The Extreme Centre de Tariq Ali

  • Autor: Tariq Ali
  • Editorial: Verso
  • Fecha: 2015
  • Páginas: 208 págs.
  • Ciudad: Londres

“Ojalá vivas en tiempos interesantes”, reza una vieja maldición china. Vivimos, qué duda cabe, en tiempos interesantes: el planeta se ahoga en nuestra contaminación, la austeridad deviene dogma y la Unión Europea amenaza con desgajarse tras el referéndum británico, mientras millones de refugiados sufren a sus puertas. Nuestro vecindario está en llamas, el vecindario de nuestro vecindario está en llamas y Europa responde aupando a xenófobos y racistas. Tiempos curiosos, en los que este libro de Tariq Ali –escritor, periodista y director anglo-pakistaní–, escrito en 2014 y publicado en 2015, tiene aún más vigencia.

El “extremo centro” es, según el reconocido izquierdista, un paradigma dominante desde los años ochenta. Un sistema de gobernanza al que llama “democratismo”, porque tolera las elecciones pero no la democracia, entendida como método para decidir entre proyectos políticos genuinamente diferentes. Votar se convierte en escoger entre matices: austeridad con un rostro humano, como propone el ala progresista del extremo centro, o austeridad con un “que se jodan”.

En la génesis del extremo centro encontramos dos acontecimientos importantes. El primero es la contrarrevolución lanzada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan tras la crisis del keynesianismo de posguerra. El segundo es la claudicación de la socialdemocracia, que en los años noventa abraza la tercera vía de Bill Clinton y Tony Blair (a cuyo legado nefasto Ali dedica una porción considerable del libro). Los gestores del extremo centro apenas se deben a sus electores: revolotean, merced de las puertas giratorias, entre la administración pública y el sector privado al que sirven en última instancia. Ante esta situación, la postración de la izquierda está consolidando el nacionalismo reaccionario como principal alternativa para esa mayoría damnificada por el extremo centro.

El extremo centro analiza con especial atención la situación de Reino Unido, pero también reserva espacio para la UE, Estados Unidos y la OTAN. Un capítulo especialmente interesante es el que dedica al referéndum de independencia de Escocia. Ali muestra hasta qué punto la campaña del “sí” llevó a cabo un poderoso despertar social contra la austeridad que radia desde la City de Londres. “De repente nos encontramos hablando unos con otros de nuevo, debatiendo con nuestros vecinos”, afirma un activista, “y eso nos hizo creer en nosotros”. Una experiencia que vuelve a cobrar vigencia tras la decisión británica (o, mejor dicho, inglesa) de abandonar la UE.

Entre las alternativas que Ali expone se encuentran los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, Syriza en Grecia y Podemos en España (el libro incluye una entrevista con Pablo Iglesias). Huelga decir que, desde 2014, la mayoría de los actores políticos que Ali defiende han sufrido importantes reveses. Pero es innegable que la crisis de la socialdemocracia está abriendo camino a fuerzas y movimientos cada vez más relevantes a su izquierda.

Tal vez el principal fallo del libro sea su excesivo énfasis en EEUU. Ali tiende a ver los problemas de la UE como resultado de su creciente americanización. En España, por ejemplo, traza el origen del extremo centro a 1986 y el referéndum sobre la OTAN. Es indudable que los recortes amenazan con convertir Europa en una sociedad más individualista, atomizada y alienada, y en ese sentido más americana; pero la austeridad es una política impuesta desde Berlín antes que Washington. En cuanto a España, los orígenes de nuestro extremo centro hay que buscarlos en las particularidades de la transición y aquel socioliberalismo, con fuerte acento alemán, que el PSOE heredó de sus mentores políticos antes incluso de llegar al poder.

Siete días Política Exterior. 22.07.2016

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Boletin de Novedades del IEEE de 20.07.2016

Documento de análisis 48/2016
Título: La virtud y la disciplina de Europa.

Autor: Francisco J. Berenguer Hernández, Analista del IEEE.

 

Documento marco 12/2016
Título: Grado de acierto de estimaciones y pronósticos: criterios de evaluación de la metodología y calidad de los análisis.
Au
tor: Fernando Toboso Marqués, Profesor Metodología de Análisis CISDE.

 

Documento de opinión 72/2016
Título: Irán contra Arabia Saudí, ¿una guerra inminente?.
Au
tor: Juan José Sánchez Arreisegor, Historiador Especialista Mundo Árabe Contemporáneo.

