¿Se puede hablar de una nueva estrategia del terrorismo yihadista o es volver a la antigua de Al-Qaeda?

Con la “derrota” de Daesh, el enemigo común, se inicia una nueva fase en este conflicto: más (geo) política y estratégica, y menos operacional. Ya no es el momento de batallas decisivas sino de posiciones, influencias y líneas de acción, que van a delimitar los resultados reales del mismo.

Hoy, las acciones se producen en tres áreas: Deraa, la provincia de Idlib y el sureste del Éufrates. Deraa está controlada por la antigua oposición, ahora se ha reconciliado con el Gobierno, pero con disidencias y unas relaciones complejas con los funcionarios. Pero es un problema que se puede gestionar con el apoyo ruso.

15.05.2019. El País Internacional. Siria, las cartas se barajan de nuevo El líder del ISIS habría ordenado reducir las cargas y evolucionar hacia operaciones ágiles, del tipo “golpear y huir” y atentados terroristas

07.05.2019. El Confidencial, por María Zuil. El Mahdaoui, el “colega del norte” de la célula yihadista, clave en el fraude de IVA Un marroquí-danés, detenido después que el grupo terrorista de Melilla, es clave para entender las relaciones y el entramado societario entre Dinamarca y la ciudad autónoma

 

05.05.2019. BBC. Osama bin Laden: Eight years after his death, where is al-Qaeda?, By Zulfiqar Ali

05.05.2019. El Español. Gonzalo Araluce. Los 5 motivos que elevan la amenaza yihadista en España tras la derrota del Estado Islámico en Siria La organización terrorista se encuentra en una peligrosa fase de mutación; la reaparición de Abu Bakr al-Baghdadi, clave en el proceso.

Un preso yihadista provoca un incendio en Puerto III al quemar documentos y cartas «para evitar su confiscación»

Se trata de Sylvain Bertrand Guillaume Decker, alias Souleymane, detenido en Rabat en 2014 tras regresar de Siria para captar y enviar yihadistas al Estado Islámico.

23.04.2019. El Mundo

 

La nueva y peligrosa estrategia de Daesh

Retornados de la guerra de Siria pueden crear o hacer de instructores de células locales y atacar en cualquier lugar del mundo

23.04.2019. La Razón. Autor J.M. Zuloaga

Los atentados de Sri Lanka, con un balance de casi 1.000 víctimas entre muertos y heridos, revelan una renovada, y muy peligrosa, estrategia de Daesh, que parece haber aprendido de los errores del pasado y que no está dispuesto a renunciar a su objetivo estratégico de imponer el Islam en su interpretación más rigorista hasta alcanzar su “califato mundial”.

► Militantes del Daesh piden a Alá que se repitan las matanzas de Sri Lanka

La suprema estupidez de plantear una guerra convencional, de conquista de territorios y hasta de trincheras, en pleno siglo XXI, con las armas que tiene disponibles cualquier ejército moderno, en este casos el enemigo agrupado en la Coalición Internacional y Rusia, estaba llamada al fracaso.

Sólo en la mente de un fanático como Abu Bark Bagdhadi, y los que le seguían ciegamente, se podía pensar en una victoria. Por cierto, que conforme se aproximaba la derrota pasó por las armas a muchos de ellos, en función de supuestas conspiraciones y de fallos en el campo de batalla.

Una vez superadas las emociones que les produjeron los éxitos iniciales a partir de 2014, Daesh, a finales de 2015, puso los pies en la tierra. No renunció a su estrategia de guerra convencional, pero empezó a pensar que en un futuro, más o menos cercano, tendría que pasar a la guerra subversiva, el terrorismo puro y duro.

Los atentados de París de la noche del 13 de noviembre de 2015, con las utilización, como ha ocurrido en Sri Lanka, de una célula numerosa que atacaba simultáneamente varios objetivos, entre ellos la discoteca Bataclan y el Stade de France, supuso un primer y siniestro ensayo.

