En la UE, recuperar la convergencia

Por ANDRÉS ORTEGA Y FEDERICO STEINBERG, investigadores del Real Instituto Elcano, para Estudios de Política Exterior. 13.09.2018.

La desigualdad aqueja a la UE. Urge promover una verdadera convergencia económica, social y tecnológica, relegada en los últimos años en aras de la estabilidad macroeconómica.

En la Unión Europea España tiene la obligación y la oportunidad de recuperar dos discursos (y políticas) que han quedado en segundo plano desde que comenzó la crisis hace ya una década, pero que resultan esenciales en estos tiempos: la lucha contra la desigualdad y la recuperación de la idea de convergencia económica y social, a la que hay que sumar otra esencial, la tecnológica. La oportunidad viene de que tanto Angela Merkel como, sobre todo, Emmanuel Macron, están hablando en estos términos. En su encuentro del 19 de junio, del que salió la declaración de Meseberg se habla explícitamente de “reforzar la convergencia económica, social y fiscal” a través del vínculo entre los fondos estructurales y la coordinación en política económica.

Se trata de convergencia, pero no solo macroeconómica, también social, y las propuestas presupuestarias de la Comisión Europea para el periodo 2021-27 van en esa dirección. Aunque en el Consejo Europeo de finales de junio de 2018, en el que se estrenó Pedro Sánchez como presidente del gobierno español, la inmigración acaparó el debate, quedó también claro que el asunto de la convergencia en la UE volverá a estar en el centro de la agenda.

Los problemas de creciente desigualdad entre ciudadanos, bajo crecimiento y divergencia entre países y regiones de la UE vienen de lejos, pero se han acentuado en los últimos años, a pesar de la recuperación económica general. Los rápidos y profundos cambios tecnológicos, la globalización, la gran recesión y las políticas económicas aplicadas por la mayoría de los países de la UE (sobre todo, por los miembros de la unión monetaria) a partir de 2010, han llevado al estancamiento de los salarios, a la concentración del ingreso entre los más ricos, a un aumento del desempleo juvenil y de larga duración, a un creciente empobrecimiento de las clases medias tradicionales y a nuevas formas de pobreza y exclusión social en toda la Unión, particularmente en los países mediterráneos. Una vez superado lo peor de la crisis financiera, está siendo difícil poner en marcha un proceso de convergencia real entre las distintas economías como el que se dio en otros momentos de la integración, y que tanto contribuyó a legitimar la UE ante los ciudadanos.

El crecimiento ha vuelto, pero es menos inclusivo y está dejando cada vez a más europeos (tanto del norte como del sur) en la cuneta. La calidad de los empleos disponibles ha disminuido, incluso en los países con mercados laborales eficientes y bajo nivel de desocupación, y los “trabajadores pobres” han aparecido como una categoría social nueva en la Europa poscrisis. Como consecuencia, aunque existen diferencias entre países, cada vez más europeos sienten que sus hijos vivirán peor que ellos, que tendrán menos oportunidades y que contarán con menores niveles de protección social.

En este contexto, muchos europeos consideran que la UE, lejos de protegerlos contra estas tendencias globales, contribuye a exacerbarlas, amplificando sus efectos adversos en vez de atenuarlos. La Unión, señala la propia Comisión Europea en su documento de reflexión sobre la globalización, es percibida como parte del problema y no de la solución. La movilidad social se ha reducido y amplios sectores de la población ven la movilidad geográfica dentro de la UE como una amenaza y no como una oportunidad.

En suma, existe una creciente sensación de que ni la Unión ni sus Estados miembros están haciendo lo suficiente para proteger y compensar a los perdedores de la globalización y la digitalización, por lo que cada vez más ciudadanos se sienten incapaces de hacer frente a los retos del siglo XXI. Esto lo ha reconocido Macron al hablar de la necesidad de una “Europa que proteja”.

Es necesario un “reacoplamiento” dentro de las sociedades y entre sociedades en Europa. Si no se toman medidas urgentes para proteger a las clases medias y bajas de las sociedades europeas, recuperar la convergencia económica (y aumentar la tecnológica) así como reconducir el relato sobre el devastador impacto de la globalización y la tecnología en los ciudadanos, el aumento de los movimientos antisistema, antieuropeos y antidemocráticos seguirá creciendo…

13.09.2018. Estudios de Política Exterior

El proyecto Edufinet de Unicaja recopila un registro de 3.000 siglas y acrónimos

 

Edufinet. Repertorio de siglas y acrónimos

El repertorio, disponible en la web, es una herramienta de consulta para el lector de textos económicos y financieros

El Proyecto Edufinet, impulsado por Unicaja Bancoy la Fundación Unicaja, ofrece en su página webuna nueva edición del ‘Repertorio de Siglas y Acrónimos del Sistema Financiero’, con la inclusión de casi 3.000 entradas.

