EL OCASO DEL EJÉRCITO DE MASAS

Enrique Area Sacristán.

Doctor por la Universidad de Salamanca. Teniente Coronel de Infantería. Escuela de Guerra del Ejército de Tierra. Departamento de Operaciones y Logística.

RESUMEN INTRODUCTORIO: Visto retrospectivamente, 1981, con el fracasado golpe de Estado por parte de un sector minoritario del Ejército, puede considerarse una fecha poco significativa, falta de rigurosidad científica a la hora de analizar los Ejércitos, en la historia de la Institución militar contemporánea. Durante esa década, 1980-1990, las Fuerzas Armadas, junto con el resto de la sociedad española, experimentaron una transición angustiosa motivada por el sangriento terrorismo de la organización vasca ETA. Lo sucedido en 1981 contribuyó a la crisis de legitimidad de la Institución que se vio, como dijimos en anteriores artículos, y por primera vez en la historia del siglo XX, poco o nada respaldada por la sociedad. Este hecho generó altos niveles de hostilidad civil hacia lo militar y un debilitamiento de la autoridad dentro del ejército. En la misma década, 1989, cae el muro de Berlín y, dos años más tarde se disuelve el Pacto de Varsovia, 1991.

Con la Ley 17/89 las fuerzas armadas de masas que se basaban en el principio de que el ejército debía de ser capaz de planificar y llevar a cabo una gran movilización de efectivos para librar una guerra total, pasan a profesionalizarse parcialmente instituyéndose un ejército de recluta mixto, mucho más especializado y donde sus miembros empiezan a encontrarse permanentemente disponibles y en sus puestos.

Bajo el impacto producido por la caída del muro de Berlín, la disolución del Pacto de Varsovia, los cambios en las relaciones internacionales y la persistente oposición personal al servicio militar, España, al igual que otros países occidentales, aceptó el ocaso del “ejército de ciudadanos” y se orientó hacia un ejército formado en su totalidad por voluntarios y completamente “profesional”, normalizado con la Ley 17/99.

Pero hablar de la tendencia por la que el ejército pasa de ser una fuerza armada de masas, basada en el reclutamiento obligatorio, a convertirse en una fuerza formada exclusivamente por voluntarios no implica entrar a evaluar, según Janowitz, los problemas del adecuado control civil y la eficacia organizativa para una estrategia de disuasión. El giro hacia un ejército totalmente voluntario exige un examen de las limitaciones de esta tendencia. También hay que estudiar la posibilidad de que se produzca una separación de los sectores civil y militar, especialmente al luchar el ejército por mantener su identidad como organización y su jurisdicción profesional y, en concreto en España, por existir fuerzas sociales centrifugas  y una organización autonómica que puede favorecer las ansias independentistas de determinadas regiones completamente opuestas al ideario de la milicia.

PALABRAS CLAVES: Profesionalización de las Fuerzas Armadas, oficiales de los ejércitos, hipótesis básicas del estudio de la oficialidad.

INTRODUCTION ABSTRACT: Seen in retrospect, 1981, with the failed coup by a minority sector of the Army, can be considered a fairly arbitrary date in the history of the modern Spanish military institution. During that decade, 1980-1990, the Armed Forces, along with the rest of Spanish society, suffered a distressing transition motivated by bloody terrorism of the Basque organization ETA. What happened in 1981 contributed to the crisis of legitimacy of the institution that was, as we have said in previous articles, and for the first time in the history of the 20th century, little or not at all supported by the society. This fact generated high levels of civilian hostility toward the military, and a weakening of the authority within the Army. In the same decade, 1989, falls the Berlin wall, and two years later the Warsaw Pact,

In accordance with the law 17/89 the “massive” armed forces, which were based on the principle that the Army had to be able to plan and carry out a vast mobilization of troops to fight a total war, turned into a mixed recruitment Army, partially professionalized, whose members had to be permanently available for any duty.

Under the impact of the fall of the Berlin Wall, the changes in international relations and the persistent personal (popular) opposition to the military service, Spain, like other Western countries, accepted the end of the “army of citizens” and was oriented towards a fully volunteer and professional army standardized with the law 17/99.

