TRUMP Y SUS TALONES DE AQUILES, por F. Javier Blasco, Coronel retirado

 

La expresión “Talón de Aquiles”, es una de las más famosas entre los dichos populares; suele emplearse en diferentes contextos al referirse al punto más vulnerable o débil de un individuo, cosa, organización, proyecto, texto, etcétera.

Procede de la mitología griega según la narración que escribió Estacio en el siglo I referente al nacimiento de uno de los guerreros más importantes y prácticamente inmortal de Troya, Aquiles «el de los pies ligeros»; hijo del rey Peleo y de Tetis, la diosa griega del mar. La narración dice que, al nacer, su madre para preservarlo de los peligros y amenazas de la época, trató hacerle inmortal sumergiéndole en las aguas del río Estigia ya que, según la leyenda, otorgaba tal propiedad.

Para la inmersión, obligatoriamente, debía sostenerlo de alguna parte mínima de su cuerpo; y eligió para hacerlo el talón derecho por lo que tal pequeño punto de su cuerpo, al no mojarse, se mantuvo vulnerable por ser la única zona donde podía ser herido tal y como, según el relato, sucedió en la Guerra de Troya, cuando tras matar a Héctor; París, el hermano de este; conociendo la existencia de dicho punto, le lanzó un dardo sobre él, lo que provocó que posteriormente muriera desangrado[1].

Es una expresión que, con el tiempo, se ha hecho muy popular al confirmarse que todos tenemos uno o varios talones de Aquiles. Debilidad, que aunque no sea siempre física, suele ser fatal para muchos -sin necesidad de llegar a causarle la muerte- y que se muestra de muchas formas: física, mental, sobre el carácter, la inteligencia, habilidades o cualquier otra capacidad inherente del ser humano.

Cómo suelen ser bastante patentes y llegan hasta atenazar en algunos casos, muchos conocen bien sus propias debilidades; por ello, hacen lo posible para vencerlas o, al menos, tratar de ocultarlas a los demás. Principalmente, aquellos que se dedican a la vida pública o están expuestos a constante observación.

Centrando la atención en Donald Trump; se puede decir que el muchos años “eficaz empresario” y hoy presidente de EEUU, ha demostrado ser un hombre con cierto grado de éxito a pesar de la animadversión y el alto número de detractores que genera dentro y fuera de su país. El cargo que ocupa le brinda la oportunidad y obligación de verse involucrado en la mayoría de las situaciones graves del mundo como pieza clave para su resolución. Sin embargo, en su caso, no sólo está presente, demasiadas veces ha sido el motor u origen de situaciones complejas, abiertas o cerradas en falso, todas ellas, dispuestas a explosionar en cualquier oportunidad.

Por lo que se conoce de su vida anterior; puede que, su forma de actuar y presionar permanentemente a los demás, le haya allanado el camino a proyectarse como un experto y arriesgado hombre de negocios con éxito variable. Trasladar la misma estrategia a la política de altura puede que no sea buena idea; supone una especie de ruleta rusa con bastantes riesgos o dificultades para salir airoso o cerrar bien, situaciones comprometidas.

Transcurridos algo más de dos años como Presidente, se puede afirmar que no es difícil quitarle la careta y que pronto, tras ella, aparecen varios talones de Aquiles. De entre los resaltan: su firme creencia y convicción de ser omnipotente, a la par, que inmune a todo ataque, queja o demanda; su poco tacto e incapacidad de Liderazgo para elegir y mantener cohesionado un Equipo apropiado al cargo y conservarlo contento e ilusionado durante el tiempo suficiente; su tendencia a la rápida e intrépida amenaza o al vulgar desprecio a los demás y, al mismo tiempo, y no sé qué será peor, su incapacidad e indecisión para ejecutarla o mantenerla tras lanzarla pública y oficialmente.

En su caso, no puede alegar falta de: medios, capacidades nacionales o asesores bien formados a su disposición para ejercer su cargo con facilidad, sin contratiempos, menos embrollos y constantes rectificaciones tal y como viene sucediendo desde el minuto uno de su llegada a la Casa Blanca.

