Geoestrategia del petróleo en Oriente Medio y Mediterráneo Oriental

 

22.01.2020. Atalayar. El crudo vuelve al centro del conflicto en Libia El bloqueo de las exportaciones del país y el cierre de campos petroleros hace que al menos que las instalaciones petroleras vuelvan rápidamente a funcionar, la producción de petróleo de Libia pueda caer a los 72,000 barriles diarios

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

 Gasoducto EastMed y acuerdo marítimo Turquía-Libia (por «nuestro hombre» en Repsol,J.R.F.A.)

– La firma del acuerdo para el gasoducto EastMed se produce en un cuadro de creciente tensión en el mar Mediterráneo y el acuerdo marítimo entre Turquía y Libia supone una potencial interferencia con el proyecto gasista. Grecia, Israel y Chipre han firmado un acuerdo para la construcción del gasoducto EastMed que conducirá gas desde los campos submarinos del Mediterráneo Oriental hasta Grecia, pasando por Chipre y la isla de Creta. Chipre está en proceso de prospección de gas y petróleo en su plataforma submarina y espera que la extracción de gas frente a sus costas también nutra al gasoducto. Israel tiene en producción los campos de Leviatán y Tamar que proveen de gas a las terminales de Egipto, que aspira a ser un “hub” de concentración y redistribución de gas en la región. La firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, de 1.900 km de longitud y un coste de 6.000 millones USD, contó con la presencia del presidente israelí Benjamín Netanyahu, el presidente de Chipre, Nicos Anastasiades y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. El gasoducto, con un ramal submarino, continuará por tierra a través del norte de Grecia hasta Italia. El suministro de gas israelí destinado a Europa vía Grecia tiene por objetivo competir con el suministro de gas de Rusia a la UE.

 Por su parte, Turquía ha afirmado en reiteradas oportunidades que aspira a su parte en la explotación de las riquezas bajo el Mediterráneo Oriental y ya provocó en 2018 un incidente al interceptar una plataforma de perforación para realizar prospecciones submarinas frente a las costas de Chipre (miembro de la UE), cuya parte norte fue invadida por tropas turcas en 1974, que retienen esa región y mantienen una frontera militarizada con el resto grecoparlante de la isla. Poco antes de la firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, Turquía ofreció a Libia apoyo militar, con traslado de tropas al territorio libio, frente a la amenaza del general rebelde Khalifa Haftar que tiene sitiada Trípoli y que cuenta con la simpatía de Washington. Según fuentes diplomáticas europeas, el apoyo de Washington a Haftar ha sido el resultado de visitas de dirigentes de Arabia Saudita, que abogaron por el respaldo a este militar que inició el sitio de Trípoli en abril del año pasado. Mientras tanto, Moscú, que tiene un interés estratégico en una relación estrecha con un Gobierno estable en Trípoli, también ha apostado a la carta del general rebelde.

 Libia es un territorio vital para varias petroleras europeas, entre ellas y de forma destacada, Repsol, ENI y TOTAL. En el marco del acuerdo de apoyo de Turquía al Gobierno de Trípoli reconocido por Naciones Unidas, Ankara firmó con el Gobierno libio un tratado que establece una soberanía de las aguas del Mediterráneo Oriental desde la costa turca hasta la costa libia, compartida entre los dos signatarios, y que Grecia y Chipre consideran que viola los tratados marítimos internacionales. Según indican analistas del sector del gas, al tanto del recorrido del EastMed, la línea acordada por Ankara y Tripoli para su zona económica en el Mediterráneo, intercepta el recorrido del gasoducto. Egipto también ha manifestado su molestia ante la decisión turca, porque su objetivo de convertirse en un nudo de suministro de GNL y de conectar también con el EastMed, se ve amenazada con la decisión del gobierno de Recep Tayip Erdogan.Bruselas reconoce la soberanía de Grecia y Chipre sobre sus aguas territoriales y respalda las quejas de Atenas.

 Esta situación ha elevado la temperatura política en Grecia hasta niveles nunca vistos desde la invasión turca del norte de Chipre, mientras los analistas señalan el “total acuerdo” del partido de gobierno y la oposición, encabezada por el ex presidente Alexis Tsipras, sobre la defensa de los intereses griegos y chipriotas frente a la amenaza de Ankara. El proyecto de gasoducto se gestó bajo el gobierno de Tsipras quien perdió las elecciones generales ante Mitsotakis el año pasado. El tema de una guerra entre Turquía y Grecia ha dominado en las mesas familiares estas pasadas navidades y es una preocupación generalizada entre la población del país.