 

Documento de opinión 73/2016
Título: Inteligencia económica e industria de Defensa Nacional.
Au
tor: Vicente Gonzalvo Navarro, TCOL.IM.DEM.

 

Documento de opinión 74/2016
Título: Economía criminal y riesgo empresarial tras el proceso de paz en Colombia.
Au
tor: Miguel Ángel Cumplido Tercero,  Responsable Seguridad, Dirección Seguridad Corporativa

GAMESA.

 

8 DESTACADOS

 

Reseña del IEEE-UNOWAS

Informe de Actividades África Occidental y Sahel

13.07.2016

 

Niza: ¿Locura, terrorismo o guerra?

Federico Aznar Fdez-Montesinos & Fco. J. Ayuela Azcárate

BEZDIARIO

18.07.2016

 

NATO-Ballistic Missile Defence

Infografías-Julio2016

 

White Paper

German Security Policy and the future of the bundeswehr

13.07.2016

 

Premios Virgen del Carmen 2016

BOD 138 15.07.2016

 

Revista Española de Defensa

Núm. 330 Julio 2016

 

Mando Conjunto Ciberdefensa

Boletín 14

15.07.2016

 

“Sudán del Sur:  con Kiir y Machar nunca llegará la paz”

Analista, Tcol. Jesús Díez Alcalde

ATALAYAR 12.07.2016

¿Que será de Turquía? (Segunda parte)

 

F. Javier Blasco, Coronel en la Reserva
19 de julio de 2016

El pasado día 16 de los corrientes publiqué un corto trabajo sobre el tema a las pocas horas del fallido golpe de Estado en Turquía. Por aquel tiempo, las cosas estaban muy poco claras, pero algunos hechos sorprendentes me hacían pensar en un autogolpe; creo que pocos analistas y periodistas hablaban de ello en tales momentos; pero debo confesar que me asaltaban ciertas dudas que hoy ya algunos otros comparten.

Ahora en el momento de escribir esta segunda parte, las causas y ciertas reacciones continúan de forma confusa aunque se pretende encontrar culpables entre los detenidos y ya incluso se da el nombre de un afamado general de la fuerza aérea como el máximo responsable, el General Akin Ozturk, cosa que él niega aunque admite que no le faltaban razones para llevarlo a cabo, si hubiera sido capaz de ello.

Los hechos son los que son y no quiero influir en la mente de los que lean estas líneas pero quiero relatar mis ideas acerca de algunos de ellos para que, además, cada uno saque sus propias conclusiones.

En primer lugar repito que me extrañó la escasa participación militar en un país en el que sus fuerzas armadas son tan grandes. Cualquier estratega sabe que en un entorno en el que las fuerzas son tan grandes, muy controladas por el gobierno tras las recientes y grandes purgas, salir a la calle sin una cabeza de prestigio al frente y con unos pocos tanques, algunos aviones y varios helicópteros tiene muy pocos visos de éxito y la maniobra es más que descabellada.

Además, la repentina, masiva y rápida reacción popular daba la sensación de que debía estar bastante organizada o al menos planeada con la designación de los que debían mover los hilos y los mensajes que se debían dar para conseguir el éxito de ello.

Lo más sorprendente del tema es que los listados de las personas a detener debían estar más que preparados. A pesar de ser miles se procedió a su arresto con una rapidez inusitada y todos estaban perfectamente localizados y evaluados. Esto contrasta con lo que se ha tardado en identificar a una cabeza de turco como máximo responsable al que, a la vista de su cara en los medios, se hayan empleado con él los más que posibles métodos de interrogación fuera de todo control y sin mantener un mínimo respeto por los derechos humanos del arrestado.

Esto es de aplicación no solo en su caso, sino en muchos de los que salen aprehendidos y son mostrados al público en sus desplazamientos entre cárceles o centros de interrogación. El empleo de estos medios es, como todo el mundo sabe, el mejor para conseguir cualquier tipo de confesión de culpabilidad aunque te hubieras encontrado a miles de kilómetros de los hechos y aislado de cualquier sistema de comunicación.

Sorprende enormemente que los arrestos no se centraran exclusivamente sobre los mandos militares y aquellos que participaran materialmente en los hechos; miles de juristas entre jueces, fiscales y abogados han sido detenidos casi al mismo tiempo que los anteriores y aún no se ha dado ninguna razón por la que se ha procedido a ello.

