¿Españoles o Instituciones corruptos?

NOTA DEL EDITOR: Es importante la distinción, porque Venezuela es un país corrupto, porque las instituciones del Estado lo son y así se pueden relacionar otros estados como Corea del Norte, Sudan y Sudán del Sur, Somalia, Siria, Yemen, Guinea Ecuatorial, etc., pero puede que haya un foco de corrupción de un ciudadano relevante de un país, como la del príncipe consorte Bernardo de Bélgica:

El otro agujero negro de la vida de Bernardo de Holanda es el del millón de dólares que recibió de la empresa estadounidense de aviación Lockheed Martin. El asunto aún no se ha cerrado y los entresijos son tan turbios que muy poca luz se ha podido arrojar sobre el caso. El príncipe reconoce que aceptó la suma a cambio de influir sobre el Gobierno de La Haya para que comprara aparatos de este fabricante, y lo lamenta. Edición de El País de 19.12.2004.

En España existe una ley de transparencia: Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.

La Carta del Director del diario Sur, es un ejemplo de esa diferenciación, que es cuestión importante que sea detectado por la ciudadanía:

19.07.2020. Diario Sur. Corrupción y Transparencia, por Manuel Castillo

 

El avispero venezolano

NOTA DE LA REDACCIÓN: Venezuela no es solo un problema interno de un país soberano, sino que ha pasado a ser el escenario del nuevo conflicto bélico mundial, en donde se producen guerras: económicas, por la energía, por las zonas de influencia.

Ceder en Venezuela sería el inicio de un nuevo orden mundial, plagado de inseguridad y con fuerte impacto económico de Rusia y China.

Algunas consideraciones.

VENEZUELA DEMOCRÁTICA Vocento, editorial de 05.02.2019

04.02.2019. El Mundo, por MARISOL HERNÁNDEZ

Vídeo

Pedro Sánchez reconoce a Guaidó como presidente de Venezuela y Maduro le llama «pelele de Trump»

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha dicho este lunes que ha enviado una carta al papa Francisco para pedirle su ayuda en un proceso de diálogo para resolver la crisis creada por la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente y su reconocimiento por muchos países.

«He enviado una carta al papa Francisco, espero que esté llegando o que ya esté en Roma, en el Vaticano, diciendo que yo estoy al servicio de la causa de Cristo. Y con este espíritu le he pedido ayuda en un proceso de facilitación y de reforzamiento del diálogo», ha señalado Maduro, en declaraciones a la televisión Sky24.

Ha declarado que le ha pedido a Francisco que haga sus mejores esfuerzos para contribuir en el camino del diálogo. «Esperamos una respuesta positiva», ha añadido Maduro, que no es la primera vez que solicita la mediación del Pontífice en la crisis política que vive su país.

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GUAIDÓ, URGENTE

El desmoronamiento de Maduro puede dar lugar al vacío antes de que el presidente de la Asamblea se haga cargo de la situación

La negativa de Nicolás Maduro a modificar un ápice su posición sobre el futuro inmediato de Venezuela y la democratización de sus instituciones no deja a los países libres otra salida que la del reconocimiento de Juan Guaidó como responsable de ordenar unas próximas elecciones con garantías, en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional. El gobierno de Pedro Sánchez y otros de la Unión Europea –empezando por Francia, Alemania y Reino Unido– procederán a partir de hoy a reconocer a Guaidó y su institucionalidad. Una medida que no está exenta de incógnitas en cuanto a su operatividad real y plena, puesto que mientras Maduro siga ocupando el palacio de Miraflores y los responsables gubernamentales del chavismo continúen detentando resortes de poder, el paulatino reconocimiento internacional de Guaidó tardará en cuajar en el interior de Venezuela. Aunque por de pronto el régimen chavista no podrá seguir personado ante los gobiernos que, reconociendo a Guaidó, retiren credenciales diplomáticas a los representantes anteriores, a no ser que estos pasen a formar parte de la nueva administración venezolana. Pero el desenlace más inquietante de esta imposible cohabitación entre dos poderes que reivindican su respectiva legitimidad en Venezuela no está tanto en su ineludible colisión como en la forma en que acabe desmoronándose el régimen chavista. Puesto que si ya los liderazgos y los espacios de influencia reflejaban la existencia de un poder cuarteado entre intereses y lealtades muy diversas, es lógico pensar que cada día que pasa será más difícil contar con un chavismo jerarquizado que eventualmente pudiera estar en condiciones de admitir unánimemente el final de su dominio. La irresponsabilidad de años de la que han dado muestra los cargos al mando de Maduro permite más bien pronosticar una situación de vacío en la administración de los asuntos públicos, que algunos grupos de poder podrían tratar de aprovechar para el vaciamiento de un país ya esquilmado. Es por ello determinante la postura que en los próximos días adopten las Fuerzas Armadas; no ya de cara a la retirada de Maduro, sino para impedir que una crisis tan al límite conduzca a mayor violencia. Frente a la advertencia del todavía inquilino de Miraflores de que «el pueblo se está armando», resulta urgente atajar tal eventualidad y promover el desarme voluntario de la sociedad civil. Cuestión que el Grupo de Contacto europeo no debería desatender.

03.02.2019. Vocento. Editorial

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Transición legítima y necesaria en Venezuela

Lo que sigue es convencer a fuerzas militares y policiales que desistan de sostener el régimen de Nicolás Maduro y ayuden en el proceso de transición

31.01.2019. La Nación. Bryan Acuña Obando

Para el profesor de Relaciones Internacionales Bryan Acuña, en Venezuela  se debe convencer a las fuerzas militares y policiales para que dejen de sostener al régimen de Nicolás Maduro y ayuden en el proceso de transición. Bryan analiza el paso que dio Juan Guaidó, al activar los mecanismos de la Constitución, diseñada por los chavistas, para declararse presidente en transición, lo que le ha permitido ganar el respaldo de muchos países de Occidente, entre ellos Estados Unidos.