 Mientras tanto, de acuerdo con las declaraciones del consejero delegado de Bulgartransgaz, Vladimir Malinov, Rusia inició los despachos de gas a través del nuevo gasoducto TurkStream. Éste fue la opción por la que Moscú optó, tras ver bloqueada por las objeciones de Alemania el gasoducto South Stream. Tanto este gasoducto, como el acordado finalmente con Ankara, tienen por objetivo reducir el flujo de gas a través de Ucrania. Malinov ha declarado a la radio búlgara que Gazprom comenzó a enviar a Bulgaria 3 BCM de gas. Según Malinov, el gas no es sólo para Bulgaria, sino que está destinado también a Grecia y a Macedonia del Norte. En 2019 Rusia hizo llegar a través de Ucrania y Rumania 3 BCM a Grecia y otros 0,5 MMCM a Macedonia del Norte por esa ruta, que quedaría ahora sin tráfico. Malinov señaló que ahora el gasoducto Transbalcánico estaba ocioso, pero que sus flujos eran reversibles y, si Rumanía o Ucrania necesitaban gas, se podía despachar combustible a través de él a ambos países. Lo que es evidente, en cualquier caso, es que Moscú ha logrado con su red de gasoductos reducir al máximo el tránsito de gas para Europa a través de Ucrania.

 El complejo entramado político y militar del Mediterráneo Oriental vive una escalada de tensión a causa de las iniciativas diplomáticas de Ankara. Sobre este damero de intereses contrapuestos se ha desencadenado el pasado fin de semana el golpe asestado por la administración de Donald Trump contra Irán con la muerte del general Quasem Soleimani, el estratega del Gobierno de Teherán, en un acto de guerra de consecuencias imprevisibles. La acción de Washington es, además, un tiro por elevación contra los intereses europeos en la región, algo que se verificó rápidamente con la denuncia del tratado nuclear por parte de Teherán, ya abandonado por Estados Unidos pero respetado por Europa. Este tratado era la bisagra de los acuerdos comerciales entre Teherán y Europa, paralizados de hecho por las sanciones económicas de Washington a Irán. Es difícil prever la evolución de esta escalada de tensiones y sus consecuencias reales en el medio plazo, pero no se puede descartar un escenario de nuevas guerras en Oriente Próximo y conflictos con proyección bélica en el Mediterráneo Oriental, lo que tendría consecuencias severas para las industrias del gas y el petróleo.

09.01.2020. Atalayar. Túnez subraya su neutralidad en el conflicto libio ante la intervención turca La república magrebí, que se prepara para un recrudecimiento del conflicto armado, avisa a Ankara: “El uso de nuestro espacio aéreo y marítimo no es negociable”, por Javier García Gómez

09.01.2020. Atalayar. Libia: prueba de fuego para el foro multilateral euro-magrebí 5+5, por Pedro Canales

El País. Situación en Libia. Resumen de noticias

RT. Guerra en Libia. Resumen de noticias

Documento de Seguridad y Defensa 52. La estabilidad y la seguridad en el Mediterráneo: el papel de la OTAN y de la UE. Implicaciones para España

Proceso de paz en Libia

 

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

13.01.2010. Atalayar. Proceso de paz en Libia: las conversaciones avanzan, pero aún no hay acuerdo El mariscal Jalifa Haftar ha solicitado más tiempo para considerar la firma del primer borrador, por Pablo Rubi

El País. Situación en Libia. Resumen de noticias

RT. Guerra en Libia. Resumen de noticias

Rusia y Ucrania: un conflicto que afecta a la Unión Europea

10.12.2019. Atalayar. Rusia y Ucrania acercan posturas en París en busca de la paz El conflicto en el Donbás espera ahora la aplicación de los Acuerdos de Paz de Minsk: que el alto el fuego total sea efectivo para final de año y para que entonces se haya producido un intercambio completo de los respectivos prisioneros, por Alex Erquicia

09.12.2019. ABC. Putin y Zelenski se reúnen hoy por fin en París para hablar del conflicto en Donbass Desde la Cumbre de Minsk no se ha avanzado prácticamente nada hacia la paz o muy poco. Los únicos progresos palpables son un intercambio de prisioneros incompleto y la devolución a Ucrania de los tres buques apresados

 

¿Cómo debe Europa abordar el conflicto no resuelto de Ucrania?