Todo apunta, a que su comportamiento se acerca mucho más a una especie de, llamémosle cautela supina, rayana con lo tiránico o dictatorial y muy lejana del empático Liderazgo. En el que sus constantes vaivenes, gran volatilidad y sucesivos cambios de decisión se deben a una innata desconfianza en la eficiencia de los resultados o, lo que es aún peor, en sí mismo como máximo responsable; lo que supone una gran incapacidad para mantener su postura y decisión. A todo ello hay que añadir, su tendencia a no creer firmemente en qué y quien le aconseja, grandes vacilaciones a la hora de tomar decisiones y el miedo patético -siempre disimulado con banales excusas – a sostener el pulso tras haberlas adoptado.

El acervo popular, erróneamente, sostiene que “rectificar es de sabios”. Pienso que es erróneo, porque se dice lisa, llanamente y sin explicación aparente; no especifica ni considera el grado de oportunidad en el momento de hacerlo, la influencia de la repetición en dicho proceder y las circunstancias que puedan obligar a ello.

En realidad, el aforismo no es completo tal y como se conoce, ya que, al parecer de varios autores, forma parte de una expresión más amplia, atribuida al poeta británico del sigo XVIII Alexander Pope -célebre por sus frases lapidarias- según la cual se dice que aseveró «errar es humano, perdonar es divino y rectificar es de sabios». Expresión muy rimbombante e incompleta ya que, realmente sería cierta, si dicha rectificación se produjese de forma libre, tras cierto raciocinio y el implícito reconocimiento de dicha equivocación; sin ser forzada por cualquier temor, complejo o circunstancia de presión y nunca válida, sí se realiza habitualmente.

Sin necesidad de analizar con todo detalle el comportamiento del individuo en cuestión, se puede decir que ya desde su campaña presidencial, se comprometió con su electorado a muchas cosas que no cumplió. Entre ellas, llevar ante los tribunales a Hillary Clinton por, según él, sus mentiras, escuchas ilegales, confabulaciones e implicaciones con cierta trama rusa para desacreditarle; cosa que al parecer, fue así; pero, totalmente al revés.

Habló y mucho, del levantamiento del famoso muro en la frontera con México y sobre quien iba a costear su construcción. Casi dos años más tarde, hemos visto que el tema aún colea y ni siquiera para él es fácil lograr la bendición legal y material; se dilatará en el tiempo y su coste irá contra los propios presupuestos, siendo el de Defensa el que más va a sufrir las consecuencias de una idea muy manida, empleada anteriormente y usada por Trump como auténtica fanfarronada, sin considerar los perjuicios sociales y humanos ya creados en la región fronteriza, en los países más al sur -los mayores productores de inmigración- y en los propios inmigrantes y familias tal y como hemos visto denunciar.

Sus amenazas y bravatas fueron in crescendo con las anunciadas sanciones a Corea del Norte (CN)  y en los dispares comportamientos, reacciones, desplantes y en los vacuos o cosméticos acuerdos logrados tras sus encuentros con Kim Jong-un. El mundo ha sido testigo de tres fases -con diferente grado de intensidad- cambiando de amor-odio-amor con mucha facilidad.

Han pasado de declaraciones cuasi de guerra y destrucción total, a amores cara la galería, abrazos, aplazamientos de sanciones y otras trilerias que no han servido más que para que el tirano norcoreano saliera reforzado ante su pueblo por presentarle bajo el retrato de una persona capaz de marear la perdiz, continuar con sus programas nucleares y de misiles con impunidad, atraer la atención internacional y hasta plantarle cara al propio Trump.

Como daños colaterales a esta sucesión de desencuentros de diverso pelaje y sin resultados palpables, se ha sabido que las condiciones de las veteranas y férreas alianzas en la zona para lidiar con el tema norcoreano entre Corea del Sur, Japón y EEUU han sufrido cierta alteración y  bajado su intensidad y efectividad.

Este año, se han reducido mucho las potentes maniobras militares bilaterales anuales en los mares circundantes a la península de Corea, lo que ha originado el enfado surcoreano al proporcionar una señal de debilidad y cesión hacia Pyongyang. Cómo daño mucho mayor, por cierto muy poco conocido, citar que este año han dejado de funcionar los fuertes intercambios de información e inteligencia entre Corea del Sur y Japón sobre CN.

En su inagotable camino hacia el follón, Trump se empeñó con el tema de “enmierdar” los muchos Mercados y acuerdos comerciales en los que EEUU participa con sus vecinos por sus cuatro costados; los aranceles e impuestos que gravan los productos de uno y otro lado y los límites al equilibrio entre importación y exportación.