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GUERRA FRÍA Y CARIBE CALIENTE, por Francisco J. Carrillo Montesinos, exembajador de la UNESCO y Vicepresidente de la Academia Europea

31.01.2019. Diario Sur. Opinión

No debería sorprender que países con fuertes regímenes autoritarios, como es el caso de Rusia y China, se opongan a una ‘presión internacional’ contra el régimen del dictador Maduro

Maiquetía es el nombre del aeropuerto de Caracas, a ras del mar Caribe caliente en clave musical. Tras tres intentos de aterrizaje en medio de ‘vientos cruzados’ se posa en una pista ardiente y el avión se desliza zarandeado sin cesar. Caracas era una escala para encontrar a la ministra Ruth Lerner, de profesión educadora y a la sazón recién elegida en Ginebra presidenta del Consejo de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco, cuya coordinación estructural y programática formaba parte de mis funciones como director del Gabinete de Coordinación. La ministra lo era de un gobierno socialdemócrata. Ella estaba obsesionada por la educación y recitaba con frecuencia a grandes escritores como Rómulo Gallego y Uslar Pietri. También le obsesionaba la generalización de la educación musical. Todo ello es fondo de memoria. Mi escala fue breve, ya que el objetivo de mi misión era Santa Fe de Bogotá, la capital de Colombia, cuyo presidente Belisario Betancur había optado por un modelo de ‘Escuela Nueva’ como instrumento de convertir en universal la enseñanza primaria al tiempo que soplaban aires nacionales de una gran campaña de alfabetización en multitudes de veredas de los Cien años de soledad. Abundante desigualdad regional, pobreza, narcotráfico, guerrillas con fondo de corrupción estructural con sus no menos meritorias excepciones. Ambos países se regían por una democracia formal con pluripartidismo y separación de poderes. Ambos países comparten hechos históricos relacionados con Simón Bolívar quien, a pesar de Chaves y Maduro, es una realidad que agonizó en la ciudad colombiana y caribeña de Santa Marta.

Hoy Venezuela está bajo un régimen autoritario que mantiene un aparente mecanismo de funcionamiento democrático sometido a una estricta vigilancia, control y manejo desde el palacio presidencial. Hace unos días, con la legitimidad parlamentaria (mayoría de oposición) se ha reconocido por numerosos países al autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó. El vaso se desbordó. Y, también hace unos días, en el Consejo de Seguridad de la ONU el debate sobre el «régimen» dictatorial que impera en Venezuela se encontró con el veto de Rusia, China y Siria como acólito. El argumento: la «no intervención» en asuntos internos de un Estado miembro y que «la paz y la seguridad internacional» no estaban amenazadas. La Unión Europea ha fijado el plazo de ocho días para que se convoquen elecciones democráticas, lo que ha sido rechazado rotundamente por el dictador Maduro. (Es preciso recordar que durante los mandatos de los presidentes Chaves y Maduro, los Estados Unidos –según fuentes aparentemente fiables– compraban el 30% del petróleo venezolano).

Con los vetos en la ONU, Venezuela se ha convertido en un asunto ‘estratégico’ propio de la nueva Guerra Fría (como lo fue Cuba con los misiles soviéticos). No debería sorprender que países con fuertes regímenes autoritarios, como es el caso de Rusia y China, se opongan (incluso se es necesario con las armas, de ahí la amenaza propia de la nueva Guerra Fría) a una ‘presión internacional’ contra el régimen del dictador Maduro, ya que constituiría un precedente en la ONU que podría en el futuro tener a ellos como objetivos, incluidos Turquía y el régimen sirio de El Asad, sostenido por Rusia, que también apoyan al dictador venezolano. Para estos países, todo está permitido en la esfera de las relaciones económicas y financieras (en el caso de Venezuela, el petróleo). Se habló incluso de un proyecto de base militar de Rusia en Venezuela en el marco de la relaciones bilaterales, lo que significaría poner un pie en una región que hasta ahora fue ‘área de influencia’ de los Estados Unidos. (Véase mi artículo ‘2019: Tensiones y pasiones’, en SUR 05/01/2019). ¿Quién podría controlar el tipo de armamento de esa hipotética base militar con probables misiles apuntando a Estados Unidos? La carrera armamentística ha sido potenciada por Trump, con un nuevo ejército espacial que relanza el programa de la ‘guerra de las galaxias’ (en el que avanzan también Rusia y China).

E n realidad, ¿cuál es la cuestión de fondo del veto de Rusia y China en la ONU sobre el ‘asunto venezolano’? El petróleo, el mercado latinoamericano en donde los chinos están muy presentes, –sin olvidar la compra de parte de la deuda de Venezuela–, así como el desmontaje de las antiguas ‘áreas de influencia’, es decir, de la influencia de los Estados Unidos, esgrimiendo la globalización y la libertad de mercado. Por ello, la línea roja de Rusia y China se concreta en una estricta política de ‘no intervención’ exterior en los asuntos políticos de un Estado, quedando excluida toda ética en las relaciones internacionales (abundan los ejemplos con petróleo o sin petróleo). Esta posición también es compartida por la Turquía de Erdogan y por Cuba (es una constante de su política continental, nacida del bloqueo que resultó ineficaz e insostenible). La mayoría de los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos han reconocido al presidente interino.

El trasfondo de guerra comercial globalizada aparece con toda evidencia, modulada según los recursos naturales de los países y según sus posiciones ‘estratégicas’, que suelen ir unidas. Este panorama es real (miremos al Oriente Medio, al Extremo Oriente y ahora a América Latina y Caribe, a título de ejemplos). El contexto internacional es de nueva e impredecible Guerra Fría, que hoy toca al Caribe caliente.