But talking about the trend that the army goes from being an armed massive force based on compulsory recruitment, to become a force consisting exclusively of volunteers does not enter to evaluate, according to Janowitz, the problems of adequate civilian control and organizational effectiveness to a strategy of deterrence. The shift to an all-volunteer army requires an examination of the limitations of this trend. We must also analyze the possibility of the separation of both sectors, civil and military, especially when the army is striving to preserve his identity as organization and its professional jurisdiction and, in particular in Spain, where we can find centrifuges social forces and as well as a regional organization that could encourage the independence movements of certain regions completely opposed to the ideology of the militia.

KEY BOARDS: Professionalizacion of the Armed Forces, Army officers, basic hypothesis of the study of officers.

.- CUERPO.

La transformación de la profesión militar durante las dos guerras mundiales se basó, según Janowitz, en tendencias ya existentes en el campo de la invención, la organización y la potencia de fuego. El resultado fue, siempre según este autor, una convergencia de la organización militar  y la civil ya que la interpenetración de lo civil y lo militar se hace necesaria a medida que se necesitan cada vez más recursos nacionales para preparar y hacer la guerra.

La guerra total es una noción prenuclear. Se refiere al desarrollo de planes de movilización en tiempos de paz, y a la conversión del grueso de la población civil en apoyo de los ejércitos en tiempos de guerra.

Es evidente que la transformación de la fuerza armada de masas en las naciones occidentales no está ligada a un acontecimiento histórico único, especialmente en España. No es posible establecer una fecha de terminación del periodo histórico de la fuerza armada de masas, ya que el fin de su predominio es un proceso gradual y prolongado. En España, intelectualmente se inició con el infructuoso golpe de Estado de 1981, siguió materialmente con la Ley 17/89, continuó con la Ley 17/99 y continúa hasta nuestros días con las inacabables reorganizaciones de los Ejércitos que lo hacen cada vez más especializado y pequeño, buscando la operatividad y la defensa por capacidades; se trata de pasar de una fuerza de movilización a una fuerza militar operativa.

El tamaño es por sí solo un parámetro crucial: las dimensiones de un ejército exclusivamente voluntario son menores. En España, concretamente, la desaparición del Ejército de masas queda normalizado con la suspensión en el el año 2000 del Servicio Militar obligatorio, pero viene del pasado:

            La profesión militar se compone de una mezcla de líderes heroicos, gestores militares y especialistas técnicos, y un oficial puede llegar a encarnar diversas combinaciones de estos elementos. En consecuencia, ni siquiera durante el periodo de guerras masivas en que la inclinación hacia lo civil era más intensa, pudo el ejército transformarse en una organización civil a gran escala. Al acercarse el fin de la etapa de la fuerza armada de masas se ha hecho necesario poner a prueba y examinar los límites y las tendencias en contra de del acercamiento militar a lo civil que presentaba la profesión militar con la recluta de masas.

Por encima de todo, los tres ejércitos, con la Ley 39/2007, han intentado elevar el número y la proporción de oficiales y Sub/oficiales formados en Academias militares y hacer hincapié en la importancia de la formación en academias como vía de acceso a puestos de élite.

Como consecuencia , el número de cadetes del Ejército de Tierra que abandonan sus estudios a raíz de esta Ley 39/2007,  se ha incrementado tanto que ha atraído la atención de la opinión pública y ha creado una polémica entre los Mandos de las Fuerzas Armadas sobre la idoneidad del proceso, no solo formal, sino de fondo.

A medida que se reduzca el tamaño de las fuerzas armadas, el número creciente de nuevos graduados tendrá un efecto aún más decisivo. El concepto que de sí mismo tiene el oficial del ejército, así como su ideología profesional, contrarrestarán de forma decisiva la inclinación hacia lo civil. Las actividades que abarca el término militar son muy numerosas y, de hecho, principalmente logísticas y administrativas. No obstante, la noción de combate, preparación para la batalla y batalla real, sigue constituyendo un valor militar central.