De la mayoría de todos estos descalabros por él propiciados, aún no se sabe quién sale ganando, si EEUU o alguno del exterior. Ha creado una maraña de amenazas, cambios de posturas y decisiones finales así cómo dilaciones en la adopción de medidas que, en definitiva, es tal la fuerte confusión que, finalmente, todos sufrimos las consecuencias. Temas, que se traducen en cambios en la predicción y en la valoración de los mercados con fuertes subidas o bajadas de las Bolsas, que afectan mucho a su rentabilidad y cotización.

No contento con disparar hacia todos sus flancos, centró algo más el tiro en China y su gran emporio de exportación que resalta por la gran diferencia en su balanza comercial, contagiando al mismo tiempo a Europa y a sus productos de calidad y gran exportación cómo los buenos vinos, muchos productos agrícolas y los vehículos fiables o de lujo que influyen en su cartera de importación. Medidas todas ellas, que han sido acompañadas con variaciones y dilaciones en su aplicación o el anuncio de medidas compensatorias por ambos lados, que agravan mucho la situación.

Con tanto cambio de opinión, variación en las medidas a aplicar y aplazamientos en su ejecución, nadie puede hacerse una idea real de la situación económica a corto y medio plazo al no saber qué va a pasar con temas que aparecen a diario o desaparecen del dietario con un simple cambio de ideario; producto siempre, de su extravagante forma para la negociación. Problemas que no son nimios, porque como todos sabemos, no hay nada más peligroso y dañino para una empresa o para la marcha y el futuro de un país e incluso del mundo entero, que estar sumido en la política y económica indefinición.

También habló del Cambio Climático y decididamente mostró que él no cree que todo ese tejemaneje y alarmismo sea cierto; por lo que, por su parte, no va a hacer nada al respecto. Según su más que interesado criterio y a pesar de que lo ve en su propia casa, es mentira que el mundo se caliente y que por ello suframos grandes y graves inundaciones o incendios; que el cambio climático ha provocado: la muerte o desaparición de millones de pájaros, el deshielo de grandes masas de hielo polares, la consiguiente subida del nivel de las aguas del mar, el calentamiento continuo de estas y los tornados, huracanes y grandes borrascas asociadas que, aunque ahora les llamemos DANAs, son peores que las que antes entraban en acción.

Lo peor del caso, es que todo apunta a que su modo de pensar, no es por llevar simplemente la contraria al mundo civilizado, sino consecuencia del gran miedo a una revolución interna debido a la necesaria drástica reducción en la producción energética propia sobre la que descansa un alto porcentaje de su economía nacional; por ello, sigue apostando en incrementar el consumo del petróleo y del carbón ahora que de hecho, por diversos factores, ha aumentado su propia extracción.

Le dan igual las cumbres y acuerdos alcanzados en Kioto, Paris o a los que se deriven de la que se ha celebrado estos días en la ONU para parar la polución; los desprecia todos y hasta trata de ningunearlos con temas nimios o de su propia invención[2]. No hace caso a nada, se ríe de las “agoreras previsiones”, evita aplicar los necesarios cambios en su industria y hábitos y busca el apoyo de otros grandes productores de polución, entre los que destacan China y la India; casualmente, los tres países con mayor cantidad de contaminación[3].

Al poco de tomar su cetro, se celebró la última Cumbre de la OTAN de julio del 2018 en Bruselas; donde apareció cual elefante en cacharrería, despreciando y amenazando a diestro y siniestro con el tema de la responsabilidad compartida y cuánto gasta en defensa cada nación. España, en el culo de Sánchez, recibió un varapalo y el intrépido mandatario español tuvo que recular y, en menos de 24 horas, cantar su primera gran rectificación.

Su amenaza a la Organización no es plástica ni de mera apariencia, su potencial abandono se incrementa día a día y ya se perfilan una serie de acuerdos bilaterales con el Reino Unido una vez se haga oficial y efectivo su Brexit con salida de la Unión.

El tema no es nimio ni banal; algunos de entre los recién llegados a la política, los llamados “paracaidistas”, expertos en falacias como Macron y Sánchez, quieren pensar y hacernos creer que Europa ya no necesita la OTAN y que en breve sabrá y podrá defenderse por sí misma sin necesidad de aguantar los gritos y exigencias del Tío Sam.

