El terrorismo yihadista y la calle en los países árabes, se agita y clama venganza

 

13.01.2020. El Español. Irán se echa a la calle por el derribo del avión ucraniano: «¡El clérigo se tiene que ir!» Furiosos desde que el Ejército iraní reconoció que derribó la aeronave por error, los manifestantes se han enfrentado a los antidisturbios.

14.01.2020. Atalayar. Las manifestaciones contra el régimen se instalan en Irán La justicia iraní anuncia que se han producido detenciones por el derribo del avión en medio de una oleada de ira y protestas de los iraníes en los últimos días por el incidente del pasado miércoles algo que Donald Trump intenta aprovechar, por Alex Erquicia

Texto «Islamist Extremism

14.01.2020. Afkar61. Estudios de Política Exterior. Pulso en la calle árabe

¿Estamos ante una nueva Primavera Árabe o es este un nuevo episodio de lo que ya empezó en 2010-2011?

14.01.2020. Afkar61. Estudios de Política Exterior. “La gente se ha reconciliado en la calle”: ENTREVISTA CON CARMEN GEHA

14.01.2020. Afkar61. Estudios de Política Exterior. Las izquierdas en Oriente Medio y Norte de África, por LAURA FELIU Y FERRAN IZQUIERDO-BRICHS

Túnez, unas elecciones llenas de sorpresas, Lilia Weslaty 

La estabilidad de Egipto cuestionada, Ricard González

10.01.2020. Europa Press. La rama de Al Qaeda en Malí reclama la autoría del ataque contra una base con fuerzas de la ONU y de Francia

 

 

 

 

EL TERRORISMO YIHADISTA NO ESTÁ VENCIDO

Una corriente subterránea de antisemitismo, en su doble vertiente judía y musulmana, está aflorando en Europa. El negacionismo circula sin cesar por las redes sociales e incluso por públicas declaraciones de algunos actores. Lamentablemente no se trata de hechos aislados que se constatarán con los resultados de las próximas elecciones europeas. Tampoco se trata de un hecho nuevo. Para unos, el Holocausto de seis millones de judíos es una invención de algunos historiadores. ¿Cámaras de gas? No, dicen. Se trató de una migración estacionaria para cultivar los campos de la entonces Alemania nazi, de donde no regresaron. Los pogromos antijudíos que precedieron a esta ‘migración rural’ fueron simples enfrentamientos urbanos. El gueto de Varsovia fue una simple controversia ciudadana que no pudieron controlar las fuerzas del orden. La Torres Gemelas de Nueva York se desplomaron a causa de un movimiento tectónico  que algunos descerebrados afirman fue teledirigido por el movimiento sionista mundial. El ‘terrorismo blanco’ que mata en dos mezquitas de Christchurch (Nueva Zelanda) a 51 musulmanes no fue tal sino debido a la explosión de sendos depósitos de gas. La guerra de Irak fue el escenario de unas maniobras militares así como el bombardeo de Libia. Los sátrapas-dictadores Sadam Husein y Mohamed Gadafi murieron a causa de los llamados efectos colaterales. El genocidio armenio atribuido a los turcos se debió al guión de una película de ficción. La masacre de Atocha no la perpetró el terrorismo yihadista sino que fue debido al de consumo interno… Y me paro aquí.

Hay un gravísimo problema de conocimiento de la historia protagonizada por nuestros antepasados e, incluso, por nuestros coetáneos. Las redes sociales sustituyen al maestro o a la maestra de escuela y, sin duda, también, a los docentes universitarios que han quedado marginados en una caja que ya no es resonante, a no ser que  descubran el elixir de la inmortalidad. Estamos atrapados por unas redes de patrañas y de bulos que logran, a nivel global, distorsionar los hechos y confundir a los internautas.