Unos días más tarde, los arrestos de personas, aparentemente más ajenas al golpe, se han continuado extendiendo también por miles sobre policías y funcionarios de todo tipo, incluso se les ha privado a todo este gremio de sus correspondientes periodos vacacionales para este año. A todos ellos hay que sumar que casi 9.000 personas han sido apartadas de sus cargos aunque no se ha procedido a su arresto, de momento.
Los baños de multitudes con las masas de leales a Erdogan no se han hecho esperar y las exageraciones personales durante los funerales masivos han sido de auténtica tragicomedia de las más exageradas que se conocen en el mundo del teatro. Hay que destacar que al medio día del pasado lunes fue leída una misma plegaria en 85.000 mezquitas a lo largo y ancho del país sin que nadie se atreviera a cambiar ni una sola coma a dicha proclama.

Las incitaciones a las masas para la petición de la reinstauración de la pena de muerte -abolida en el país en el 2004 en un intento de acercarse a los estándares de la UE, aunque no se ejecuta a nadie en el país desde 1984- han sido tales que ahora parece que es pueblo y solo el pueblo el que la pide a voz en grito y que su máximo dirigente no puede hacer oídos sordos a dichas peticiones populares; cuando fue él el primero en insinuarlo. En este sentido, puede que las tímidas voces levantadas desde Europa sobre el tema le hayan hecho pensar que debe ser aprobada en el Parlamento para así dejar en sus manos la responsabilidad de una decisión que, con alto grado de probabilidad saldrá aprobada.

El mantenimiento de ciertas medidas de seguridad de carácter popular en las principales poblaciones y de un número de vuelos de aviones militares sobre las mismas durante un cierto tiempo tras el golpe, tienen todo el aspecto de mantener el miedo y la llama viva para que el pueblo no se olvide fácilmente de lo que ha sucedido y siga apoyando a su ahora “amado líder”.

La socorrida acusación a EEUU de estar detrás del golpe por acción u omisión de responsabilidades por acoger al clérigo y antiguo compañero de fatigas, Fethullah Gülen al que se le acusa formalmente de haber estado tras el golpe y del que hoy mismo se ha pedido oficialmente su extradición para ser juzgado en territorio turco, es un arma muy socorrida en esos lares, aunque algunas veces no les falta razón a los que la emplean. Pero que, en la mayoría de los casos, constituye la fórmula para echar balones fuera, distraer la atención interna y buscar un responsable que vale lo mismo para un roto como para un descosido. Por su parte, Gülen niega rotundamente todas las acusaciones y al parecer, se opuso al golpe desde el primer momento del mismo.

La cifra oficial de muertos, proporcionada por el propio gobierno el lunes 18, durante el golpe asciende a 208 de los que 145 eran civiles, 60 policías y 3 soldados, todos ellos defendiendo la postura gubernamental y por parte de las fuerzas sublevadas el número de fallecidos asciende a 100. Números tremendamente extraños por la desproporción de medios y capacidad de fuego de las partes salvo que los contra golpistas acudieran armados o se masacrara a los sublevados una vez se hubieran rendido. Hemos visto muchas imágenes de los medios militares haciendo fuego, pero pocas y muy seleccionadas del momento de la rendición y arresto de los golpistas.

La reacción inicial de cortar el fluido eléctrico a la Base aérea de Incirlik desde donde operan los aviones norteamericanos en su lucha contra el ISIS y el cierre del espacio aéreo durante más de dos días no ha encontrado respuesta en ningún momento.

La postura de apoyo incondicional desde Rusia al gobierno legalmente establecido sin ningún tipo de reproches sobre las reacciones y abusos que se vienen conociendo plantea ciertas dudas sobre las posibles intenciones ocultas de acercamiento y apoyo que Putin pueda tener sobre Erdogan siguiendo la máxima de, a rio revuelto…

Las tibias reacciones por parte de algunos pocos países europeos como Alemania y de ciertos dirigentes de la UE como su jefa de la diplomacia, Federica Mogherini ponen negro sobre blanco que pretenden advertir a Erdogan de que no tome un camino que le impedirá poderse integrar algún día en la UE por la imposición de la pena de muerte en su territorio; cosa que Erdogan, a pesar de las muchas y graves presiones que ejerce sobre la Unión con el tema del control de los refugiados, sabe que tiene pocos visos de realidad por las enormes reticencias a causa de las consecuencias que su incorporación efectiva supondría. En cualquier caso, estas no son posiciones maximalistas en absoluto, ni suponen un grave peligro para la continuidad de las relaciones de necesidad con ellos.