Imberbes, poco versados o mal aconsejados; no se dan cuanta que están favoreciendo sus delirios de grandeza y al mismo tiempo, le proporcionan las excusas para abandonar la Alianza, arrastrar al Reino Unido y que se dedique a meter sus narices donde realmente le interesa ahora desplegar; Asía-Pacifico, el Ártico y la Guerra Espacial. Necesita medios, recursos y personal para ello y con lo que se ahorre de este ruinoso negocio de la OTAN, le servirá para abarcar parte del nuevo y potente despliegue, costoso sin par.

Es ampliamente patética y conocida su obsesión con Europa; a pesar de ser descendiente y nieto de europeos, nos considera engreídos, poco responsables, aprovechados y bastante holgazanes; su odio y ojeriza, no solo se manifiesta en el tema de la OTAN. Para él y sin haber sido invitado a hablar, el Brexit es un tema bueno y primordial por el daño que pueda propiciar. Al ser proclive a facilitarlo, son notorias sus intenciones y declaraciones para animar a los británicos a seguir adelante y así hacernos un roto en la economía, el Euro, la cohesión y bajar nuestros humos, arrogancia y desprecio frente al cateto y palurdo norteamericano, cosa que Trump, lleva muy mal.

Por aquello de auto reforzar su ego; apoya a todo aquel que le alaba y favorece aunque dicha  causa no sea justa, esté fuera de límites o levante ampollas entre propios y extraños. Son muchos los ejemplos de ello, pero solo resaltar dos: los fabricantes y amigos de las armas e Israel con toda su vecindad.

Aunque los magnicidios con armas cortas y largas sean cada vez mayores e impactantes entre los jóvenes estudiantes norteamericanos y que el efecto más notorio del nuevo curso sea una mochila antibalas que los niños deben llevar; no deja de apoyar la fabricación, fácil venta y uso de armas por las fuertes sumas que recibe de aquellos que las venden, ampliamente implicados en el apoyo a su campaña electoral.

Con respecto a Israel y a su maltrecho gobierno, no para de reconocer, antes que nadie, hechos notorios que no todos siguen o aplauden igual: la capitalidad de Jerusalén, el traslado de su Embajada a dicha ciudad y la nacionalidad hebrea de los Altos del Golán; tierras polémicas arrebatadas a Siria en la guerra árabe-israelí de 1967. Decisiones todas ellas, que pueden desencadenar, cada una por separado, una nueva oleada de tensiones en Oriente Medio y en Turquía de rebote, a cuyo emir, Erdogan, por cierto las cosas van muy mal por aquello de la compra a los rusos de los misiles antiaéreos S-400[4].

EEUU y la Unión Soviética primero, y Rusia después, fueron y son los mayores poseedores y fabricantes de armas y cabezas nucleares; así como de vectores de proyección. También y en función de tales, son los que más han impulsado Acuerdos y Tratados bilaterales o abiertos al mundo exterior para limitar su posesión, amenaza, uso, ensayo y transferencia al resto del mundo de tecnologías relacionadas con tal.

Contrariamente a lo que se piensa, han sido los rusos los principales impulsores de la mayoría de ellos, su continuidad y puesta al día; sin embargo, los norteamericanos, casi siempre, han ido a remolque de aquellos y, sin embargo, son los primeros en estar dispuestos a su abandono, cese o finalización cuando les interesa, no le gustan las consecuencias intrínsecas o si les impiden introducir algo nuevo en seguridad y defensa[5].

Trump, como no podía ser menos, y por aquello de buscarse líos con alguien que a veces aparece y presenta como su mayor amigo y otras como el peor contrario, Putin; ha aportado también su granito de arena a este punto. Así el pasado 2 de agosto, Washington formalizó su salida del Tratado INF, que firmado durante la guerra fría, prohibía estacionar misiles balísticos y de crucero con alcances de entre 500 y 1.500 kilómetros en Europa. Decisión, poco limpia y nada clara[6], que aviva el temor y el peligro hacia una, más que segura, nueva carrera armamentística.

Otro de los países con los que Trump sueña y tiene pesadillas a menudo, es Irán; tanto como país, por haber osado en 1979 ocupar su Embajada y retener a varios cientos de ciudadanos durante más de 400 días, como por su oculto y engañoso programa nuclear. En mayo de 2018, y en cumplimiento de una promesa electoral, abandonó el nefasto y engañoso[7] Acuerdo sobre el Programa Nuclear iraní que fue gestado durante muchos meses de tiras y aflojas en las cloacas de la Administración Obama y Teherán, que vio la luz en julio de 2015.

