El General Jefe de la Fuerza Terrestre en Málaga: Ejército, Sociedad y Cultura de Defensa

El día 27 de septiembre de 2019, a las 19:45 horas fue recibido a la entrada del Real Club Mediterráneo, el General Jefe de la Fuerza Terrestre, Excmo. Sr. D. JUAN GÓMEZ DE SALAZAR MINGUÉZ, por el ex-presidente Ilmo. Sr. D. Rafael Vidal Delgado, por delegación del presidente D. Eduardo Cestino Pérez, que por razones de agenda no pudo acudir al acto.

El teniente general Gómez de Salazar, pasó en primer lugar a firmar el libro de honor del Club:

Estaba presentes en el salón de la Rosa de los Vientos, el teniente de alcalde del ayuntamiento de Málaga, D. Avelino Barrionuevo y las autoridades militares de la provincia.

Presentó el acto el presidente de la Asociación de Legionarios de Honor «José Ortega Munilla», Francisco Fernández Verni, el cual agradeció al Club Mediterráneo la cesión del salón para la presentación de la ponencia «Ejército, Sociedad y Cultura de Defensa»

A continuación el ex-presidente del Real Club Mediterráneo y Vicepresidente Ejecutivo del Foro para la Paz en el Mediterráneo, saludó a los presentes en nombre del Presidente D. Eduardo Cestino Pérez, excusando su asistencia por compromisos adquiridos con anterioridad.

Rafael Vidal expuso que el Real Club Mediterráneo en sus 150 años de existencia a propiciado entre sus socios y deportistas un intenso amor a España, a la que han representado en las numerosas competiciones internacionales. El hecho que en el Escudo del Club figure la Bandera y la Corona Real, es una responsabilidad que toman muy en serio todos los miembros del Club.

A continuación tomó la palabra el presidente de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) y Andalucía (CEA) y vicepresidente de la Confederación de Empresarios Españoles (CEOE).

Javier González de Lara Sarria, mostró las similitudes entre la metodología de planeamiento castrense y la empresarial, disponiendo los empresarios y en general todo el mundo de la empresa, de una verdadera conciencia de Defensa, aplicando en sus análisis el método DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades); en la necesidad de un liderazgo fuerte y decidido que motive a todos los que trabajan en una empresa; siempre pendientes de las nuevas amenazas, porque la conflictividad internacional, la guerra comercial entre USA y China; la tensión en el Golfo Pérsico, etc., porque ellas repercuten directamente en el negocio; en una política de Defensa Nacional verdaderamente eficaz, dado que la defensa abarca, no solamente los sectores militares y políticos, sino económico, comerciales, culturales, etc. Todo exige un constante esfuerzo de comunicación con la sociedad, siempre dentro de una libertad, es decir no excesivamente tutorizada por la política.

Presentó al general Gómez de Salazar, al que conoce como presidente de los empresarios andaluces, resaltando algunas de sus grandes virtudes, aunque sin detallarlas pormenorizadamente, por disponer todos los presente en la conferencia de la biografía del general.

El General Gómez de Salazar comenzó su disertación, afirmando con rotundidad que el Ejército es Sociedad, que no son entes separados y que ambos conceptos deben tener el calificativo de Nacional.

Las amenazas son conocidas y en las encuestas realizadas entre la población española, destacan entre ellas: el terrorismo, al que pone una cara en DAESH y los ciberataques, indicando que los españoles en una 65% tienen una opinión buena o muy buena de la defensa nacional y de su necesidad, decayendo los porcentajes cuando se les pregunta si serían voluntarios para participar en esta defensa. De hecho, comentó, que está decayendo el «orgullo de ser español», siendo este tema una asignatura pendiente, ya que si fuera pleno el sentimiento de España no se estaría hablando de «conciencia de defensa».

El general Gómez de Salazar explicó  la estructura de las Fuerzas Armadas, en la cual los Jefes de Estado Mayor de Tierra, Aire y Armada, no dependen orgánicamente del Jefe de Estado Mayor de la Defensa, sino que dependen directamente del propio ministro de Defensa (actualmente ministra), teniendo como misión preparar sus correspondientes fuerzas para ponerla a disposición del último, que es el mando operativo (operacional) para las actuaciones en el exterior de los contingentes militares.

