Un difícil conyuntura (económica)

Pasado ya el habitual relajamiento veraniego y con nuevos datos y opiniones de los expertos, la situación de la coyuntura económica española presenta para la mayoría de los analistas cinco rasgos básicos:

1.º La continuidad en el crecimiento positivo del PIB. Un crecimiento que, para el conjunto de 2018 y 2019, superará a la media de los países de la UEM según todas las previsiones.

2.º Sin embargo, la mayoría de los analistas apuesta por una cierta desaceleración del ritmo de crecimiento del PIB en este y en los próximos años algo más severa ahora que en las estimaciones anteriores.

3.º Una correlativa pérdida de intensidad en la reducción del paro y en la creación de empleo. Los datos de paro registrado y de afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de agosto son muy expresivos

El paro registrado ha aumentado en 47.047 trabajadores y la afiliación a la Seguridad Social en agosto se ha reducido en 202.996 personas respecto al mes de julio.

4.º Los precios, dentro de una línea de relativa estabilidad, van iniciando un crecimiento moderado, independientemente de la elevación imputable al incremento del precio del petróleo. Así, entre agosto de 2016 y agosto de 2018 el crecimiento del índice de inflación subyacente ha sido de un 2% frente al 0,8% que se registró entre agosto de 2013 y el mismo mes de 2015.

5.º Finalmente cabe destacar un comportamiento sorprendente del sector exterior. Las exportaciones están reduciendo sustancialmente su ritmo de crecimiento y las importaciones –aunque mantienen su positiva trayectoria– han crecido con más intensidad de lo previsto.

Con ese marco de referencia, el tema que ensombrece el panorama es la prevista desaceleración del crecimiento. ¿Qué razones explican esa pérdida de dinamismo? En el corto plazo estos serían los factores clave: el renacimiento del proteccionismo propiciado por el presidente Trump; el bajo crecimiento de los países europeos y la pérdida de intensidad de la evolución de los países emergentes; la elevación de los precios del petróleo; la tendencia de la política monetaria hacia la suave elevación de los tipos de interés; el fuerte endeudamiento nacional y particularmente público que dificulta cualquier acción compensadora de la política presupuestaria, y la pérdida de intensidad en el consumo de los hogares, una vez pasado el aumento compulsivo que suele seguir a los periodos de crisis, entre otros.

Adicionalmente España tiene unos compromisos por su pertenencia a la UEM, que le obligan en los próximos años a eliminar el déficit público estructural.

Pero existe otra razón para la ralentización del crecimiento que, en mi opinión, es más preocupante y que está pasando un tanto desapercibida seguramente porque exige una visión menos cortoplacista de lo que suele ser habitual. Me refiero al hecho de que el intenso crecimiento desde 2014 ha ido conduciendo a nuestra economía real hacia los límites del crecimiento potencial.

Mientras el PIB efectivo es menor que el potencial, el crecimiento económico puede acentuarse impulsando la demanda global, como ha venido ocurriendo en España en el último quinquenio. Una vez alcanzado el potencial el crecimiento del PIB efectivo, dada la lenta evolución de los factores, exige aumentos de la productividad. Según todos los indicios, la producción real de España debe de estar muy cerca de su valor potencial (según Eurostat ya se alcanzó esa igualdad en 2017).

Sin embargo, el acoplamiento del PIB efectivo al potencial no se produce de forma automática, hay un periodo de adaptación en el que el PIB efectivo puede ‘superar’ al potencial aunque rompiendo con el principio de estabilidad y tolerando cierto nivel de inflación

A la vista de esas características de nuestra coyuntura, la pregunta tan lógica como difícil de responder es: ¿hacia dónde va la economía española?

En mi opinión hay dos trayectorias con mayor probabilidad. La primera de ellas, que podemos denominar ‘trayectoria Solow’, en honor de Robert Solow, premio Nobel de Economía en 1987, se manifestaría en una inicial posición del PIB efectivo superior al PIB potencial, acompañada de una inflación creciente, que se va ajustando paulatinamente a la evolución del PIB potencial.

La segunda trayectoria, que denominaré ‘trayectoria Keynes’ en recuerdo del gran economista John Maynard Keynes, consistiría en una reducción más o menos rápida de la demanda global como consecuencia de la ‘malignización’ de algunos de los factores antes mencionados que irían situando a la economía en una fase decreciente de un nuevo ciclo que, hoy por hoy, no se vislumbra en absoluto tan intenso como el que sucedió entre 2008 y 2014.

Ante estos dos escenarios, ¿qué cabe hacer? Yo creo que existen un par de aspectos en los que debe centrarse la política económica de los próximos años:

1.–Aprovechar el periodo 2019-2021 para sanear el sector público. La eliminación del déficit, el establecimiento de un plan de reducción de la tasa de endeudamiento público y la revisión del sistema impositivo son medidas necesarias que permitan disponer de un sector público más saneado que pueda ejercer una política presupuestaria adecuada.