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MADURO, EN CAÍDA LIBRE

Venezuela ha de transitar hacia la democracia plena mediante elecciones presidenciales libres y supervisadas por observadores

31.01.2019. Editorial de Vocento

Las dos últimas respuestas que Nicolás Maduro y el régimen chavista han dado a la profunda crisis que atraviesa Venezuela y a la proclamación parlamentaria de Juan Guaidó como «presidente encargado» muestran el carácter dictatorial de su poder y, al mismo tiempo, las dificultades que presenta el tránsito a un sistema de libertades. La orden judicial prohibiendo que el presidente del Parlamento abandone el país, haciéndose cargo de sus bienes y congelando sus cuentas bancarias, confirma la naturaleza antidemocrática del poder que irradia el Palacio de Miraflores. La disposición de Maduro a dialogar sobre una disolución del Parlamento para dar paso a nuevas elecciones legislativas, refleja hasta qué punto la tenacidad autoritaria puede llegar a confiarse en su propio cinismo. Las movilizaciones de ayer evidenciaron que la situación es insostenible para Maduro y los suyos. Pero ello no significa que los reconocimientos de Juan Guaidó como presidente –tanto los expresados hasta la fecha como el anunciado por parte de los países de la UE, comenzando por España– comporten la inmediata caída de su régimen. El autoritarismo populista y violento con el que Maduro insiste en perpetuar el chavismo como opción única de gobierno, haciéndose con el poder judicial y ninguneando al legislativo, solo puede venirse abajo por implosión. No es casual que el propio Guaidó se haya empeñado en erigirse en «presidente encargado» en virtud de las previsiones contenidas en una Constitución promovida por el chavismo; o que tras las medidas impuestas por el Supremo contra la libertad y los derechos personales del presidente del Parlamento de la República, él mismo advirtiera de que el chavismo es una fuerza política ineludible para dibujar el futuro próximo del país. Maduro se atrinchera, consciente de que la soberanía territorial le asegura la permanencia en el poder frente a la presión internacional, y de que la aguerrida defensa que los afectos al régimen harán del mismo –y de sus particulares privilegios– le concede algún margen de ventaja frente a los requerimientos de unas elecciones presidenciales inmediatas. Es imprescindible que la comunidad internacional comprometida con la democracia no deje duda alguna respecto a la condena sin paliativos de su ejecutoria y del régimen en su conjunto. Pero el objetivo inmediato ha de ser la convocatoria de elecciones presidenciales libres y supervisadas por observadores, para pasar página de casi tres décadas de autoritarismo y de corrupción gubernamental anterior en Venezuela.

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Asentar las bases del futuro de Venezuela

31.01.2019. COPE. Línea Editorial

31.01.2019. COPE. Archivo audio

El Parlamento Europeo ha reconocido hoy a Juan Guaidó como “legítimo presidente interino” de Venezuela con el voto afirmativo de 439 diputados. La expresión usada trasluce muy bien la posición europea: reconocimiento de las funciones constitucionales del Presidente de la Asamblea Nacional durante el período necesario para convocar unas nuevas elecciones.

Como era de esperar, Maduro se ha apresurado a apelar a la independencia nacional olvidando que en Venezuela hay destacados 30.000 castristas, amén de los rusos que han llegado en los últimos días. Los mejores pronósticos pueden hacer pensar que se trata del canto del cisne, pero en las próximas horas el régimen puede intensificar la represión. Nada está siendo fácil en el proceso iniciado hace ocho días. La Venezuela heredera del chavismo era, y sigue siendo, un paradigma que Cuba y Rusia no pueden permitir que desaparezca sin más.

Por eso es conveniente que  la Unión Europea actúe para facilitar la salida. A la violencia que el chavismo ha ejercido de manera indiscriminada contra la oposición y el pueblo de Venezuela, no puede sumarse más violencia. La estrategia del propio Guaidó, al lanzar una propuesta de amnistía para los militares, es precisamente esta. Apoyar internacionalmente el proceso de transición venezolano exige mesura y realismo para asentar las bases del futuro.

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El Papa y Venezuela

30.01.2019. COPE. Línea Editorial

La ayuda más importante que puede prestar el Papa es la de sembrar el camino de la reconciliación.

Con demasiada frecuencia se escuchan los últimos días voces que acusan al Papa Francisco de mantener una posición equidistante ante la crisis de Venezuela. En muchas ocasiones estas críticas se basan en prejuicios ideológicos o en la ignorancia de lo que significa el ministerio del Papa y su relación con los obispos de un determinado país.

Algunos parecen negar u olvidar lo evidente: que la Iglesia ha estado en primera línea en defensa de la libertad, arriesgando su propia seguridad y proporcionando esperanza y estabilidad, aparte de ayuda básica de alimentación, medicinas, etc…, a través de Cáritas.

Francisco ha insistido repetidamente en que él dice lo mismo que los obispos venezolanos, que hace pocos días dejaron claro en una declaración colectiva que el gobierno de Maduro es ilegítimo y que Guaidó representa una puerta abierta a la esperanza. Naturalmente, el Papa no puede pronunciarse con el mismo tono que los obispos del país, no es esa su misión. Pero sí ha pedido algo que hace falta estar muy ciego, o ebrio de ideología, para no desear: una solución justa y pacífica, que respete los derechos humanos y evite el derramamiento de sangre.

