades de explosivos a la capital, traslados que fueron en teoría, felizmente interceptados.
  • Producido el atentado, la información policial que disponían políticos de la oposición en aquel momento era superior a la de los gobernantes. Representantes del entorno político de ETA, declararon la no participación en el atentado, dirigiendo su mirada hacia otros derroteros.
  • Se produce una corriente de opinión, muy utilizada en la técnica del golpe de estado, según Curzio Malaparte, demostrando la maldad del régimen imperante y su necesidad de cambiarlo inmediatamente por otro. Este movimiento, por su perfección en su planteamiento y ejecución, parece difícil achacarlo a la improvisación.
  • Alcanzado el poder a través del clamor popular, se demoniza al enemigo político que antes lo ocupaba. En tiempos de la Revolución Francesa se les guillotinó, en el siglo XXI, simplemente se les intenta segar el apoyo de las masas.
  • A continuación se ejerce un férreo control sobre la información de todas las actividades que pudieron producirse durante el atentado del 11M. “Toda la clase política contra los endemoniados, que intentan con sus mentiras tergiversar la voluntad de las urnas”. Se producen supuestas modificaciones a documentos comprometedores y se informa dirigiéndose hacia el objetivo que se pretende, que la causa del atentado fue a consecuencia de la política exterior de los anteriores gobernantes, obra de radicales islamistas, que tras ser cercados, antes que rendirse, se inmolan en aras de su religión.
  • La mano ejecutora de los atentados, procedente del norte de África, podrían acusar de injerencias del poder marroquí en España, pero esta posible presunción es descartada, tanto por sus autoridades, como por las españolas. Las relaciones con el país vecino, que pasaban momentos difíciles, pasan a ser admirables.
  • El entorno político del terrorismo nacionalista etarra, de forma espontánea, se ve “premiada” por el nuevo ejecutivo, reconociéndosele un porcentaje de representación del sentir vasco.
  • Partidos nacionalista, corpúsculos representativamente a niveles nacionales, acrecientan su poder periférico, obtenido unas prebendas y una descentralización en los nuevos estatutos que constituyen España en un ente residual, es decir lo que no son las Comunidades Autónomas es España.
  • El sumario por el atentado se “cierra” a la fuerza, quedando incógnitas sin resolver.
  • La fiscalía, defensora del Estado, se muestra, al parecer, poco activa en el esclarecimiento de los hechos. Su defensa de los planteamientos políticos del poder es total.

Más cuestiones y más explícitamente expuestas, podrían haberse tratado. No es desde esta columna el lugar indicado para ello. Aquí lo que se ha pretendido es exponer algunas dudas razonables y algunas consecuencias ilógicas en la marcha normal de los acontecimientos políticos y parlamentarios españoles, indicando que ya, de forma doctrinal, alguien pensó que para dar un golpe de estado, debería obrarse de esta manera.

Creo que en bien de todos los españoles, en bien de la clase política, en bien de la propia Humanidad, todo debería quedar muy claro. Para ello miramos a la judicatura, pero ¿sabrá estar a la altura?

29.09.2006. www.belt.es

Bombay: nueva estrategia terrorista, por Rafael Vidal

La muerte de los dos soldados españoles en Afganistán fue tachado de acto terrorista, pero ¿verdaderamente lo fue? En realidad fue una acción de guerra, en donde nuestros compatriotas fueron abatidos por el enemigo contra el que combatían. El hecho de decir que un contingente armado, desplegado en una zona, se encuentra en misión de paz, cuando la parte contraria considera estar en guerra, pasa a ser un eufemismo, que tal como expresa la Real Academia Española, es un modo de expresar con suavidad ideas cuya recta y franca expresión sería dura. Por lo tanto hay que dejarse de eufemismos y declarar tajantemente, para que estemos preparados contra las desgracias, que nos encontramos en guerra, no como tradicionalmente la visualizábamos, es decir contra un país, grupo de países o contra un colectivo concreto, sino que lo estamos contra un enemigo difuso, del que conocemos muy poco y contra el que la mejor arma es la UNIDAD de las mentes democráticas contra él.

01.12.2008. www.belt.es Leer más

Articulos de Rafael Vidal sobre el tema terrorista

Cuatro procesados por el 11-M se declaran en huelga de hambre

Los trenes, otra vez objetivo del terrorismo – Belt Ibérica S.A.

Pero ¿qué es terrorismo? – Belt Ibérica, SA

La respuesta de Europa al terrorismo – Belt Ibérica S.A.

Hot wash up – Belt Ibérica S.A.

Los políticos probetas y la seguridad de los españoles – Belt Ibérica S.A.

Operación Global contra el terrorismo. Aniversario 11S.

Suplemento Temático. Especial: Terror en Londres – Belt Ibérica S.A.