Un ola rojo y gualda se manifiesta en Barcelona por la Unidad de España

Remiten desde Barcelona:

Hoy en Barcelona 12 O, hace 3-4 años esto era inimaginable, pero la gente ya le va perdiendo el miedo a salir a la calle con las Banderas de España, gracias a la Acción Indirecta de algunos,   porque lo que es por los Gobiernos de España, nos dirían que nos quedemos en nuestras casas y no provoquemos, no sea que se lo tome a mal la jauría separatista.  Y vamos a más, pues aún hay mucho indeciso  que teme significarse.

12.10.2018. La Vanguardia. La manifestación del 12 de octubre en Barcelona, en imágenes

12.10.2018. El Periódico de Cataluña. Video

12.10.2018. El Confidencial. Miles de personas en Barcelona en la manifestación por la unidad de España

12.10.2018. El Mundo. Miles de personas en Barcelona se manifiestan a favor de España y Cataluña en el 12-O

Mas de Treinta asociaciones hispanoamericanas acudieron a la manifestación del 12 de octubre en Barcelona

Algunas fotos:

Reconocimiento al Día de la Raza

Mensaje de un argentino a sus amigo españoles.

Nota de Rafael Vidal: Tuve el honor de conocerle en España y en Buenos Aires y hablamos de la fraternidad de nuestros dos pueblos, de sus raíces y de su convivencia durante siglos. En 1996 estuve en Argentina y preparaba mi tesis doctoral sobre el general Espartero, tratando ampliamente sus destinos en el Perú y en el Alto Perú (actual Bolivia). Recuerdo su interés por proporcionarme la máxima información de aquellos años de 1810 a 1824 de la emancipación americana.

En el mapa se puede observar la salida al mar de la Bolivia en el momento de su independencia, perteneciendo todo el territorio a la “Intendencia de Potosí”, que venía a ser las provincias en que se dividía el virreinato.

A lo largo de los años he podido comprobar que muchos argentinos se preocupan de lo que ocurre en la “Madre Patria”, al igual que muchos españoles sienten cuando le va mal a esta nación tan cerca como es la Argentina.

Este es su mensaje:

Muy apreciados amigos/as:

Largas sombras hacen opacas las celebraciones del Día de la Madre Patria; y en ESPAÑA, el de la Fiesta Nacional.

Por aquí, la diversidad cultural, que se originó en el reconocimiento al “indigenismo” pero que muy pronto amplió su contenido para pretender introducirnos en la ideología de la igualdad, solo se manifiesta como reclamo de la izquierda radical. Oportunismo, se dice.

Allí se ha abierto una grieta por razones más cercanas en el tiempo, e impensables hasta unos años atrás, supongo. El estado de la convivencia no daba lugar a tamaño retroceso en lo político y social.

Las dos circunstancias deprimen porque alimentan a las izquierdas más radicalizadas y activas.

SARMIENTO, insigne introductor de la educación en el País y presidente de la Nación, dijo: “Los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de su destino”. ¡DIOS no lo quiera!, aunque la decisión de lo que vaya a ocurrir dependerá de nosotros entre las mayorías ciudadanas con valores poco menos que inmutables.

Hoy, entonces, a XXX (nombre esposa) y a mí nos cabe el honor de expresarles nuestros mejores saludos y deseos ante el inminente acontecimiento que nos ocupa. Desde la distancia, con enorme afecto y para que “…siga siendo la mejor…”, les decimos…¡Qué Viva ESPAÑA!

Fdo: YYY

En el 12 de octubre: ¿hay relación con Guinea Ecuatorial?

Agenda de Política Exterior de 11.10.2018

España-Guinea Ecuatorial: ¿otra política es posible?

Este 12 de octubre Guinea Ecuatorial celebra los 50 años de su independencia. Desde 1979, la única excolonia española en África Subsahariana está gobernada por Teodoro Obiang, a los mandos de un régimen corrupto y represor. El vínculo histórico y los intereses económicos han mantenido a los sucesivos gobiernos de España en una cada vez más difícil indiferencia ante la situación el país. Preguntamos a cinco expertos si otra política hacia Guinea Ecuatorial es posible. Leer más

