Statement by the NATO Secretary General on the adoption of the laws on the transition of the Kosovo Security Force

Press conference by Jens Stoltenberg, NATO Secretary General, following the extraordinary NATO – Ukraine meeting

Today, the Institutions in Kosovo have announced the adoption of the three laws initiating the process of transition of the Kosovo Security Force.

I regret that this decision was made despite the concerns expressed by NATO. While the transition of the Kosovo Security Force is in principle a matter for Kosovo to decide, we have made clear that this move  is ill-timed.

NATO supports the development of the Kosovo Security Force under its current mandate. With the change of mandate, the North Atlantic Council will now have to re-examine the level of NATO’s engagement with the Kosovo Security Force.

NATO remains committed through KFOR to a safe and secure environment in Kosovo and to stability in the wider Western Balkans.

All sides must ensure that today’s decision will not further increase tensions in the region. All responsible political actors in the region need to focus on progress with reforms, and on dialogue. I reiterate my call on both Pristina and Belgrade to remain calm and refrain from any statements or actions which may lead to escalation. NATO continues to support the EU-sponsored dialogue between Belgrade and Pristina as the only lasting political solution for the region.

 

Jugar con fuego: la UE flirtea con un nuevo cambio de fronteras en los Balcanes

Serbia y Kosovo negocian intercambiar territorios según criterios étnicos como paso previo a normalizar sus relaciones.

El presidente de Kosovo, Hashim Thaçi, apoya una corrección de la frontera

El presidente de Kosovo, Hashim Thaçi, apoya una corrección de la frontera Laura Hasani/Reuters

EUROPA EUROPA

Serbia y Kosovo negocian intercambiar territorios según criterios étnicos como paso previo a normalizar sus relaciones.

Juan Sanhermelando Bruselas

¿Es la solución para un acuerdo histórico que garantice una paz duradera, estabilice de forma definitiva los Balcanes y acelere su integración en la UE? ¿O se trata por el contrario de una nueva chispa que podría reavivar los conflictos étnicos que llevaron a las guerras de Yugoslavia en los años 90? Serbia y Kosovo negocian desde hace semanas redibujar su frontera siguiendo criterios étnicos como paso previo a normalizar de forma permanente sus relaciones. Una perspectiva que incomoda a la UE y a EEUU, que se habían comprometido a no volver a alterar las fronteras en la región.

La próxima cita clave tendrá lugar el próximo viernes 7 de septiembre. El presidente de Serbia, Aleksander Vucic, y el de Kosovo, Hashim Thaçi, se reúnen de nuevo en Bruselas para reanudar un diálogo que se encuentra ya en su «recta final». Ambos líderes participaron juntos a finales de agosto en una mesa redonda en Austria. Allí confirmaron que las conversaciones entre ambos están avanzadas y se centran en una «corrección» (ese es el eufemismo que utilizan) de la frontera. Pese a que aseguran no soportarse mutuamente, durante la conferencia exhibieron incluso signos de complicidad y un frente común para pedir a la UE que apoye cualquier acuerdo.

Los dos líderes parecen decididos a invertir todo su capital político en lograr un acuerdo que permitiría a Serbia entrar en breve en la UE y a Kosovo lograr algún tipo de aval de la ONU y avanzar también en sus aspiraciones europeas. Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Belgrado en 2008, casi una década después de la intervención de la OTAN para frenar la limpieza étnica que estaba llevando a cabo el régimen serbio de Sloboban Milosevic en la entonces provincia rebelde. Cinco países de la UE todavía no reconocen a Kosovo: España, Chipre, Grecia, Rumanía y Eslovaquia.

«Queremos garantizar a los países vecinos y a la UE que no deben tener miedo de un acuerdo de paz entre Kosovo y Serbia, incluso si ese acuerdo implica una corrección de la frontera. No seremos los primero ni los últimos en hacer correcciones fronterizas a cambio de la paz», dijo Thaçi en Austria. «Un conflicto congelado no puede durar así para siempre, nadie puede controlarlo. Alguien puede descongelarlo un día y entonces tendremos una guerra. Y ninguno de nosotros quiere una guerra», avisó el presidente de Serbia. Ambos piden a Bruselas que avale un posible pacto.

De momento, ninguna de las dos partes ha explicado en qué consistiría exactamente el intercambio de territorio. Pero se da por hecho que lo que están discutiendo es el canje de la zona norte de Kosovo (al norte del río Ibar), cuya población es de mayoría serbia y que pasaría a formar parte de Serbia; a cambio del valle de Presevo, un área de mayoría albanesa al sur de Serbia y que ahora se entregaría a Kosovo.

¿Efecto contagio?

«No es la mejor solución ni la más deseable», explica a EL ESPAÑOL Salvador Llaudes, investigador para Europa del Real Instituto Elcano. «Serbia y Kosovo son ya bastante homogéneos en términos culturales/religiosos y lo que va a pasar con este intercambio es que se vuelvan ya del todo homogéneos. Sería una derrota asumir que los países, las sociedades, no pueden ser culturalmente heterogéneos. Además, tener una población homogénea tampoco reduce el conflicto, como demuestra la experiencia histórica», relata Llaudes.

Pero la principal preocupación es que el cambio de fronteras abra una caja de Pandora que desestabilice al resto de países de los Balcanes. El peligro es especialmente grave en el caso de Bosnia-Herzegovina, donde conviven tres comunidades en conflicto latente: serbios, croatas y bosníacos. «El canje puede dar alas a aquellos que creen que lo mejor que le puede pasar al Estado bosnio es desaparecer o verse menguado de manera irremediable, por ejemplo con la independencia de la república Srpska (de mayoría serbia) o la separación de Herzegovina (de mayoría croata)», señala el investigador del Instituto Elcano. Pero también podría reavivar el enfrentamiento en Macedonia entre albaneses y macedonios.

La alteración de las fronteras podría ser esgrimida además como antecedente por otros movimientos independentistas en Europa. De hecho, el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se apresuró a retuitear el pasado lunes una noticia del portal Vilaweb que decía que «los presidentes de Serbia y Kosovo confirman que están negociando el reconocimiento de la independencia». «Los independentistas, ya sea en Cataluña o en cualquier otra parte del mundo, siempre se van a acoger a cualquier mínimo detalle o experiencia a nivel internacional que ellos entiendan que pueda servir a su causa», dice Llaudes.

02.09.2018. El Español. Leer más