En las Fuerzas Armadas, los problemas sociales, los problemas que surgen en la sociedad, también se han producido en su interior, resueltos todos de forma, más eficaz que en la «sociedad civil». Trató el tema de la integración e igualdad entre los hombres y las mujeres e indicó que no ha existido problemas en esta igualdad, incluso y como ejemplo, en la comunidad musulmana, hay mujeres cabos que mandan soldados musulmanes, con total normalidad, cuando sabemos que existes diferencias sustanciales en la comunidad mahometana.

Ha habido un incremento cultural en la tropa, de tal manera que un alto porcentaje de soldados tienen terminado la enseñanza secundaria y superior.

Hermosa fotografía, con la Rosa de los Vientos que preside el salón del mismo nombre del Real Club Mediterráneo

El hecho que el ejército profesional comenzara finales del siglo pasado, ha provocado un envejecimiento en la tropa, paliándose al terminarse su carrera a los 45 años, preparándose en los últimos años de su permanencia en los ejércitos para adaptarse a la vida civil. La realidad es que la empresa privada demanda a estos hombres y mujeres, tal vez con menos conocimientos técnicos que otros procedentes de la formación profesional, pero con unas indudables valores, basados en las virtudes militares de responsabilidad, deber, amor a la responsabilidad, y un largo etcétera, de tal forma que las empresas se han dado cuenta que tras un breve período de reciclaje y actualización de conocimientos técnicos civiles, su rendimiento es muy satisfactorio.

Trató otros temas de la realidad castrense, como el armamento actualmente disponible, que podría considerarse como «justito» y de un presupuesto de defensa, que comparado con las naciones de nuestro entorno, puede considerarse escaso. A pesar de todo el reconocimiento operativo de nuestras fuerzas armadas, cuando actúan en el exterior, es unánime entre los mando y compañeros de otros ejércitos.

Esbozó otra serie de temas, como la constitución de la Brigada, como gran unidad fundamental del Ejército de Tierra, considerándola como un «sistema de mando integral». Sobre la evolución de los conceptos estratégicos (Este tema fue tratado en 2016 por el coronel Vidal en La OTAN y el terrorismo. Cervantes: La espada y la pluma).

Existiendo el conceptos estratégico de «Frontera avanzada», es decir que la defensa del territorio nacional y de España, no se efectúa necesariamente en sus lindes fronterizos, sino que a miles de kilómetros de distancia, como de hecho está ocurriendo.

Tras las palabras del ponente, se inició un debate con el público asistente, moderador por el vicepresidente ejecutivo del Foro, coronel Vidal, terminándose el acto a las 21:30 horas, con la entrega de detalles institucionales a los ponentes:

Se sirvió a continuación una copa de vino español en la «pergola» del Real Club Mediterráneo, antigua batería de «San Nicolás», existiendo una placa a la misma en la fachada.

De izquierda a derecha: Teniente General Gómez de Salazar, periodista Mari Luz Aguilar-Galindo y Coronel Vidal Delgado

Ejército, Sociedad y Cultura de Defensa 27.09.2019, por el General Jefe de la Fuerza Terrestre

PRENSA

Se celebra en Málaga el Congreso mundial de las aguas subterráneas

El agua subterránea almacenada en los acuíferos es el mayor volumen de agua dulce al que la humanidad puede tener acceso. Según el director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA), Bartolomé Andreo, constituye un recurso de primera necesidad, imprescindible para el abastecimiento de la población, para regadío e industria, y para el sostenimiento de muchos ecosistemas del planeta.

Consciente de su importancia, la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (AIH), que cuenta con más de 4500 asociados de 145 países diferentes, celebra todos los años el congreso más importante del mundo en materia de aguas subterráneas. En esta ocasión, el Grupo Español de la AIH y CEHIUMA han organizado la 46º edición, que ha sido inaugurada esta mañana en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, con un acto presidido por el vicerrector de Investigación y Transferencia, Teodomiro López, acompañado por el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, y otros representantes de la UNESCO, el Ministerio para la Transición Ecológica, el Ayuntamiento de Málaga, el Instituto Geológico y Minero de España y AIH.

“En un contexto de cambio climático, en el que la escasez de recursos hídricos es cada vez más patente, la hidrogeología -ciencia que estudia las aguas subterráneas- está llamada a aportar soluciones para cuantificar adecuadamente los recursos disponibles y caracterizar, e incluso modelizar, el funcionamiento de los acuíferos. Solo así se podrá llevar a cabo una adecuada gestión y protección de las aguas subterráneas compatible con un desarrollo sostenible”, afirma el catedrático Andreo.