La Rusia de Vladímir Putin sigue subiendo las apuestas en Ucrania. Su último órdago ha sido capturar tres barcos de la armada ucraniana y bloquear el estrecho de Kerch, que separa el mar Negro y el mar de Azov, compartidos por Kiev y Moscú, impidiendo el acceso al puerto ucraniano de Mariupol. Putin reactiva así una guerra no declarada –o congelada– que desde 2014 ya se ha cobrado más de 10.000 vidas. Preguntamos a los expertos cómo debe Europa abordar el conflicto no resuelto entre Rusia y Ucrania

Leer más. Política Exterior

Rusia y la lenta destrucción de Ucrania, por Nicolás de Pedro

Ucrania no está suficientemente derrotada. Este es el razonamiento que guía las acciones rusas en el mar de Azov y el estrecho de Kerch. No es la primera vez que las fuerzas regulares rusas se enfrentan a las fuerzas ucranianas, pero sí es la primera ocasión en la que Moscú ni lo oculta ni lo niega. Es un paso más en su conflicto con Ucrania. Por razones distintas, una escalada hasta provocar una guerra abierta no es la opción deseada por ninguna de las dos partes, pero es una posibilidad que no se puede descartar. En buena medida depende, como casi todo desde que inició la guerra contra su vecino, de la voluntad del Kremlin.

Leer más. Política Exterior

El conflicto ‘congelado’ en Ucrania se caldea, Informe Semanal de Política Exterior

Paz en Ucrania: oportunidades y riesgos, Crisis Group

El lugar de Rusia en el mundo, Ivan Timofeev, Andrey Kortunov, Sergey Utkin 

El vecindario no compartido con Rusia, Nicolás de Pedro

Aumenta la tensión en Oriente Medio y golfo Pérsico

Documento de Opinión del IEEE 60/2019, de 24 de junio: Oriente Medio. Equilibrios y tensiones

La región del golfo Pérsico vuelve a estar sometida a una situación de gran tensión,
fundamentalmente debido al abandono estadounidense del Acuerdo Nuclear, o Plan de
Acción Integral Conjunto, en mayo de 2018 y la derivada reimposición de sanciones
comerciales a Irán. Unos hechos que no son sino consecuencia del desequilibrio en el
orden regional que dio lugar a la retirada del núcleo principal de la fuerza militar
estadounidense desplegada en el área a partir de 2011. El fin de la presencia militar
masiva de los EE. UU. proporcionó a Irán la oportunidad para expandir su influencia a lo
largo de toda la región, aprovechando los numerosos conflictos que existen en esa parte
del mundo, una situación que ha dado lugar a una importante percepción de inseguridad
en los aliados regionales estadounidenses. Así, los EE. UU. ahora tratan de restablecer
el equilibrio regional, recortando la capacidad de Irán para intervenir en las naciones de
su entorno, mediante unas sanciones reforzadas que reduzcan la capacidad de
financiación del régimen de Teherán; intento al que responde Irán mediante amenazas
de uso de la violencia y presión diplomática, lo que ha provocado un incremento, aunque
limitado y posiblemente temporal, del despliegue militar estadounidense en el área de
Oriente Medio.

24.06.2019. Boletín IEEE. Cuaderno de Opinión 60/2019. Autor Alejandro Mackinlay

Irán, presión máxima     

Enrique Mora  

La política exterior norteamericana ha cambiado, al menos en sus formas. La novedad más llamativa es aplicar, sea cual sea el asunto en cuestión, una única técnica para conseguir el resultado deseado. La idea es muy simple: ejercer la llamada “máxima presión” para obligar a la otra parte a sentarse a la mesa de negociaciones. Es la práctica mantenida con Irán. Leer más…

Turquía, en el aire

Las relaciones entre Turquía y EEUU acumulan agravios mutuos que podrían poner en riesgo la pertenencia turca a la Alianza Atlántica. Leer más…

22.06.2019. El País. La tensión escala entre Estados Unidos e Irán con un ataque abortado en el último momento El presidente de Estados Unidos afirma que estuvo a punto de lanzar una ofensiva selectiva en respuesta al derribo de un dron pero dio marcha atrás para evitar muertes

21.06.2019. CNN en Español. Así se vería una guerra entre Estados Unidos e Irán y no sería fácil ponerle fin

La última vez que Estados Unidos fue a la guerra en Medio Oriente fue en Iraq en 2003. Hubo conmoción y asombro, el dictador Saddam Hussein cayó en semanas y siguieron años de insurrección terrorista. Pero, actualmente, una guerra con Irán no sería igual porque existe el riesgo de que se expanda rápidamente a toda esa región y que Irán use su red de terceros para atacar a EE.UU. y a sus aliados lejos de su territorio.