Los teletipos han saltado, en rojo subrayado, para anunciarnos que el autodenominado Califato-Estado Islámico (Dáesh) –algunos añaden incluso Al Qaeda– ha sido definitivamente derrotado con la caída de Baghuz en Siria. Cierto es que territorialmente hubo derrota. Pero también es cierto que antes de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, y antes de la guerra de Irak, el terrorismo yihadista de Al Qaeda y después del Dáesh no estaba territorializado, excepto en algunas zonas de Afganistán en donde continúan. Cierto es también que los kurdos del noroeste de Siria, ayudados por Estados Unidos, contribuyeron a la unificación territorial siria y exigen una autonomía, a lo que se opone el presidente turco Erdogán que los considera ‘terroristas’. Por ello, aunque Erdogan, con Irán, dan apoyo al todavía presidente sirio El Asad, los kurdos  del noroeste de Siria no desean que los Estados Unidos abandonen Siria pues para ellos podría significar una masacre. Otra cara oscura de la moneda la constituye aquellos terroristas yihadistas de Al Qaeda que se incorporaron a las filas militares de El Asad con el conocimiento de Rusia.

Puede hoy afirmarse, sin demasiado riesgo a error, que, tras la anunciada derrota del yihadismo en Siria, no existe un plan para ese después que es ya hoy, a semejanza de lo ocurrido en Irak y en Libia. (Comparto la opinión que los sátrapas-dictadores Sadam Hussein y Mahamed Gadafi ‘tenían un precio’, que no era la muerte, El Asad, también, como bien lo sabe el pueblo sirio con 500 mil muertos y la mitad de su población desplazada, así como sus infraestructuras básicas destruidas). Rusia es el gran vencedor. Logró con esta guerra imponer sus objetivos políticos y de anexión territorial en Crimea, así como una estratégica base militar en Latika (Siria), con presencia en el Mediterráneo.  ¿La realpolitik rusa dejará que el presidente Erdogan liquide a los kurdos del noroeste sirio que contribuyeron a la victoria contra el yihadismo como fue y es el caso  de los kurdos de Irak? ¿Se marcharán los Estados Unidos de Siria dejando desprovistos a los kurdos? Y a ello, ya a escala de Oriente Próximo, hay que añadir la ruptura por el presidente Trump del statu quo de Jerusalen y su reciente declaración en favor de la anexión por Israel de los Altos del Golán, que es territorio sirio.

No existe ningún plan de diseño constitucional de Siria, con sus diversas poblaciones llamadas ‘minorías’. Ni tampoco un plan de reconstrucción material del país. Ni un debate político sobre una alternativa democrática a la ‘dinastía’ de El Asad. (Plan que la ONU, que ha estado al margen de la guerra en Siria, lo diseñó para Irak sin grandes resultados).

El terrorismo yihadista renació, con nombre de Al Qaeda, tras la guerra de Irak. En la actual situación, tanto para Al Qaeda como para el Dáesh, el nuevo territorio estará en ‘la base’ de Internet y el norte de África, con los objetivos más dirigidos al Occidente ‘cruzado’ que a sus hermanos musulmanes de los países árabe que consideran ‘herejes y heterodoxos’. El terrorismo yihadista no está vencido. Eso lo saben Putin , Trump y los servicios de inteligencia. Hubo guerra pero no hubo ni hay programa de reeducación, tanto para el yihadismo como para el ‘terrorismo blanco’.