Así, algunos de los temas que se abordarán hasta el próximo viernes, 27 de septiembre, son la evaluación, gestión y gobernanza del agua, las técnicas de investigación y modelización, la calidad y contaminación, los humedales y el patrimonio natural, la hidrogeología kárstica, la hidrogeología urbana o las aguas subterráneas y el desarrollo socio-económico en Latinoamérica, entre otros.

Este congreso, que es la segunda vez que se celebra en España, cuenta con cerca de 800 inscritos, de más de 80 países de los cinco continentes. En el marco de la cita científica, tendrá lugar también la entrega de los premios del Grupo Español de la AIH, correspondientes al año 2019, y de los galardones Carlos Ruiz Celaá.

40 instituciones y empresas, entre ellas, la Universidad de Málaga, UNESCO, OIEA, IGRAC y los principales servicios geológicos de países europeos: España (IGME), Reino Unido (BGS), Francia (BRGM) y Alemania (BGR) participan como colaboradoras del encuentro.

Más información: http://www.iah2019.org/

 

24.09.2019. La Vanguardia. Expertos de 80 países debaten sobre la gestión de las aguas subterráneas

24.09.2019. El Mundo. 800 investigadores de 80 países se reúnen en Málaga para buscar soluciones a las principales amenazas para las aguas subterráneas. La capital de la Costa del Sol acoge el 46º Congreso Mundial de Aguas Subterráneas, organizado por la Asociación Internacional de Hidrogeólogos y el Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga

23.09.2019. Diario Sur. El agua subterránea, un tesoro en tiempos de escasez. Málaga recibe a más de 700 profesionales en la materia en el marco del 46 congreso Internacional sobre la gestión de este recurso «fundamental»

23.09.2019. Universidad de Málaga. La UMA organiza la 46 edición de este encuentro de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos, que se celebra hasta el viernes en el Palacio de Ferias

La migración: una realidad y un problema mundial.

NOTA DE LA REDACCIÓN

La emigración, los refugiados, los desplazados, etc. es en definitiva una «migración» voluntaria o forzada. Lingüísticamente la «migración» a sufrido cambios en su concepto. En la actualidad y según la consulta efectuada en el diccionario de la RAE, edición electrónica, se refiere a «Desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas económicas o sociales». Sin embargo el diccionario RAE en su decimonovena edición (1970), la identifica «emigración»; como segunda acepción, como «acción o efecto de pasar de un país a otro para establecerse en él. Dícese hablando de las históricas que han hecho las razas o los pueblo enteros».

Es decir que la diferencia es la «voluntariedad», obligado a desplazarse por causas endógenas o exógenas al grupo humano o a las personas individuales.

Ideas nº 60, verano de 2019. #Afkar60: Migrantes en el mundo árabe: el reto de la permanencia

Afkar/Ideas nº 60. Trabajadores migrantes en los países del Golfo, por CLAIRE BEAUGRAND, Profesora de Sociología del Golfo y de la Península arábiga en la Universidad de Exeter.

 

La Nueva Ruta de la Seda, el gran plan estratégico de China

 

Afkar/Ideas nº 60 verano 2019. La Ruta de la Seda Marítima se hace grande en el Mediterráneo, por ÁGUEDA PARRA PÉREZ

 

La Nueva Ruta de la Seda, el gran plan estratégico de China

Para sus críticos, es un proyecto para dominar el mundo; para sus defensores, facilita el desarrollo de regiones olvidadas

LOS CAMINOS CONTEMPORÁNEOS

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China).

N.CATALÁN (EL PAÍS)

MACARENA VIDAL LIY

Pekín 01 12 18

30.11.2018. El País

Un puerto en Portugal, el de Sines. Una ruta de tren a Madrid. Un gasoducto en Kazajistán. Una urbanización en Malasia. Una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. Todos son proyectos integrados en la Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas, criticado por algunos como un instrumento para dominar el mundo y alabado por otros como un plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. Y al que China asigna una importancia vital; tanta, que desde el año pasado la ha incluido en la Constitución del Partido Comunista.

En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) l Paísen 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, financieros, de seguridad y culturales.

El interés geográfico principal sigue siendo Asia. Pero “de acuerdo con las comunicaciones oficiales chinas, todos los países y continentes pueden incluirse, desde el Ártico a América Latina”, precisa Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). Y “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.