Para dirigir la operación, Daesh envió a la capital francesa a uno de sus más peligrosos jefes de “brigada”, Abdelhamid Abaaoud, de 28 años y nacionalidad belga. El balance de los atentados, con 137 muertos y 415 heridos fue tremendo.

Casi todos los terroristas, la mayoría de los cuales se suicidaron en las acciones criminales, habían llegado a Europa utilizando las olas de la inmigración ilegal que en aquellos momentos se colaban por Grecia y otros países, según se supo por investigaciones posteriores. Disponían de documentaciones falsas y teléfonos de contacto y coordinación.

Abaaoud no fue uno de los suicidas ya que, cuando estaba en Raqa (Siria), al frente de su “brigada”, integrada por unos 90 individuos, algunos de ellos de origen español, tenía planes para seguir atentado en el continente mediante la dinamización de otras células. París era sólo el comienzo.

Finalmente, fue abatido por unidades de élite de la Policía francesa en el barrio de Saint-Denis. Una importante baja para Daesh y un gran éxito para la sociedad occidental, ya que se trataba de un sujeto realmente peligroso.

Pero Daesh ya había experimentado la efectividad de este tipo de atentados, que luego trató de repetir en otros lugares, con más o menos “éxito”, incluida España, en el verano de 2017, con las acciones criminales perpetradas en Cataluña, que no alcanzaron su objetivo gracias a la explosión del taller de fabricación de mochilas y bombonas bombas que la célula de Olot tenía en la localidad de Alcanar.

En todos los casos, salvo el de París, en que quedó acreditada la figura del cabecilla, se ha hablado de grupos cuyos integrantes, o bien habían pasado por Siria e Iraq, o se habían fatanizado de una forma autogestionaria. (En algunos, la siniestra figura de Abaaoud aparecía de nuevo).

Todo eso está por ver, porque siempre se ha sospechado que existía la figura de algún tipo de “coordinador”, que actuaba con la suficiente astucia y clandestinidad para que no pudiera ser detectado y, en cualquier caso, abatido o llevado ante los tribunales de Justicia.

En el caso de los atentados de Sri Lanka, Daesh ha logrado corregir errores cometidos y conseguido atacar hasta seis objetivos de forma simultánea, con el añadido de las trampas bomba que dejaron; el que se suicidó para no ser detenido; y, en el colmo de la maldad, el que dejó a su esposa embarazada una bomba para que la hiciera detonar junto a sus hijos en el caso de que llegaran los agentes para detenerla. La muerte de los niños y del que iba a nacer no tenía importancia. No es posible mayor grado de fanatización.

Es lógico que en estos momentos, cuando se esta iniciando la investigación, haya llamado la atención que los terroristas suicidas eran individuos con estudios, algunos con una posición económica desahogada, que habían viajado por el mundo. El sujeto que en la Navidad de 2009 trató de volar un avión de pasajeros con destino a Detroit, no era precisamente de los que pedían en la calle. El nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, militante de Al Qaeda, era hijo de millonario, como también lo era el jefe de la banda yihadista Osama Ben Laden.

La condición social del terrorista, ya que a algunos se les eligen entre las clases más desfavorecidas, puede ser un dato, pero no definitivo.

También es lógico que ya se haya señalado a quién puede ser el “inspirador” (inductor) local, que puede haber muerto o no. Pero ¿fue él solo, sin ayuda de elementos con experiencia del Estado Islámico el que lo organizó todo? La contestación está clara.

Lo preocupante es que no se sabe, al menos hasta el momento, quién dentro de Daesh ha organizado la masacre de Colombo. Todo parece indicar que se trata de algunos de los rertornados, de los FTF (Foreing Terrorist Figther) que salieron de Siria e Iraq cuando las cosas empezaron a “pintar bastos” para los de Bagdhadi y volvieron a sus lugares de origen o zonas próximas.

