Es hora de una Europa geopolítica

Por NORBERT RÖTTGEN. Presidente del comité de Asuntos Exteriores en el Parlamento alemán. Preside asimismo el consejo del European Council on Foreign Relations.

08.03.2020. Estudios de Política Exterior

En los últimos dos años, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha puesto los principales problemas estratégicos de nuestro tiempo en el centro del debate europeo. Deberíamos agradecérselo, pues Europa no puede seguir avanzando al ritmo de siempre cuando la situación en el mundo cambia de manera tan radical. Necesitamos nuevas respuestas para nuevas preguntas.

Más y más ciudadanos sienten que la era que vino tras la guerra fría llega a su fin; que algo nuevo comienza. Los populistas reaccionan por toda Europa a esta incertidumbre aislándose del mundo exterior. Es en este terreno donde crece el nacionalismo: un fenómeno antipatriótico por su propia naturaleza, porque no puede hacer frente a los problemas que tenemos ante nosotros. Pero, como todo cambio de época, esta nueva era trae tanto oportunidades como peligros. Entender y aprovechar estas oportunidades, y hacerlo con valor, confianza y enorgulleciéndose de los logros del pasado: esta es la mentalidad de Europa para entrar en la competición entre modelos y sistemas ahora en auge internacionalmente.

¿Qué proyectos pueden perseguir juntos Berlín y París? ¿Dónde podemos –y debemos– encontrar soluciones europeas para los desafíos comunes? ¿Y cómo podemos asegurar el éxito?

En un momento de competición entre potencias emergentes, se vuelve cada vez más importante consolidar la Unión Europea y llegar a tener una capacidad real en acción exterior. La UE debe hacer los deberes y fortalecerse desde dentro para reafirmarse globalmente. Esto significa, en primer lugar, reforzar el euro. Cuanto más coordinemos las políticas financieras y económicas de los Estados pertenecientes al euro, más estable será la moneda común. Solo puede haber una moneda estable y fuerte, que además desempeñe un papel global, si todos los miembros de la unión monetaria se comportan responsablemente y se comprometen a ser solidarios.

Pero una Europa fuerte tiene también que coordinar mejor su política exterior. En un mundo de potencias emergentes, los principales poderes europeos tienen que coordinarse y relacionarse más intensamente, poniendo sus recursos al servicio de una política exterior y de seguridad europea común. El E3 es el formato adecuado para esto: Francia, Reino Unido y Alemania como la vanguardia de una política exterior y de seguridad, coordinada con las instituciones europeas, y siempre abierta a todos como el “E3 plus”.

Conseguir una Europa más capaz de actuar también significa mantenerla unida. Desde la reunificación de Europa en paz y libertad, esta cohesión ha sido tanto un interés central como una responsabilidad especial para Alemania. Una iniciativa para prevenir la separación entre el este y el oeste debería involucrar a Polonia, un actor clave en Europa Central, y a Francia.

El auge de China –que no es solo un socio, sino sobre todo un competidor y un rival sistémico– forzará a Europa a cooperar. China amenaza con poner a la UE en guardia con su vertiginoso poder económico, sus ambiciones tecnológicas y sus crecientes aspiraciones geopolíticas. Con el fin de proteger su soberanía y mantener su competitividad internacionalmente, la Unión tiene que encontrar una respuesta común. Una estrategia conjunta hacia China de la UE de los Veintisiete llega con retraso, pese a ser alcanzable; hasta ahora siempre se ha fracasado debido a la falta de voluntad para coordinarse y poner los intereses comunes por delante. Macron mostró una manera de superar este bloqueo al invitar a la canciller alemana y a la presidenta de la Comisión Europea a una reunión con el presidente chino en París. Tratar con China debería convertirse en una tarea franco-alemana. Aquí, de nuevo, sería una buena idea traer a Polonia y así romper el formato de cooperación de 17+1 con China.