Desestimada en sus comienzos por algunos como un plan imposible, la Nueva Ruta de la Seda, o “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (“yi dai yi lu” en mandarín, BRI por sus siglas en inglés) ha cambiado realidades sobre el terreno y va a continuar durante décadas. A través de uno de los proyectos estrella, el Corredor Económico China-Pakistán, tendrá acceso desde su oeste a través del puerto pakistaní de Gwadar al mar. En Yibuti, en el cuerno de África, ha establecido su primera base militar.

  LAS CONEXIONES EN EUROPA

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China). N. CATALÁN (EL PAÍS)

Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.

La guerra comercial con Estados Unidos

El plan ha adquirido una importancia estratégica aún mayor para Pekín ante su guerra comercial con Estados Unidos. Si continúan las tensiones, necesitará diversificar sus importaciones y exportaciones. “Pekín recurrirá a los canales construidos a lo largo de la Ruta, especialmente en los sectores agrícola y energético. En los márgenes, cierta producción adicional china puede trasladarse al sureste asiático”, apuntaba la consultora Eurasia Group esta semana en una nota.

Para los países beneficiarios, las ventajas son también obvias. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones en infraestructuras hasta 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. Y las inversiones de China llegan sin preguntas sobre derechos humanos o la naturaleza del gobierno en el poder.

PROYECTOS FINANCIADOS POR CHINA EN EL MUNDO

Fuente: NYT. A. ALONSO (EL PAÍS)

Hasta el momento, China asegura haber desembolsado 53.000 millones de euros; el Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS) calcula esa cifra en 22.000 millones en su base de datos sobre la iniciativa. Esos montos seguirán aumentando. El número de proyectos supera con holgura el millar, y aunque Pekín ha restringido el flujo de capitales al exterior ante su ralentización económica, las propuestas con la etiqueta BRI siguen encontrando una financiación generosa. Y algunos países, especialmente aquellos que encuentran acceso más difícil a los mercados internacionales, han aceptado con entusiasmo la chequera china.

Lo que ha generado críticas de algunos países. Por boca de su secretario de Estado, Mike Pompeo, y de su vicepresidente, Mike Pence, Estados Unidos -inmerso en su guerra comercial con la potencia asiática- ha acusado a Pekín de llevar a cabo una política exterior de “trampa de la deuda”.

Una deuda que -según los acusadores- puede utilizarse para evitar críticas sobre los derechos humanos en China o para conseguir decisiones favorables, por ejemplo en torno a nombramientos en puestos internacionales o sobre disputas territoriales, como la que mantiene en el mar del Sur de China. Pekín es el acreedor de más del 50% de la deuda de ocho países incluidos en la BRI: Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro, Pakistán, Tayikistán y Yibuti.

Varios países de Europa Occidental -incluida España- o Japón mantienen también sus reservas sobre la BRI, aunque se muestran dispuestos a colaborar en proyectos puntuales. El primer ministro nipón, Shinzo Abe, suscribió el mes pasado un memorando de entendimiento para colaborar en terceros mercados, un documento similar al que ha suscrito España esta semana. Pero estos países insisten en que, aunque el plan cuenta con un enorme potencial, China tiene que mostrar una transparencia en los contratos y los créditos que ha sido esquiva hasta el momento.

“Hay que cumplir los estándares internacionales. Si se respetan, entonces hay potencial para la cooperación”, apuntaba el mes pasado un funcionario del Gobierno nipón durante la visita de Abe a Pekín.

En Bruselas y Tokio, en Berlín, París y Madrid se subraya la necesidad de demostrar que esos proyectos no perjudican al medioambiente, son viables, beneficiosos para sus destinatarios y el país receptor puede pagarlos.

Estas capitales han rechazado firmar, pese a las sugerencias chinas, memorandos de entendimiento generales de respaldo a la BRI. “Los términos de estos memorandos son a menudo muy generales, vagos en algunos casos, e incluyen expresiones oficiales chinas que Pekín quiere promover pero cuyo significado aún no está claro, como ‘comunidad de destino compartido’”, explica Ekman.

Sri Lanka, un caso emblemático

El caso de Sri Lanka es emblemático de estas críticas. Este país ha recibido créditos chinos por valor de unos 9.000 millones de euros, lo que le convierte en el tercer receptor de fondos de la BRI, solo por detrás de Pakistán y Rusia. Su fuerte endeudamiento -no solo con Pekín- le ha llevado a ceder a una empresa china el uso de su puerto de Hambantota y ha colocado en una situación de gran debilidad a su Gobierno.

