ERDOGAN, EL HOMBRE QUE VIVE MUY DEPRISA, por Javier Blasco

  1. Javier Blasco, Coronel retirado

10 de mazo 2020

 

No es la primera vez que escribo sobre este personaje, su vida política, ambiciones, intrigas e intenciones claras y ocultas de todo tipo. Ya en julio de 2016, tras el último autogolpe de estado dado en Turquía por Erdogan contra él mismo,  publiqué un trabajo sobre Turquía en el que al referirme a él, textualmente decía[1]: “Factores tales como los intentos de acaparar todos los poderes en las manos de su actual Presidente, un hombre de colérica disposición, Recep Tayyip Erdoğan quien en sus más de 30 años en política le han llevado a ocupar diversos cargos a todos los niveles e incluso le han costado varios años de cárcel por defender sus ideologías.

El odio compulsivo a sus oponentes en general y a los kurdos en particular. Su tirria a los militares a los que considera una casta llena de privilegios y por entender que son y serán los principales opositores a su máxima aspiración para tratar de reinstaurar la islamización en Turquía y en su gobierno para que, de nuevo, deje de ser laico, por saber que aquellos son los herederos y la garantía del mandato de Atatürk  en sentido contrario a sus propósitos; a los que siempre teme, y en cierto modo, les ve como traidores. Razones todas ellas, por las que les ha purgado en varias ocasiones, sin ningún tipo de miramientos ni contemplaciones y no dudará en seguir haciéndolo ante la menor sospecha.

Sus conocidas negociones o más bien imposiciones a la UE para tratar de “paliar” el problema derivado del flujo de refugiados sobre la misma aprovechándose su posición geográfica. Sus coléricas reacciones ante cualquiera que se ponga por delante como en el caso del -entonces- reciente derribo de un avión ruso en su frontera con Siria.  Las disputas con sus vecinos árabes e Israel con respeto al terrorismo yihadista y otros problemas más domésticos, en especial con Siria. Su arrogancia en temas económicos de interés general y sus descalificaciones a todo el mundo cuando se le tacha de no ser defensor de la libertad de prensa o contrario a la aplicación de los derechos humanos en sus territorios nacionales y aledaños o cuando se acusa a Turquía de la responsabilidad en la matanza de los armenios entre 1894 y 1896.

Desde que fue nombrado Primer Ministro y ahora como Presidente, Erdogan ha afirmado y mantenido con mucha frecuencia que el destino le ha hecho víctima propiciatoria de múltiples conspiraciones diseñadas especialmente para deponer y destruir tanto a él como a su partido neo islamista actualmente en el poder, aunque no con mayoría absoluta, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).

Por lo general, según su opinión, estos supuestos ataques están dirigidos o movidos por enemigos residentes en el extranjero. Su particular bestia negra es Fethullah Gülen, un clérigo ex aliado suyo y ahora exiliado en EEUU. Aunque otras veces, también los busca, como tras el mencionado autogolpe, en otros clérigos, políticos, juristas y militares en función de que aún ejerzan determinado tipo de influencia en su país contraria a sus intereses. Razones estas, que le llevan a buscar y rodearse constantemente de personas tremendamente leales a los que no duda en deponer a la menor sospecha o pérdida de confianza.

Algunos analistas aprecian que este carácter enérgico, duro y casi despreciativo le viene de su dura y pobre infancia en Estambul y de los múltiples problemas que ha tenido que vencer para hacerse un hueco en la política. Pero la verdad, es que sea cual sea la razón de ello, cualquiera de los mencionados es más que suficiente para no bajar la guardia y para que ejerza su mando con tanta energía, desconfianza, desprecio y ambición personal.”

He considerado conveniente mantener estos párrafos porque con solo cambiar algunas pocas palabras entre todas ellas, todo se mantiene en vigor dado que la misma experiencia nos ha venido demostrando que los reflejados malos augurios, por desgracia, han venido cumpliéndose uno tras otro. Gran parte de la prueba de lo dicho aparece en varios de mis  trabajos, publicados con posterioridad al arriba mencionado y que se encuentran en el mismo blog.