Guinea Ecuatorial: 50 años mirando para otro lado

Alejandro Dorado Nájera

El 12 de octubre de 1968, Guinea Ecuatorial, colonia española, proclamaba su independencia en el Día de la Raza; no por casualidad, sino precisamente para remarcar las relaciones históricas con España. Pese a las intenciones iniciales, el país africano se ha convertido 50 años después en un desconocido para la exmetrópoli. Leer más

El ‘gran premio’ de África, Luis Esteban G. Manrique

La democracia se afianza en África Occidental, Diego Fernández Fernández

Europa-África: desafíos para la convergencia, Donato Ndongo-Bidyogo

Los retortijones del Leviatán. Debate sobre el nacionalismo en DEMOS 78

 

NOTA DE LA REDACCIÓN DE LA WEB

El Foro para la Paz en el Mediterráneo, no necesariamente debe estar de acuerdo con lo que se publica, pero ofrece esta tribuna para los que presentan soluciones con las que se puede alcanzar la paz.

En esta caso el tema del nacionalismo intransigente, ha suscitado un debate en el grupo DEMOS 78, compuesto por personas de todas las ideologías y de todos los ambientes, con un solo punto en común su “inquietud intelectual”.

El Estado debe tener más presencia en Cataluña se oye una y otra vez.

Sin embargo, el Estado español es tan propio de Cataluña, como de Andalucía,  Galicia o Canarias, por su génesis y por la definición de las sucesivas constituciones que ha tenido España, incluida la vigente.

Expondré mi tesis al respecto y la solución que veo para el problema.

La tesis tiene una formulación sencilla y un contenido complejo (porque encierra una filosofía): El problema del independentismo catalán actual (parecido al de la República, no demasiado diferente al de 1.898) es un problema de luchas entre “dependencias” estatales. Les llamo dependencias (que evoca más lo administrativo que lo político) para hacer más patente el argumento, pero también para resaltar la incidencia en el problema del poder burocrático.

Lo formularé de forma más prosaica, si cabe: es un problema de intereses personales de políticos y burócratas que controlan esas dependencias. El poder burocrático no es baladí, resiste más las reformas que el político y garantiza la continuidad del proyecto ideológico. Poder político y poder burocrático se retroalimentan y tienen en realidad un mismo objetivo. Aunque los parlamentos tienen la función de limitar y poner las reglas por la que se ordenan esos poderes, en realidad hoy (más en España) están mediatizados por esos poderes. Esa sintonía inversa (que impide que el parlamento sea un verdadero contrapoder en toda su dimensión)  se produce por (1) el sistema de distritos plurinominales, (2) se acrecienta por las listas cerradas, (3) las subvenciones a los partidos que los aleja de la sociedad y los convierte en extensiones del Estado, (4) el modo de acceso hoy día al poder burocrático fuertemente politizado y (5) las restricciones a la sociedad civil para su acceso a los cargos parlamentarios,  debido a la trampa de las incompatibilidades (que encierra que el poder parlamentario esté en gran medida controlado por el poder burocrático).

A veces los intereses personales inmediatos nos impiden ver el verdadero problema. Si nos duele pensar por mor de esos intereses inmediatos en lo que nos conviene realmente, para ver con claridad el problema hemos de pensar en aquellas situaciones donde no están implicados, donde podemos mirar con la debida objetividad. Pensemos aquí, en Andalucía, en qué ha ocurrido para llegar al actual grado de independentismo en Cataluña. Constataremos que el motor que lo mueve es sustancialmente el mismo aquí, en cualquier otra autonomía.

Sería un aportación ingente a la democracia (no al Estado, a la democracia porque en este punto el Estado nos está fallando, principalmente en la zona catalana) determinar en qué trabajan los que van a las manifestaciones independentistas, de quién cobran su salario vital y cómo llegaron a ese puesto, quién lo convocó, cómo se contrataron, que requisitos se exigieron (todo lo que define el perfil de una persona), etc.