El peso de la deuda y lo gigantesco de los proyectos ha llevado a echarse atrás, en algunos casos, a los países. El nuevo primer ministro malasio, Mahatir Mohamed, anunció poco después de su llegada al poder la suspensión de una línea de tren, la Línea de Ferrocarril de la Costa Este, y de una serie de gasoductos. Durante la campaña electoral que le llevó al poder este verano, y ante la abultada deuda de su país, el flamante jefe de Gobierno en Pakistán, Imran Khan, prometía revisar las cuentas del Corredor Económico, donde China ha prometido invertir cerca de 40.000 millones de euros.

En otros casos, las quejas vienen de la falta de resultados. La línea Madrid-Yiwu sigue sin arrojar beneficios en su trayecto de regreso a la ciudad costera china. En 2016, Filipinas desestimó el fallo a su favor de una corte internacional en su disputa territorial con Pekín en el mar del Sur de China y su entonces nuevo presidente, Rodrigo Duterte, anunció un giro hacia la gran potencia asiática; a cambio, recibió 14 memorandos con promesas de jugosas inversiones. Pero dos años más tarde, apenas se ha materializado ninguna.

China replica que sus proyectos generan empleo en los países y favorecen el desarrollo. Y que sus créditos no son los causantes de los problemas de deuda de los países en problemas. “China ha llegado más tarde. No es el principal país acreedor”, sostenía en septiembre Ning Jizhe, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de política económica en Pekín.

Un cambio de marcha

Pero también ha aceptado que, sobre todo en los primeros años, cuando todos -empresas, provincias y Gobierno central- se lanzaron a toda prisa a poner en marcha la BRI- pudieron cometerse errores por desconocimiento o precipitación.

El propio Xi Jinping, en una serie de actos para conmemorar el quinto centenario de la iniciativa, ha instado a cambiar de marcha y no tanto firmar proyectos por firmar sino “priorizar las necesidades de los otros socios y poner en marcha proyectos que beneficien a los residentes locales”. La asociación con otros socios que aporten fiabilidad -Japón o países europeos como España- parece parte de ese cambio de estrategia.

Xi también ha rechazado otras acusaciones contra un plan que lleva su sello personal. La BRI no tiene, asegura, ni fines geoestratégicos ni militares, como han denunciado algunos críticos, ni tiene como objeto lograr la hegemonía de China. “No es un club de China”, subrayaba en agosto.

Y, si bien es cierto que una serie de proyectos han resultado problemáticos, la consultora RWR Advisory Group, en Washington, calcula esa proporción en solo un 14%, una cifra relativamente reducida dadas las dimensiones del plan.

Incluso en los casos en los que los Gobiernos receptores han protestado -Mahatir llegó a hablar de “nuevo colonialismo”-, más que una cancelación absoluta de los proyectos polémicos, se ha buscado una renegociación. En el caso malasio, la línea de tren a la que se ha puesto en pausa interesa a los dos países; los oleoductos, al parecer, solo están suspendidos mientras Kuala Lumpur resuelve sus “problemas fiscales internos”. El primer ministro ha insistido en la importancia de la inversión china para su país.

En el caso de Pakistán, que trata de renegociar su deuda, el primer ministro Khan acordó, en una visita a Pekín este mes, la creación de un grupo de trabajo sobre “desarrollo socioeconómico”. También suscribió un comunicado conjunto en el que los dos Gobiernos “rechazan la creciente propaganda negativa” contra el Corredor.

En otros países, el futuro de la ruta está aún sujeto a incertidumbres. Tailandia e Indonesia tienen previstas elecciones que pueden alterar la actitud de sus respectivos Gobiernos. En Filipinas, pende un interrogante sobre la salud de Duterte.

Aunque sobre la mesa no hay grandes alternativas para satisfacer las necesidades de infraestructura asiáticas. El BAD no puede competir contra las arcas chinas. El plan japonés de ayuda a las infraestructuras, lanzado en 2015 y dotado con casi 100.000 millones de euros para cinco años, es mucho más modesto, en alcance geográfico y en fondos, que el chino. Europa solo ha propuesto su propio programa muy recientemente, y para empezar en 2021. Estados Unidos ha anunciado este año unos meros 113 millones de dólares (unos 100 millones de euros) en nuevas inversiones en la región Indo-Pacífico.