En cualquier caso, su evolución con importantes cambios en sus puntos de vista y en relación a las posturas a adoptar en la búsqueda de aliados o enemigos -según sea el momento y la oportunidad o situación- es bastante paradójica. No le importa cambiar de opinión ni de caballo a mitad de la carrera; siempre ha pretendido parecerse a un mercader que trata de vender al mejor postor sus mismas y muy apreciadas mercancías; mercancías, que realmente son muy válidas y que se derivan de su privilegiada posición geoestratégica.

Posición, que además de ser país fronterizo con muchos otros influyentes o conflictivos[2] mantiene la llave para controlar, permitir o denegar el acceso al Mediterráneo mediante la separación entre Anatolia y Tracia por el mar de Mármara y los estrechos el Bósforo y los Dardanelos, que sirven para delimitar la frontera entre Asia y Europa, por lo que se considera a Turquía como un país transcontinental.

Un acceso que, actualmente, no solo se refiere a las tropas, buques y productos embarcados, sino también mediante el tendido de los ductos que ya están en funcionamiento o muy adelantados como el que mencionaba hace unos días en otro trabajo[3] “la puesta en marcha del gasoducto TurkStream,[4] estratégico para Moscú ya que evita el paso del suministro del gas ruso a través de Ucrania; por lo que este país pierde el control del preciado e importante abastecimiento de gas a Europa y por ende, disminuye su interés como territorio de paso -que debe permanecer abierto en todo momento- y la actual importante atención internacional; además, mejora las condiciones de propio suministro de Turquía y les une mucho más a los rusos para futuros planes económicos y comerciales de importancia como puede ser el levantamiento de varias centrales nucleares en Turquía con materiales y tecnología rusa; lo que además, les dará acceso al potencial combustible nuclear de posible uso militar. Situación, que supondría una mayor ventaja u opción a Turquía para disputar por el liderazgo zonal”.

Al ser un país fronterizo con Siria y muy cercano a las zonas en las que se batieron importantes combates con el autodenominado Estado Islámico, Turquía, acoge y mantiene dentro de sus fronteras a más de 3,5 millones de refugiados sirios y afganos quienes al huir de sus respectivos conflictos han recalado en dicho país como escala previa y punto de paso hacia la Europa de las libertades y las mil posibilidades. Migrantes con los que no deja de negociar con la UE y los mueve a su gusto como válvula de alivio de presión o moneda de trueque para conseguir miles de millones de euros por evitar que esto suceda (ya ha recibido cerca de 4.000). Juego, que viene usando con demasiada frecuencia y más últimamente en espera de sacar otro tipo de réditos además de los económicos, que no son pocos.

Ahora pretende que, tras los reiterados fracasos para encontrar apoyo militar en la OTAN en su “guerra particular” en Siria -que de haberse hecho efectivos, pudieran derivar en un conflicto más internacional por la posible entrada de Rusia en el mismo al ser el protector del régimen de Al Asad- sea la UE la que le pueda darle dichos apoyos políticos y hasta militares; maniobra compleja, imposible de realizar a día de hoy y un tanto saducea, lo que ha obligado a la propia Merkel a tomar cartas en el asunto y reprocharle sus retorcidos caminos para tratar de forzar cualquier tipo de apoyo a cambio de agitar o no el avispero de los refugiados y lanzarlos hacia la frontera griega en dirección a Europa. Situación de tensión y gran malestar que provocó una reunión de urgencia en Bruselas entre Erdogan y los máximos dirigentes de la UE en la tarde del día 9 de marzo para tratar específicamente dicho tema.

Conversaciones, que por su complejidad, no se han podido cerrar definitivamente y precisaran de sucesivos ajustes. El principal tema de las mismas, se han centrado en hacerle ver que la UE no está dispuesta a consentir que vuelvan a repetirse las recientes situaciones de crisis con los refugiados creadas por Turquía en las fronteras de la Unión, tal y como se desprenden de las claras palabras de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha mandado un mensaje con el que pretende tender puentes abiertos. “Vamos a relanzar el diálogo. Los sucesos en la frontera son inaceptables y no deben repetirse. Para ello, debemos escuchar a todas las partes”[5].

Turquía es un país que también juega, corteja y se pavonea con Rusia frente a EEUU y sus presiones para el mantenimiento y el libre uso de sus bases militares en suelo turco contra cualquiera de aquellos enemigos de los norteamericanos; quienes no lo son tanto de Erdogan en según qué momentos o circunstancias. Aparece como una de las tres principales estrellas internacionales para la paz de la misma mano de Putin, junto a Irán -aunque tengan y mantengan puntos de vista totalmente diferentes sobre el futuro de al Asad-.