Aclarar, por si acaso, que esta tesis que expongo no implica equidistancia: las dependencias catalanas del Estado lo están traicionando, hay una guerra intestina, de ahí el título elegido: los retortijones del leviatán.*

La tensión existente con las instituciones autonómicas catalanas se crea por una parte del Estado (Generalidad) contra parte del Estado (Gobierno central o general o de la nación o como quiera llamársele y Poder Judicial). Esas “dependencias hostiles” y en conflicto manejan dinero (ajeno, o sea, pueden ser “generosas”) y generan flujo ideológico hacia la sociedad, flujo materializado, flujo que es sostenido por el dinero ajeno (llamado público). La comunidad autónoma controla la educación, la sanidad, los medios de comunicación públicos, gran parte de los medios privados vía publicidad (o sea comprándolos con cierto disimulo), establece y gestiona los presupuestos, pone (directa o indirectamente) los tribunales de oposiciones, nombra un magistrado de cada tres de la sala civil y penal del TSJC (no necesariamente de la carrera judicial), monta los concursos (esa mezcla maravillosa de creación clientelar o de formación de sustratos burocráticos afines), etc.  En definitiva, se configura a la sociedad civil desde el poder político (que ha permeado el burocrático), se crea un sentido común (Laclau) proclive y excluyente, al modo que lo han hecho todas las ideologías totalitarias o no inclusivas (incluida la de Laclau).

En este caso, eso (que es una estrategia política) lo han hecho sólo las “dependencias” autonómicas y de forma rupturista las catalanas. Todas las autonomías lo han hecho para sustentarse en el poder, jugando un juego peligroso y antidemocrático (porque implica patrimonializar lo público), pero la realidad es que todos se han meado en la piscina. El problema de los catalanes es que se están meando desde el trampolín.

Las causas de la tensión son variopintas (históricas, económicas, protegerse de la justicia v.g. por el 3%, satisfacer aspiraciones personales, satisfacer la propia ideología, España nos roba, etc. etc.), pero están promovidas (en su sentido estricto de alentadas, diseñadas y financiadas) desde una parte del Estado hacia la otra parte del Estado, desde la parte al todo. Y el resultado es que los que no tienen Estado en Cataluña son los unionistas, precisamente porque se lo han arrebatado los independentistas y lo usan (lo abusan) exclusivamente para imponer de forma excluyente sus intereses, aniquilando la verdadera función de un Estado.

La creadora de la escuela de interpretación que lleva su nombre, Cristina Rota (aprovecho para recomendar la película “El reino”, protagonizada magistralmente por un alumno suyo) dijo en una entrevista que le hicieron en El País en 2015: “La perversión, la corrupción, siempre viene de arriba abajo. Viene desde los gobiernos del Estado…Todo va hacia abajo, crea la confusión, pervierte el lenguaje…Es como una gangrena

Utilizar lo público de forma excluyente, utilizarlo contra el interés general es la forma más grave de corrupción porque mina los cimientos mismos del sistema democrático. En democracia el primer componente, el prístino, del interés general consiste en que se cumplan las leyes.

El activismo “social” (insisto en que habría que ver si es “social” porque eso lo determina la fuente de ingresos del activista) independentista nace en unas “dependencias” del Estado (Generalidad, ayuntamientos, etc) que son controladas por independentistas utilizadas únicamente para sus intereses y que se sufraga con dinero público, es decir,  dinero de los demás (de aquéllos que son distintos a quienes lo gastan), sean de Zafra, Priego de Córdoba, Carratraca, Palencia o Cadaqués.

El discurso secesionista se implanta allí donde esas dependencias estatales tienen el control (de creación de organismos o centros, de creación y dación de emolumentos, etc.). Control que no es legítimo (de ejercicio) en tanto obedece a intereses espurios, es decir, excluyentes. Ese control partidario y con fines excluyentes se hace posible en los colegios públicos, universidades, televisión y otros medios públicos; por su parte los medios de comunicación privados que reciben cuantiosas sumas por anuncios publicitarios, las subvenciones a organismos que están en el discurso de una “verdad” que, cuando es oficial, siempre es orwelliana. La prueba irrefutable del dominio ideológico de los medios es que hemos llegado a ver un único editorial conjunto lo que, atendidas las reglas del mercado, es prácticamente imposible, salvo que el medio de subsistencia no sea el mercado, sino el poder político.

Los dirigentes saben que en una democracia (e incluso en otros regímenes no inclusivos como advirtió Maquiavelo) no se puede gobernar mucho tiempo a contrapelo del pueblo y saben que tienen que “crear pueblo” (interesante para ver los mecanismos para crearlo el libro de Iñigo Errejón – Chantal Mouffe, “Construir pueblo”) y que eso se hace con dinero y siempre, por supuesto, de los demás. Hace un tiempo remití al grupo Demos 78 un vídeo de Errejón que titulé “Errejón explicando a Gramsci en efectivo” (explicaba cómo debían penetrar en lo público para sostenerse en tiempos de retroceso, en definitiva, prometía a sus seguidores puestos de trabajo públicos si ganaban, eso sí muy finamente). Eso lo sabe hasta Pujol pues como dijo plásticamente Antonio Souvirón en Demos 78 los independentistas no nacen, los independentistas se fabrican.