Europa tiene que afrontar esta competición con China, pero solo será capaz de hacerlo como una comunidad política en la que todos den la cara por los otros, como una región económica y tecnológica dispuesta y capacitada para reafirmarse en una nueva era digital. La respuesta al 5G –y pronto el 6G– solo puede ser la siguiente: hacemos esto juntos, a escala europea, al menos como un tándem franco-alemán para que otros puedan seguir su ejemplo.

Con respecto al sur geográfico, hay mucho más terreno común entre Francia y Alemania de lo que a veces parece. La crisis migratoria de los últimos años muestra claramente a Berlín la urgencia de una estabilización regional en Oriente Próximo, el norte de África y el Sahel. La estabilización de Irak y la continuación del proceso político en Libia son centrales para ambos Estados. Al mismo tiempo, Alemania reconoce que tiene que involucrarse más en el Sahel para que la región no se convierta en un nuevo santuario para el terrorismo islámico. Este compromiso debe ser integral e ir más allá de una presencia puramente militar, definiendo y persiguiendo objetivos económicos, diplomáticos y humanitarios.

Si los europeos queremos defender nuestros intereses, tenemos que ser capaces de actuar en el campo de la política securitaria. No contra Estados Unidos, indispensable para la seguridad de Europa, sino como un pilar europeo dentro de la OTAN. La Cooperación Permanente Estructurada (PESCO, por sus siglas en inglés) está diseñada a largo plazo y es de amplia base y, por tanto, de naturaleza lenta. ¿Por qué los países no comienzan simplemente, por ejemplo, realizando ejercicios militares conjuntos? Esto fortalecería la cohesión y alinearía las estructuras de mando. Aquí también podrían marcar la diferencia Alemania y Francia.

Europa no es un museo. En el siglo XXI conserva un enorme potencial. Los cimientos del orden liberal son sólidos a pesar de todos los desafíos, y el desempeño económico de Europa y sus activos científicos y tecnológicos son inmensos. Lo que falta es la voluntad política para unir todo esto en una estrategia. Si París y Berlín unen fuerzas más estrechamente, si desarrollan un terreno más común en geopolítica y sobre todo en protección climática, entonces Europa puede seguir siendo un modelo de éxito a la luz de una competencia global cada vez más dura. Puede convertirse en una potencia que da forma al futuro.

Proceso de paz en Libia

 

30.01.2020. Atalayar. Macron señala a Erdogan por su injerencia en Libia El presidente de Francia ha denunciado el envío de mercenarios y unidades militares a territorio libio, por Raúl Redondo

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

13.01.2010. Atalayar. Proceso de paz en Libia: las conversaciones avanzan, pero aún no hay acuerdo El mariscal Jalifa Haftar ha solicitado más tiempo para considerar la firma del primer borrador, por Pablo Rubi

El País. Situación en Libia. Resumen de noticias

RT. Guerra en Libia. Resumen de noticias

Geoestrategia del petróleo en Oriente Medio y Mediterráneo Oriental

 

22.01.2020. Atalayar. El crudo vuelve al centro del conflicto en Libia El bloqueo de las exportaciones del país y el cierre de campos petroleros hace que al menos que las instalaciones petroleras vuelvan rápidamente a funcionar, la producción de petróleo de Libia pueda caer a los 72,000 barriles diarios

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

 Gasoducto EastMed y acuerdo marítimo Turquía-Libia (por «nuestro hombre» en Repsol,J.R.F.A.)

– La firma del acuerdo para el gasoducto EastMed se produce en un cuadro de creciente tensión en el mar Mediterráneo y el acuerdo marítimo entre Turquía y Libia supone una potencial interferencia con el proyecto gasista. Grecia, Israel y Chipre han firmado un acuerdo para la construcción del gasoducto EastMed que conducirá gas desde los campos submarinos del Mediterráneo Oriental hasta Grecia, pasando por Chipre y la isla de Creta. Chipre está en proceso de prospección de gas y petróleo en su plataforma submarina y espera que la extracción de gas frente a sus costas también nutra al gasoducto. Israel tiene en producción los campos de Leviatán y Tamar que proveen de gas a las terminales de Egipto, que aspira a ser un “hub” de concentración y redistribución de gas en la región. La firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, de 1.900 km de longitud y un coste de 6.000 millones USD, contó con la presencia del presidente israelí Benjamín Netanyahu, el presidente de Chipre, Nicos Anastasiades y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. El gasoducto, con un ramal submarino, continuará por tierra a través del norte de Grecia hasta Italia. El suministro de gas israelí destinado a Europa vía Grecia tiene por objetivo competir con el suministro de gas de Rusia a la UE.