Su lanzamiento al estrellato viene del llamado proceso de Astana para la pacificación de Siria; con ello, juega a la política internacional como si estuviera u ocupara un lugar preferente en la primera división en dicha arena. Así, además, deja atrás a Trump en dicho proceso y mejora sus alternativas a optar a un liderazgo zonal unipersonal o compartido con Irán; aunque esta última alternativa tiene muy pocas posibilidades de que algún día sea cierta.

Sus garras y ambiciones siguen expandiéndose en el tiempo y siempre detrás de un producto que necesita para su expansión económica e industrial y que, de momento no posee; los derivados del petróleo.

Al igual que quiere compartir la tarta del petróleo sirio, para lo cual debe desembarazarse de Al asad y los sirio kurdos; en el conflicto libio ha encontrado un hueco o resquicio por el que poder penetrar en otro negocio petrolero aunque sea a costa de apoyar, e incluso combatir en beneficio de bandos diferentes en los que se encuentra la Rusia de su amigo Putin, al que no ha dudado de cómprale los misiles de defensa antiaérea S-400, totalmente incompatibles con el sistema de defensa aérea de la OTAN y que por seguridad no pueden, ni deben integrarse en los sistemas de mando control y comunicaciones de dicho sistema de defensa ni de los modernos aviones F-35 norteamericanos, por poder convertirse en un potente espía; lo que le ha costado muchos disgustos tanto con EEUU y con la OTAN.

En su búsqueda del codiciado crudo y del gas, además de meter sus garras en Siria y Libia, tampoco ha dudado en apoyar y exaltar a la parte turcochipriota en Chipre, para entrar en liza con Israel y Grecia, entre otros, para la explotación del mismo en las aguas jurisdiccionales de todos los anteriores con el inicio de conflictos y demandas territoriales que, por el camino que llevan, pueden aumentar de tamaño e importancia en breve.

Últimamente, a Erdogan se le acumulan las reuniones bilaterales para intentar apagar fuegos con todos aquellos a los que le viene enfadando; así, el pasado día 5 mantuvo con Putin una reunión en Moscú para tratar de poner cierto orden en su natural desorden y calmar las exaltados ánimos que han ido brotando y creciendo entre ellos por culpa de tanto pisarse mutuamente la manguera tras su lucha contra el Estado Islámico, los ataques a los kurdo sirios y los combates en la parte de Siria fronteriza con Turquía para anexionarse dicha franja de terreno con el pretexto de crear una buffer zone la que, además de infringir ciertas bajas en las fuerzas leales a Al Asad, le permita “controlar” a los kurdos que habitan en ella y evitar cualquier tipo de ataque por sorpresa desde aquella dirección.

Los presidentes turco Recep Tayyip Erdogan y ruso Vladimir Putin se dan la mano el 5 de marzo de 2020 en Moscú© POOL/AFP Pavel Golovkin

Las importantes relaciones entre Rusia, Siria y Turquía para la zona arrancan desde un pacto que se realizó en Sochi (septiembre de 2018); pacto que con el tiempo, y tras algunos desajustes se había erosionado significativamente a favor de Moscú y Damasco y en detrimento de Ankara; era tal su degradación, que exigía limar ciertas asperezas y actualizarlo en lo que se pudiera.

Lo cierto, es que la postura de Erdogan sobre Siria ha sido muy cambiante en los últimos cinco o seis años; primero optó infructuosamente por el derribo del régimen de Bashar al Assad, abriendo, al mismo tiempo, sus puertas al tránsito de personas y al trapicheo del petróleo, refugiados y objetos de arte expoliados por los yihadistas de todo pelaje y apoyando directa o indirectamente a milicias contrarias al régimen de Damasco.

Sin embargo, fue a partir de 2016 cuando decidió cambiar de actitud para centrarse en: evitar que su territorio fuera contaminado por la violencia y los tambores de guerra que suenan en la casa de su vecino; cerrar el paso a los refugiados resultantes cuando estos sobrepasaron un determinado número impactante, que le diera suficientes réditos e, impedir que los kurdo sirios pudieran consolidar y reforzar una entidad propia en sus inmediaciones con la ayuda de EEUU.