Esta recopilación pretende convertirse en unaherramienta de consulta para el lector de textos económicos y financieros, ya se trate de usuarios de estos servicios o de profesionales del sector.

Este repertorio es obra de Gonzalo Gómez Hoyo y tal y como subraya el autor, la abundancia de estos lexemas puede atribuirse a la considerable incidencia que tienen en la vida diaria los diferentes organismos, instituciones y productos financieros y bancarios que surgen cotidianamente, con los consiguientes problemas de denominación y significado.

La extensión de sus nombres impone acortarlos para evitar constantes reiteraciones no sólo en el texto escrito, sino también en el discurso oral.

La mayor parte de las siglas y acrónimos que integran el vocabulario de la economía son de naturaleza nominal y sirven para calificar palabras compuestas de considerable tamaño, contribuyendo mediante el acortamiento y la precisión semántica a proporcionar al lenguaje económico las características de rapidez y eficacia, según ha precisado el autor. Sin embargo, esta disminución provoca la pérdida de significado, lo que justifica la utilidad de una obra como ésta.

Proyecto Edufinet

Edufinet, que cuenta con la colaboración de 14 universidades y diversas instituciones y organizaciones empresariales, es un proyecto de educación financiera pionero en el país, en marcha desde hace más de una década y con un programa muy activo, dirigido a acercar el mundo de las finanzas a los ciudadanos. Esta labor le ha hecho merecedor de varios premios, han explicado a través de un comunicado.

Además de la página web (www.edufinet.com), el Proyecto Edufinet ofrece otros dos portales específicos: el primero de ellos dirigido al colectivo de empresarios y emprendedores (Edufiemp), y el segundo, a los jóvenes (Edufinext).

El Proyecto Edufinet ha desarrollado durante el curso 2017-2018 un total de 70 acciones formativas, a través de las que se han impartido más de 400 sesiones y talleres de educación financiera, en las que han participado de forma directa y presencial unas 22.000 personas, pertenecientes a distintos colectivos y con diversos niveles educativos.

Las distintas jornadas formativas han sido impartidas por más de 70 formadores que colaboran con Edufinet de forma desinteresada. Entre las distintas acciones formativas llevadas a cabo durante este curso destacan las IX Jornadas de Educación Financiera para Jóvenes, desarrolladas en cerca de 270 centros educativos de Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Ceuta y Melilla, y en las que han participado unos 18.300 alumnos.

También merecen ser resaltadas, entre otras actividades, la VIII Olimpiada Financiera, las jornadas sobre educación financiera general, fiscalidad, toma de decisiones financieras en el ámbito personal o los cursos para invertir con criterio en bolsa y sobre emprendimiento y creación de empresas.

En concreto, esta actualización incluye más de 2.700 siglas y acrónimos, a los que se puede acceder en la página web del Proyecto Edufinet; y, en concreto, a través del enlace

29.08.2018. La Opinión de Málaga

La Fundación Bancaria Unicaja crea una sociedad para invertir en proyectos empresariales

La Fundación Bancaria Unicaja, una de las entidades constitutivas del Foro para la Paz en el Mediterráneo, impulsando los proyectos empresariales, fundamentalmente los que sean de “utilidad social”

La cuantía inicial será de cinco millones de euros y estará destinada a apoyar iniciativas «de utilidad social» en toda Andalucía y Ciudad Real

La Fundación Bancaria Unicaja ha aprobado la creación de una sociedad que servirá «de instrumento impulsor de iniciativas y proyectos de carácter emprendedor», valorando especialmente aquellos «de utilidad socia». La institución abre así una vía de colaboración con «emprendedores y empresas con ideas innovadoras cuyos proyectos repercutan socialmente» en su territorio de actuación, es decir, Andalucía y Ciudad Real.

Así, el patronato de la Fundación Bancaria Unicaja ha aprobado las líneas básicas para la próxima creación de una sociedad de responsabilidad limitada, con capital 100% de la Fundación Bancaria Unicaja y sede en Málaga. Para ello destinará una inversión inicial de 5 millones de euros que se traducirán en colaboraciones con proyectos empresariales de nueva creación con posibilidades de crecimiento cuya iniciativa se desarrolle «en cualquiera de las áreas del conocimiento».