La ayuda más importante que puede prestar el Papa es la de sembrar el camino de la reconciliación, que será la clave del futuro para una nación hoy aniquilada

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El Ejército y el futuro de Venezuela

Los días de Maduro en el poder están contados y lo que se impone es una transición que debe ser pacífica

27.01.2019. El Periódico

Mientras la situación en Venezuela aparece enrocada entre dos facciones antagónicas que claman por la legitimidad de unas urnas que les dio la victoria, limpia o fraudulenta, y mientras la diplomacia internacional se divide en dos bloques también  antagónicos, el Ejército aparece en estos momentos como la fuerza clave que puede decidir el futuro inmediato del mayor responsable, aunque no único, de la catastrófica situación económica del país, el incompetente Nicolás Maduro. Las Fuerzas Armadas no son un agente objetivo ni están por encima de las partes

Los militares son parte del problema. Han sabido aprovechar la debilidad de quien ha sido presidente desde el 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, para asegurar una larga serie de privilegios económicos, entre ellos el control de la primera empresa del país, Petróleos de Venezuela SA (aunque ello no implica que sean capaces de gestionarla), así como grandes intereses en otros sectores como la minería o la construcción. En las presentes circunstancias puede resultarles más conveniente mantener a Maduro en el poder, pero el Ejército no es una entidad monolítica. La propia avidez de los altos mandos ha marcado una gran diferencia con los mandos intermedios y con la tropa, que tienen que lidiar diariamente con la carestía y la escasez como la mayoría de la gente. Los días de Maduro en el poder están contados y lo que se impone es una transición que debe ser pacífica en la que no debe haber lugar para el ruido de las armas.

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«El Gobierno de Nicolás Maduro cuida de mí y yo soy agradecida». Por JON G. ARAMBURU

Diario Sur de Málaga, 17.02.2019

El chavismo incondicional tiene su reducto más combativo en el cordón de miseria que rodea Caracas

La autopista Francisco Fajardo recorre Caracas de este a oeste, una atalaya privilegiada desde donde ver realidades opuestas que a menudo se solapan. Uno emplea apenas media hora en recorrer la distancia que separa el centro financiero, el deslumbrante Meliá o las oficinas del Gobierno, del pretencioso Aladdin, un picadero de cúpulas bulbosas, y las barriadas de chabolas que aquí llaman cerros y que conforman el cordón de miseria que envuelve la capital de Venezuela. Este periódico ha tratado también de pulsar esta realidad, la que anida en las laderas más desfavorecidas, auténtico granero del chavismo recalcitrante, donde la delincuencia y el narcotráfico campan a sus anchas bajo un paisaje de casas de cinc y cemento agrietado, los coches despojados de sus ruedas se pudren a la intemperie y cada muro devuelve la mirada mesiánica de Chávez y Maduro.

Petare, el barrio más grande de Caracas, muere al pie del cerro José Félix Ribas, al que se accede por cuestas imposibles entre postes de luz donde la maraña de cables ha terminado casi por ocultar el cielo. No encontrarán este lugar en ninguna guía turística, ni a nadie que le quiera bien que le aconseje llegarse hasta allí. Los carajitos -como llaman en este país a los niños- juegan en las aceras a béisbol a la vista de adolescentes patibularios de mirada desafiante, que radiografían a los intrusos en busca de móviles, cámaras fotográficas, relojes, efectivo o la alianza. Todo vale para procurarse un tiro de perico -«15 dólares el gramo, tremenda noche, mi pana»-; o un desahogo en cualquiera de los burdeles que recorren ese eje que forman Plaza Venezuela-Sabana Grande-Chacaíto, a 3.000 bolívares el asalto. Un dólar. Aquí vive Carmen Mijares, una peluquera de 62 años a la que la vida ha bendecido con el conformismo de los mansos y poco más. Le acompaña su cuñado, Enrique, que no dirá una palabra durante las dos horas largas que pasamos en su casa, entre cuadros de la Última Cena y fotografías de Hugo Chávez, «el hombre que más ha amado a Venezuela», precisa la mujer. «Casada ni Dios lo quiera», aunque con un hijo que le ha dado ya dos nietos.

«Hay que ser solidaria»

En el cuarto de la entrada se amontonan secadores, planchas y bigudíes. «A las mujeres que tienen el pelo enroscadito, chichito, las pongo más bellas de lo que son», dice. Por su ‘salón de beauté’ pasan menos de diez clientas por semana, lo que supone unos 30.000 bolívares al mes (10 dólares), casi el doble del salario mínimo que también cobra en concepto de pensión y la mitad que una carrera en taxi hasta el centro. «Hay que ser solidaria, me da cosa pedirles más», dice.

Carmen llegó al José Félix Ribas hace más de medio siglo y el decorado entonces no difería mucho del actual. Aquí viven hacinadas 80.000 personas. «Los cerros ya existían antes de que llegara Chávez», recuerda con malicia cuando se le pregunta por las penurias económicas que pasan los venezolanos. Y no le falta razón, si bien veinte años de promesas no sólo no han mitigado la pobreza sino que han disparado la corrupción y el crimen. Cuando se le pregunta cómo sale adelante, la mujer habla de la bolsa ‘clap’ -una veintena de artículos importados que son el gran sostén de las familias- y el carné patriótico, que garantiza bonos -dinero en efectivo- en fechas señaladas como la Navidad, la Semana Santa o los carnavales. Una ayuda que compra voluntades a lo largo y ancho del país. «El Gobierno de Maduro cuida de mí y yo soy agradecida», dice sin empacho.

A Carmen, chavista desde 1992, cuando Hugo Chávez acabó en la cárcel antes de saltar a la palestra política convertido en un héroe, se le humedecen los ojos cada vez que habla del comandante. Por Chávez, siente «un amor sin fisuras» y confiesa que prefiere a Maduro, «al que no han dejado gobernar bien». ¿Pero quién? «La oposición, los empresarios, -dice- y también gente de su propio partido, chamos de su confianza que le han traicionado». Desde que Maduro está al mando, Carmen reconoce que «las cosas no van bien». Pero no cree que la solución pase por una elecciones libres, «ni Estados Unidos ni Europa ni ustedes, los españoles, son quién para meter las narices en Venezuela -dispara de corrido-. ¿Por qué no se van a ayudar a Haití o a Ruanda? Yo le diré por qué, porque allí no hay petróleo ni metales. Todo el mundo mira por su bolsillo».