Colgado en RT

Todo sobre este tema

«Me dijeron cuántas personas morirían, pensé un segundo y lo cancelé»: Trump sobre el ataque planeado contra Irán

Muros. La civilización a través de las fronteras. Autor: David Frye (Geopolítica de las murallas, por MARCOS SUÁREZ SIPMANN)

El historiador David Frye profundiza en Muros en el vínculo entre civilización y fronteras. Desde la Siria de hace 4.000 años hasta la actualidad los pueblos avanzados trataron de defenderse frente a los bárbaros mediante la edificación de barreras. Sostiene el autor, profesor de Historia antigua y medieval en la Universidad Eastern Connecticut (Estados Unidos), que esa correlación entre civilización y murallas todavía no había sido estudiada. Para exponer de forma clara cómo ha evolucionado la idea de levantar fronteras entre los pueblos, Frye divide su libro en cuatro partes.

En “Contructores y bárbaros” enumera ejemplos de la Antigüedad. Comienza con Oriente Próximo donde entre otros destaca a los constructores de murallas de Mesopotamia. Cita el ejemplo de Egipto explicando que también fortificaban las fronteras. Sus ciudades no eran abiertas –como solía creerse– sino que al igual que las mesopotámicas estaban amuralladas con ladrillos de adobe.

En Grecia tras la civilización micénica (1.600-1.000 a.C.) se detiene en el periodo clásico (479-338 a.C.) y el extraordinario caso de Esparta. Los espartanos consideraban –a diferencia de cualquier otra ciudad del mundo–la costumbre de vivir protegidos por una muralla como una muestra de cobardía. Preparándose constantemente para guerrear no disfrutaron de libertad ninguna. La ironía es que sus rivales, los atenienses (los mayores constructores de murallas de toda Grecia), fueron un pueblo mucho más libre. Protegidos, discutían de política y filosofía, desarrollaban las ciencias y las matemáticas, el arte y el teatro.

En China, Qin Shi Huang, el tiránico ‘Primer Emperador’ (221-210 a.C.) mandó erigir el Muro Largoexigiendo un titánico esfuerzo a su pueblo. Junto a muchas otras edificaciones defensivas fue un temprano predecesor de la Gran Muralla.

Frye explica en Muros que en Eurasia, en las dos naciones que sucedieron a los hunos en la estepa –turcos y mongoles– nunca hubo una palabra específica para ‘soldado’. Con la palabra ‘hombre’ era suficiente. Los varones de las sociedades sin muros solo aprendían a hacer la guerra.

En “La gran era de las murallas” afirma que casi todos los espacios abiertos a lo largo de los 8.000 kilómetros que separaban la estepa euroasiática al norte de la zona de civilización urbana al sur estuvieron, en un momento u otro, protegidos por muros. Gracias a ellos pudieron desarrollarse las tres vastas regiones China, mundo islámico y Occidente. Ciudades-oásis amuralladas como Balj, Bujará, Merv, Samarcanda, Tashkent… al sur de la estepa conectaron Eurasia convirtiéndose en escalas de la famosa Ruta de la Seda.

En el siglo II y tras la política expansionista del agresivo Trajano, en 117 su sucesor inició un programa a gran escala de construcción de murallas en el imperio romano. En menos de dos décadas, Adriano colocó barreras en tres continentes. El muro más conocido es el que mandó levantar al norte de Inglaterra. Sus murallas, empalizadas y fosos protegieron razonablemente bien el imperio permitiendo prosperidad y creatividad, pero no resistieron mucho. Sin embargo, al final del reinado de Marco Aurelio (161-180) sus confines eran más vulnerables que nunca. Influyó asimismo la peste llegada de China por la que al cabo de pocos años, murieron cinco millones de personas. No pocos de ellos, soldados que vigilaban las fronteras. En el siglo III se sucedieron invasiones y saqueos mientras Roma reclutaba cada vez más mercenarios foráneos cuyos cabecillas acababan por rebelarse contra el imperio que a finales del IV había consumido toda su fuerza.

