Reconocimiento al Día de la Raza

Mensaje de un argentino a sus amigo españoles.

Nota de Rafael Vidal: Tuve el honor de conocerle en España y en Buenos Aires y hablamos de la fraternidad de nuestros dos pueblos, de sus raíces y de su convivencia durante siglos. En 1996 estuve en Argentina y preparaba mi tesis doctoral sobre el general Espartero, tratando ampliamente sus destinos en el Perú y en el Alto Perú (actual Bolivia). Recuerdo su interés por proporcionarme la máxima información de aquellos años de 1810 a 1824 de la emancipación americana.

En el mapa se puede observar la salida al mar de la Bolivia en el momento de su independencia, perteneciendo todo el territorio a la “Intendencia de Potosí”, que venía a ser las provincias en que se dividía el virreinato.

A lo largo de los años he podido comprobar que muchos argentinos se preocupan de lo que ocurre en la “Madre Patria”, al igual que muchos españoles sienten cuando le va mal a esta nación tan cerca como es la Argentina.

Este es su mensaje:

Muy apreciados amigos/as:

Largas sombras hacen opacas las celebraciones del Día de la Madre Patria; y en ESPAÑA, el de la Fiesta Nacional.

Por aquí, la diversidad cultural, que se originó en el reconocimiento al “indigenismo” pero que muy pronto amplió su contenido para pretender introducirnos en la ideología de la igualdad, solo se manifiesta como reclamo de la izquierda radical. Oportunismo, se dice.

Allí se ha abierto una grieta por razones más cercanas en el tiempo, e impensables hasta unos años atrás, supongo. El estado de la convivencia no daba lugar a tamaño retroceso en lo político y social.

Las dos circunstancias deprimen porque alimentan a las izquierdas más radicalizadas y activas.

SARMIENTO, insigne introductor de la educación en el País y presidente de la Nación, dijo: “Los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de su destino”. ¡DIOS no lo quiera!, aunque la decisión de lo que vaya a ocurrir dependerá de nosotros entre las mayorías ciudadanas con valores poco menos que inmutables.

Hoy, entonces, a XXX (nombre esposa) y a mí nos cabe el honor de expresarles nuestros mejores saludos y deseos ante el inminente acontecimiento que nos ocupa. Desde la distancia, con enorme afecto y para que “…siga siendo la mejor…”, les decimos…¡Qué Viva ESPAÑA!

Fdo: YYY