Desde entonces, ha impuesto una maraña de penalizaciones, restricciones y limitaciones sobre: el movimiento de ciertas personas; el libre comercio de muchos productos y repuestos, en especial el petróleo; el rescate del dinero depositado en entidades bancarias; la importación de armas potentes y misiles y al empleo del dólar en sus, de por sí, muy limitadas transacciones. Todo ello, sin duda, ha provocado repulsas por parte de países occidentales de la UE, Rusia y China quienes permanecen ávidos de explotar libremente y pingues beneficios el gran mercado y las capacidades iraníes y, también, del propio Irán; un país sumido en una grave crisis social y económica por el nocivo efecto de tales restricciones.

Tan grave ha sido el tema, que el famoso estrecho de Ormuz y el paso por el mismo de los muchos petroleros, que transportan el petróleo desde Oriente Medio hacia Occidente, se ha convertido en un auténtico avispero en ebullición con garantías de expansión a países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Situación, que ha ocasionado inseguridad y fuertes cambios de precio del crudo con el consiguiente revuelo internacional.

Como derivadas fundamentales de todo este maremágnum aparecen iniciativas de dialogo, aunque sin muchas esperanzas  de éxito y también, cruces de amenazas entre Trump y Rohani (Primer Ministro iraní). Amenazas, graves y próximas al encuentro bélico con las consecuencias que ello traería al mercado del petróleo y al mundo en general.

En uno de estos encontronazos, Trump hizo efectiva una orden de ataque selectivo sobre instalaciones militares y minutos más tarde, en plena ejecución, la anuló sin más[8]. En cualquier caso, si en este punto también sigue el mismo camino de sus amenazas a Corea del Norte, todo quedará, de nuevo, en agua de borrajas y ya serán muchas veces que amaga y no da o, retira el golpe justo antes de alcanzar el rival.

De sus famosas escuchas, conversaciones, amistades peligrosas, tejemanejes y chapuzas con Rusia y Ucrania se han conocido muchas de ellas; pero últimamente ha saltado a la prensa una importante filtración. Un tema de presión sobre Ucrania que, finalmente, no creo le llegue a costar el cargo, aunque, sin duda, dejará huella en su prestigio y le será muy difícil salir bien parado. Aunque, quien sabe; a lo mejor, cual superviviente innato, puede que salga mejorado.

En definitiva, un hombre lleno de complejos, traumas, miedos y sobresaltos; presumido, engreído y, al mismo tiempo, avergonzado. Alguien que quiere estar siempre arropado y vencer sus complejos con insultos, amagos, mentiras y retos que le hacen más peligroso por el puesto que ocupa. Un hombre, al que los despidos y ceses a su lado se cuentan por decenas, lo que le hace difícil llevar una vida pública normal, máxime para ser el Presidente de EEUU por el ejemplo que debiera dar; también en su vida privada; baste observar, sus cortes de manga en entrevistas y los indisimulados desplantes en público de su esposa, Melania.

 

[1] https://www.significados.com/talon-de-aquiles/   y varias fuentes menores más

[2] https://www.abc.es/sociedad/abci-trump-planton-cumbre-clima-201909230138_noticia.html

[3] https://yotura.com/paises-que-mas-contaminan-del-mundo-emisiones-co2-130219/

[4] https://atalayar.com/content/el-futuro-de-turquia-en-la-otan-esta-en-juego

[5] https://elpais.com/diario/2001/12/14/internacional/1008284418_850215.html

[6] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/el-final-del-tratado-inf-verdades-y-mentiras

[7] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/iran-orientaciones-desviaciones-y-problemas-derivados-des-su-programa-nuclear

[8] https://es.euronews.com/2019/06/21/trump-ordeno-atacar-iran-tras-el-derribo-del-dron-estadounidense

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Cuando EEUU apoyaba la unidad europea, Belén Becerril Atienza

La seguridad europea sin el tratado INF

 

Por Belén Lara. Doctora en Ciencias Políticas (Relaciones Internacionales), es investigadora sénior de la Unidad de Investigación sobre Seguridad y Cooperación (Unisci) de la Universidad Complutense.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la retirada del Tratado INF (Intermediate-Range Nuclear Forces), un acuerdo de desarme fundamental para la seguridad europea. Firmado en 1987 por Reagan y Gorbachov, en él ambos mandatarios se comprometían a eliminar y renunciar permanentemente a todos sus misiles balísticos y de crucero, nucleares o convencionales, que pudieran ser lanzados desde plataformas en tierra y que tuvieran un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros. Misiles considerados especialmente desestabilizadores porque tienen todo el poder destructivo de un misil balístico intercontinental, pero una trayectoria mucho más corta, lo cual hace que los sistemas de alerta temprana no puedan detectarlos a tiempo.