¿Quién no recuerda como subió el peor rostro del nacionalismo alemán? De la cervecería a la plaza, de la plaza a unos 800.000 votos (1928), de ahí a más de seis millones (1930), luego casi catorce millones (1932) y 230 escaños y en las elecciones de marzo de 1.933, ya en el poder ejecutivo, más de 17 millones de votos. Aparentemente inexplicable, pero sólo aparentemente.

El Estado (esas dependencias hostiles) no sólo promueve y financia el proyecto PRIVADO (o si se prefiere: particular) de unos pocos (o muchos me da igual ya que atendiendo al concepto de legitimidad de ejercicio) con ingentes cantidades (extraídas de todos) durante decenas de años, sino que también el Estado se “constituye” en pueblo mediante extensiones del Estado, como por ejemplo, ANC y Omnium (evidentemente subvencionadas) y multitud de fieles empleados (¿por quién?) públicos. Esa confusión interesada de lo público y lo privado, invasora, contaminante, es inaceptable en una democracia.

A su vez esa técnica de persuasión malaya (poco a poco, con un coctel de tiempo, mentiras y dinero) permite transformar lo que es un golpe de Estado silente (dado desde determinadas dependencias del Estado contra la estructura del Estado mismo) en una “revolución”, en este caso de las sonrisas, presentando el golpe como un movimiento (falsamente) popular y (falsamente) democrático. Sin embargo, en el momento en que llega el conflicto civil (es decir se hace popular interesadamente) cualquier escenario es posible.

Por eso el Estado que ha de ser poderoso para hacer respetar y respetar las leyes no puede ser poderoso, contra nosotros mismos, hasta el punto de que sea quién nos configura como sociedad y dirige los movimientos “sociales”. Y esa perversión  es lo que está pasando.

La solución que considero posible es reducir las competencias del Estado, ponerlo en su sitio, donde podrá ofrecernos lo mejor de sí mismo (que es mucho) y centrarse en aquello que realmente necesitamos.

Hay muchas formas de hacerlo, pero no creo que sea bueno rebajar los estándares del Estado del bienestar, aunque todas ellas deberán pasar por rebajar lo que se ha llamado el bienestar del Estado.

¿Recordáis la foto de Duran i Lleida en su suite presidencial del Palace donde vivía de ordinario como quien alquila un loft? ¿Os habéis fijado lo duro que es el puesto de cajera, durante interminables horas, en un centro comercial? Pues esa cajera y otros muchos somos los que pagamos ese bienestar del Estado, de un Estado que encima nos atormenta con luchas intestinas y nos complica la existencia porque no sólo no sabe resolver ciertos problemas sino que es la causa de ellos.

Una solución sostenible (cada una es un debate que podemos tener) para transformar España, hacerla más fuerte y sostenible y sortear el problema independentista:

  • Cheque escolar. Implantación inmediata.
  • Cheque sanitario. Implantación inmediata.
  • Eliminación de todos los medios de comunicación públicos mediante constitución de sociedades anónimas repartiendo las acciones (dado que todos son deficitarios a los demás nos basta con que no nos cobren) entre empleados según sus derechos de despido y si lo aceptan (evitando así el despido y su coste, salvo para los que no aceptaran) y acreedores. Los edificios se les venden o se hace un contrato de alquiler (con lo que pasan de ser deficitarios a dejar dinero)
  • Prohibición de que el Estado, en ninguna de sus formas, pueda subvencionar o anunciarse en medios de comunicación privados (el estado tiene sus propios periódicos: BOE, BOJA, BOP). Los necesitamos de calidad y libres de toda influencia del poder político.
  • Modificación de los distritos electorales pasando a ser uninominales (300 diputados por esa vía) y un distrito único (50 diputados por esa vía) para los restos.
  • Eliminación mediante prohibición legal (mejor con rango constitucional) de subvenciones (directas o indirectas) a partidos políticos y sindicados (estas instituciones son civiles y al ser subvencionadas por el Estado dejan de serlo, convirtiéndose en extensiones del Estado, de modo que el medio de control que tenemos desaparece. De otro lado no es de recibo que los sindicatos cojan dinero de la primera patronal de España que es el Estado).
  • El que gasta que lo recaude y asuma las consecuencias (responsabilidad fiscal y presupuestaria).
  • Más poder a los municipios, menos poder a las autonomías (este tema es complejo, pero me remito Tocqueville que demuestra que una de las claves del éxito de USA, además de la auténtica división de poderes, es el municipalismo. Los municipios se suelen centrar en hacer la gestión).