En cambio, China mantiene su fuerte apuesta por la BRI. Y al incluirla en la constitución del Partido Comunista, ha dejado claro que la iniciativa continuará durante décadas.

El año próximo celebrará su segunda Cumbre de la Ruta de la Seda. Si a la primera, en 2017, acudieron delegaciones de 110 países y 29 jefes de Estado o de Gobierno, Pekín no se conformará con menos. Será una cita clave para determinar la evolución de este proyecto, que comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico.

LOS CAMINOS CONTEMPORÁNEOS

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China).

 

N.CATALÁN (EL PAÍS)

MACARENA VIDAL LIY

Pekín 01 12 18

 

Un puerto en Portugal, el de Sines. Una ruta de tren a Madrid. Un gasoducto en Kazajistán. Una urbanización en Malasia. Una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. Todos son proyectos integrados en la Nueva Ruta de la Seda, la ambiciosa red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas, criticado por algunos como un instrumento para dominar el mundo y alabado por otros como un plan Marshall del siglo XXI que ayudará a desarrollar regiones olvidadas. Y al que China asigna una importancia vital; tanta, que desde el año pasado la ha incluido en la Constitución del Partido Comunista.

En sus comienzos, cuando el presidente chino Xi Jinping presentó la idea en sendas cumbres en Astaná (Kazajistán) y Yakarta (Indonesia) en 2013, la propuesta se ceñía a los países vecinos, y su propósito era principalmente la construcción de infraestructuras. Pero ha ido expandiéndose geográfica y sectorialmente, a medida que ha ido creciendo la asertividad de China en el exterior. Actualmente, según Pekín, están adheridos más de cien países en todo el mundo. Y abarca casi cualquier área: tiene componentes comerciales, financieros, de seguridad y culturales.

El interés geográfico principal sigue siendo Asia. Pero “de acuerdo con las comunicaciones oficiales chinas, todos los países y continentes pueden incluirse, desde el Ártico a América Latina”, precisa Alice Ekman, investigadora sobre China del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI). Y “ya no solo incluye carreteras, rutas ferroviarias, puertos, aeropuertos e infraestructuras de transporte. También incluye normas y estándares, aduanas, tribunales, comercio electrónico… Básicamente, es una etiqueta que se puede pegar en todo un abanico de proyectos”.

Desestimada en sus comienzos por algunos como un plan imposible, la Nueva Ruta de la Seda, o “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (“yi dai yi lu” en mandarín, BRI por sus siglas en inglés) ha cambiado realidades sobre el terreno y va a continuar durante décadas. A través de uno de los proyectos estrella, el Corredor Económico China-Pakistán, tendrá acceso desde su oeste a través del puerto pakistaní de Gwadar al mar. En Yibuti, en el cuerno de África, ha establecido su primera base militar.

 

 

LAS CONEXIONES EN EUROPA

 

Fuente: MERICS (Instituto Mercator para estudios sobre China). N. CATALÁN (EL PAÍS)

Para China, los beneficios del plan son claros: ampliar vías hacia el oeste le permite desarrollar sus regiones occidentales, más empobrecidas; estimula sus sectores industriales en momentos en los que su economía entra en una etapa de menor crecimiento; abre mercados para sus productos; facilita que otros países adopten sus estándares tecnológicos, por ejemplo en telefonía 5G; y, en general, expande su presencia e influencia internacional.

La guerra comercial con Estados Unidos

El plan ha adquirido una importancia estratégica aún mayor para Pekín ante su guerra comercial con Estados Unidos. Si continúan las tensiones, necesitará diversificar sus importaciones y exportaciones. “Pekín recurrirá a los canales construidos a lo largo de la Ruta, especialmente en los sectores agrícola y energético. En los márgenes, cierta producción adicional china puede trasladarse al sureste asiático”, apuntaba la consultora Eurasia Group esta semana en una nota.

Para los países beneficiarios, las ventajas son también obvias. Asia necesitará cerca de 1,7 billones de dólares (1,5 billones de euros) en inversiones en infraestructuras hasta 2030 para mantener su crecimiento, según el Banco Asiático de Desarrollo. Y las inversiones de China llegan sin preguntas sobre derechos humanos o la naturaleza del gobierno en el poder.