 Por su parte, Turquía ha afirmado en reiteradas oportunidades que aspira a su parte en la explotación de las riquezas bajo el Mediterráneo Oriental y ya provocó en 2018 un incidente al interceptar una plataforma de perforación para realizar prospecciones submarinas frente a las costas de Chipre (miembro de la UE), cuya parte norte fue invadida por tropas turcas en 1974, que retienen esa región y mantienen una frontera militarizada con el resto grecoparlante de la isla. Poco antes de la firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, Turquía ofreció a Libia apoyo militar, con traslado de tropas al territorio libio, frente a la amenaza del general rebelde Khalifa Haftar que tiene sitiada Trípoli y que cuenta con la simpatía de Washington. Según fuentes diplomáticas europeas, el apoyo de Washington a Haftar ha sido el resultado de visitas de dirigentes de Arabia Saudita, que abogaron por el respaldo a este militar que inició el sitio de Trípoli en abril del año pasado. Mientras tanto, Moscú, que tiene un interés estratégico en una relación estrecha con un Gobierno estable en Trípoli, también ha apostado a la carta del general rebelde.

 Libia es un territorio vital para varias petroleras europeas, entre ellas y de forma destacada, Repsol, ENI y TOTAL. En el marco del acuerdo de apoyo de Turquía al Gobierno de Trípoli reconocido por Naciones Unidas, Ankara firmó con el Gobierno libio un tratado que establece una soberanía de las aguas del Mediterráneo Oriental desde la costa turca hasta la costa libia, compartida entre los dos signatarios, y que Grecia y Chipre consideran que viola los tratados marítimos internacionales. Según indican analistas del sector del gas, al tanto del recorrido del EastMed, la línea acordada por Ankara y Tripoli para su zona económica en el Mediterráneo, intercepta el recorrido del gasoducto. Egipto también ha manifestado su molestia ante la decisión turca, porque su objetivo de convertirse en un nudo de suministro de GNL y de conectar también con el EastMed, se ve amenazada con la decisión del gobierno de Recep Tayip Erdogan.Bruselas reconoce la soberanía de Grecia y Chipre sobre sus aguas territoriales y respalda las quejas de Atenas.

 Esta situación ha elevado la temperatura política en Grecia hasta niveles nunca vistos desde la invasión turca del norte de Chipre, mientras los analistas señalan el “total acuerdo” del partido de gobierno y la oposición, encabezada por el ex presidente Alexis Tsipras, sobre la defensa de los intereses griegos y chipriotas frente a la amenaza de Ankara. El proyecto de gasoducto se gestó bajo el gobierno de Tsipras quien perdió las elecciones generales ante Mitsotakis el año pasado. El tema de una guerra entre Turquía y Grecia ha dominado en las mesas familiares estas pasadas navidades y es una preocupación generalizada entre la población del país.

 Mientras tanto, de acuerdo con las declaraciones del consejero delegado de Bulgartransgaz, Vladimir Malinov, Rusia inició los despachos de gas a través del nuevo gasoducto TurkStream. Éste fue la opción por la que Moscú optó, tras ver bloqueada por las objeciones de Alemania el gasoducto South Stream. Tanto este gasoducto, como el acordado finalmente con Ankara, tienen por objetivo reducir el flujo de gas a través de Ucrania. Malinov ha declarado a la radio búlgara que Gazprom comenzó a enviar a Bulgaria 3 BCM de gas. Según Malinov, el gas no es sólo para Bulgaria, sino que está destinado también a Grecia y a Macedonia del Norte. En 2019 Rusia hizo llegar a través de Ucrania y Rumania 3 BCM a Grecia y otros 0,5 MMCM a Macedonia del Norte por esa ruta, que quedaría ahora sin tráfico. Malinov señaló que ahora el gasoducto Transbalcánico estaba ocioso, pero que sus flujos eran reversibles y, si Rumanía o Ucrania necesitaban gas, se podía despachar combustible a través de él a ambos países. Lo que es evidente, en cualquier caso, es que Moscú ha logrado con su red de gasoductos reducir al máximo el tránsito de gas para Europa a través de Ucrania.