El discurso de Carmen rezuma la fe de los conversos. Corrupción, desabastecimiento, hundimiento económico… son todos consecuencia de la política de acoso y derribo del capitalismo. El suyo es un tren que avanza en línea recta, sin distracciones. Sólo hay una plaga de la que no culpa al presidente Juan Guaidó o a Donald Trump, «ese coño de su madre que se cree el dueño del mundo, y eso sólo lo es Dios». «La inseguridad aquí es horrible y la Policía no hace mucho por atajarla», concede. «Los culpables somos los propios venezolanos, todos. El problema empieza por la casa de cada uno. Si tengo un familiar que ha sido preso, hago todo lo posible por sacarle, sea o no culpable. Lo mismo vendo el televisor que el techo que me protege y como ‘el sistema’ es corrupto, me acepta la plata», brama sin encontrar contradicción alguna en lo que dice.

«El barrio ya no es el de antes»

Carmen está convencida de que Venezuela va a salir adelante, «con la ayuda de Dios, no de la Iglesia», puntualiza. Admite que «hay gente en el poder que está chupando, pero los que vienen sólo quieren ocupar su sitio», se enculebra. El sol entra a chorros por el patio donde cuelga la ropa. «El barrio ya no es el de antes, ya no están todos con Maduro -suspira-. El presidente estuvo aquí y prometió seguir con el legado de Chávez, pero las cosas están complicadas. Y este país no debería pasar por lo que está pasando», se desgañita.

Su queja se suma a muchas otras que salpican el día a día del vecindario, siempre sometido a la tiranía de los cortes de abastecimiento. «Pueden pasar ocho días sin que tengamos agua los de esta acera, pero los de enfrente no tienen problema», se cruza de brazos como un niño enfurruñado. «¿Y el gas, Carmen?». «Está desastroso, mi chamo. No vino la semana pasada y tampoco esta», explica mientras mira la bombilla encendida que preside el cuarto, como temiendo que se vaya a fundir en cualquier momento. En ese momento entran Marina y su hijo Usiel, «a muerte con el Magallanes de béisbol», recita su madre, harta y orgullosa a partes iguales. El barrio se empieza a animar y los ‘colectivos’, como se conoce aquí a las bandas motorizadas que asaltan y desvalijan con la aquiescencia de la Policía, empiezan a salir de sus agujeros con hambre atrasada. Campana y se acabó.

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Agenda Exterior: Cuba Revista Semanal de Política Exterior

Preguntamos a los expertos por las posibilidades reales de cambio en Cuba, dada la coyuntura actual: Venezuela en crisis, América Latina virando a la derecha, y un EEUU más que agresivo. Leer más…

 

Corrupción y conflicto: van de la mano (Artículo de la NATO Review)

La corrupción ha sido un elemento básico de los debates sobre el desarrollo desde mediados de los años noventa. Sus efectos corrosivos están bien documentados: la corrupción arraigada impide el crecimiento económico inclusivo, desvía la ayuda y subvierte la ayuda internacional para el desarrollo. Pero una consecuencia igualmente importante de la corrupción generalizada es mucho menos reconocida y mucho menos estudiada: su impacto en la seguridad nacional e internacional. Por eso la corrupción le importa a la OTAN.

Hombres iraquíes se manifiestan contra la corrupción y los servicios deficientes en la Plaza Tahrir, en el centro de Bagdad, Irak. Una investigación de ocho meses de duración realizada por el Comité Parlamentario Iraquí de Seguridad y Defensa, publicada en agosto de 2015, mostró que la corrupción financiera y administrativa alimentó el aumento de ISIS / Daesh y las milicias locales en Irak. © Reuters

La corrupción y la captura del estado contribuyeron al estallido de la primavera árabe y los conflictos subsiguientes. Fue un factor clave en la derrota de las fuerzas iraquíes durante la primera batalla de Mosul. Alimentó el auge de ISIS / Daesh y Boko Haram. Y ha sido utilizado como una herramienta de política exterior por algunos estados para minar activamente las instituciones en otros.

La corrupción también fue un factor clave que contribuyó a los fracasos de las intervenciones internacionales en Irak y Afganistán. La corrupción generalizada y la captura estatal por parte de redes criminales socavaron la legitimidad del gobierno afgano, redujeron su efectividad y crearon una fuente de resentimiento para su propia población. Ha impulsado el reclutamiento de talibanes, lo que hizo mucho más difícil para la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional (ISAF) liderada por la OTAN (2003-2014) lograr sus objetivos de misión clave, desde la seguridad hasta la gobernanza efectiva. En las palabras de Ryan Crocker, ex embajador de los Estados Unidos en Afganistán: “ El último punto de fracaso de nuestros esfuerzos … no fue una insurgencia. Era el peso de la corrupción endémica. ”( 2016 )

En Irak, la corrupción en el reclutamiento y las promociones del ejército, la existencia de soldados fantasmas y el robo de armas y suministros hicieron que el ejército, superior sobre el papel, no estuviera armado, no tuviera personal y, en última instancia, no pudiera detener el aumento de ISIS / Daesh. Para detener a los combatientes yihadistas, las tropas internacionales tuvieron que regresar a Irak un par de años después de que concluyera la misión de entrenamiento anterior.

Y, sin embargo, los vínculos entre la corrupción y la inseguridad no se han convertido en una parte integral de los debates y planes clave relacionados con la seguridad. Incluso cuando se reconoce que la corrupción es un desafío estratégico, este reconocimiento rara vez se traduce en directrices y herramientas específicas que podrían proteger el compromiso internacional del riesgo de corrupción. Quizás aún más importante, tales medidas podrían ayudar a evitar situaciones en las que las intervenciones internacionales terminan inadvertidamente apoyando redes corruptas y viendo sus recursos desviados.