Eso es una reforma estructural que nos acercaría, por ejemplo, a Dinamarca y nos alejaría de Ecuador o Venezuela y supondría de verdad una segunda transición, superando los problemas de la primera muy lastrada (en algún aspecto) por ciertas circunstancias concurrentes cuando se hizo.

La crisis de 2008 ha supuesto una nueva forma de mirar la política. Los políticos independentistas catalanes han conseguido una coartada y engañado a los que (teóricamente) sirven diciéndoles: lo habéis pasado mal porque España os roba (el libro de Borrell demuestra la mentira). Han aprovechado la crisis (como hicieron en 1898, como hicieron en la República) para abrir una brecha de odio y, a partir de ahí, construir un discurso secesionista que le permita seguir con su “bienestar” sin control externo.

Pero la crisis pasada (de la que hemos salido con cierta trampa, dado que nos hemos entrampado hasta las cejas lo que pasará factura en la próxima crisis) también puede aprovecharse (eso es la experiencia: como aprovechas lo que te pasa) para entender que el ojo del amo engorda al caballo, que nuestra clase política ha estado bastante descontrolada porque nuestras instituciones lo han permitido (al tener fallas enormes como se ha comprobado). Hemos aprendido que la palabra solidaridad cuando la dice el que gasta tu dinero (no el suyo) siempre es una trampa (aquí hay un tema). También hemos aprendido que el Estado ha deconstruido (permítaseme la licencia culinaria) prácticamente a la sociedad civil para tragársela como un leviatán**

Le regalaron al ciego un racimo de uvas y le dijo al lazarillo: cogeremos cada uno de nosotros, por turno, una uva y así cuando haya terminado el racimo ambos habremos comido lo mismo. Cuando llevaban medio racimo el ciego le dio un bastonazo al lazarillo de Tormes y le dijo a cara de perro que le estaba robando. No era cierto, contestó el pícaro, y además ¿Cómo podía saberlo siendo ciego? Muy sencillo le dijo el ciego: yo empecé a cogerlas de dos en dos y te callaste y eso significa que tú las has cogido de tres en tres o de cuatro en cuatro.

En este caso debemos apoyar al ciego (nunca mejor dicho, dada la falta de visión política de fondo del poder general del Estado) contra el pícaro, pero hay que hacer algunas modificaciones para evitar que esos dos astutos lleguen al poder y, por el contrario, lo ostenten personas que miren y respeten casi sagradamente nuestro racimo, porque en otro caso sabrán que tendrá consecuencias para ellos.  Y la forma de que los mejores tengan la administración es hacer los cambios (así lo creo) a que antes me he referido.

José Soldado Gutiérrez***

06.10.18

 

* Si bien Hobbes, por lo que le he entendido, se refiere al Leviatán como a la comunidad,  una especie de “hombre artificial” (Bertrand Russell) y si bien considera que ésta en un momento determinado hace un convenio o contrato por el que confiere el poder, ese poder es irrevocable, porque el contrato es único, constituyente y permanente o definitivo, un acuerdo entre los hombres para obedecer a una autoridad que desde ese momento dicta cuales serán los derechos. “Esa persona del Estado está encarnada en lo que se llama el SOBERANO, de quién se dice que poseer un poder soberano; y cada uno de los demás es su SUBDITO” (Hobbes, Leviatán, Cap. 159. Ahí el germen totalitario de Hobbes que, en definitiva, por mucho contrato inicial (él lo llama convenio) que hubiera, al ser irrevocable por definitivo, sostiene al poder establecido. O, dicho de otro modo: Lo que hay es lo legítimo porque es el resultado del convenio definitivo (pasado e irrevocable). Para Hobbes (lo que traigo por su interés al hilo de la Generalidad independentista), por ejemplo, la verdad oficial es la única verdadera (lo que recuerda la novela  1984 de Orwell y el régimen totalitario que lo inspiró, vía su experiencia personal en Barcelona) u, otro ejemplo, que todos los enseñantes tienen que ser ministros del soberano para enseñar lo que se debe, que es exactamente lo que el soberano considera útil (“va anexo a la soberanía el ser juez de qué opiniones y doctrinas desvían de la paz, y de cuales son las que conducen a ella y, en consecuencia, el ser juez también de en qué ocasiones, hasta donde y con respecto a qué debe confiarse en los hombres cuando éstos hablan a las multitudes y quién habrá de examinar las doctrinas de todos los libros antes de que éstos se publiquen” (Hobbes, ob. Cit. Cap. 18)