La cosa más sorprendente se encuentra en seno de la OTAN en la que sólo EEUU, en boca de sus Secretario de Estado, John Kerry ha advertido y requerido la proporcionalidad de los métodos a emplear por Erdogan con respecto a los amotinados y sobre todos aquellos que están detenidos, aunque sin preguntar o exigir explicaciones de las razones para tanta y discriminada detención.

Por último, y no por ello menos importante, queda el punto no explicado del arresto de su ayudante de campo y principal consejero militar, el Colonel Ali Yazici sobre quien han recaído fuertes acusaciones desde el mismo momento porque no acompañaba a Erdogan en sus vacaciones aunque no se sabe nada de su personal implicación en el golpe.

Todo lo anteriormente descrito hace suponer que los pasos dados y sus consecuencias estaban muy estudiadas, que la realidad es que la popularidad de Erdogan ha subido como la espuma, que nadie internamente podrá oponerse a sus pretensiones o lo hará con muchas dificultades y que se ha iniciado el camino hacia los drásticos cambios en su Constitución y Leyes fundamentales que allanen el camino hacia la República Islámica de Turquía en menos de una decena de años.

Desesperado e impacientado por el retraso en la implementación de sus planes nacionales en los aspectos políticos y religiosos, cansado de esperar que se le abran las puertas de Europa para su integración efectiva en la Unión y lleno de temores internos al ser sabedor de que en cualquier momento se le podía montar un efectivo golpe de Estado a pesar de las importantes purgas, ha aprovechado la ocasión para limpiar de forma definitiva las malas hierbas que se le pudieran oponer mediante su ejecución.

Queda por dilucidar si esta ocasión es el resultado de un propio mini golpe mediante el engaño a determinados personajes de prestigio pero con poca capacidad de movilización de fuerzas o dejando correr e incluso impulsado incipientes movimientos reales de golpe transmitiendo la sensación de que no se enteraba, incluso se alejaba de vacaciones para facilitarlo dejando atrás a su propio consejero personal militar al que poder acusar de no haberle mantenido informado de lo que se estaba fraguando.

De momento, todo esto no es más que una teoría e incluso algo difícil de demostrar; pero la rápida búsqueda y determinación de culpables no es posible si no se tenían preparados los listados de antemano, la dilación en la aparición de una cabeza determinante y responsable del golpe, las rápidas y masivas reacciones populares, la corta duración de un golpe de escasa entidad frente cientos de miles de fuerzas leales, pero parados solamente por la población civil y el empeño en cambiar cuanto antes toda la legislación de forma que se le permita todo, incluso acabar de forma definitiva con sus potenciales oponentes y/o aquellos que no le siguen a pies juntillas; da mucho que pensar.

Puede que, no haya tenido nada que ver en el golpe y este le haya venido de la mano de Alá, como el propio Erdogan afirma; pero en cualquier caso, es un momento muy importante y totalmente crucial en la determinación del futuro de Turquía.

El incremento y mayor firmeza de las cuasi tibias reacciones de algunos líderes europeos y de la UE y una fuerte determinación de la OTAN son más que exigibles por necesarias; la continuidad en la tibieza o la no enérgica actuación colectiva externa e interna son las pruebas que Erdogan está esperando para dar su salto definitivo sin importarle en absoluto que se le amenace con no entrar en la UE, cosa que ya daba por descontado anteriormente, ni que se le pudiera expulsar de la OTAN, cosa francamente muy improbable a corto plazo.

Ambas cosas no le importan porque además sabe que Putin está deseoso de hacer grandes negocios con ellos en el mundo del transporte y explotación de los recursos energéticos y, si fuera preciso, quizá una alianza militar entre ambos, pudiera salirle más rentable y productiva que lo que hasta ahora ha sacado de la OTAN. Llevan tonteando y tendiendo puentes desde el derribo del avión ruso en sus fronteras con Siria.

Rusia y en concreto Putin están tratando de hacer alianzas en la zona dado que necesitan una gran facilidad de movimientos hacia el Mediterráneo a toda costa y que se disminuya o elimine la amenaza sobre él desde ese flanco. Ya lo intentó con Grecia cuando su importante crisis económica y ya veremos cómo aparecen las moscas si las cosas se complican con Occidente. Aunque esto pueda no tener visos de fácil realidad, por intentarlo, que no quede.

La pérdida de este aliado para la OTAN tanto por el número de soldados y material que aporta a la misma, como por su posición geoestratégica sería incalculable. Hechos estos que todos valoran y ponen en los platillos de la balanza a la hora de tomar decisiones o de seguir con sus planes más que preparados. Estamos en un momento muy especial y ante una decisión claramente difícil de tomar.