Estas consideraciones son clave para las operaciones militares que van desde la creación de capacidad de defensa hasta la estabilización, la gestión de crisis y las misiones de apoyo a la paz. Las operaciones aportan importantes cantidades de recursos, tanto tangibles (desde el mantenimiento local hasta la capacitación y el equipo) como intangibles, como el apoyo al gobierno de la nación anfitriona y las fuerzas armadas. Si los planificadores e implementadores no son cuidadosos, estos recursos pueden ser desviados y mal utilizados por redes corruptas y spoilers que se benefician del caos y la inestabilidad.

OTAN y anticorrupción

Hasta la Cumbre de Varsovia de 2016, la OTAN estaba activo en el ámbito de lucha contra la corrupción, principalmente a través de su construcción Integridad (BI) del programa , que se centra en el análisis de riesgos de corrupción en los sectores de defensa y ayuda de diseño de los programas nacionales de lucha contra la corrupción. Se produjo un cambio en Varsovia con la adopción de una política de BI , que va más allá del alcance inicial del programa. La política deja claro que la prevención y la lucha contra la corrupción deben incorporarse a las tareas clave de la Alianza: desde la defensa colectiva hasta la respuesta a la crisis y la seguridad cooperativa. Un plan de acción de BI con el objetivo de integrar las consideraciones anticorrupción en las actividades de la OTAN, seguido poco después.

La importancia de la política y el plan de acción es difícil de exagerar. En Afganistán, la misión de la ISAF no comenzó a abordar los problemas de corrupción hasta el 2007. Llevó nueve años, hasta el 2012, mitigar el impacto de la corrupción para convertirse en una línea de participación en el Plan de Operaciones de la ISAF.

Hacer caso omiso de los problemas de corrupción en la planificación y asignación de tareas dificultó el reconocimiento de sus manifestaciones y consecuencias, en particular el impacto que tuvieron los problemas de corrupción en la capacidad de la misión para cumplir sus objetivos. Esto significaba que la inyección de recursos que excedía con creces la capacidad de absorción de Afganistán no se consideraba un riesgo clave. Los contratos locales de mantenimiento, como el Contrato de Transporte de la Nación Anfitriona que alimentó a los señores de la guerra y los funcionarios corruptos, no fueron analizados por su beneficio potencial para las redes corruptas. En efecto, ISAF exacerbó los riesgos de corrupción contra los que más tarde luchó.

Durante los primeros años de su misión, la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional liderada por la OTAN descuidó el impacto que los contratos locales, como la contratación de camiones locales para el transporte de suministros, tuvieron sobre la corrupción. © Reuters

Una razón para la respuesta lenta es que las fuerzas desplegadas no se utilizaron para tratar el problema de la corrupción. Era demasiado fácil considerarlo como una cuestión de desarrollo que podía esperar hasta que se estableciera la seguridad. Sin orientación como los procedimientos operativos estándar y con poca experiencia disponible, es difícil abordar un problema como la corrupción, incluso si se nota, especialmente en un entorno inseguro: cuando las balas comienzan a volar, hay poco tiempo o capacidad para pensar e implementar Mitigaciones para un riesgo desconocido.

Aquí es donde la política de BI de la OTAN puede ayudar. Si se considera un establecedor de normas y es implementado por los Aliados de la OTAN, la política puede ayudar a garantizar que se tome en cuenta la corrupción en la OTAN y en la planificación nacional para las operaciones militares. Esto, a su vez, aumentará la preparación para enfrentarlo en el teatro, identificar entornos de alto riesgo, implementar medidas de mitigación antes de desplegar tropas, monitorear el impacto de la corrupción en la misión y anotar las actividades de la misión que podrían exacerbar el impacto. Gravedad y alcance de las prácticas corruptas. También debería ayudar a los Aliados a establecer relaciones con organizaciones que puedan ayudarlos en el teatro e identificar fuentes de experiencia técnica que puedan ser de ayuda.

La importancia de la gobernanza de la defensa.

Si bien la corrupción en cualquier sector puede ser perjudicial, la corrupción en las fuerzas de defensa y seguridad, encargadas de proteger a la población y responder a la inseguridad, es particularmente perniciosa. En algunos casos, los efectos de la corrupción son visibles de inmediato, y las fuerzas de seguridad depredadoras abusan de las poblaciones para las que fueron creadas. En otros casos, el secreto y la confidencialidad que a menudo acompaña a este sector pueden ocultar los efectos de la corrupción, hasta una crisis y un fracaso a gran escala.

Cuando un militar falla, falla espectacularmente: las fuerzas ineficaces y vacías crean el espacio para que prosperen Boko Haram, ISIS / Daesh y grupos del crimen organizado. Las consecuencias son demasiado grandes para ser ignoradas por la seguridad o la comunidad de desarrollo: para que la paz y la seguridad se consoliden y creen las condiciones para el desarrollo, es necesario abordar la corrupción de la defensa y la seguridad, especialmente en los estados frágiles y afectados por conflictos. para ambos.

Una combinación de secreto, necesidades de seguridad percibidas y prestigio nacional a menudo dificulta la reforma de las instituciones de defensa y seguridad. Sin embargo, sin reformarlos, la estabilidad y la seguridad no pueden echar raíces.

En los primeros años después de la independencia en Sudán del Sur , por ejemplo, la elite gobernante desvió los ingresos del petróleo para financiar redes de patrocinio a través de los gastos del sector de defensa. Se usó un presupuesto militar inflado para pagar los salarios de 230,000 soldados y miembros de las milicias pertenecientes a varias redes de patrocinio. Mientras tanto, se incursionaron en los presupuestos de otros departamentos y se redirigieron los recursos al sector de defensa: en 2012, cuando los gastos de defensa y seguridad representaron el 35% del presupuesto de Sudán del Sur, los donantes financiaron el 75% del sector de salud de Sudán del Sur.

