El Congreso de Educación Financiera de Edufinet: Realidades y Retos

Durante los días 22 y 23 de noviembre próximos se celebrará el Congreso de Educación Financiera de Edufinet “Realidades y Retos”, concebido como colofón del programa de actividades conmemorativas del décimo aniversario de dicho proyecto de educación financiera (2007-2017). El Congreso, con participación internacional, reúne en Málaga a más de cincuenta ponentes y moderadores que abordarán las principales cuestiones que actualmente se suscitan en relación con la educación financiera de la población.

A raíz del estallido de la crisis financiera internacional en el año 2008, en el curso de los años siguientes se han multiplicado las actuaciones en el ámbito de la educación financiera. Ese difícil período de inmensos costes económicos y sociales puso de manifiesto la necesidad de contener el déficit de cultura financiera detectado en la mayoría de países de todo el mundo.

Hoy día, la educación financiera se concibe como uno de los ejes de la estabilidad del sistema financiero, conjuntamente con la regulación y la supervisión. Sin embargo, la educación financiera encuentra una plena justificación con independencia de cualquier episodio de crisis, como elemento imprescindible para que una persona pueda asumir de manera responsable y consciente las sucesivas decisiones financieras que ha de afrontar a lo largo de su vida. Así lo creíamos cuando, después de algunos intentos no cristalizados, en el verano de 2005 pusimos en marcha la iniciativa que en 2007 dio lugar al proyecto Edufinet.

Mucho ha sido lo acontecido desde entonces y muchos los cambios observados en el campo de la cultura financiera. Un rápido repaso, aunque no sea exhaustivo, permite poner de relieve un gran número de cuestiones, tales como las siguientes:

  • ¿Tuvo algo que ver la falta de cultura financiera con que se agravara la crisis financiera internacional?
  • Desde hace algunos años, una especie de cruzada en pro de la educación financiera parece haberse desatado en todo el mundo, bajo el impulso de organizaciones económicas internacionales, con especial protagonismo de la OCDE.
  • ¿Es previsible que continúe ese movimiento? ¿Ha merecido la pena? ¿Puede mejorarse?
  • Sin embargo, frente a un panorama inicial de aparente consenso, han surgido algunas corrientes que manifiestan su escepticismo sobre la eficacia o la oportunidad de los programas de educación financiera. ¿Es preferible desechar las actuaciones de promoción de la cultura financiera?
  • ¿De qué depende la mayor o menor eficacia de tales programas?
  • ¿Quiénes deben impartirlos, y bajo qué principios y criterios?
  • ¿Deben tener acomodo dentro de la enseñanza reglada o al margen de ésta?
  • ¿Cuáles son los canales más apropiados para su impartición?
  • ¿Cuáles son los enfoques didácticos más efectivos?
  • ¿Qué papel deben desempeñar los medios de comunicación en la transmisión y la asimilación de los conceptos económicos y financieros?
  • ¿Origina la adquisición de cultura financiera un cambio de los hábitos financieros?
  • ¿Puede contribuir la educación financiera a mejorar el bienestar familiar en un contexto de ciclo vital?
  • ¿Puede generar un exceso de confianza financiera la participación en programas formativos?
  • ¿Cómo influye la psicología en la adopción de decisiones financieras?
  • ¿Tienen más probabilidades de convertirse en empresarios las personas con mayor cultura financiera?
  • ¿Cuál es el nivel real de los conocimientos y las competencias financieras de los distintos colectivos poblacionales?
  • ¿Cuáles son los efectos económicos que se derivan de las actuaciones de fomento de la cultura financiera?
  • ¿Cuál es la conexión entre la educación financiera y la inclusión financiera?
  • ¿Qué nuevos retos se plantean en la actualidad en estos ámbitos?
  • ¿Cómo afecta el proceso de digitalización del sistema financiero?
  • ¿Cómo deben adaptarse las estrategias?

Ciertamente, puede que no tengamos todas las respuestas, pero sí tenemos preguntas, muchas preguntas, además del convencimiento de que ninguna puede despacharse de manera automática, y mucho menos desde posiciones dogmáticas. Antes al contrario, consideramos que cualquier curso de acción encaminado al interés general debe partir del intercambio de ideas y puntos de vista, aprovechando los conocimientos, las experiencias y las pruebas empíricas disponibles.

Con ese espíritu, desde Edufinet hemos organizado el mencionado Congreso, cuya información se recoge en la página web www.edufinetcongress.com. Éstos son sus objetivos esenciales:

  1. Servir de punto de encuentro de los diversos agentes involucrados o interesados en la educación financiera.
  2. Discernir el estado de la cuestión en dicho ámbito.
  3. Poner en común el acervo de los programas educativos desarrollados.
  4. Identificar los principales retos que se plantean en relación con el objetivo de mejora de la cultura financiera.
  5. Perfilar las estrategias de actuación más adecuadas y el diseño óptimo de los programas educativos en dicha vertiente.

Con esa orientación, el programa se articula en torno a diez tópicos seleccionados: nivel de conocimientos financieros, didáctica y metodología, efectos económicos, buenas prácticas, influencia de la psicología en la toma de decisiones, emprendimiento, eficacia de los programas formativos, conocimientos económico-financieros en la enseñanza reglada, digitalización, e inclusión financiera.