La evolución de los acontecimientos y tras muchas luces y sombras, muestran que los resultados no sean todo lo satisfactorios que él esperaba; así como, que la actual operación Escudo de Primavera tampoco parece orientarse a producir un rotundo éxito o convertirse en un simple paseo militar.

Si bien es cierto que Erdogan está destruyendo algunas unidades militares sirias pro Al Asad en la parte del territorio sirio que ha logrado ocupar; tras las recientes y citadas discusiones en Moscú, ha quedado manifiestamente claro, que no puede derrotar a Al Assad mientras el tirano siga contando con el férreo apoyo de Putin y la cobertura aérea rusa. En realidad, tras su reciente encuentro, Putin le ha obligado a replegarse de parte del territorio ocupado y en concreto a devolver al control sirio la importante autovía M-4 (que une el puerto de Latakia con Alepo); lo que supone de facto una cesión de territorios y en consecuencia, que el área de Idlib quede en manos de las fuerzas sirias; punto fuerte este que hace que sean muy difícil de sostener las posiciones trucas y de los pocos sirios que combaten a su lado, si Damasco decide reemprender la ofensiva por dicho sector.

Putin, cual zorro plateado sin parangón, ha visto y olido que Erdogan ha provocado o caído en una situación de inferioridad y cuasi indefensión como consecuencia de varios errores concatenados: haber ampliado demasiado sus líneas de ambición tanto en Siria, como en Libia; debido a la gravedad de sus encontronazos con Trump y la OTAN, que le han apartado de sus respectivos paraguas como consecuencia de la compra de los mencionados misiles S-400; los continuos desencuentros y momentos de tensión con Grecia e Israel por las aguas con petróleo en el subsuelo y por la mala gestión con la UE de los refugiados que retiene dentro de sus fronteras.

Todas ellas reunidas y mezcladas, dan lugar a un coctel explosivo bastante difícil de gestionar individual y colectivamente; principalmente, para un país con un ejército muy numeroso (cercano al millón de efectivos en total); pero nutrido mayoritariamente con soldados de recluta, realmente falto de equipo adecuado, y con insuficiente instrucción para mantener un combate intenso en más de un frente, casi nula capacidad para el sostenimiento prolongado y a distancia de operaciones de envergadura y, no debemos olvidarnos del importante descabezamiento del mismo, aun no superado, tras el autogolpe que supuso el derrocamiento o la muerte de los generales más preparados y carismáticos, así como de sus bien preparados -en EEUU- Estados Mayores.

Factores, que para un buen estratega como Putin son más que suficientes para indicarle que se encuentra ante la oportunidad de ver claramente un Erdogan herido y casi desarmado; porque, además de haberse creado muchos enemigos, no tiene la suficiente capacidad de reacción para enfrentarse a todos ellos y, que realmente, se ha quedado prácticamente solo por atacar tanto frente a la vez sin haber consolidad el anterior, despreciar las capacidades de reacción de casi todos ellos y correr demasiado en su ambiciosa carrera por ser el perejil de todas las salsas en su entorno y algo más allá del mismo.

De su encuentro en Moscú, se desprende que Putin le ha puesto sobre la mesa sus condiciones aprovechando el momento y la situación real en la que se encuentra para apretarle las tuercas en sus aspiraciones sobre Siria y, de paso, condicionar su liderazgo zonal, si es que lo pretendiera alcanzar sin su apoyo personal; cosa que el ruso, tampoco parece muy dispuesto a regalar si el Tío Sam se decide de una vez por todas a abandonar Oriente Medio o a quedarse allí, pero de forma muy selectiva y  bastante residual.

Erdogan ha calculado mal sus fuerzas, aunque se puede y debe decir que es mucho el camino logrado desde que empezó a plasmar su visión de Estado-Nación en el campo interno a pesar de que, tras tales esfuerzos haya perdido cierta fuerza política y peso en las grandes ciudades cuando fue superado en las últimas elecciones del año pasado (incluso tras haberlas repetido) y de que Trump y otros factores internos y externos le está poniendo muy difícil una salida a los grandes problemas económicos que acechan sobre Turquía, a pesar de sucesivas devaluaciones de la lira turca y sus acuerdos comerciales con varios países. Pero en la arena internacional, su excesiva ambición y las prisas para ponerla en práctica han ido chocando con auténticos escollos, que muy posiblemente le obligarán a bajar el grado de ambición a poco tardar.