** En el año 1993, en un artículo publicado en Diario Sur (“Los modelos corruptivos”. Está en internet) advertí del problema que suponía que el Estado hiciera de su capa un sallo y lo hice desde el enfoque del cumplimiento de las obligaciones de pago a proveedores y de cómo el Estado debe cumplir sus propias normas (que no cumplía, ni cumple) y el efecto corrosivo de su morosidad, de su “ética” del cumplimiento. En 2008 se encontraron infinidad de facturas en los cajones muchas incluso de aquélla época y quedó claro que comunidades autónomas y ayuntamientos en materia de pagos no eran más que morosos profesionales o, si se prefiere la expresión más ajustada, saqueadores. Un inciso: A veces hay que usar palabras distintas para destacar el hecho de que quién obtiene algo y no lo paga le hace básicamente lo mismo al acreedor, desde la moral y las buenas costumbres del comercio, que quitarle la cartera o saquearlo, y por supuesto cuanto más poder tiene y más se usa para eludir la obligación más infame es el saqueo.

El efecto de  esa morosidad es que el que no cobra de un ayuntamiento, por ejemplo, no puede pagar a su proveedor y éste al suyo y más tarde al arrendador de la nave y más tarde a los trabajadores y luego… Esos impagos iniciales generan una espiral viciosa,  una gangrena económica que en el caso de España arruinó (el Estado en forma de ayuntamientos o de comunidades autónomas arruinaron) a muchas familias españolas, generó paro que hubo que pagar durante 24 meses, generó (dada la protección a ultranza de gasto público innecesario) subidas de impuestos, etc. etc.   La desvergüenza era tal que una empresa de, por ejemplo, limpieza de cristales tiene que pasar la factura cuando los limpiaba, por ejemplo, los de una consejería de Hacienda, tenía que emitir la factura en forma y pagar el IVA que debió previamente pagarle (con la factura) el Estado y que no le pagaba (a veces durante años como se vio) pero si el empresario no lo ingresaba al Estado el IVA lo sancionaba. ¿Interés general o interés estatal? Esto se ha corregido en parte con el criterio caja pero lo han complicado tanto que no son muchos los que se han acogido.

En fin, hubo algún empresario que se quemó a lo bonzo mientras alegremente se iba incrementando el gasto público gracias al saqueo (impagos) a proveedores y al incremento de la deuda.

 

*** José Soldado Gutiérrez es Presidente del Club Demos 78 (la opinión vertida en este trabajo es estrictamente personal). Es abogado, doctor en Derecho, ha sido Presidente del Ateneo de Málaga, Director de la Escuela de Práctica Jurídica de Málaga (del Colegio de Abogados), primer premio de investigación jurídica de la Revista Jurídica de Andalucía. Autor de diversas publicaciones jurídicas. Le fue concedida por unanimidad del CGAE la medalla al mérito de la Abogacía Española. Es académico correspondiente en Málaga de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.

GENOMA Y NACIONALISMO

Es conocido que los nacionalismos constituyen un fenómeno complejo, cuyo origen se debe a factores de tipo cultural, económico, geográfico, lingüístico, religioso y a otras causas que sería prolijo enumerar. No obstante, desde mi punto de vista, existe una pulsión preliminar a todas esas causas, en realidad, auténticas coartadas que enmascaran lo que subyace en verdad en cada uno de nosotros,  pulsión que trataré de exponer a continuación:

 

Durante el  prolongado desarrollo de las distintas familias de homínidos que nos precedieron a lo largo de la historia evolutiva de nuestra especie, iniciada hace más de cuatro  millones de años, los miembros de aquellas familias de homínidos vivieron, cazaban, se apareaban, mantuvieron luchas y se desplazaban en grupos de unos treinta individuos hasta hace aproximadamente unos ocho mil años, periodo de tiempo que a la escala de veinticuatro  horas representaría sólo los tres últimos minutos de un día.