30.03.2019. Diario Sur de Málaga. Tribuna

2019: Tensiones y pasiones

No es arriesgado predecir las grandes coordenadas de 2019 pues se han ido diseñando con fuerza durante 2018. Oriente Medio, una de las puertas del Mediterráneo compartido: el presidente Trump ha decidido la retirada de las fuerzas armadas de los Estados Unidos de Iraq y de Siria, dejando el campo libre, una vez más, a Rusia. No hay que olvidar que el denominado Estado Islámico y Al Qaeda siguen ocupando territorio y mentalidades en esos dos estados fallidos. La ONU estima que África será el gran granero poblacional a finales del siglo XXI con la mitad de la población mundial. China tomó ventaja con una importantísima presencia económico-financiera en dicho continente. En Europa se habla, en estos días, de una inversión de 40.000 millones de euros para contribuir al desarrollo africano, crear puestos de trabajo, contener la emigración y potenciar la educación endógena. Puede que estemos en los preliminares del debatido y no menos urgente ‘Plan África’ al estilo ‘Plan Marshall’ que benefició enormemente a Europa (España no fue beneficiaria) tras la II Gran Guerra. En el Mar de China se están dando hechos de alta tensión entre EE UU, China, Rusia y Japón a causa de reivindicaciones de fronteras con islas en debate incluidas e imposiciones de reglas comerciales. Las grandes tensiones tienen un trasfondo de guerra comercial: Trump optó por el unilateralismo (America first) y China se desvela por el multilateralismo y la defensa a ultranza de la Organización Internacional de Comercio (OIC). Rusia prosigue su expansión y presencia ‘imperial’ en Oriente Medio (sobre todo, tras la anunciada retirada de EE UU), con la mirada fija en las naciones fronterizas del antiguo Pacto de Varsovia (Ucrania-Crimea como referencia, pero hay más con un proyecto de base militar en Venezuela). A Europa desunida regresó una inquietante ola o más bien tsunami de nacionalismos centrífugos, con el ‘Brexit’ a título de ejemplo, en donde los populismos extremos, de derecha e izquierda, están promoviendo una ‘realidad alternativa’ con la confusión entre la verdad y la mentira, que es lo que hoy calificamos ‘posverdad’, en donde se incluyen desde los negacionismos (como las cámaras de gas de Hitler) hasta un relativismo radical que todo invierte o retrotrae. Irrumpe la ‘moral de situación’ y los aparentes nuevos valores éticos quedan diluidos en el voto de los populismos. Se distorsionan las escalas de valores de la tradición y se adultera la historia del tiempo de los pueblos. No me cabe la menor duda que situaciones semejantes, sin la globalización, se dieron en el pasado (baste recordar los años 30 en Alemania que sentó las bases del nazismo y el III Reich). América latina y el Caribe vuelve a convertirse en un laboratorio en donde democracia y dictadura se enfrentan por abrirse paso hacia la hegemonía regional.

Estos hechos preocupantes que anuncia el Año Nuevo 2019 tienen un telón de fondo: estamos en plena Guerra Fría, sin que acaso seamos conscientes de ello. Han saltado por los aires importantes tratados de desnuclearización y se ha dado luz verde a una desabrida carrera armamentística, abanderada por Trump y con consiguientes repercusiones en la producción y armamento nuclear en China, Rusia, Reino Unido, Francia, India, Paquistán, Israel (y probablemente Corea del Norte e Irán), detentores del arma atómica. Esta euforia atómica ha contaminado a los países emergente y a los del Golfo petrolero a pretender adquirir llave en mano plantas nucleares (con fines civiles, dicen).

Tras esta esquemática presentación de hechos reales (que no ‘alternativos’) resulta harto difícil extraer conclusiones ante realidad tan zozobrante. ¿Nos preparamos para la guerra o nos rearmamos para la paz? Es extremadamente complejo predecir el futuro. Centrémonos en Europa: ante las tendencias anti-unionistas y ante el resurgir de la propensión al repliegue de la soberanía a los Estados-nación, Macron y Merkel proponen la creación de un Ejército Europeo que, en el fondo, piensan sería una garantía para afianzar la unión política. Incluso Macron decidió una reimplantación en Francia del servicio militar obligatorio con contenido ‘social’. Un Ejército unitario ante el fracaso de unas Fuerzas Armadas integradas por los ejércitos nacionales, (cuya contribución puntual a misiones de paz de la Unión Europea, como en Mali –(en donde la modernizada fuerza de intervención de La Legión fue y es de gran eficacia en la lucha contra el terrorismo)–, es de signo positivo.

Ante la ‘realidad alternativa’ de los populismos (en donde no todo es negativo, aunque sus estrategias sí que lo son), hay que ir fabricando un nuevo concepto de ‘sociedad del bienestar’, basado indudablemente en el reparto y en la solidaridad, lo que de por sí reinstalaría valores imprescindibles de convivencia cimentada en el trabajo productivo y en el socialmente útil, en la educación y en la sanidad generalizadas y gratuitas, así como en el derecho a una vivienda digna para todo ciudadano. Para ello, sigue siendo válida, en España, la Constitución de 1978 y su desarrollo legislativo aún pendiente (como el derecho de huelga).