[1] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/-que-sera-de-turquia-1

[2] Limita al noreste con Georgia, al este con Armenia, Irán y Azerbaiyán, al norte con las aguas territoriales ucranianas en el mar Negro, al noroeste con Bulgaria y Grecia, al oeste con las islas griegas del mar Egeo, al sur con las aguas chipriotas del mar Mediterráneo y con Siria, y al sureste con Irak.

[3] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/trump-y-sus-desastrosos-planes-de-paz

[4] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51048964

[5] https://www.lavanguardia.com/internacional/20200309/474058564788/ue-erdogan-relanzan-dialogo-reunion-bruselas.html

Proceso de paz en Libia

 

30.01.2020. Atalayar. Macron señala a Erdogan por su injerencia en Libia El presidente de Francia ha denunciado el envío de mercenarios y unidades militares a territorio libio, por Raúl Redondo

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

13.01.2010. Atalayar. Proceso de paz en Libia: las conversaciones avanzan, pero aún no hay acuerdo El mariscal Jalifa Haftar ha solicitado más tiempo para considerar la firma del primer borrador, por Pablo Rubi

El País. Situación en Libia. Resumen de noticias

RT. Guerra en Libia. Resumen de noticias

Geoestrategia del petróleo en Oriente Medio y Mediterráneo Oriental

 

22.01.2020. Atalayar. El crudo vuelve al centro del conflicto en Libia El bloqueo de las exportaciones del país y el cierre de campos petroleros hace que al menos que las instalaciones petroleras vuelvan rápidamente a funcionar, la producción de petróleo de Libia pueda caer a los 72,000 barriles diarios

13.01.2020. Atalayar. Haftar llega a Moscú para dialogar con Sarraj con intermediarios rusos Rusia confirma que Haftar y Sarraj celebrarán reuniones este lunes en Moscú. Al Sisi y el jefe del Consejo Europeo instan a una solución política en Libia

 Gasoducto EastMed y acuerdo marítimo Turquía-Libia (por «nuestro hombre» en Repsol,J.R.F.A.)

– La firma del acuerdo para el gasoducto EastMed se produce en un cuadro de creciente tensión en el mar Mediterráneo y el acuerdo marítimo entre Turquía y Libia supone una potencial interferencia con el proyecto gasista. Grecia, Israel y Chipre han firmado un acuerdo para la construcción del gasoducto EastMed que conducirá gas desde los campos submarinos del Mediterráneo Oriental hasta Grecia, pasando por Chipre y la isla de Creta. Chipre está en proceso de prospección de gas y petróleo en su plataforma submarina y espera que la extracción de gas frente a sus costas también nutra al gasoducto. Israel tiene en producción los campos de Leviatán y Tamar que proveen de gas a las terminales de Egipto, que aspira a ser un “hub” de concentración y redistribución de gas en la región. La firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, de 1.900 km de longitud y un coste de 6.000 millones USD, contó con la presencia del presidente israelí Benjamín Netanyahu, el presidente de Chipre, Nicos Anastasiades y el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. El gasoducto, con un ramal submarino, continuará por tierra a través del norte de Grecia hasta Italia. El suministro de gas israelí destinado a Europa vía Grecia tiene por objetivo competir con el suministro de gas de Rusia a la UE.

 Por su parte, Turquía ha afirmado en reiteradas oportunidades que aspira a su parte en la explotación de las riquezas bajo el Mediterráneo Oriental y ya provocó en 2018 un incidente al interceptar una plataforma de perforación para realizar prospecciones submarinas frente a las costas de Chipre (miembro de la UE), cuya parte norte fue invadida por tropas turcas en 1974, que retienen esa región y mantienen una frontera militarizada con el resto grecoparlante de la isla. Poco antes de la firma del acuerdo para la construcción del gasoducto, Turquía ofreció a Libia apoyo militar, con traslado de tropas al territorio libio, frente a la amenaza del general rebelde Khalifa Haftar que tiene sitiada Trípoli y que cuenta con la simpatía de Washington. Según fuentes diplomáticas europeas, el apoyo de Washington a Haftar ha sido el resultado de visitas de dirigentes de Arabia Saudita, que abogaron por el respaldo a este militar que inició el sitio de Trípoli en abril del año pasado. Mientras tanto, Moscú, que tiene un interés estratégico en una relación estrecha con un Gobierno estable en Trípoli, también ha apostado a la carta del general rebelde.

