Situación actual en el Mundo digital: Paz y Guerra; amenazas, riesgos, vulnerabilidades

Guerra y Paz Digital. Editorial de Revista de Política Exterior, número 185

Exploramos un terreno desconocido de prosperidad, innovación y vulnerabilidad. La economía ha sido la primera dimensión transformada por las tecnologías digitales, pero el cambio es también social y político. La imprecisión de las preguntas y respuestas en las comparecencias del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, en el Congreso de Estados Unidos y en el Parlamento Europeo da una idea del desconocimiento sobre la manera en que la tecnología está afectando a las estructuras y los conceptos tradicionales del orden internacional.

A las multas de miles de millones a Google y Microsoft por abuso de posición dominante y las denuncias por irregularidades fiscales a Amazon, Apple y otros gigantes tecnológicos, se une ahora la alarma por las campañas de desinformación e interferencia electoral a través de Facebook y Twitter, el procesamiento ilegal de macrodatos de millones de ciudadanos por empresas como Cambridge Analytica y el sabotaje de infraestructuras mediante ataques informáticos. Este número de POLÍTICA EXTERIOR se adentra en algunos de los efectos internacionales de la llamada revolución digital.

Nicholas Wright vaticina una competición entre autoritarismo digital y democracia liberal con la expansión de la Inteligencia Artificial. Advierte de que China ya ha puesto en marcha “un sistema digital autoritario”, con programas de vigilancia y aprendizaje automático a gran escala. Para el gobierno chino es irrenunciable el objetivo de convertirse en vanguardia de la innovación mundial. Cuenta para ello con la unidad de acción política y la capacidad de movilización de enormes recursos.

En el campo de la ciberseguridad, Yolanda Quintana apunta también a los Estados como el principal riesgo para la seguridad en la Red. Si EEUU, Rusia, China y Corea del Norte son las potencias más activas en este terreno, casi todos los países se han dotado de capacidades de defensa y ataque en el ciberespacio. España no es una excepción. Las denominadas “guerras híbridas” implican nuevos actores, dinámicas y escenarios. Las consecuencias económicas así como sobre los derechos y libertades de los ciudadanos son imprevisibles.

Con las personas en el centro del cambio tecnológico, Christoph Steck aboga por un pacto digital en el que los Estados y las empresas asuman nuevas responsabilidades para garantizar una digitalización que promueva una mayor igualdad y bienestar social.

Editorial de Política Exterior, número 185

Ciberseguridad, una cuestión de Estados

El mayor riesgo para la seguridad en Internet no son los delincuentes informáticos, sino los Estados que han encontrado en la tecnología una herramienta de control casi absoluto.

Hasta que el debate sobre las campañas de desinformación como una forma de guerra híbrida (acciones combinadas de robo de información, filtración interesada y ciberpropaganda) no saltó a las primeras páginas de los medios de comunicación, el principal riesgo en el ciberespacio parecían ser los delincuentes informáticos. A esta conclusión era fácil llegar teniendo en cuenta que la primera fuente de información en este ámbito, para el público en general, la constituyen las noticias sobre incidentes recogidas por los medios, que tienden a poner el foco en hechos relacionados con el cibercrimen.

No solo eso. Algunos documentos, como la Agenda de Ciberseguridad Global de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), estaban centrados en la lucha contra la ciberdelincuencia como marco prioritario, cuando no único, de su estrategia. Igual puede decirse de la labor de los legisladores. El Parlamento español, por ejemplo, ha dedicado varias comisiones y subcomisiones a analizar desde distintos enfoques la peligrosidad de Internet o de algunas de sus herramientas; como la subcomisión de Estudio sobre las Redes Sociales que puso en marcha la comisión de Interior del Congreso en la X Legislatura o, mucho antes, en la VI legislatura, la comisión Especial Sobre Redes Informáticas. Esa sensación ni siquiera cambió tras el goteo de las filtraciones de Edward Snowden –cuyo escaso impacto político aún hoy llama la atención– que sacaron a la luz las numerosas operaciones de los servicios de inteligencia de Estados Unidos para tener un control casi absoluto de cualquier actividad digital de cualquier persona.

Revista de Política Exterior. Septiembre-octubre de 2018. Número 185, por Yolanda Quintana