La forma en que se cometieron los atentados demuestra una minuciosa preparación, no sólo técnica y operativa, sino también ”religiosa”.Había que enseñar a los terroristas locales cómo hacer las bombas, cómo detonarlas y en qué momento, pero también convencerles de que debían ejecutarlo porque era una misión que les había encomendado Alá. Además, era necesario conseguir el explosivo o los elementos para fabricarlo, para lo que ya se investiga el “mercado negro” de esa zona.

A la espera de las conclusiones a que puedan llegar los investigadores, la hipótesis de los expertos es que Daesh optó en su momento por la estrategia, especialmente peligrosa, de entrenar a algunos de sus combatientes llamados a retornar a sus lugares de origen, para que hicieran de instructores, “militares” e “ideológicos”, de células locales. De confirmarse, esta estrategia criminal se puede desarrollar en cualquier país del mundo.

Daesh, que perdió una guerra convencional que nunca debió iniciar, está dispuesta a ganar la contienda en su faceta subversiva. La sociedades democráticas se enfrentan al comienzo de este siglo con un grave peligro contra el que hay que luchar con todos los medios posibles, mediante la cooperación internacional y, sobre todo, con la conciencia, que debe estar singularmente afirmada en los distintos gobernantes, de que ante este enemigo no caben medias tintas. La más mínima vacilación será utilizada para causar muerte y destrucción, como ha quedado acreditado en Sri Lanka, después de los demostrados fallos de seguridad que se han producido.

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La Razón, por J.M. Zuloaga

Atentado en Sri Lanka: desestabilización en la zona enfrentando a las distintas confesiones religiosas. ¿El resurgir del estado islámico? ¿DAESH o Al-Qaeda?

 

Objetivos previstos con los atentados:

  1. El National Thowheed Jama’ath, principal sospechoso del ataque terrorista apoyado por una red terrorista internacional para provocar un conflicto interreligioso para despertar la influencia islamista en un país budista y en un área estratégica
  2. Grupo terrorista local actuó contra la comunidad cristiana para despertar el conflicto étnico-religioso, silenciado desde 2009, para dañar el proceso sociopolítico del país, afectado por los movimientos violentos de los grupos radicales y la recesión económica.
  3. La red terrorista internacional preparó y ejecutó el ataque para desestabilizar el país (afectando a su principal fuente económica: el turismo y su principal identidad emblemática) para generar un cambio de influencia y un discurso sociopolítico.
  4. Un grupo islamista internacional preparó el ataque apoyado por un grupo musulmán local para impactar en la comunidad musulmana (atrayendo la ideología wahabí) y en la comunidad cristiana y la presencia extranjera en el país (influencia occidental).

22.04.2019. GIASP Intelligence & Strategy S.L.

Atentado en Sri Lanka: al menos 158 muertos en siete ataques contra iglesias y hoteles de Sri Lanka

23.04.2019 El País Internacional.

Fernando Reinares es director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos.

Tras la serie concatenada y coordinada de atentados altamente cruentos que han tenido lugar en Sri Lanka podría decirse, sin más, que ilustran cómo el extremismo islamista está hoy más extendido que nunca en el mundo. Igualmente cabría, sin más, aducir que ponen de manifiesto la medida en que los actos de terrorismo relacionados con el yihadismo global acontecen también allí donde menos se esperan, es decir, fuera de las sociedades mayoritariamente musulmanas en las cuales los yihadistas sitúan a su enemigo cercano o de las occidentales que corresponderían a lo que definen como su enemigo lejano. Pero, si bien lo primero es cierto, esto segundo eludiría la consideración de algunos factores clave para comprender lo sucedido en Colombo y en otras localidades del país surasiático.