 

PROYECTOS FINANCIADOS POR CHINA EN EL MUNDO

Fuente: NYT. A. ALONSO (EL PAÍS)

Hasta el momento, China asegura haber desembolsado 53.000 millones de euros; el Instituto Mercator de Estudios sobre China (MERICS) calcula esa cifra en 22.000 millones en su base de datos sobre la iniciativa. Esos montos seguirán aumentando. El número de proyectos supera con holgura el millar, y aunque Pekín ha restringido el flujo de capitales al exterior ante su ralentización económica, las propuestas con la etiqueta BRI siguen encontrando una financiación generosa. Y algunos países, especialmente aquellos que encuentran acceso más difícil a los mercados internacionales, han aceptado con entusiasmo la chequera china.

Lo que ha generado críticas de algunos países. Por boca de su secretario de Estado, Mike Pompeo, y de su vicepresidente, Mike Pence, Estados Unidos -inmerso en su guerra comercial con la potencia asiática- ha acusado a Pekín de llevar a cabo una política exterior de “trampa de la deuda”.

Una deuda que -según los acusadores- puede utilizarse para evitar críticas sobre los derechos humanos en China o para conseguir decisiones favorables, por ejemplo en torno a nombramientos en puestos internacionales o sobre disputas territoriales, como la que mantiene en el mar del Sur de China. Pekín es el acreedor de más del 50% de la deuda de ocho países incluidos en la BRI: Kirguistán, Laos, Maldivas, Mongolia, Montenegro, Pakistán, Tayikistán y Yibuti.

Varios países de Europa Occidental -incluida España- o Japón mantienen también sus reservas sobre la BRI, aunque se muestran dispuestos a colaborar en proyectos puntuales. El primer ministro nipón, Shinzo Abe, suscribió el mes pasado un memorando de entendimiento para colaborar en terceros mercados, un documento similar al que ha suscrito España esta semana. Pero estos países insisten en que, aunque el plan cuenta con un enorme potencial, China tiene que mostrar una transparencia en los contratos y los créditos que ha sido esquiva hasta el momento.

“Hay que cumplir los estándares internacionales. Si se respetan, entonces hay potencial para la cooperación”, apuntaba el mes pasado un funcionario del Gobierno nipón durante la visita de Abe a Pekín.

En Bruselas y Tokio, en Berlín, París y Madrid se subraya la necesidad de demostrar que esos proyectos no perjudican al medioambiente, son viables, beneficiosos para sus destinatarios y el país receptor puede pagarlos.

Estas capitales han rechazado firmar, pese a las sugerencias chinas, memorandos de entendimiento generales de respaldo a la BRI. “Los términos de estos memorandos son a menudo muy generales, vagos en algunos casos, e incluyen expresiones oficiales chinas que Pekín quiere promover pero cuyo significado aún no está claro, como ‘comunidad de destino compartido’”, explica Ekman.

Sri Lanka, un caso emblemático

El caso de Sri Lanka es emblemático de estas críticas. Este país ha recibido créditos chinos por valor de unos 9.000 millones de euros, lo que le convierte en el tercer receptor de fondos de la BRI, solo por detrás de Pakistán y Rusia. Su fuerte endeudamiento -no solo con Pekín- le ha llevado a ceder a una empresa china el uso de su puerto de Hambantota y ha colocado en una situación de gran debilidad a su Gobierno.

El peso de la deuda y lo gigantesco de los proyectos ha llevado a echarse atrás, en algunos casos, a los países. El nuevo primer ministro malasio, Mahatir Mohamed, anunció poco después de su llegada al poder la suspensión de una línea de tren, la Línea de Ferrocarril de la Costa Este, y de una serie de gasoductos. Durante la campaña electoral que le llevó al poder este verano, y ante la abultada deuda de su país, el flamante jefe de Gobierno en Pakistán, Imran Khan, prometía revisar las cuentas del Corredor Económico, donde China ha prometido invertir cerca de 40.000 millones de euros.

En otros casos, las quejas vienen de la falta de resultados. La línea Madrid-Yiwu sigue sin arrojar beneficios en su trayecto de regreso a la ciudad costera china. En 2016, Filipinas desestimó el fallo a su favor de una corte internacional en su disputa territorial con Pekín en el mar del Sur de China y su entonces nuevo presidente, Rodrigo Duterte, anunció un giro hacia la gran potencia asiática; a cambio, recibió 14 memorandos con promesas de jugosas inversiones. Pero dos años más tarde, apenas se ha materializado ninguna.