 Libia es un territorio vital para varias petroleras europeas, entre ellas y de forma destacada, Repsol, ENI y TOTAL. En el marco del acuerdo de apoyo de Turquía al Gobierno de Trípoli reconocido por Naciones Unidas, Ankara firmó con el Gobierno libio un tratado que establece una soberanía de las aguas del Mediterráneo Oriental desde la costa turca hasta la costa libia, compartida entre los dos signatarios, y que Grecia y Chipre consideran que viola los tratados marítimos internacionales. Según indican analistas del sector del gas, al tanto del recorrido del EastMed, la línea acordada por Ankara y Tripoli para su zona económica en el Mediterráneo, intercepta el recorrido del gasoducto. Egipto también ha manifestado su molestia ante la decisión turca, porque su objetivo de convertirse en un nudo de suministro de GNL y de conectar también con el EastMed, se ve amenazada con la decisión del gobierno de Recep Tayip Erdogan.Bruselas reconoce la soberanía de Grecia y Chipre sobre sus aguas territoriales y respalda las quejas de Atenas.

 Esta situación ha elevado la temperatura política en Grecia hasta niveles nunca vistos desde la invasión turca del norte de Chipre, mientras los analistas señalan el “total acuerdo” del partido de gobierno y la oposición, encabezada por el ex presidente Alexis Tsipras, sobre la defensa de los intereses griegos y chipriotas frente a la amenaza de Ankara. El proyecto de gasoducto se gestó bajo el gobierno de Tsipras quien perdió las elecciones generales ante Mitsotakis el año pasado. El tema de una guerra entre Turquía y Grecia ha dominado en las mesas familiares estas pasadas navidades y es una preocupación generalizada entre la población del país.

 Mientras tanto, de acuerdo con las declaraciones del consejero delegado de Bulgartransgaz, Vladimir Malinov, Rusia inició los despachos de gas a través del nuevo gasoducto TurkStream. Éste fue la opción por la que Moscú optó, tras ver bloqueada por las objeciones de Alemania el gasoducto South Stream. Tanto este gasoducto, como el acordado finalmente con Ankara, tienen por objetivo reducir el flujo de gas a través de Ucrania. Malinov ha declarado a la radio búlgara que Gazprom comenzó a enviar a Bulgaria 3 BCM de gas. Según Malinov, el gas no es sólo para Bulgaria, sino que está destinado también a Grecia y a Macedonia del Norte. En 2019 Rusia hizo llegar a través de Ucrania y Rumania 3 BCM a Grecia y otros 0,5 MMCM a Macedonia del Norte por esa ruta, que quedaría ahora sin tráfico. Malinov señaló que ahora el gasoducto Transbalcánico estaba ocioso, pero que sus flujos eran reversibles y, si Rumanía o Ucrania necesitaban gas, se podía despachar combustible a través de él a ambos países. Lo que es evidente, en cualquier caso, es que Moscú ha logrado con su red de gasoductos reducir al máximo el tránsito de gas para Europa a través de Ucrania.

 El complejo entramado político y militar del Mediterráneo Oriental vive una escalada de tensión a causa de las iniciativas diplomáticas de Ankara. Sobre este damero de intereses contrapuestos se ha desencadenado el pasado fin de semana el golpe asestado por la administración de Donald Trump contra Irán con la muerte del general Quasem Soleimani, el estratega del Gobierno de Teherán, en un acto de guerra de consecuencias imprevisibles. La acción de Washington es, además, un tiro por elevación contra los intereses europeos en la región, algo que se verificó rápidamente con la denuncia del tratado nuclear por parte de Teherán, ya abandonado por Estados Unidos pero respetado por Europa. Este tratado era la bisagra de los acuerdos comerciales entre Teherán y Europa, paralizados de hecho por las sanciones económicas de Washington a Irán. Es difícil prever la evolución de esta escalada de tensiones y sus consecuencias reales en el medio plazo, pero no se puede descartar un escenario de nuevas guerras en Oriente Próximo y conflictos con proyección bélica en el Mediterráneo Oriental, lo que tendría consecuencias severas para las industrias del gas y el petróleo.