Durante algunos años, el sistema de patrocinio funcionó en Sudán del Sur; La lealtad fue comprada y la violencia mantenida bajo control. Pero en 2012, el aumento de los precios de la lealtad, una disputa con el gobierno sudanés por el uso de la infraestructura petrolera y una disminución global de los precios del petróleo llevaron a una disminución de la producción y menores ingresos. Esto disminuyó la capacidad del gobierno del presidente Salva Kiir para comprar la lealtad de sus oponentes, por lo que Kiir recurrió a despedir a sus oponentes. Dentro de un año, la guerra civil y la crisis humanitaria asolaron al país.

Una gobernanza de defensa robusta es especialmente importante cuando el gasto en defensa aumenta, o cuando los países amplían sus fuerzas armadas y el alcance de su política de seguridad y defensa. Actualmente, el gasto en defensa está aumentando más rápidamente en los países donde los estándares de gobernanza de defensa son más débiles. En 2016, 22 estados africanos pasaronmás del cinco por ciento de sus presupuestos en defensa, mientras que siete países gastaron más del diez por ciento. Esta es una inversión importante, que puede desviar recursos de otros servicios públicos, incluidos la salud y la educación. Pero en muchos de los países donde el gasto está aumentando, el desarrollo de mecanismos efectivos de supervisión está fallando en mantener el ritmo. Los presupuestos de defensa son en su mayoría opacos y están exentos de escrutinio externo, y las armas y equipos adquiridos rara vez están bien planificados ni contribuyen a la efectividad de las fuerzas armadas.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir (El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir (centro), desvió los ingresos del petróleo para financiar redes de patrocinio a través de un presupuesto militar inflado, que pagó los salarios de 230,000 soldados y milicianos. © Reuters

La OTAN no es un recién llegado a la difusión de altos estándares de gobierno de defensa: su aceptación de nuevos estados miembros ha estado condicionada a su adhesión al buen gobierno de sus fuerzas de defensa, incluida la supervisión democrática y civil. La Alianza, que sigue siendo una fuente importante de normas y estándares en defensa, está bien situada para ayudar a otros países a mejorar su gobierno de defensa. La nueva misión de capacitación y desarrollo de capacidades de la Alianza en Irak, por ejemplo, debe incorporar medidas para combatir la corrupción y fortalecer la gobernanza del sector de defensa de Irak. Como lo sugieren la batalla de Mosul y el surgimiento de ISIS / Daesh, limitar el impacto de la corrupción debe ser una prioridad para que las fuerzas iraquíes puedan aprovechar los avances logrados en los últimos años.

Misiones de gestión de crisis y estabilización.

En reconocimiento de que la Alianza estaba mal preparada para mitigar los riesgos de corrupción en las operaciones, la política de BI requiere que se tengan en cuenta las preocupaciones de buen gobierno y anticorrupción en todas las etapas de la planificación y ejecución operativas. Este es un desafío clave para los aliados. La investigación realizada por Transparency International (TI) ha identificado la capacidad de reconocer y mitigar los riesgos de corrupción como un vínculo débil entre los aliados de la OTAN y sus socios. Solo en tres países encontramos evidencia de doctrina que aborda la corrupción, orientación sobre adquisiciones operativas o capacitación anticorrupción para las tropas.

El rol de la OTAN como establecedor de normas podría ayudar a aumentar la preparación nacional, tanto a través de proporcionar una guía de buenas prácticas como de exponer a los oficiales a la cuestión, mientras giran a través de los sistemas de la OTAN. El Centro de Guerra Conjunta de la Alianza, por ejemplo, ha estado incorporando temas relacionados con la corrupción en los ejercicios que realizan (en los que TI – Defensa y Seguridad ha participado). Recopilado por la Guía anual sobre ejercicios del Comandante Supremo Aliado de Europa, que incluye mitigar la corrupción entre los resultados del ejercicio, e impulsado por las necesidades del cuartel general de la Estructura de la Fuerza de la OTAN, muchos de los cuales han reconocido la corrupción como un desafío, los ejercicios han sido el aspecto más visible de los intentos de la OTAN para mitigar los riesgos de corrupción. La inversión en ejercicios ya ha dado lugar a cambios en los procedimientos operativos estándar,

Los ejercicios son particularmente útiles para darse cuenta de que contrarrestar la corrupción es un problema tanto técnico como político. Sin la presión del liderazgo, es poco probable que las soluciones técnicas obtengan tracción. Sin la experiencia técnica de los funcionarios, el compromiso de alto nivel no se puede realizar, simplemente porque nadie sabrá cómo traducirlo en soluciones técnicas. En entornos donde la corrupción es un riesgo importante, tiene sentido reforzar el personal militar con expertos de otras instituciones, desde la aplicación de la ley hasta el gobierno. Sin embargo, cada sede necesita una base de conocimientos especializados, aunque solo sea para poder reconocer y definir una amenaza cuando aparezca, y saber dónde buscar ayuda.

Resiliencia aliada

El impacto de la corrupción en la seguridad nacional, la soberanía y la independencia ha sido bien ilustrado por los desarrollos en Ucrania. El ex vicepresidente de los EE. UU., Joe Biden, declaró en 2009 que “ en la última década, Rusia ha utilizado otra arma de la política exterior. Utiliza la corrupción como herramienta de coerción para mantener a Ucrania vulnerable y dependiente. Entonces prosigan esas reformas para erradicar la corrupción. No se trata solo del buen gobierno. Se trata de la autoconservación. Es sobre tu propia seguridad nacional. 