2.–A medio plazo es necesario avanzar en el cambio de modelo de crecimiento. El potencial productivo de la economía española debe crecer basándose en un aumento de la productividad global de los factores. Lo que implica una política seria de capitalización física, humana y tecnológica. Un simple ajuste de la evolución del PIB efectivo a su trayectoria potencial (con un crecimiento en torno al 1,5% según los estudios disponibles) es demasiado débil como para permitir un aumento sensible de la ocupación y una adecuada generación de bienes y servicios.

En suma, como se ve, pese a las apariencias, el futuro económico de España depende de la voluntad que se ponga en resolver sus problemas de fondo, nada asegura que, si no se hace nada, el crecimiento vaya a seguir discurriendo a las elevadas tasas de estos últimos años.

19.09.2018. Diario Sur. Tribuna

 

Los grandes desafíos de la Unión Europea en la actualidad

Los grandes desafíos económicos de la Unión Europea

Para el recuerdo queda la firma del Tratado de Roma en 1957, el gran acuerdo que supuso el génesis de lo que hoy conocemos como Unión Europea. Desde entonces, Europa ha ido avanzando en la integración económica, el camino no ha sido fácil, pero la unión económica, monetaria y política continúa adelante pese a las dificultades. Así pues, al mirar al horizonte se nos plantea una pregunta: ¿Cuáles son los desafíos económicos que deberá afrontar la Unión Europea? Leer más.

Los retos de la Política Agraria Común

El sector primario es particularmente vulnerable, de ahí que sea necesario que la Unión Europea busque garantizar el abastecimiento de alimentos de calidad y a precios razonables a un mercado que supone unos 500 millones de consumidores. Por ello, a través de la Política Agraria Común (PAC), la Unión Europea busca una relación de cooperación con los agricultores. Sin embargo, la financiación, el cambio climático, el éxodo rural y el desarrollo sostenible suponen grandes desafíos que deben afrontar las políticas agrarias europeas. Leer más.

 

Retos de la Economía española, jornada organizada por Fundación Unicaja, del Foro para la Paz en el Mediterráneo

Diario SUR de Málaga. 13.06.2018 “Por qué hay tanto paro en España y otras preguntas del millón”

No, no es una maldición bíblica ni una mutación en el genotipo ibérico. Tampoco es culpa de la crisis. Si España permanece tozudamente en el podio del desempleo de la UE -a veces en cabeza, a veces en segunda posición, como ahora, que está por detrás de Grecia con un 16,5% de tasa, más del doble de la media europea- es por una serie de causas objetivas. Y a analizarlas se dedicó ayer en Málaga Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Dentro del programa de las ‘Jornadas sobre Retos de la Economía Española’, organizadas por la Fundación Unicaja con la presencia de destacados expertos, el título de su conferencia llamaba la atención: ‘¿Por qué es tan elevada la tasa de paro en España?’. Una pregunta directa que, según explicó, tiene tres respuestas, de menor a mayor complejidad.

La causa más evidente del principal problema económico y social del país es «una especie de fallo institucional en la colocación de las personas que están en paro o en inactividad», según Torres, que alguna experiencia tiene en comparar la situación laboral de los diferentes países, ya que trabajó como investigador para la OIT y la OCDE. Y esto es «particularmente grave para los jóvenes». «Tiene que ver con un problema de transición entre los estudios y la vida activa. En los países donde hay menos paro juvenil hay un apoyo masivo de las instituciones educativas para insertar a los jóvenes», reveló. Las políticas activas de empleo «fallan» por falta de recursos -la ratio ideal es de un orientador por cada 80 parados y en España es de uno cada más de 200-, pero también por falta de eficacia de los mismos -Torres señaló el «fracaso» del plan de garantía juvenil- y por la descoordinación entre el servicio de empleo estatal y los autonómicos.

La segunda causa es el ‘efecto montaña rusa’: en España el empleo crece con mucha intensidad en momentos de expansión y cae con más fuerza todavía en recesión. Y esto, aunque los sindicatos le echen la culpa a la reforma laboral, es «una característica histórica» de la economía española que, según Torres, se debe a factores como la alta temporalidad del empleo o el pequeño tamaño de las empresas. Son problemas que se podrían combatir imitando a los países que lo hacen bien: por ejemplo, el experto cree que para conseguir empleo más estable habría que dar más seguridad jurídica a los empresarios y eliminar las normativas que obstaculizan el crecimiento empresarial.

La tercera causa de que el paro sea tan elevado en España, según el experto de Funcas, es la falta de políticas de empleo duraderas, que trasciendan de la corta duración de los gobiernos. Torres propuso la creación de «instituciones semipermanentes» que se ocupen de este problema, ya que las reformas necesarias en este ámbito «llevan tiempo».

 

Medel pide a los partidos que definan su programa económico

El presidente de la Fundación Bancaria Unicaja, Braulio Medel, afirmó ayer en la presentación de las ‘Jornadas sobre Retos de la Economía Española’ que la «definición programática de los distintos partidos» en el escenario actual, marcado por la moción de censura y la relativa cercanía de unas nuevas elecciones, es «no sólo importante sino absolutamente necesaria». El encuentro congregó en Málaga a expertos de primer nivel para analizar desafíos globales y nacionales como el paro, la revolución digital, el futuro de las pensiones, la sostenibilidad del sistema bancario o la política fiscal.