Para Erdogan ha llegado la hora de apostar y no hay duda que lo hará y, muy fuerte. Ya veremos si la banca resiste y le hace desistir del empeño o le gana la mano. La solución final la veo muy difícil.

Javier Blasco. 20.07.2016

«Por cada atentado como el de Niza hay muchísimos otros que se abortan»

Avisa de que habrá que «acostumbrarse a la lacra» yihadista, porque ningún Estado puede desplegar contra ella «más recursos que ciudadanos»
Pedro Baños Coronel y analista de geopolítica y terrorismo

LOURDES PÉREZ | SAN SEBASTIÁN.

La autorizada voz de Pedro Baños (León, 1960, militar en la reserva) lleva días tratando de explicar las raíces del mal. Qué hay detrás del salvaje atentado de Niza. Qué pretende el Estado Islámico. Por qué tantos están dispuestos a morir matando por su causa.

¿A qué atribuye esta inquina terrorista contra Francia?
Francia está participando muy activamente en operaciones contra el yihadismo no solo en Siria o en Irak, sino también en el Magreb y en el Sahel. Constituye además un aliado de Estados Unidos que, a su vez, es para Al-Qaida y el Estado Islámico el causante de todos sus males: desde la intervención en Afganistán al desastroso post-conflicto en Irak, pasando por la coalición que bombardea en Siria e Irak… A esto se une el caldo de cultivo de un porcentaje radicalizado, aunque sea pequeño, de la población musulmana que vive en suelo francés. Y Francia es el país europeo que más combatientes ha enviado a Siria e Irak. Hoy puede haber entre 3.000 y 5.000 personas vigiladas por sus servicios de inteligencia. Pero el conductor del camión de Niza ni siquiera era sospechoso de vinculación yihadista y ha cometido una barbaridad.

¿Y el simbolismo? La patria de la Revolución y de los derechos del hombre, del goce de vivir…
Sí, Francia refleja muy bien lo que combaten los salafistas, que pretenden una vuelta a los orígenes, a la pureza, y nos consideran unas sociedades absolutamente corruptas y en decadencia. En Francia hay musulmanes que se sienten marginados, que perciben una creciente contestación social contra ellos, que sienten que no les está permitido integrarse de la misma manera que a otros grupos religiosos o sociales.

¿Están a la altura del desafío los servicios de seguridad galos?

Hay que pensar que por cada atentado de esta naturaleza que se comete, hay muchísimos otros que se abortan, tanto en las fases más iniciales como ya a punto de perpetrarse. Los servicios de inteligencia franceses tienen una eficacia muy alta. Pero hay tal número de personas a las que seguir… Hay que pensar que cuando se habla de ‘seguir’ no solo se hace ya en el mundo físico, sino también en el virtual. Y que por cada uno de esos sospechosos a los que se sigue tiene que haber entre diez y 15 personas detrás. Eso agota todas las fuerzas posibles, por muchas que se tengan. Lo que no se puede es someter a seguimiento a todos los musulmanes por el simple hecho de alquilar un camión. No estaríamos hablando de un Estado policial, sino de un Estado que tendría que tener más recursos que ciudadanos.

Lo que nos plantea una batalla muy cuesta arriba, ¿no?
Es muy difícil. Nos vamos a tener que acostumbrar a vivir con esta lacra como convivimos con otras, como la trata de seres humanos, el narcotráfico o las mafias organizadas. No se va a la sustancia del problema. El terrorismo es un síntoma de algo mucho más profundo. Porque los problemas en Oriente Medio no solo no se están resolviendo, sino que se están agudizando.

Si tuviera que catalogar esos escollos, ¿cuáles serían?
Desde el enfrentamiento ideológicos entre suníes y chiíes al geopolítico por el dominio de la región. Cada uno -Turquía, Arabia Saudí, Irán…- está tratando de reposicionarse en un mundo que está buscando nuevas fronteras, un nuevo orden. Y esto no se va a solventar solo por medios militares. Lo que se está jugando allí son luchas de poder internas -hay una guerra civil en Siria, otra en Irak- y el Estado Islámico es un elemento más en ese escenario. Aunque se acabara con el Daesh en Siria, tenemos a la filial de Al-Qaida; un frente que se ha nutrido desde los años 40 a través de los antiguos Hermanos Musulmanes. Y esto no se va a extirpar de la noche a la mañana. Es más, si en 2011 había posiciones de los rebeldes enfrentados al régimen de El-Asad que podrían considerarse moderadas, la moderación se ha acabado tras cinco años de guerra.