Con frecuencia, se considera que la corrupción es un cáncer, una fuerza maliciosa pero amorfa que socava el desarrollo y la seguridad. Esta interpretación, sin embargo, ignora las formas cruciales en que las prácticas corruptas pueden ser utilizadas intencionalmente, conscientemente, por un estado para socavar las elecciones y la libertad de maniobra de otro. Las vulnerabilidades de la corrupción, especialmente en los sectores clave de defensa y energía, deben verse como habilitadores para la guerra no convencional que amenaza a los aliados y socios de la OTAN.

La Residencia Mezhyhirya, la propiedad donde vivía Viktor Yanukovych cuando era Primer Ministro y luego Presidente de Ucrania, ahora es un museo que muestra el lujoso estilo de vida de Yanukovych. Huyó a Rusia después de la revolución ucraniana de 2014, que fue provocada por protestas masivas contra la corrupción. © Wikipedia

La amenaza que la corrupción puede suponer para la soberanía y la seguridad nacionales debe incorporarse en la respuesta de la OTAN a las amenazas híbridas , que actualmente parece centrarse principalmente en la desinformación y los ataques cibernéticos. Si bien estos temas no deben pasarse por alto, un enfoque en mantener instituciones de defensa resilientes que estén bien conectadas con sus poblaciones sería una contribución deseable para contrarrestar las posibles amenazas híbridas.

Muy por delante

Gracias a la política de BI y su trabajo de creación de capacidad, la OTAN se encuentra actualmente en la vanguardia de los establecimientos de seguridad y defensa con el objetivo de mitigar los riesgos de corrupción. Pero es importante no descansar en los laureles de uno; Todavía queda mucho por hacer. El progreso en los ejercicios no parece haber sido acompañado por el desarrollo de orientación estratégica y operacional, o por la actualización de las doctrinas clave para guiar a los planificadores.

La OTAN tampoco ha facilitado que las organizaciones independientes, incluida la sociedad civil, monitoreen y contribuyan a la implementación de la política. El hecho de que el plan de acción de BI no se haya hecho público significa que hay oportunidades limitadas para que las organizaciones externas contribuyan. Si bien es comprensible que algunos aspectos del plan de acción y su implementación deban permanecer clasificados, es poco probable que esto se aplique a la totalidad de los planes y acciones de la OTAN. La corrupción en la defensa y la seguridad es una preocupación compartida, una que se beneficiaría de una coalición de actores comprometidos a su alrededor, una coalición que también podría beneficiar a la Alianza en una crisis.

Como las estructuras de la OTAN incorporan preocupaciones anticorrupción en sus procedimientos, el próximo desafío es garantizar que estas normas y prácticas adoptadas a lo largo de la Alianza se reflejen en los establecimientos de defensa nacional. La política de BI hace que cualquier acción de los Aliados sea voluntaria, y aún así, mantener un alto nivel de gobierno de defensa es crucial: entre otros beneficios, ayudará a asegurar que los aumentos planificados en los presupuestos de defensa de los Aliados hasta el dos por ciento del PIB se gasten bien. Las consultas entre iguales y la experiencia entre iguales es una forma clave de mantener y mejorar la capacidad institucional.

Los ejercicios también podrían convertirse en un vehículo para difundir normas y prácticas anticorrupción entre los aliados. Sin embargo, para eso, la anticorrupción podría convertirse en un elemento de los requisitos formales de certificación de la OTAN. La Alianza también tendría que desarrollar una variedad de escenarios anticorrupción y capacitar a evaluadores que puedan identificar los desafíos y asesorar sobre las mejores prácticas.

El desafío final para el trabajo anticorrupción de la OTAN es la cooperación con otras instituciones, especialmente con la Unión Europea. La Dirección General de Negociaciones de Vecindad y Ampliación (DG NEAR) de la Comisión Europea patrocina actualmente el programa BI de la OTAN, reconociendo que la gobernanza de la defensa es un factor clave para la seguridad y estabilidad sostenibles. Sin embargo, se podría hacer más, incluido el trabajo conjunto sobre la incorporación de medidas anticorrupción en los procedimientos operativos estándar y los procesos de planificación operativa para implementaciones internacionales; cooperación en vulnerabilidades de corrupción como parte de la guerra híbrida; y fortalecimiento de la capacidad de defensa en los países socios. Con ambas organizaciones enfrentando desafíos similares, ciertamente tiene sentido buscar sinergias.

La Dra. Karolina MacLachlan es Directora Regional de Programas para Europa para la Transparencia Internacional, Defensa y Seguridad. El artículo se basa en su extenso trabajo con organismos de la OTAN y establecimientos de defensa nacional, incluida la participación en ejercicios.

Las publicaciones publicadas por TI-Defence and Security (disponibles aquí ) ofrecen un análisis más profundo de los vínculos entre corrupción e inseguridad ( La quinta columna ), los vínculos entre corrupción y extremismo violento ( The Big Spin ), que promueven la responsabilidad en la industria de la defensa. , y temas relacionados. TI-Defence and Security ha lanzado una iniciativa para promover estándares de gobernanza de defensa responsable ; en enero de 2019, publicará un conjunto de herramientas para ayudar a mitigar los riesgos de corrupción en las operaciones y el desarrollo de capacidades de defensa.

Lo que se publica en la Revista de la OTAN no representa necesariamente la posición oficial o la política de los gobiernos miembros o de la OTAN.

Corruption and conflict: hand in glove Dr Karolina MacLachlan The corrosive effects of corruption are well documented: deep-rooted corruption prevents inclusive economic growth, diverts aid and subverts international development aid. But an equally important consequence of widespread corruption is far less recognised and far less studied: its impact on national and international security. Karolina MacLachlan of Transparency International looks at the issues.