Aquellos grupos primigenios de homínidos se dedicaron durante miles de generaciones, en su condición de cazadores-recolectores, a buscar el alimento que les brindaba el hábitat. Según la riqueza de éste, climatología, la incidencia de enfermedades, parasitosis, luchas con grupos rivales, etc., ese número aumentaba o disminuía transitoriamente, alcanzando la estabilidad demográfica en torno a esa cifra, dato al que se ha llegado tras rigurosos estudios de genética de poblaciones, fisiología humana, paleontología, antropología, ecología, etc.

¿Qué limitaba la formación de grupos con un gran número de individuos? Sin duda  el rápido agotamiento de los recursos, mientras que la existencia de grupos muy reducidos, y más aún, de individuos aislados, resultaba inviable  en aquel medio hostil, donde merodeaban los grandes felinos, dedicados en buena medida a la caza de aquel indefenso antepasado nuestro -la existencia de cráneos de homínidos con señales de haber muerto en las fauces de felinos así lo certifican-, sin grandes dotes de corredor, carente de garras o afilados colmillos, que sólo en  grupo, con  los machos al frente lanzando ramas, piedras y alaridos en defensa de sí mismos, de las hembras y las crías, tenía posibilidades de sobrevivir  ante el ataque de poderosos felinos en medio de las llanuras africanas.

Pero con toda probabilidad no todo el riesgo  procedería de los depredadores. El factor más inquietante debió provenir de aquellos otros grupos de homínidos con quienes se disputaban continuamente el territorio, las hembras, la caza, el agua… Caer en manos rivales podía significar en muchos casos convertirse en una fuente de alimentación  más como acreditan los hallazgos de Atapuerca, que a tan sólo trescientos mil años de nosotros, evidencian inequívocos signos de canibalismo en los restos óseos encontrados.

Ante los peligros mencionados y otros muchos existentes en aquel  medio primitivo, la tendencia a formar grupos cohesionados fue un factor imprescindible para la supervivencia y, de tal importancia, que pronto quedó incorporado en el código genético de la especie, transmitiéndose como pauta de conducta heredada al igual que se transmiten los caracteres morfológicos.

La percepción de los grupos ajenos al nuestro como antagonistas, inquietantes, merecedores de rechazo, fue un aprendizaje adquirido por los múltiples encuentros con hordas rivales a lo largo de milenios y, necesario es saberlo, constituye aún hoy la base del racismo y la xenofobia al haber quedado de igual forma impreso en nuestro código genético. Al mismo tiempo se fue desarrollando el tan necesario contrapunto a la rivalidad: el altruismo recíproco, característica también grupal e igualmente determinada por los genes, verdad científicamente validada incluso con algoritmos matemáticos.

Hace ocho mil años el hombre descubrió la agricultura. Esta actividad productiva le permitió formar grandes tribus, de millones de individuos. La abundancia de alimentos lo hizo posible, se diversificó el trabajo, se crearon grandes urbes y naciones. Es más, con el desarrollo de los medios de transporte, cada vez más rápidos, las redes de información, las multinacionales, las interconexiones financieras y de todo tipo, en la actualidad se vislumbra la posibilidad, aún remota, de que la Humanidad termine por unificarse en una única nación sobre el planeta Tierra, lo que se ha dado en llamar la Aldea Global. Las superestructuras económicas, productivas y de la información desarrolladas marcan esa tendencia, por lo que se comienzan a crear estados supranacionales como la Comunidad Económica Europea. Las viejas luchas tribales podrían llegar algún día a ser desterradas para siempre.

Tan solo ocho mil años han sido necesarios para desarrollar todo este enorme avance socioeconómico. Sin embargo, ocho mil años en el desarrollo evolutivo de una especie es un tiempo inapreciable, en extremo breve, -solo tres minutos de los 1440 que tiene el día-, para que  las bases genéticas de la conducta se hayan  podido adaptar a la nueva situación creada por la cultura, cuya evolución es  muchísimo más rápida que la del genoma. De ahí el desfase entre una y otra. El  siguiente ejemplo puede ilustrar esta situación: los niños temen instintivamente a las serpientes sin haberlas visto con anterioridad porque durante miles de años el encuentro con ellas nos ha dejado esa huella genética; en cambio, aún no ha habido tiempo suficiente para desarrollar miedo congénito a los enchufes de la electricidad  que constituyen actualmente un peligro más común.