Lo que ofrecemos a los sirios es mantener al dictador en el poder…
Es que lo hay que buscar ahora no son las soluciones buenas, sino las menos malas. Es cierto, no es justo mantener un régimen que ha masacrado a su propio pueblo. El problema es que si se le quita, asumirían el control o el Estado Islámico o la facción de Al-Qaida.

¿Y qué puede representar en este contexto el fortalecimiento del islamismo de Erdogan tras el fallido golpe de Estado en Turquía?
Se acentuará la radicalización religiosa del país, con más restricciones; empezando por la libertad de prensa, ya casi inexistente. En paralelo, es probable que Erdogan abandonde la ambigüedad frente al Daesh y colabore más activamente en su lucha. Sobre todo, después del apoyo recibido de Estados Unidos.

¿Queda sitio para la diplomacia?
La diplomacia es la esencia de todo. Pero creo que hay países que están excluidos de poder llevarla a cabo: los que han sido colonizadores, o que han repartido arbitrariamente el poder, sobre todo tras la caída del Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial. Reino Unido y también Francia han creado mucho odio y resentimiento. España podría jugar un papel magnífico, porque se la acepta mucho mejor.

¿Tenemos culpa los europeos o tendemos a ser bienpensantes con respecto al yihadismo?
Bueno, desde el siglo XIX los salafistas más radicales han estado enfrentados a Occidente, al que acusan de intervenir en los territorios árabe-musulmanes, corrompiendo su historia, su tradición, su cultura, su manera de vivir. Esto se ha agudizado. En su momento, era muy sencillo que se fomentara una Yihad global en Afganistán, llevar fanáticos allí para expulsar a los comunistas. Esos mismos yihadistas, cuando vencieron a los soviéticos, quisieron expandir sus ideales fanáticos por el mundo. El otro gran hito se produce en 2003, cuando en Irak, donde habían convivido en relativa armonía chiíes y suníes, se agrava la situación con un post-conflicto totalmente erróneo; con una guerra intestina que es el origen de lo que tenemos ahora.

Los antiguos privilegios

El sectarismo del Daesh es muy difícil de combatir…
Sí. Si nació y se ha expandido como lo ha hecho es porque se apoya en dos pilares: el apoyo externo, con países suníes que ven en él una manera de recuperar el poder frente a los chiíes en Irak y en Siria; y, por otro lado, había un sustrato poblacional muy importante que estaba deseoso de que surgiera un nuevo liderazgo suní, que se creara ese Califato para recobrar sus derechos históricos, sobre todo en Irak. No es tan sencillo extirpar el Estado islámico. No hablo de sus milicias, hablo del concepto, de la idea. Hay millones de personas -jóvenes sobre todo, sin nada que hacer- ante los que surge una organización que les dice que van a recuperar esos privilegios que habían tenido sus padres y sus abuelos. Y que están encantados de unirse al Estado Islámico.

No se trata, por tanto, de una lucha de oprimidos contra opresores.
Efectivamente. Usan y abusan de la ideología para hacerse con el poder, porque lo que está en juego es quién va a controlar Siria e Irak. Muchos de los combatientes que viajan allí saben muy poco del Corán; y no hablan árabe. Lo que significa el Daesh para sus partidarios es que, por fin, hay un ejército suní que está haciendo frente a alianzas tan fuertes como la que encabeza EE UU, o al ataque de Rusia. Tiene un gran poder y con auténticos fanáticos capaces de los máximos sacrificios.

¿Hasta dónde es decisivo cortocircuitar las vías de financiación?
Es muy importante. Parte de estas poblaciones estaban muy marginadas con los regímenes de Bagdad y Damasco. Llega el Estado Islámico y les ofrece servicios que no tenían, desde el postal a las basuras. Si dejaran de prestarlos, con las barbaridades que también están cometiendo para oprimir a su pueblo, este se volvería contra ellos. El terrorismo es una herramienta de combate, lo que hay que saber es quién maneja los hilos y por qué. Y asumir que hacemos frente a una ideología contra la que son precisas medidas sociales y educativas, la prevención y la represión policial y judicial y una estrategia más geopolítica. Quienes controlan el Estado Islámico están muy capacitados, nos conocen muy bien para saber cómo pueden impactarnos de la manera más más terrible.

Diario Sur. 18.07.2016