El Tratado INF significó la destrucción de 2.692 misiles desplegados en Europa: 846 de EEUU y 1.842 de la entonces Unión Soviética. Además, es un tratado muy especial porque, por primera vez en la historia, las dos superpotencias se ponían de acuerdo para reducir sus arsenales nucleares. También fue clave para poner fin a décadas de tensión y para frenar la carrera de armamentos, ya que se convirtió en la piedra angular sobre la que se construyó la arquitectura de desarme nuclear entre Washington y Moscú.

El pretexto de Trump para abandonar el pacto es que Rusia lo está incumpliendo y que China no es parte del mismo. Pero China nunca se va a adherir a él porque es un acuerdo bilateral en cuyas negociaciones no ha participado y porque afectaría a la mayor parte de su arsenal nuclear.

En 2014, Barack Obama ya acusó a Moscú de estar realizando pruebas con un misil lanzado desde una plataforma móvil en tierra, que violaba el Tratado INF. Obama, no obstante, decidió no poner en cuestión el tratado atendiendo a las objeciones de los aliados europeos –en especial de Alemania– y se limitó a reafirmar el compromiso de EEUU con la seguridad de Europa, comprometiéndose a intentar que Vladímir Putin volviera a cumplir lo pactado. En 2017, el Pentágono afirmó que los rusos habían comenzado a desplegar esos misiles. Moscú siempre lo ha negado y ha solicitado a EEUU que divulgue los detalles técnicos que sustentan tal acusación. Por su parte, Putin ha manifestado en repetidas ocasiones que era Washington quien estaba incumpliendo el Tratado INF al desplegar interceptores antimisiles en Rumania, que podían ser usados de manera ofensiva contra Rusia.

En respuesta al reciente anuncio de Trump, Putin ha reiterado que no es cierto que Rusia haya violado el Tratado INF, que es inaceptable y peligrosa esta retirada unilateral sin dar una oportunidad al diálogo y que espera que todavía haya espacio para negociar. Sin duda, con voluntad política cualquier problema de incumplimientos se puede negociar, pero ese no es el objetivo del presidente estadounidense, como ha quedado demostrado con su retirada del acuerdo nuclear con Irán, con el anuncio de abandonar el Tratado INF y, como pronto veremos, cuando tampoco prorrogue el START III (Strategic Arms Reduction Treaty) que vence en 2021, el último de los importantes Tratados que han servido para reducir las armas nucleares.

The proliferation of ballistic missiles: an increasing threat to NATO.

Alarma en Europa

No hace tanto tiempo, en abril, el Departamento de Estado de EEUU afirmaba que lo prioritario era que Rusia volviera a cumplir el acuerdo para asegurar la continuidad y la viabilidad del Tratado INF. En julio los miembros de la OTAN, incluido EEUU, firmaron una declaración en la que sostenían que el Tratado INF era crucial para la seguridad euro-atlántica y que la OTAN quedaba comprometida a su preservación. Tres meses después, Trump ha tomado la decisión de abandonarlo de manera unilateral, sin consultar ni casi informar a los aliados. Este hecho, sumado a otros desencuentros, amenaza gravemente la cohesión de la OTAN y dificulta que los aliados puedan coordinar una estrategia adecuada cuando el tratado deje de estar en vigor. La OTAN no apoya el despliegue de ese tipo de misiles en Europa y ningún país europeo se ha ofrecido a acogerlos. Aun sin el Tratado INF, los países europeos miembros de la OTAN pueden rechazar los misiles. Un debate sobre si desplegar los misiles estadounidenses en territorio europeo y dónde hacerlo conseguirá separar aún más a EEUU de Europa y debilitar la Alianza Atlántica, lo cual será una muy buena noticia para Putin.