Según manifestó la fundación a través de un comunicado, «se valorarán fundamentalmente aquellos proyectos que contribuyan al desarrollo de la sociedad en general y que estén enmarcadas dentro de los fines fundacionales de la institución». También se prestará especial atención a «aquellos proyectos con un marcado componente tecnológico y vinculados al mundo de Internet y las tecnologías de la información y la comunicación», así como con centros universitarios, en el ámbito de la formación y la difusión del conocimiento empresarial.

La constitución de este vehículo inversor era una de las líneas estratégicas de la institución para 2018

La sociedad creada por la Fundación Bancaria Unicaja tiene como objetivo «convertirse en una institución privada de referencia en Andalucía y Ciudad Real en el apoyo al emprendimiento y la investigación», capaz de proporcionar los medios financieros y profesionales necesarios para el desarrollo de iniciativas innovadoras y proyectos de investigación que se encuentren en su fase inicial y de crecimiento.

Tal y como se anunció en abril de este año, una de las principales líneas estratégicas del Plan de Actuación de la Fundación Bancaria Unicaja para 2018 es la creación de esta sociedad para el apoyo a la creación de nuevo tejido empresarial. A esta iniciativa se suman como líneas básicas la creación de una red propia de voluntariado, la apuesta por la investigación biomédica, el apoyo al deporte femenino, un plan de mejoras de sus centros y el desarrollo de programas contra la contaminación acústica

Con un presupuesto superior a los 50 millones de euros (51,7), la Fundación Bancaria Unicaja ha aumentado este año las partidas presupuestarias destinadas a todas las áreas de actuación de la entidad dentro de sus fines fundacionales, lo que supone un incremento de casi un 50% con respecto a los presupuestos de 2017.

Diario SUR de Málaga, edición de 21.07.2018

La búsqueda de Europa: visiones en contraste

El libro La búsqueda de Europa, el octavo de la serie que publica anualmente BBVA, tiene como objetivo el análisis y la generación de debate sobre el presente y del futuro de Europa y de su proyecto de integración. A través de 20 artículos, 23 grandes expertos de todo el mundo presentan sus diferentes visiones sobre la cuestión europea, de una manera sencilla y accesible para el público no especializado.
La integración europea es un tema que afecta no solamente a los europeos sino a todos los ciudadanos del mundo. Europa, en su conjunto, es en la actualidad la primera potencia económica y comercial del mundo y representa además el proyecto de integración económica y política más ambicioso de la historia. De ahí que tanto sus logros como sus fracasos puedan tener efectos a nivel global.
El libro se articula en 3 apartados:
1) Las bases económicas del proyecto europeo donde se repasa la situación y las perspectivas económicas de Europa
2) Europa y sus naciones: política, sociedad y cultura que examina los problemas de la articulación política del proyecto supranacional europeo con las realidades nacionales actuales
3) Los limites no resueltos de Europa y los nuevos poderes globales que aborda cuestiones relativas a la geopolítica y las fronteras externas de Europa.

Populismo y desigualdad: a lomos de un elefante

 

Por José Manuel Domínguez, catedrático de Hacienda Pública en Tiempo Vivo

La ola del populismo se ha desatado en los últimos años. La Real Academia Española define este vocablo como la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Resulta significativo que el término no aparezca en la edición del “Diccionario de la Lengua Española” de 1992. El populismo se ha extendido en muchos países, con distinta suerte en cuanto al acceso al poder formal. Con independencia de ello, su influencia real, en una sociedad en la que han alcanzado tanta relevancia las redes sociales, es notoria. Pese a las tendencias recientes, en modo alguno es un fenómeno novedoso.

Tampoco lo es ya la narrativa convencional que postula que el ascenso del populismo tiene sus raíces en la marginación de las clases medias (especialmente en sus estratos inferiores) en el reparto de los frutos de los cambios económicos acaecidos en el curso de las últimas décadas, marcadas por la globalización económica y el avance de las denominadas economías emergentes. El empeoramiento relativo de los “excluidos”, “marginados” o “relegados” (“the left behind”) aparece como uno de los principales factores desencadenantes de la ola de descontento popular.