09.01.2020. Atalayar. Túnez subraya su neutralidad en el conflicto libio ante la intervención turca La república magrebí, que se prepara para un recrudecimiento del conflicto armado, avisa a Ankara: “El uso de nuestro espacio aéreo y marítimo no es negociable”, por Javier García Gómez

09.01.2020. Atalayar. Libia: prueba de fuego para el foro multilateral euro-magrebí 5+5, por Pedro Canales

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Documento de Seguridad y Defensa 52. La estabilidad y la seguridad en el Mediterráneo: el papel de la OTAN y de la UE. Implicaciones para España

Aumenta la tensión en Oriente Medio y golfo Pérsico

Documento de Opinión del IEEE 60/2019, de 24 de junio: Oriente Medio. Equilibrios y tensiones

La región del golfo Pérsico vuelve a estar sometida a una situación de gran tensión,
fundamentalmente debido al abandono estadounidense del Acuerdo Nuclear, o Plan de
Acción Integral Conjunto, en mayo de 2018 y la derivada reimposición de sanciones
comerciales a Irán. Unos hechos que no son sino consecuencia del desequilibrio en el
orden regional que dio lugar a la retirada del núcleo principal de la fuerza militar
estadounidense desplegada en el área a partir de 2011. El fin de la presencia militar
masiva de los EE. UU. proporcionó a Irán la oportunidad para expandir su influencia a lo
largo de toda la región, aprovechando los numerosos conflictos que existen en esa parte
del mundo, una situación que ha dado lugar a una importante percepción de inseguridad
en los aliados regionales estadounidenses. Así, los EE. UU. ahora tratan de restablecer
el equilibrio regional, recortando la capacidad de Irán para intervenir en las naciones de
su entorno, mediante unas sanciones reforzadas que reduzcan la capacidad de
financiación del régimen de Teherán; intento al que responde Irán mediante amenazas
de uso de la violencia y presión diplomática, lo que ha provocado un incremento, aunque
limitado y posiblemente temporal, del despliegue militar estadounidense en el área de
Oriente Medio.

24.06.2019. Boletín IEEE. Cuaderno de Opinión 60/2019. Autor Alejandro Mackinlay

Irán, presión máxima     

Enrique Mora  

La política exterior norteamericana ha cambiado, al menos en sus formas. La novedad más llamativa es aplicar, sea cual sea el asunto en cuestión, una única técnica para conseguir el resultado deseado. La idea es muy simple: ejercer la llamada “máxima presión” para obligar a la otra parte a sentarse a la mesa de negociaciones. Es la práctica mantenida con Irán. Leer más…

Turquía, en el aire

Las relaciones entre Turquía y EEUU acumulan agravios mutuos que podrían poner en riesgo la pertenencia turca a la Alianza Atlántica. Leer más…

22.06.2019. El País. La tensión escala entre Estados Unidos e Irán con un ataque abortado en el último momento El presidente de Estados Unidos afirma que estuvo a punto de lanzar una ofensiva selectiva en respuesta al derribo de un dron pero dio marcha atrás para evitar muertes

21.06.2019. CNN en Español. Así se vería una guerra entre Estados Unidos e Irán y no sería fácil ponerle fin

La última vez que Estados Unidos fue a la guerra en Medio Oriente fue en Iraq en 2003. Hubo conmoción y asombro, el dictador Saddam Hussein cayó en semanas y siguieron años de insurrección terrorista. Pero, actualmente, una guerra con Irán no sería igual porque existe el riesgo de que se expanda rápidamente a toda esa región y que Irán use su red de terceros para atacar a EE.UU. y a sus aliados lejos de su territorio.

Colgado en RT

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Rusia pide a la comunidad internacional ¡No ataquen a Siria!

Posted on: Wednesday 05 September 2018 — 21:54

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“El encargado de negocios interino enviará hoy una carta oficial al secretario de Estado británico para Oriente Próximo, Alistair Burt”, dijo el portavoz a los periodistas.

Agregó también con esto que la e… Sigue leyendo

¿Está Occidente jugando con fuego?

Posted on: Tuesday 04 September 2018 — 13:14

Rusia ha enviado una advertencia a Occidente diciendo que no juegue con fuego, refiriéndose a planificar nuevas provocaciones en la región Siria de Ildlib, aseveró Serguéi Lavrov, ministro de asuntos exteriores en Rusia.

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“Con hechos concretos sobre la mesa, hemos advertido sin rodeos y … Sigue leyendo

EEUU tiene a Siria en la mira

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