El programa se completa con una sesión inaugural, centrada en los retos de la educación financiera, así como con una mesa redonda acerca del papel de los medios de comunicación, además de la apertura institucional y de un apartado final dedicado a las conclusiones.

Adicionalmente, los días previos al Congreso se llevarán a cabo una serie de actividades complementarias consistentes en cuatro talleres de trabajo (21 de noviembre), dedicados a los conceptos jurídicos necesarios para la educación financiera, a la discusión de propuestas para la mejora de la práctica docente, a la vertiente de la fiscalidad, y a la función de los medios de comunicación en la difusión de los conocimientos financieros. Asimismo, el día 20 de noviembre se realizará una actividad práctica, basada en ejercicios de simulación, dirigida a contrastar la influencia de la psicología en la adopción de decisiones financieras.

El inventario de asuntos planteados en relación con la educación financiera es sumamente amplio, lo que hace que resulte bastante arduo pretender abordarlas de manera exhaustiva en el marco de unas actividades congresuales ordinarias. Por ello, si bien hemos de reconocer que, dentro del programa, “no están todos los que son”, igualmente pensamos que sí “son todos los que están”. En efecto, los temas seleccionados forman parte del núcleo de aspectos que deben ser objeto de tratamiento para discernir “el estado de arte” en esta parcela del conocimiento, que se distingue por su carácter “fronterizo”.

Si a la importancia objetiva de los referidos tópicos unimos el nivel, la cualificación y la experiencia de los ponentes y moderadores, estamos convencidos de que el Congreso permitirá reunir un conjunto de aportaciones relevantes, de interés para investigadores, formadores, responsables de programas, autoridades, e instituciones involucradas en el fomento de la cultura financiera.

El evento de la reciente crisis financiera fue calificado en su día como un “momento pedagógicamente aprovechable”. Aunque ello sea innegable, no es menos cierto que la trascendencia de las decisiones financieras de las personas, unida a las deficiencias de competencias financieras detectadas, hace que podamos aplicar ese calificativo en un calendario abierto. Siempre es buen momento para aprender, y nunca es tarde para hacerlo.

Después de un recorrido de más de una década laborando en la arena de la educación financiera, para el proyecto Edufinet era también un momento propicio para seguir madurando, para seguir acumulando un bagaje que permita incrementar nuestra capacidad de actuación en pro de la cultura financiera. Con la meta, en definitiva, de aprender para compartir, que es uno de los principios inspiradores de un proyecto de responsabilidad, corporativa e individual, que mantiene vivo su compromiso con la educación financiera.

(Artículo publicado en “UniBlog”)

Reflexiones sobre las crisis y la educación financiera desde Budapest

 

Por invitación del “European Center for Innovation and Entrepreneurship” (ECIE), el 16 de octubre de 2018 participé, en representación del proyecto de educación financiera Edufinet, en una sesión formativa en el Instituto Belvárosi Gazdasági Szakgimnáziuma (BGSZG) de Budapest, destinada a jóvenes de varios países de Europa (Austria, Hungría, Italia, República Checa y Rumanía).

El título de mi ponencia fue “European Financial System: Current Situation and Future Challenges”. Dividí mi exposición en cinco bloques:

  1. Introduction and initial remarks
  2. The 2008 financial crisis
  3. The financial system
  4. The European Financial System
  5. Final considerations and conclusions

Dado el perfil de los asistentes y la singular relación de Hungría con la Unión Europea, que pretende imponer sanciones al país magiar por la infracción de determinadas disposiciones del acervo comunitario,  opté por centrarme en los aspectos más prácticos para los jóvenes, como la identificación de las funciones del sistema financiero, con particular atención a la financiación de la actividad económica, y los retos y oportunidades que brinda la revolución tecnológica.

En todo caso, dado que el 15 de septiembre de 2018 se cumplió el décimo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, me pareció oportuno comenzar mi intervención con algunas referencias genéricas a la crisis financiera y económica y a sus consecuencias geopolíticas y sociales.

rogeneidad de los países de origen y de los planes de estudio en cada uno de ellos, no he tenido oportunidad de profundizar en lo anterior para su confirmación; probablemente, no se trate más que de meros comentarios a los que no hay que dar más valor.

En mi caso concreto, como en la generalidad de las personas de mi generación, la Revolución Rusa de 1917, el crac bursátil de 1929, la Gran Depresión, el ascenso al poder de los regímenes totalitarios de todo signo y la Segunda Guerra Mundial, forman parte del conocimiento que nos permite ubicar los hechos recientes en una perspectiva histórica mucho más amplia, lo que facilita su comprensión y la identificación de las medidas sanadoras que se podrían adoptar.

Pero me preocupa, en el fondo, que la mayor crisis financiera y económica posterior a la Gran Depresión, esto es, la Gran Recesión, con todo lo que ha supuesto, pueda ser una desconocida para los jóvenes europeos que rondan los 20 años de edad, y que, para algunos de ellos, las primeras referencias les hayan sido facilitadas por un malagueño, en Budapest y en 2018.

Más allá de lo anterior, que podría ser anecdótico, quizás debamos plantearnos que una “disciplina fronteriza” como la educación financiera (Domínguez Martínez, J.M., “La educación financiera: inventario de cuestiones planteadas”, eXtoikos, nº 17, 2015, pág. 4), que cada vez se va acercando a ámbitos más diversos, deba incluir en el catálogo de materias a desarrollar, sobre todo entre los más jóvenes, la Historia Económica.