HACE TAN SOLO UN AÑO, por F. Javier Blasco, Coronel del ET (retirado)

NOTA DE LA REDACCIÓN: El Foro para la Paz en el Mediterráneo, publica distintas sensibilidades sobre la situación política del Mediterráneo y por supuesto de España, pero su publicación en su web no quiere significar la aceptación de los planteamientos del autor del texto, reconociendo, en este caso al coronel Blasco, como un reputado analista sobre seguridad internacional.

Solemos decir, porque resulta ser casi siempre cierto, que el tiempo corre mucho. Que las cosas pasan a una gran velocidad y que la llegada de los sucesivos aniversarios nos suele sorprender casi siempre por la celeridad con la que llegan. Sin embargo, aunque muchas veces parezca que fue ayer, en algunos casos y por circunstancias no muy fácilmente explicables, el mismo periodo de tiempo en otros contextos discurre muy lentamente; tano, que parece que el tramo transcurrido haya sido dos o tres veces el que realmente ha pasado.

Esto es lo que aparentemente nos sucede a muchos con los tristes acontecimientos de Barcelona y Cambrils. Dos ciudades españolas que, ahora hace justamente un año, fueron azotadas por el terrible e indiscriminado zarpazo del terrorismo yihadista y que, por causas no muy explicadas, supusieron el aldabonazo de salida de hechos de mayor envergadura y totalmente ajenos al tema en cuestión. Ha transcurrido solo un año de aquellos hechos y, al menos personalmente, me parece que ha pasado mucho más tiempo de aquello.

Al preguntarme el porqué de esta sutil diferencia en la apreciación de los tiempos pasados, solo encuentro una respuesta plausible a todo aquello. Son tantas las cosas ocurridas, tan pocos los aciertos, muchos los errores y tantísimas las situaciones clasificadas como mínimo de estrambóticas, que hemos tenido que vivir, compartir, sufrir y hasta soportar los españoles en tal periodo de tiempo; que este año, al menos a mí, se me ha hecho interminable. 

Para empezar, la misma gestión política y policial cercana y posterior a los atentados y para la búsqueda y captura de sus perpetradores dejó mucho que desear[1]. Pronto surgieron muchas dudas y bastantes voces se alzaron inconformes con la gestión y el intercambio de información – por mucho que todos los gobiernos centrales y autonómicos hayan querido echar tierra sobre este punto- de todos los hechos y actuaciones policiales. Inconformidades políticas, que pronto trataron de ser escondidas bajo la bandera de un inventado ataque contra el independentismo y tras la muy española costumbre de echar todas las culpas a la otra parte, aunque no hubiera tenido ocasión de participar en los hechos o sus posteriores consecuencias.

Leer mas. Blog de Javier Blasco. 17.08.2018