China replica que sus proyectos generan empleo en los países y favorecen el desarrollo. Y que sus créditos no son los causantes de los problemas de deuda de los países en problemas. “China ha llegado más tarde. No es el principal país acreedor”, sostenía en septiembre Ning Jizhe, el vicepresidente de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, el principal órgano de política económica en Pekín.

Un cambio de marcha

Pero también ha aceptado que, sobre todo en los primeros años, cuando todos -empresas, provincias y Gobierno central- se lanzaron a toda prisa a poner en marcha la BRI- pudieron cometerse errores por desconocimiento o precipitación.

El propio Xi Jinping, en una serie de actos para conmemorar el quinto centenario de la iniciativa, ha instado a cambiar de marcha y no tanto firmar proyectos por firmar sino “priorizar las necesidades de los otros socios y poner en marcha proyectos que beneficien a los residentes locales”. La asociación con otros socios que aporten fiabilidad -Japón o países europeos como España- parece parte de ese cambio de estrategia.

Xi también ha rechazado otras acusaciones contra un plan que lleva su sello personal. La BRI no tiene, asegura, ni fines geoestratégicos ni militares, como han denunciado algunos críticos, ni tiene como objeto lograr la hegemonía de China. “No es un club de China”, subrayaba en agosto.

Y, si bien es cierto que una serie de proyectos han resultado problemáticos, la consultora RWR Advisory Group, en Washington, calcula esa proporción en solo un 14%, una cifra relativamente reducida dadas las dimensiones del plan.

Incluso en los casos en los que los Gobiernos receptores han protestado -Mahatir llegó a hablar de “nuevo colonialismo”-, más que una cancelación absoluta de los proyectos polémicos, se ha buscado una renegociación. En el caso malasio, la línea de tren a la que se ha puesto en pausa interesa a los dos países; los oleoductos, al parecer, solo están suspendidos mientras Kuala Lumpur resuelve sus “problemas fiscales internos”. El primer ministro ha insistido en la importancia de la inversión china para su país.

En el caso de Pakistán, que trata de renegociar su deuda, el primer ministro Khan acordó, en una visita a Pekín este mes, la creación de un grupo de trabajo sobre “desarrollo socioeconómico”. También suscribió un comunicado conjunto en el que los dos Gobiernos “rechazan la creciente propaganda negativa” contra el Corredor.

En otros países, el futuro de la ruta está aún sujeto a incertidumbres. Tailandia e Indonesia tienen previstas elecciones que pueden alterar la actitud de sus respectivos Gobiernos. En Filipinas, pende un interrogante sobre la salud de Duterte.

Aunque sobre la mesa no hay grandes alternativas para satisfacer las necesidades de infraestructura asiáticas. El BAD no puede competir contra las arcas chinas. El plan japonés de ayuda a las infraestructuras, lanzado en 2015 y dotado con casi 100.000 millones de euros para cinco años, es mucho más modesto, en alcance geográfico y en fondos, que el chino. Europa solo ha propuesto su propio programa muy recientemente, y para empezar en 2021. Estados Unidos ha anunciado este año unos meros 113 millones de dólares (unos 100 millones de euros) en nuevas inversiones en la región Indo-Pacífico.

En cambio, China mantiene su fuerte apuesta por la BRI. Y al incluirla en la constitución del Partido Comunista, ha dejado claro que la iniciativa continuará durante décadas.

El año próximo celebrará su segunda Cumbre de la Ruta de la Seda. Si a la primera, en 2017, acudieron delegaciones de 110 países y 29 jefes de Estado o de Gobierno, Pekín no se conformará con menos. Será una cita clave para determinar la evolución de este proyecto, que comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico.

Ejército, Sociedad y Cultura de Defensa 27.09.2019, por el General Jefe de la Fuerza Terrestre

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La Cultura de Defensa, según el Ministerio de Defensa del Reino de España

La Cultura de Defensa en España, por Joel Díaz Rodríguez. IEEE. Documento de Opinión 121/2017

12.05.2018 La promoción de la cultura de defensa en las universidades españolas: Evaluación de diseño del Programa de Colaboración del Ministerio de Defensa Alberto Bueno. Cuadernos de Gobierno y Administración Pública. Ediciones Complutense