Los muros en la Alta Edad Media

Durante la Alta Edad Media, al tiempo que Europa se militarizaba, China se adentraba aun más en el mundo civilizado de los obreros y constructores de murallas. Hasta el siglo XIII no llegó una amenaza que pusiera en peligro su propia existencia. A comienzos de esa centuria los chinos –incapaces de imaginar que hubiera algo peor que la tiranía del emperador– abrieron las puertas a los mongoles de Gengis Khan. Uno de los mayores errores de cálculo de la historia de la humanidad. Tras décadas de masacres, la población de China pasó de 120 millones en 1209 a menos de 60 en 1290. En 1449 los mongoles volvieron a invadir China. Tras esta derrota la Gran Muralla fue cobrando forma.

Por su parte, los persas fueron víctimas de un absurdo fracaso de sus murallas. En el siglo VI a.C. habían arrasado las defensas del imperio babilónico. Posteriormente en el IV a.C. cayeron en manos de Alejandro Magno cuyo mundo greco-asiático duró muy poco. Más tarde al irrumpir los hunos en Asia occidental los antiguos enemigos Roma y Persia se aliaron. La estrategia persa se centró en amurallar –con dinero romano– los límites de la estepa. Sin embargo, el enemigo que destruyó una Persia agotada fue muy distinto. En el siglo VII la conquistaron desde el sur los ejércitos del islam casi sin encontrar resistencia. Califas y sultanes adoptaron enseguida la costumbre de fortificar las fronteras del norte.

Cuando en 1219 Gengis Khan centró su atención en Asia Central (Transoxiana) sus ciudades fueron cayendo una a una. En la culta Bagdad los mongoles llegaron a la cima de su ansia destructora.

El súbito acceso de Europa al dominio global se debió a dos factores. Uno, el giro decisivo que marcó el fracaso de las murallas de Asia Central y Oriente Próximo. El otro, el repliegue de la era Ming (1368-1644) cuyo gigantesco proyecto de la Gran Muralla impidió a los chinos participar en la exploración del mundo iniciada en el siglo XV. Es decir, Occidente simplemente logró durar más que sus dos principales competidores.

La caída de Constantinopla

La tercera parte, “El mundo en transición”, trata de la caída de Constantinopla. El 29 de mayo de 1453 supone un punto de inflexión en la historia del mundo. El imperio romano –transformado en bizantino– llegó a su fin. Los turcos se convirtieron en potencia mundial y el islam se establecía en Europa de forma permanente. Y lo más trascendental: la pólvora, que desde China y el mundo islámico pasó a Europa. Un fundidor húngaro se propuso fabricar cañones capaces de destruir las defensas de Constantinopla revolucionando no solo la artillería sino la forma en que los pueblos civilizados llevaban viviendo durante miles de años. No obstante, durante el periodo de decadencia de las murallas se levantaron incluso más.

A mediados del siglo XVII, cuando Occidente vivía su revolución científica, Rusia se dedicaba a levantar cientos de kilómetros de murallas en apariencia anacrónicas. La servidumbre creada a causa de ese tardío impulso constructor fue una de las más duraderas del mundo. Los zares decretaron la emancipación de los siervos en 1861, solo dos años antes que la de los esclavos en EEUU. Durante siglos los campesinos rusos intentaron huir buscando la libertad. Los que lo consiguieron adoptaron un nuevo nombre: cosacos. Pedro el Grande por fin pudo someterlos y les mandó limpiar la estepa de tribus nómadas. Una serie de líneas fortificadas marcaron también el avance a Siberia.

En la cuarta parte, el “Choque de símbolos”, Frye presenta tres casos puntuales del siglo XX. El final de la carrera militar de la Gran Muralla. En 1931 los generales japoneses, desobedeciendo órdenes de Tokio, habían invadido Manchuria. En 1933 avanzaron contra la frontera china. Jubilada desde hacía muchísimos años, la Muralla resistió una semana antes de sucumbir ante el mecanizado e industrializado ejército japonés.