La amenaza del yihadismo global en Sri Lanka, que acaba de manifestarse en la forma de un brutal terrorismo justificado como obligación religiosa por quienes lo instigan y para quienes lo perpetran, no emana de la nada. Por una parte, es producto de la creciente influencia y articulación que una determinada forma fundamentalista y excluyente de entender el credo islámico —es decir, el salafismo— ha ido adquiriendo en el seno de la minoría musulmana de la isla, explotando las diferencias y tensiones existentes entre esta y la mayoría budista u otras minorías. Por otra parte, deriva de la extraordinaria movilización internacional suscitada por la propaganda y las actividades de organizaciones yihadistas —principalmente, aunque no solo, de Estado Islámico— activas en Siria e Irak desde 2012.

En las últimas décadas, una porción significativa de los musulmanes de Sri Lanka ha estado expuesta, en lugares de culto y en madrazas, a influencias salafistas, procedentes sobre todo del Golfo, que han transformado tanto su concepción previa y mayoritaria del islam como sus prácticas y estilos de vida. Estas influencias, unidas a otras con origen en el subcontinente indio, han hecho posible que, a lo largo del pasado decenio, pese a la resistencia que ha encontrado entre la población musulmana del país y sus principales autoridades religiosas de referencia, haya adquirido relevancia y notoriedad la organización Thawheed Jamaat. Esta entidad salafista ha proporcionado espacios favorables a la radicalización y servido como plataforma para el reclutamiento por parte de organizaciones yihadistas.

Así, en los últimos cinco o seis años, algunos individuos con nacionalidad de Sri Lanka han participado en la planificación y preparación de atentados que Al Qaeda, en colaboración con una o más de sus organizaciones paquistaníes asociadas, ha querido llevar a cabo en, por ejemplo, territorio de India. Varias decenas de otros, radicalizados en el salafismo yihadista dentro o fuera de Sri Lanka, se desplazaron a Siria e Irak como combatientes terroristas extranjeros, por lo que es verosímil que hubiese retornados. Sri Lanka ha sido, además, tránsito hacia zonas de conflicto de yihadistas radicalizados en Maldivas. En suma, hace ya tiempo que, con la presencia en el país de individuos vinculados a Estado Islámico y otras organizaciones yihadistas, el islamismo violento es una amenaza terrorista para Sri Lanka.

Es inverosímil que las autoridades de Sri Lanka desconociesen la creciente importancia de esta amenaza terrorista de naturaleza internacional —cuya reciente plasmación, tanto por la modalidad de ejecución de los atentados como por los blancos seleccionados, sugiere que está dotada de liderazgo, organización y estrategia—, incluso cuando la rivalidad entre Al Qaeda y Estado Islámico se dirime asimismo en el sur de Asia, pero resulta en cualquier caso evidente que no reaccionaron como debían a la información urgente sobre la misma compartida por las de otro país en buena posición para obtenerla. Las estructuras antiterroristas de Sri Lanka, avezadas en combatir un terrorismo de cariz etnonacionalista, no han estado a la altura del desafío yihadista. ¿Inesperado lo ocurrido? No tanto. ¿Sin previo aviso? No.

23.04.2019. El País Internacional. Fernando Reinares

23.04.2019. Europa Press. El Estado Islámico reivindica los atentados de Sri Lanka

23.04.2019. Europa Press. Marruecas desmantela un célula del Estado Islámico de seis personas

Yama’at al-Tawhid wal-Yihad 

21.04.2019. ABC

Entre los muertos hay 9 extranjeros. La iglesias estaban repletas de fieles celebrando el domingo de Resurrección.

21.04.2019. COPE

Al menos 185 personas han muerto y 469 han resultado heridas en siete explosiones en al menos cuatro hoteles de lujo y tres iglesias en Sri Lanka mientras los fieles celebraban el Domingo de Resurrección.

21.04.2019. El Mundo

Matanza de cristianos en Sri Lanka a causa de una serie de atentados contra varias iglesias

21.04.2019. Outono.net

Cadena de atentados contra iglesias y hoteles en Sri Lanka: al menos 185 muertos y casi 500 heridos

21.04.2019. Religión en Libertad

21.04.2019 La Vanguardia.  8 detenidos por los atentados en Sri Lanka con más de 200 muertos