La Unión Europea se opone abiertamente a la decisión de Trump y en una declaración del 22 de octubre recuerda que el Tratado INF supone una importante contribución a la obligación de desarme nuclear establecida en el artículo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP); exhorta a EEUU y a Rusia a mantener un diálogo constructivo para preservarlo y asegurar su pleno y verificable cumplimiento, ya que es crucial para la seguridad europea; y espera que EEUU reconsidere su retirada por las consecuencias para su propia seguridad, para la seguridad de los aliados y para la estabilidad estratégica mundial. Hasta Reino Unido, que dice entender la decisión de Trump, cree que es prematura y que debería mantenerlo e intentar conseguir que Rusia lo respete. El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha puesto en contacto con Trump para hacer hincapié en la importancia de mantener el tratado y el gobierno alemán se ha mostrado especialmente alarmado y ha recordado la crisis que se produjo en los años ochenta cuando millones de europeos rechazaron los misiles.

Por otro lado, Putin ha anunciado que si se despliegan los misiles en Europa responderá de forma rápida y eficaz, y que los países que acepten el despliegue en su territorio quedarán sometidos al riesgo de recibir un ataque. Asegura, además, no comprender por qué es necesario poner a Europa en tal situación de peligro cuando EEUU tiene misiles del mismo tipo que puede lanzar desde el mar y desde el aire para cubrir los mismos objetivos. Trump nos pone a los europeos en una situación innecesaria de riesgo porque Putin podrá desplegar los misiles ahora prohibidos por el Tratado INF en su enclave europeo de Kaliningrado y tener toda Europa a su alcance. Debería por tanto reconsiderar el impacto de abandonar el tratado para la seguridad europea, valorar que no confiere ninguna ventaja militar a EEUU en Europa, y asumir que debilita la seguridad tanto de su país como la de sus aliados porque abre la puerta a que Rusia despliegue sus misiles sin restricción alguna.

Hacia un futuro sin control del armamento nuclear

Se abre un imprevisible escenario y se vislumbra una preocupante carrera de armamentos con múltiples Estados nucleares, porque este tipo de decisiones estimulan la proliferación. Es un preocupante paso atrás en el cumplimiento de la obligación que tienen todos los declarados países nucleares de reducir hasta eliminar sus arsenales, según establece el TNP, y una mala noticia para todos.

En definitiva, la decisión de Trump de abandonar el Tratado INF es innecesaria, equivocada y perjudicial para la seguridad y la estabilidad mundial porque lleva a una peligrosa escalada nuclear, pero sobre todo para la seguridad europea, donde se podrían revivir las tensiones de la guerra fría cuando Trump pretenda desplegar los misiles ahora prohibidos por el tratado.

Política Exterior. Belén Lara

Otros artículos del autor:

Frustración nuclear ; ¿El final de la no proliferación?

Consultas ciudadanas para impulsar la UE

 

Las elecciones al Parlamento Europeo se aproximan y, con ellas, la necesidad de presentar proyectos que acerquen “Bruselas” a los votantes en los 28 Estados miembros. Uno de los más destacados es el de las consultas populares, propuesto por el presidente francés Emmanuel Macron y adoptado junto a la canciller alemana Angela Merkel en la última cumbre del Consejo Europeo en 2017.

Los ciudadanos de la Unión Europea pudieron participar en un programa de este tipo en verano, cuando la Comisión Europea realizó una consulta sobre la posibilidad de acabar con el cambio de horario en invierno. La consulta fue apoyada mayoritariamente –más del 80% de los 4,6 millones de votantes–, por lo que Jean-Claude Juncker ha llamado a suprimir el cambio de horario (en España, no obstante, esta propuesta podría llevar a adoptar el horario de invierno a lo largo del año entero).

La idea de fondo es que, a través de mecanismos participativos sin carácter vinculante, sería posible revertir la apatía que se ha adueñado de las elecciones europeas con el paso del tiempo. Los comicios de 2014 fueron los primeros, desde su inicio en 1979, en los que la participación no descendió. De cara a 2019, existe la esperanza de que ante los varapalos recibidos en 2016 –con el Brexit y la elección de Donald Trump, que no ha dudado en tildar a la Unión como un “rival”–, los defensores de la UE se sientan con más ganas de acudir a las urnas e intentar paliar su déficit democrático.

02.10.2018. Política Exterior

Trump reparte palos y zanahorias en Oriente Próximo

 

Por Julio de la Guardia

Desde hace meses, EEUU lleva a cabo una operación de acoso y derribo contra Palestina, en busca de cerrar un acuerdo de paz que entierre la solución de los dos Estados, algo que los palestinos todavía no están en condiciones de asumir.

21.09.2018. Siete Días Política Exterior. Leer más