El nacionalismo, que todos llevamos impreso en los genes por aquella necesidad de cohesión grupal, es una expresión más de ese desfase entre evolución cultural y evolución genética. Por un lado el genoma nos predispone a formar grupos pequeños, a  cohesionarnos en grupos reducidos. La dirección que señala es la siguiente: estado supranacional, nación, provincia, ciudad, barrio, y comunidad de vecinos o círculo de amigos, curiosamente unos treinta, como  nuestros ancestros. Por otro lado la evolución socioeconómica que ha posibilitado la cultura indica de forma inexorable el sentido contrario: comunidad de vecinos, barrio, ciudad, provincia, nación, estado supranacional, humanidad global.

Pero mientras el raciocinio, que atenúa las emociones y acrecienta la objetividad, nos está diciendo que la evolución social es imparable y retroceder a la tribu absurdo, la emoción programada genéticamente en la región límbica cerebral, en el cerebro reptiliano, la zona más arcaica de nuestro encéfalo, nos sigue dirigiendo de modo tozudo en la antigua dirección, a cohesionarnos en grupos reducidos como hacían nuestros antepasados.

El sentimiento nacionalista es justamente esa ancestral emoción que al añadirle contenidos intelectivos elevamos al rango de sentimiento, a partir del cual se elaboran los idearios nacionalistas y excluyentes en sus distintas manifestaciones, por desgracia tan de actualidad.

El problema se acrecienta gravemente por la existencia de líderes políticos que por desconocer la naturaleza arcaica del sentimiento nacionalista, que ellos padecen de forma exacerbada, no solo no alcanzan a ver lo que supone de regresivo semejante atavismo, sino que incluso se muestran orgullos de arrastrar en si mismos tal servidumbre, cuando en el momento histórico que vivimos lo inteligente seria trabajar para construir entre todos la Aldea Global, desterrando para siempre los sentimientos tribales.

Desde una perspectiva evolucionista el vanagloriarse de ser nacionalista antes que universalista, es decir, por no haber superado ese atavismo, es equiparable a sentir satisfacción no por tener atrofiado el coxis, esa cadena de pequeños huesos que todos tenemos al final de la columna vertebral, un rabo atrofiado, otro atavismo de nuestro pasado evolutivo, sino por poseer un coxis tan desarrollado que nos permitiera exhibir una hermosa cola.

Lo mismo que el rabo ya no tiene utilidad alguna para nosotros, aunque sin duda fue  muy útil durante una etapa de nuestra historia biológica para sujetarnos a los árboles y proteger nuestras zonas pudendas,  la hipertrofia nacionalista que nos retrotrae a lo tribal, aunque fuera  útil en el pasado para protegernos en grupos reducidos,  ahora ya  solo es origen de serios conflictos que frenan el desarrollo de la Humanidad.

Aflige observar que mientras a la ignorancia de esos políticos, se una la actitud ególatra con que actúan, ofuscados por su otra gran pasión, el poder, cuya máxima cuota solo se sienten capaces de alcanzar entre correligionarios, a quienes exacerban arcaicas emociones, con favoritismos partidistas  y desprecio hacia los que piensan diferente, tergiversando la historia, sobrevalorando supuestas diferencias y un largo etcétera de despropósitos en busca de la mayor glorificación personal, esta versión  maléfica de aquella primitiva pulsión continuará siendo utilizada para sus espurios fines.

Joaquín Sama, médico psiquiatra

Presentación libro “Viaje al Corazón de España”

 

03.10.2018. Diario Sur. Fernando García de Cortázar: «Con más años de adoctrinamiento, lo de Cataluña no habría tenido remedio»

Conferencia’Viaje al corazón de España’, del historiador Fernando García de Cortázar.

El acto será presentado por Rafael Vidal, director del Foro por la Paz en el Mediterráneo.

Organiza Aula de SUR, con el patrocinio de Obra Social La Caixa.

Fecha y lugar: Hoy, a las 19,30 horas, en el Museo Carmen Thyssen Málaga (Compañía, 10).