La solidez de una sociedad (y de un Estado o de la Unión Europea) se basa en el binomio tradición-modernidad. Se basa también en un Estado de Justicia enraizado en su propio ordenamiento jurídico-democrático y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que devuelva al ciudadano la motivación que sólo puede asentarse en el bien común y en principios distributivos y de solidaridad activa. Sin ello, el futuro será guerrero.

05.01.2019. Diario Sur de Málaga. La Tribuna

NATO and UN conclude updated Joint Declaration on cooperation

La OTAN y la ONU concluyen una Declaración conjunta actualizada sobre cooperación

Tras la reunión de los secretarios generales Jens Stoltenberg y António Guterres al margen de la 73ª Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre, las secretarías de la OTAN y las Naciones Unidas concluyeron una Declaración conjunta actualizada el viernes 26 de octubre de 2018, en la que se establecen los planes para una futura cooperación entre dos organizaciones El documento se basa en la Declaración conjunta original entre la OTAN y la ONU, que se firmó en septiembre de 2008. La Declaración actualizada establece áreas prioritarias para la cooperación futura, incluido el apoyo a las operaciones de paz de la ONU, contra el terrorismo; la protección de los civiles; y Mujer, paz y seguridad.

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio la bienvenida a la Declaración Conjunta y dijo: «Como organizaciones comprometidas a defender la paz y la seguridad, la OTAN y la ONU se refuerzan mutuamente. Si bien nuestros mandatos difieren, ya cooperamos en una variedad de temas, y hay mucho más. que la OTAN y la ONU pueden hacer juntos. Así que aplaudo la conclusión de la Declaración Conjunta actualizada, y espero poner nuestras ideas en acción «.

Durante la última década, la cooperación entre la Alianza y la ONU ha crecido significativamente. Las dos organizaciones trabajan estrechamente en Afganistán e Irak. La OTAN también ha prometido apoyo para las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, incluso para contrarrestar artefactos explosivos improvisados. La cooperación también se ha expandido en temas de protección. Por ejemplo, la OTAN y la ONU han trabajado estrechamente en el desarrollo de materiales de capacitación sobre los niños y los conflictos armados y la protección de los civiles.

NATO UPDATE. 31 de octubre de 2018

Los ODS, la agenda de Naciones Unidas para la Paz: el vínculo solidario de la Seguridad, el Desarrollo y los Derechos Humanos

Por Ignacio García Sánchez, Subdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) conforman la propuesta de las Naciones Unidas, compartida por todas las naciones de forma solidaria, para luchar de una forma pragmática contra las causas del conflicto, las raíces de la inestabilidad y los elementos estructurales de la inseguridad. En definitiva, una agenda basada en elementos objetivos capaces de ser medidos con una finalidad superior, el fin último de la ONU: la consecución de la paz mundial y la dignidad personal.

Sus 17 objetivos son el producto de un gran esfuerzo a nivel mundial para continuar avanzando sobre la senda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en una línea más inclusiva y solidaria, sobre metas concretas, en un esfuerzo de integralidad sin precedentes, destacando una campaña mundial por internet para buscar la mayor participación popular posible. El resultado: la «Agenda 2030» aprobada por más de 150 jefes de Estado y de Gobierno en la «Cumbre de Desarrollo Sostenible».

Sin duda, significa un esfuerzo, no completo por su característica de objetivos medibles y alcanzables, de carácter universal en la senda de la estabilidad y la paz; en el que España tiene un interés, quizás especial, por sus características geopolíticas, de ahí la coincidencia que muestran en el estudio de sus desafíos más importantes nuestros documentos de mayor rango relacionados con la seguridad y el empleo de nuestras Fuerzas Armadas: la Estrategia de Seguridad Nacional 2017el Concepto de Empleo de las Fuerzas Armadas 2017 y la PDC-01(A) Doctrina para el empleo de las FAS.

Los ODS, la agenda de Naciones Unidas para la Paz: el vínculo solidario de la Seguridad, el Desarrollo y los Derechos Humanos.- Ignacio García Sánchez