 El complejo entramado político y militar del Mediterráneo Oriental vive una escalada de tensión a causa de las iniciativas diplomáticas de Ankara. Sobre este damero de intereses contrapuestos se ha desencadenado el pasado fin de semana el golpe asestado por la administración de Donald Trump contra Irán con la muerte del general Quasem Soleimani, el estratega del Gobierno de Teherán, en un acto de guerra de consecuencias imprevisibles. La acción de Washington es, además, un tiro por elevación contra los intereses europeos en la región, algo que se verificó rápidamente con la denuncia del tratado nuclear por parte de Teherán, ya abandonado por Estados Unidos pero respetado por Europa. Este tratado era la bisagra de los acuerdos comerciales entre Teherán y Europa, paralizados de hecho por las sanciones económicas de Washington a Irán. Es difícil prever la evolución de esta escalada de tensiones y sus consecuencias reales en el medio plazo, pero no se puede descartar un escenario de nuevas guerras en Oriente Próximo y conflictos con proyección bélica en el Mediterráneo Oriental, lo que tendría consecuencias severas para las industrias del gas y el petróleo.

09.01.2020. Atalayar. Túnez subraya su neutralidad en el conflicto libio ante la intervención turca La república magrebí, que se prepara para un recrudecimiento del conflicto armado, avisa a Ankara: “El uso de nuestro espacio aéreo y marítimo no es negociable”, por Javier García Gómez

09.01.2020. Atalayar. Libia: prueba de fuego para el foro multilateral euro-magrebí 5+5, por Pedro Canales

El País. Situación en Libia. Resumen de noticias

RT. Guerra en Libia. Resumen de noticias

Documento de Seguridad y Defensa 52. La estabilidad y la seguridad en el Mediterráneo: el papel de la OTAN y de la UE. Implicaciones para España

Rusia y Ucrania: un conflicto que afecta a la Unión Europea

10.12.2019. Atalayar. Rusia y Ucrania acercan posturas en París en busca de la paz El conflicto en el Donbás espera ahora la aplicación de los Acuerdos de Paz de Minsk: que el alto el fuego total sea efectivo para final de año y para que entonces se haya producido un intercambio completo de los respectivos prisioneros, por Alex Erquicia

09.12.2019. ABC. Putin y Zelenski se reúnen hoy por fin en París para hablar del conflicto en Donbass Desde la Cumbre de Minsk no se ha avanzado prácticamente nada hacia la paz o muy poco. Los únicos progresos palpables son un intercambio de prisioneros incompleto y la devolución a Ucrania de los tres buques apresados

 

¿Cómo debe Europa abordar el conflicto no resuelto de Ucrania?

La Rusia de Vladímir Putin sigue subiendo las apuestas en Ucrania. Su último órdago ha sido capturar tres barcos de la armada ucraniana y bloquear el estrecho de Kerch, que separa el mar Negro y el mar de Azov, compartidos por Kiev y Moscú, impidiendo el acceso al puerto ucraniano de Mariupol. Putin reactiva así una guerra no declarada –o congelada– que desde 2014 ya se ha cobrado más de 10.000 vidas. Preguntamos a los expertos cómo debe Europa abordar el conflicto no resuelto entre Rusia y Ucrania

Leer más. Política Exterior

Rusia y la lenta destrucción de Ucrania, por Nicolás de Pedro

Ucrania no está suficientemente derrotada. Este es el razonamiento que guía las acciones rusas en el mar de Azov y el estrecho de Kerch. No es la primera vez que las fuerzas regulares rusas se enfrentan a las fuerzas ucranianas, pero sí es la primera ocasión en la que Moscú ni lo oculta ni lo niega. Es un paso más en su conflicto con Ucrania. Por razones distintas, una escalada hasta provocar una guerra abierta no es la opción deseada por ninguna de las dos partes, pero es una posibilidad que no se puede descartar. En buena medida depende, como casi todo desde que inició la guerra contra su vecino, de la voluntad del Kremlin.