Huntington, por ejemplo, opina que el “mundo profesional del oficial tiende a comprender una proporción desusadamente alta de sus actividades, y la estructura corporativa del cuerpo de oficiales incluye asociaciones, escuelas, publicaciones, costumbres, tradiciones. Normalmente el oficial vive y trabaja aparte del resto de la sociedad y es muy probable que tenga muy pocos contactos con otros profesionales.” Análogamente, Janowitz refiriéndose más concretamente al oficial americano señala que “si el estilo de vida militar procura producir una comunidad cohesionada internamente, este estilo dificulta la integración del militar en la sociedad civil” y a continuación apunta varias causas de esta distancia social como son la educación separada, el estilo de vida militar, la movilidad geográfica por razones de destino, la vida en campamentos alejados de las ciudades, etc, causas todas ellas, según Busquets, excepto la última, que pueden ser extrapoladas a nuestro Ejército.

Motivo de todo ello ha sido el alto grado de endogamia que se ha producido en el Ejército a lo largo de todo el siglo XX:

.- CONCLUSIONES

Una notable característica del Ejército es el tremendo aumento experimentado en la proporción de personal y recursos dedicados a cuestiones técnicas, logísticas y administrativas que, en efecto, crean una organización cuya vinculación con la vida militar es bastante remota. Sólo una reducida minoría participa directamente en las operaciones de combate o de apoyo en misiones de paz que podrían realizar organismos civiles y que hacen disminuir la efectividad de las unidades militares.

La desaparición del Ejército de masas es un hecho real, sólo recuperable con la abolición de la supresión del Servicio Militar Obligatorio.

BIBLIOGRAFÍA

http://www.eumed.net/libros-gratis/2011e/1099/indice.htm

Morris Janowitz, “El soldado profesional”, Editorial del Ministerio de Defensa, Madrid, 1990.

Anuarios Estadísticos Militares de 1960 a 2010, Ministerio de Defensa, Sección de Estadística Militar.

Ley Orgánica 12/1985, de 27 de noviembre, de Régimen Disciplinario para las Fuerzas Armadas.

Ley 85/1978, de 28 de diciembre (RCL 1979\90, 395 y ApNDL 6195), de Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas.

Busquets, Julio, “El militar de carrera en España”, Ediciones Ariel, Barcelona, 1984

Busquets, Julio, “Militares y demócratas”, Plaza y Janés, Barcelona, 1999

 

Panorama Estratégico 2013

Por su interés para conocer la evolución mundial a lo largo del 2013, se difunde el Panorama Estratégico publicado por el Ministerio de Defensa (Instituto Español de Estudios Estratégicos).
Desde la Dirección del Foro se están iniciando los estudios pertinentes para elaborar algo similar, centrado en el Mediterráneo, abarcando todos los sectores del Foro: deportivo, financiero, económico, turístico, comercial, universitarios, seguridad, defensa, etc.
Asimismo se está redactando un resumen del Panorama Estratégico 2013.

http://www.ieee.es/Galerias/fichero/panoramas/Panorama_Estrategico_2013.pdf

 

Francisco, un Papa con estilo propio

larazon.es. Roma.

Jorge Mario Bergoglio, el nuevo Papa, a su llegada a la iglesia de Santa María la Mayor, esta mañana en Roma. Reuters

Pese a que apenas lleva 24 horas al frente de la Iglesia Católica, ya hay quien empieza hablar del estilo propio de Jorge Mario Bergoglio: sin esclavina, usando la estola solo para el momento de la bendición e insistiendo en que es el Obispo de Roma. Se trata de un estilo diferente, más sencillo, más franciscano, en la línea del nombre adoptado, aunque él es jesuita.

Algunos observadores vaticanos le llaman ya el “bergoglio-style”, subrayando, sobre todo, la frescura de sus primeras palabras: “parece que los cardenales han tenido que ir casi al fin del mundo para buscar al Obispo de Roma, pero ya estoy aquí”. Esas palabras, aseguran, suponen un nuevo estilo de comunicar.

No fue lo único, hasta ahora estábamos acostumbrados a ver al papa recién elegido presentarse a los fieles con la esclavina roja.

Francisco salió al balcón de la logia central de la basílica de San Pedro sólo con la sotana blanca y la esclavina blanca y sin estola, que sólo se colocó para el momento de la bendición.

Comenzó con un “buenas tardes”, como suele hacer cualquier persona cuando llega a un lugar, y pidió a los fieles que antes de bendecirlos pidieran a Dios que le bendijera a él.