En la Europa de entreguerras, en la que el injusto y punitivo Tratado de Versalles fue incapaz de garantizar la seguridad, Francia decidió blindarse con la Línea Maginot. Una defensa formada por alambradas, barreras para impedir el paso de los tanques y una red de búnkeres blindados y nidos de ametralladoras. En mayo de 1940 los alemanes la evitaron irrumpiendo por las Ardenas. La Línea Maginot ha quedado como símbolo universal del disparate y ejemplo de lo que pasa si se ignoran las lecciones de la historia.

El Muro de Berlín (13 de agosto de 1961/9 de noviembre de 1989) que hizo su aparición en el apogeo de la Guerra Fría cayó de forma espectacular dando fin a ese periodo. Llama la atención que se convirtiera en símbolo de ‘todos’ los muros fronterizos, justo cuando estos estaban a punto de retornar por doquier. Aunque no siempre los reconozcamos como tales.

Los muros de hoy

El epílogo encierra la gran lección del libro. Han pasado casi 30 años de la caída del Muro de Berlín y las murallas han vuelto a reaparecer con inusitada velocidad generando nuevos miedos. Según Frye “por cada persona que ve en los muros una forma de opresión, hay otra que exige una barrera más alta y mejor equipada”. Con detectores, vallas electrificadas, bloques de hormigón y concertinas hemos entrado en la Segunda Era de las Murallas, que ya ha eclipsado la primera en todos los sentidos.

En EEUU, las primeras iniciativas correspondieron a la administración Clinton. Seguidas por las de Bush y Obama. Usaron eufemismos al referirse a la frontera meridional. Si bien su campaña electoral explotó la cuestión con fines sensacionalistas, el muro no fue un invento de Trump.

Dos factores –inmigración masiva y ascenso del terrorismo islámico– han sido la causa inmediata de esta fase. Oriente Próximo, donde empezó todo, ha vuelto a convertirse en una maraña de vallas y muros. Vallas de seguridad de alta tecnología separan Arabia Saudí de Yemen al sur y de Irak al norte. Emiratos Árabes Unidos han fortificado su frontera con Omán. Naciones Unidas ayudaron a Kuwait a fortificar la suya con Irak. Egipto levantó un muro de acero con Gaza. EEUU prestó millones de dólares y suministró ayuda técnica a Jordania para proteger su frontera con Siria con una muralla.

Israel se ha rodeado por completo de muros. Para las empresas del país descrito como “el mayor exportador de jaulas del mundo” la vigilancia fronteriza se ha convertido en un negocio internacional que factura cien millones de dólares al año.

En el sur de Asia, India ha edificado miles de kilómetros de vallas y alambradas. El colmo del desatino: una verja de cuatro metros parcialmente electrificada en las alturas del Himalaya donde apenas hay oxígeno para proteger la frontera con Pakistán. Hace lo mismo con Bangladesh. Tailandia y Malasia imitan a India.

En África pueden citarse entre otras muchas, la valla de 700 kilómetros que separa Kenia de Somalia. En Latinoamérica, el muro de 1.500 kilómetros que construye Ecuador para separarse de Perú.

Los nuevos muros han tenido un profundo impacto en Europa. Al no poder utilizar ya las vías terrestres para entrar en los países vecinos en situación algo menos mala, los inmigrantes buscaron alternativas. Una fue cruzar Turquía para llegar a los Balcanes y de allí al norte de Europa. En nuestro continente volvieron a levantarse a toda prisa muros y vallas electrificadas. No solo en los Balcanes. En la denominada Jungla de Calais en el norte de Francia, un muro de hormigón de diez metros de altura trata de defender el tráfico que va a cruzar el Canal de la Mancha de los inmigrantes acampados allí. La otra opción consiste en la peligrosa travesía del Mediterráneo presionando a Italia y España.

A todo lo anterior debemos añadir la proliferación de urbanizaciones y barrios cerrados. Además de EEUU esa clase de complejos residenciales son habituales en muchos países.

El poder del miedo deriva de su estrecha vinculación con el instinto de supervivencia. En su forma extrema se convierte en pánico pero si se mantiene en su estado crónico –la inseguridad– el miedo permite cierto grado de reflexión y planificación. Es una poderosa influencia en nuestra toma de decisiones y Muros constituye una lúcida guía para estudiar su evolución en la historia.

01.06.2019. Política Exterior

 

ç