Leer más. Política Exterior

El conflicto ‘congelado’ en Ucrania se caldea, Informe Semanal de Política Exterior

Paz en Ucrania: oportunidades y riesgos, Crisis Group

El lugar de Rusia en el mundo, Ivan Timofeev, Andrey Kortunov, Sergey Utkin 

El vecindario no compartido con Rusia, Nicolás de Pedro

Aumenta la tensión en Oriente Medio y golfo Pérsico

Documento de Opinión del IEEE 60/2019, de 24 de junio: Oriente Medio. Equilibrios y tensiones

La región del golfo Pérsico vuelve a estar sometida a una situación de gran tensión,
fundamentalmente debido al abandono estadounidense del Acuerdo Nuclear, o Plan de
Acción Integral Conjunto, en mayo de 2018 y la derivada reimposición de sanciones
comerciales a Irán. Unos hechos que no son sino consecuencia del desequilibrio en el
orden regional que dio lugar a la retirada del núcleo principal de la fuerza militar
estadounidense desplegada en el área a partir de 2011. El fin de la presencia militar
masiva de los EE. UU. proporcionó a Irán la oportunidad para expandir su influencia a lo
largo de toda la región, aprovechando los numerosos conflictos que existen en esa parte
del mundo, una situación que ha dado lugar a una importante percepción de inseguridad
en los aliados regionales estadounidenses. Así, los EE. UU. ahora tratan de restablecer
el equilibrio regional, recortando la capacidad de Irán para intervenir en las naciones de
su entorno, mediante unas sanciones reforzadas que reduzcan la capacidad de
financiación del régimen de Teherán; intento al que responde Irán mediante amenazas
de uso de la violencia y presión diplomática, lo que ha provocado un incremento, aunque
limitado y posiblemente temporal, del despliegue militar estadounidense en el área de
Oriente Medio.

24.06.2019. Boletín IEEE. Cuaderno de Opinión 60/2019. Autor Alejandro Mackinlay

Irán, presión máxima     

Enrique Mora  

La política exterior norteamericana ha cambiado, al menos en sus formas. La novedad más llamativa es aplicar, sea cual sea el asunto en cuestión, una única técnica para conseguir el resultado deseado. La idea es muy simple: ejercer la llamada “máxima presión” para obligar a la otra parte a sentarse a la mesa de negociaciones. Es la práctica mantenida con Irán. Leer más…

Turquía, en el aire

Las relaciones entre Turquía y EEUU acumulan agravios mutuos que podrían poner en riesgo la pertenencia turca a la Alianza Atlántica. Leer más…

22.06.2019. El País. La tensión escala entre Estados Unidos e Irán con un ataque abortado en el último momento El presidente de Estados Unidos afirma que estuvo a punto de lanzar una ofensiva selectiva en respuesta al derribo de un dron pero dio marcha atrás para evitar muertes

21.06.2019. CNN en Español. Así se vería una guerra entre Estados Unidos e Irán y no sería fácil ponerle fin

La última vez que Estados Unidos fue a la guerra en Medio Oriente fue en Iraq en 2003. Hubo conmoción y asombro, el dictador Saddam Hussein cayó en semanas y siguieron años de insurrección terrorista. Pero, actualmente, una guerra con Irán no sería igual porque existe el riesgo de que se expanda rápidamente a toda esa región y que Irán use su red de terceros para atacar a EE.UU. y a sus aliados lejos de su territorio.

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