La imagen de un papa inclinado ante los fieles, desde el balcón principal del centro de la cristiandad, como es el Vaticano, pidiendo que Dios le bendiga fue otro “punto a favor”, ganándose a los romanos, que acostumbrados desde hace 35 años a no tener un papa italiano, no tuvieron en cuenta su pronunciación italiana, más al contrario, alabaron y corearon a su nuevo obispo. Pero no sólo eso, esa inclinación ha sido entendida como un gesto de “humildad, de total disponibilidad ante la Iglesia”. Y es que hasta ahora era un gesto insólito para un pontífice recién elegido.

Pero hay más cosas. El hecho de que en anteriores entrevistas haya denunciado que “la vanidad, el arribismo, es una actitud de la mundanidad espiritual que es el peor pecado de la Iglesia” o el llamado “carrerismo” o hacer carrera en el Curia romana, “la búsqueda de ventajas que entran plenamente en esta mundanidad espiritual”.

También son gestos diferentes el hecho de que en Buenos Aires fuera habitual verle en el transporte público o en el fútbol, deporte al que es aficionado, o que, una vez elegido Papa, haya acudido a la residencia donde se alojó en los días previos al cónclave, recogido su maleta con las cosas que trajo a Roma y pagado la cuenta, “para dar ejemplo”, contó hoy el portavoz, Federico Lombardi.

Lombardi habla de «un nuevo estilo de cercanía»

El jefe de la sala de Prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, ha precisado también que, por lo que se ha podido percibir en la actuación y forma de ser del Papa Francisco -que habla español, italiano, inglés, francés y alemán–, “ha llegado un nuevo estilo de cercanía”, algo que se ha visto, por ejemplo, en los medios de transporte que utiliza, ya que ha preferido no usar coche oficial.

Además, sobre cómo conciliar la seguridad pontificia con el estilo del nuevo Papa, ha explicado que “la seguridad está en función del estilo pastoral que adopta el Papa” de forma que “no es el Papa el que se encasilla en unas normas rígidas sino la seguridad al servicio del Papa”. En este sentido, ha recordado cómo Juan Pablo II se saltaba el protocolo de seguridad y se acercaba a la gente.

En cuanto al estilo que apuntan sus primeras palabras y gestos, Lombardi ha señalado que “todavía es muy pronto” y que hay que tener más elementos de juicio para hacer una valoración que no sea superficial. Sin embargo, ha recordado que este Papa tiene “una trayectoria muy de ejercicio pastoral directo al frente de una gran diócesis como la de Buenos Aires y de una relación muy directa con el pueblo, con los más humildes y sencillos”.

El nombre, también un cambio de estilo

La elección de su nombre también supone un cambio. Por primera vez en la historia de la Iglesia un papa, en este caso un jesuita, elige como nombre el del Santo de Asís, Francisco, el gran reformador de la Iglesia de su tiempo.

Jorge Mario Bergoglio tendrá que afrontar, sobre todo, la renovación de la curia vaticana, envuelta en enfrentamientos y con una maquinaria lenta que dificulta su funcionamiento.

Tras la renuncia de Benedicto XVI se daba por hecho que el nuevo papa tenía que ser joven, es decir entre 65 y 70 años (edades “juveniles” para la Iglesia) para poner en marcha esa reforma. Sin embargo, el elegido tiene 76, por lo que algunos observadores hablan ya de papado de transición.

Todas las miradas están puestas en la persona que elija como Secretario de Estado (primer ministro) para afrontar el escándalo Vatileaks (las intrigas, enfrentamientos y supuestos casos de corrupción en el pequeño estado) y la transparencia financiera en el banco vaticano IOR, con el objetivo -como pretendía Benedicto XVI- de entrar en la llamada “lista blanca” de Estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero.

Una vez más la Iglesia ha sorprendido y la elección del primer papa suramericano puede propiciar la renovación tan necesaria que necesita para propagar de nuevo el Evangelio en un mundo cada vez más secularizado.

«Tenemos que caminar con una conducta irreprochable»

La hermana del Papa, «desbordada» tras el anuncio

 El Papa paga la cuenta de la residencia donde se alojó antes del cónclave

«Que Dios os perdone por lo que habéis hecho»