Un estudio económico de gran impacto aportó un aval estadístico a dicha tesis. Christoph Lakner y Branko Milanovic, en un trabajo publicado en 2015 (“Global income distribution: from the fall of the Berlin Wall to the Great Recession”, The World Bank Economic Review Advance Access, 12 de agosto), ponían de manifiesto la variación acumulada de la renta entre 1988 y 2008 por grupos de renta, para la economía mundial en su conjunto.

El gráfico en cuestión muestra unos rasgos muy señalados: i) unos crecimientos muy altos, entre el 60% y el 80%, para las rentas medianas; ii) también un crecimiento muy elevado, entre el 40% y el 60%, para las mayores rentas; y iii) un estancamiento para los grupos integrantes del 20% situado a la izquierda de los más ricos.

Reconozco que la primera vez que vi este gráfico, cuyo tratamiento tenía -y tengo- pendiente desde hace tiempo en el marco de un trabajo sucesivamente aplazado sobre la desigualdad económica, no pude evitar evocar el artículo que el escritor Juan Ceyles publicó en el primer número de la revista eXtoikos (“¡Cuidado con los gráficos!”, nº 1, 2011): “Al pie de estos enormes escenarios figuraban edictos en diferentes idiomas, pero tan solo pude colegir los términos latinos y logré traducir el nombre del país y las cotas referenciadas”. Aun cuando en este caso esa tarea no resultara tan inmediata, sí se ha cumplido el vaticinio de que “… en estos juegos de pértigas y cordajes, en ese bajar y subir de rampas y escaleras, estaba trazada toda nuestra vida y que era fácil tomar conciencia de toda esa realidad con solo mirarla con un poco de atención; y hasta vivenciarla… en tal dimensión, que para mí fuera antes era terrorífica y ahora se me presentaba como felizmente mágica”.

La curva trazada por los datos calculados por Lakner y Milanovic no tardó en ser descrita como la “curva del elefante”, que ha llegado a ser calificada como “el gráfico más importante para comprender la política actual”, “el gráfico más influyente de la última década” o “el gráfico que explica el mundo”.

La identificación de la curva con el perfil de un elefante no requiere de demasiadas dotes imaginativas (sí de algunas), pero sí son precisas ciertas matizaciones para conciliar su forma con las conclusiones antes expresadas. La fundamental, que en la franja correspondiente a los percentiles 80º y 90º, claramente “ricos” dentro del ranking mundial, se sitúan las familias más pobres de los países más avanzados.

El éxito de la “curva del elefante” ha sido extraordinario, ya que, como señalaba antes, aportaba un soporte estadístico a la tesis predominante acerca del descontento social en los países desarrollados.

Sin dejar de reconocer en modo alguno la importancia de la desigualdad económica, la medición de esta, especialmente a lo largo del tiempo, se enfrenta con notables escollos metodológicos, como poníamos de manifiesto en el número 13 (2014) de eXtoikos.

En este contexto, hay que hacer mención del estudio realizado por Adam Corlett (“Examining an elephant”, Resolution Foundation, septiembre 2016), en el que se pretendía dilucidar si la “curva del elefante” resolvía realmente la explicación acerca de la evolución de las clases medias de los países ricos.

Según este estudio, el mayor crecimiento de la población en los países emergentes supone una dificultad para comparar la evolución de las familias con rentas medias-bajas a lo largo del tiempo, ya que su posición en el ranking de renta global ha cambiado. De hecho, la imagen del elefante se desvanece cuando se toman los datos a partir de una población constante con exclusión de China, Japón y los países excomunistas.

Igualmente, una actualización realizada por B. Milanovic con datos hasta 2011 sugiere un mayor crecimiento entre los grupos afectados por el estancamiento de sus rentas en los 30 años anteriores, y mucha menos ganancia para las personas situadas en el 1% más alto de las rentas globales (C. Giles y S. Donnan, “Globalisation ‘not to blame’ for income woes, study says”, Financial Times, 13 de septiembre de 2016).

La desigualdad económica tiene una enorme trascendencia. La realidad diaria de aquellas familias que no tienen suficiente capacidad adquisitiva o, aún peor, de aquellas otras que quedan excluidas económica y socialmente es un problema crucial que no puede desatenderse. De su adecuado tratamiento depende en gran medida la estabilidad política y social. Esa realidad condiciona las preferencias políticas, pero también lo hace de manera destacada la percepción social de los problemas económicos. De ahí la trascendencia de que los diagnósticos realizados reflejen lo más fidedignamente posible su verdadero alcance.